
Yo te maté hace tanto tiempo...
Lo que no sabía en ese momento
era que yo también moriría por dentro.
Nadie me castigó por eso
Y nada podría castigarme lo bastante.
Pero todo este sufrimiento
Es castigo más que suficiente.
Si yo pudiera regresar en el tiempo
Tu estarías aquí a mi lado...
E intuyo ¡cuánto me habrías amado!
¿Podrás perdonarme,
mi criatura desconocida?
Y tu, perdóname por favor,
Señor y Dueño de la vida!
Este y muchos otros poemas saldrán publicados en:
Algunos pasos hacia EL CAMINO, por Eva Lerner de Escamilla.
Leído en VHI
Hace tiempo que retiraron le vídeo de este enlace Lo intentamos de nuevo.
Conocimos a Adriana amacías aquí y de nuevo conocemos más de su vida:
"Sentí un parentesco profundo e inconfundible con el pie y la mano que estaban en la bandeja, un parentesco tan fuerte que era como el balanceo del mar bajo mis pies. (...) Me quedé sorprendido con mi propia tristeza, por la sensación de pérdida que sentido. (...) Me pareció mucho más fácil moverse por la vista de la mano sin cuerpo del tamaño de un signo de interrogación brillando bajo las luces fluorescentes. (...) En esa mano pequeña y desnuda estaba la imputación de la inocencia".
"Fue fácil comprender que un embarazo abortado no es un saco de sangre y pegotes de tejido - como muchos activistas proelección aseguran- si lo dicen es porque nunca han visto los restos fetales, o Productos de la Concepción (POC, pos sus siglas en inglés) como se les conocía en círculos médicos. Pero las enfermeras, asistentes médicos, y los médicos que trabajaban dentro de estas salas ... sabían que un POC de once semanas de edad, albergaba pequeños brazos y las piernas y los pies con los dedos. A las doce semanas, esas pequeñas manos tenían las uñas diminutas. Aunque la cabeza del feto era demasiado pequeña en esta etapa para resistir la succión de la máquina evacuación de trozos de cara a la nariz y la boca o un ojo negro ... fueron las consecuencias del aborto ... y restos fetales aún más horribles ... la cabeza no salió toda durante la evacuación, pero las piernas y los brazos y la caja torácica pasaron a través de la máquina de succión intactas. La mano de un feto en el segundo trimestre, como describió un estudiante de medicina, parecía lo suficientemente grande como para temblar".
"Quito con una mano la tapa de un cubo ... Miro dentro de la cubeta delante de mí. Hay una pequeña persona desnuda allí flotando en un líquido sanguinolento, claramente la trágica víctima de un accidente de ahogamiento. Pero tal vez esto no fue un accidente, porque el cuerpo es de color púrpura con moretones y la cara tiene la tirantez de una agonía obligado a morir antes de tiempo. La muerte me alcanza en un arrebato de locura ... He visto esto antes. El rostro de un soldado ruso, tendido sobre una colina cubierta de nieve helada, rígida con la muerte y el frío. Una fábrica de ... la muerte es lo mismo en cualquier parte, y la agonía de la muerte temprana es la misma en cualquier lugar".
"Después de dilatar, o la abertura, el cuello uterino, el médico utiliza una cureta -legra uterina-, la versión ginecológica de una cuchara afilada, para cortar el feto en pedazos que luego se retira con las pinzas (…) Después de haber visto lo que yo vi, no puedo permanecer por un momento en la falta de sinceridad de aquellos que argumentan que un feto no es un ser humano, o aquellos que se convencen de que el aborto no es matar."
1) Comprender lo ocurrido e interpretarlo en su verdad: se trata de reconocer y superar todos los mecanismos de auto-defensa que hemos mencionado (negación, racionalización…) No es minimizando lo ocurrido como ayudamos la mujer, ya tan sola frente a su tragedia;
2) Arrepentimiento y pedir perdón al Padre y a los demás implicados; con-vencerse y ofrecer nuestro sincero perdón a las personas que han participado en la decisión o en la acción de nuestro aborto. Se trata de sacar fuera la ira y el rencor, objetivarlo para superarlo. En esta fase se propone también el perdón sacramental
3) Reconocer que nada está perdido: el Señor de la Misericordia que nos ha dado la vida está dispuesto a perdonarnos todo. Puede hacer las paces incluso con el bebe que no ha nacido. La mujer, que a menudo vive un sentimiento de que “mi hijo está en alguna parte”, debe confiarlo al Señor y “despedirse” de él: la vida sigue.
Algunas frases
· ”No hay ningún abismo tan profundo del cual Dios no te pueda sacar”.
· Cristo viene a dar la Vida.
· Solo Dios salva. Nosotros somos simples mediadores, como el hilo eléctrico que lleva la corriente y enciende la bombilla).
· Proyecto Raquel es un ministerio de misericordia en la Iglesia.
· “El límite del mal es la Divina Misericordia” [Juan Pablo II].
· Solo el Señor sana los corazones
· Cuando se sienta perdonada, será capaz de perdonar a su vez.
· Al abrir el corazón a la misericordia, algo cambia en su vida: el Señor recrea su corazón de madre.
· Abortar nunca mejora la vida a nadie.
· Es importante haber hecho una experiencia personal de sanación de Cristo en mí para ayudar otro a hacer el mismo camino.
· Necesitamos una espiritualidad profunda que se alimente a diario de la liturgia y enriquecida con la espiritualidad (y el temperamento) de cada uno.
· Ante la muerte, dar vida.
· Respetar los tiempos del alma.
· Acompañarla en su viaje espiritual: ser como Dios con nosotros (no la juzgo, la acompaño, siempre la verdad, confío en ella, le pido su confianza, respeto su ritmo, desde la humildad, respeto su intimidad (confidencialidad absoluta).
· A menudo el drama más profundo es la ausencia de Dios.
· Vivir de dentro hacia fuera (no dejar que sean las cosas a llevarnos…)
· Ayudarla a acoger la acción de Dios en su vida.
· Cuando una persona se siente acogida y apoyada de manera incondicional, puede abrirse al amor de Dios, fuente del amor.
· Autoestima: no crece “mirándome al espejo”. Más bien al contrario… ”mira como soy”…, sino sabiéndose amada por Dios.
· Yo no puedo ser curado si no sé qué tengo. No se trata de “hurgar en la herida”, sino de limpiarla del pus para que pueda cerrarse bien.
· Transmitir esperanza, aún cuando todo humanamente parece imposible: Dios no solo perdona, cura.
· Nadie hace el mal por el mal, el demonio siempre nos pinta la tentación como una apariencia de bien.
· Vivir el presente, entregando el pasado a su Misericordia y el futuro a su Providencia.
· Mejor “enfadarse” con Dios que ignorarlo…
· Para poder perdonar, hace falta identificar qué y a quién: no se perdona “al aire”. Es difícil que una acepte que siente rencor y que considere adecuado exteriorizarlo.
· Entregar los hijos perdidos a Dios por medio de María: mujer, madre, y con un hijo muerto
· Entregarlo a la Madre del cielo para ponerlo a los pies de la Cruz.
· La desesperanza no viene nunca de Dios.
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1. Contamos que son miles las personas que sufren este síndrome, pues la cantidad de abortos se han multiplicado incluso en nuestros países donde no es legal el aborto. Qué pasaría si fuese legal. Terrible. Y estas personas son nuestros feligreses. Es un desafío pastoral de primer orden. Impostergable y
2 Si queremos reconstruir las familias, célula básica de la sociedad y de la iglesia (es la Iglesia doméstica), tenemos que reconstruir al matrimonio, al hombre y la mujer. El aborto ha introducido un germen de violencia y corrupción no solo de la mujer sino de toda la familia. Quien conoce algo de las consecuencias que un aborto produce en la mujer y en el hombre, se queda impactado de la herida que constituye en el alma de esta persona. Y el aborto que es la peor violencia a la mujer, engendra violencia. Qué se puede esperar de las familias. El aborto introduce un espiral de violencia muy profunda. Por tanto el sacerdote no puede quedar ajeno a esta realidad.
@galsuinda