La muerte del niño avilesino en diciembre enero de 2005 con aprobación judicial cuyo único delito fue ser hijo de una deficiente, nos pone en marcha para que no haya más asesinatos.
Defendemos también una mayor formación
www.adopcionespiritual.org
Me lo acaba de enviar Jorge, en referencia a manifestación provida de ayer:
A los que estén dispuestos a descubrir y a celebrar, en toda su riqueza, el don de la vida,a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
Los Obispos de la Provincia de Córdoba queremos llegar hoy con nuestro mensaje desde el Cotolengo Don Orione de la Ciudad de Córdoba, para invitarlos a dedicar el mes de octubre próximo desde la oración y reflexión y desde diversas iniciativas a renovar la admiración y la alegría ante el misterio de la vida y, especialmente de la vida humana.
La mentalidad materialista, que se impone en el pensamiento del hombre de hoy, considera que la vida tiene valor solo en la medida en que alcanza la fama, la eficiencia, la riqueza o el placer. No le reconoce un valor en sí misma y por sí misma. De este modo se va configurando una cultura de la muerte que se torna una verdadera "conjura contra la vida", manifestada en el desprecio y la marginación de algunos, y en la eliminación deliberada de otros por medio del aborto, la eutanasia, el homicidio.
Nosotros, en cambio, queremos admirar, celebrar y anunciar la vida, agradeciendo y animando a todas las madres y padres, abuelos y abuelas, a todos los agentes del mundo de la salud, a todos los educadores y educadoras, a todos aquellos que con sus gestos, ya sean pequeños o heroicos, dan testimonio de la alegría de vivir y de servir a la vida.
Jesús, con su amor preferencial hacia los pecadores, los enfermos y marginados, se nos presenta como el "buen samaritano" (cfr. Lc. 10,29-37), revelándonos que el Padre considera importante a todos los hombres, cualquiera sea su condición y afirmando con sus palabras que la persona vale más que la comida y el vestido (cfr. Lc. 12,23). La persona vale más que cualquiera de sus conquistas, aunque éstas sean grandes como el mundo entero, y que no puede ser manipulada ni sustituida con ningún otro bien (cfr. Mt 16,26).
La Iglesia enseña que el hombre, imagen viviente de Dios, vale por sí mismo, no por aquello que sabe, que produce o que posee. Es su dignidad personal la que confiere valor a los bienes que le sirven para expresarse y realizarse. A lo largo de toda su vida el hombre crece y se desarrolla mediante el trabajo y la vida en sociedad, llamado a realizar una experiencia de donación y de comunión hasta la perfección definitiva de la vida eterna. Así se nos revela su profunda identidad como cima de la creación y epicentro del cosmos: es un sujeto espiritual irrepetible, abierto al infinito, llamado a vivir para los otros y con los otros, y que merece respeto y atención en cada etapa de su existencia. La fe cristiana no es un cúmulo de prohibiciones, sino experiencia de amor y libertad. Cristo no nos quita nada, sino que nos posibilita una vida en plenitud.
A todo hombre, en cualquier situación que se encuentre, la Iglesia tiene una buena noticia para darle: Dios ama tu vida, sana o enferma, feliz o infeliz, virtuosa o desfigurada por el pecado. Cristo, el Señor, la vive junto a ti, compartiendo tus bienes y tus miserias, como si fuesen suyas. El Espíritu Santo la sostiene y orienta para que llegue a ser don de amor al Padre y a los hermanos. Nos lo dice la Revelación por medio del profeta Isaías: “Tú eres valioso, Tú eres mi amigo, Tu vida me interesa". “¡Toda vida es única, irrepetible y sagrada!", DON Y TAREA PARA EL QUE LA RECIBE Y PARA TODA LA HUMANIDAD”
Por lo tanto, creer en Dios significa también tener la más alta consideración del hombre, del valor de la vida como tal, y especialmente de la vida humana.
Si descubrir un valor nos lleva a reconocer las obligaciones que entraña acogerlo y vivirlo plenamente, afirmamos que a un gran valor converge una gran obligación ética: y así sucede con la vida y con el amor.
¨ Proclamamos el valor absoluto de la vida de la gracia que es comunión con Dios, de la cual Jesús ha dicho: “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”( Jn 10,10).
¨ Proclamamos que la vida física es un valor fundamental. Es el supuesto de todos los otros bienes y la base que posibilita su desarrollo y manifestación, por ello ha de ser respetada desde su concepción hasta la muerte natural. La vida debe ser atendida y servida de modo que todos puedan tener alimento, vestido, vivienda, trabajo, tiempo libre, asistencia sanitaria. Debe ser defendida ante toda forma de violencia y abuso y merece ser preservada de los peligros que la amenazan.
Vivir, dejar vivir, respetar, cuidar, cultivar la vida de todo hombre, en toda circunstancia, es tarea ineludible, no sólo por la bondad de la vida humana sino también por la vocación de eternidad que tiene toda persona: La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios (C. Vaticano II, GS 19, 1).
Aunque hace ya mucho tiempo que perdimos la capacidad de sorprendernos con las noticias del día y somos capaces de comer o cenar mientras vemos cuerpos destrozados por bombas, personas apaleadas o cuerpos famélicos que piden ayuda, la noticia de que el Ministerio de Sanidad holandés está elaborando una propuesta para crear una comisión de expertos que regulen la eutanasia a bebés nacidos con enfermedades dolorosas e incurables no deja de recordarnos que aún hay atrocidades capaces de despertar nuestro indignado asombro.
Según dice la noticia, esa comisión de "expertos" estaría compuesta por un pediatra, un jurista y un ginecólogo, y supondría la aplicación legal de la eutanasia activa. Aunque hasta ahora la eutanasia a bebés está castigada por la ley holandesa, es conocido que médicos holandeses practicaron durante los últimos siete años la eutanasia a 22 bebés con espina bífida.
No dudo de la capacidad médica de esa "comisión de expertos", pero, a la luz de lo que se propone, no dejarían de ser expertos en asesinar inocentes.
Una de las atrocidades que más se le critico al régimen nazi fue el experimentar con seres humanos en la búsqueda de la creación del ser humano físicamente perfecto. Noticias como ésta nos recuerdan que, aunque dicho régimen murió hace años, sus motivaciones siguen vivas.
Dentro de muy poco, caso de que iniciativas como éstas salgan adelante, muchos tendremos que agradecer haber nacido en otra época y que nuestros padres, a los que nunca podremos reintegrar todo lo que les debemos, no nos hubiesen rechazado por no ser especialmente guapos o no desarrollar el físico que la sociedad considera perfecto.
De esto que propone el Ministerio de Sanidad holandés a que los padres puedan rechazar a un niño al nacer porque no les ha salido todo lo físicamente perfecto que deseaban tan sólo hay un paso. Si le faltan unos dedos, tiene una pierna más corta que la otra o tan sólo no tiene el color de ojos elegido por los padres podrán, contando con el apoyo de un grupo de "expertos", simplemente rechazarlo, borrarlo, asesinarlo y todo ello dentro de la más absoluta impunidad legal.
Y este asesinato legalizado no deja de ser una más de las claudicaciones de la moral ante el culto a la imagen. Poco importará que el niño tenga una mente perfecta y pueda llegar a ser un genio. Si no es "físicamente perfecto" podrá ser rechazado.
Aunque los caminos de la modernidad social caminen en esta línea, no deja de ser una absoluta barbaridad y quien es capaz no solo de hacer esto, sino simplemente permitirlo, dista mucho de ser, aunque sea modernamente correcto, una persona civilizada.
Si ya el número de abortos, dentro de los supuestos autorizados en nuestra legislación o fuera de ellos, es todo un escándalo para una conciencia mínima y correctamente formada, estas iniciativas que nos vienen de Holanda y que, desgraciadamente, en seguida son copiadas por los gobiernos que quieren estar en la vanguardia de la laica renovación moral, no vienen más que a sembrar dudas sobre la deshumanización a la que, en nombre de un falso progreso, estamos sometidos.
Al aborto y a este tipo de eutanasia que Holanda quiere despenalizar algunos lo llamarán "progreso científico" o incluso, osadamente, apostar por la "calidad de vida". Otros, aún a riesgo de ser confinados a las cavernas del pensamiento de moda seguiremos pensando que no es más que un simple y llano asesinato. Y en un crimen como éstos tanto peca quien mata como quien, por las razones que sean, permite que se siga matando. Y de estos últimos, desgraciadamente, están los parlamentos y los gobiernos llenos.
Julio Asterio Fernández López es párroco de Villalegre (Avilés).
Adopcion espiritual
La federación española de asociaciones Pro-vida acaba de sacar a la luz los resultados de las ayudas dispensadas a lo largo del 2004. Habitualmente atienden situaciones de marginación o pobreza de mujeres con hijos a su cargo. Las ayudas que se ofrecen son la atención médica gratuita, ayudas alimentarias, actividades de información a adolescentes y jóvenes sobre el uso de su sexualidad, la promoción de una cultura de la vida por medio de cursos y conferencias, etc.
Durante el pasado año 2004 se atendieron a 4.240 mujeres en España y gracias a las ayudas de la Federación nacieron 3.657 niños (desde 1981 ya se han ayudado a 40.176 mujeres y han nacido 26.357 niños). Hay algunos datos destacables; como el aumento de atención a mujeres inmigrantes, el 68,9% de las mujeres atendidas eran extranjeras. Además el 54,9% del total de mujeres atendidas sólo han estudiado hasta la enseñanza primaria. En cuanto al estado civil: el 56,2% eran solteras, y el 34,2% casadas. Entre los 20 y los 29 años se sitúan la mayoria de las mujeres atendidas: el 61%.
Fuente: Pro-Vida.
Adopción espiritual
El movimiento pro-vida de los Estados Unidos es fuerte y bien organizado; más aún que en el resto del mundo. Es vasto y complejo, y comprende una gran variedad de actividades, organizaciones y personas de todas las edades y clases. Las principales actividades del movimiento incluyen ofrecer alternativas al aborto, intervenir directamente parta salvar bebés, educar, cabildear, y dar alivio a las mujeres que han tenido abortos.
Según las estadísticas, por cada 50 horas que una persona dedica a cualquier actividad pro-vida, se salva una vida.
El movimiento pro-vida puede ser aún más efectivo si cada uno de nosotros percibe claramente los retos específicos que existen en estos tiempos, y adopta las soluciones dictadas por dichos retos, no por lo que es cómodo o conocido. Se puede ayudar a la causa tomando en cuenta las siguientes consideraciones:
1. Hay una necesidad urgente de reclutar personas que participen en las actividades pro-vida. Todo cuanto hacemos, incluyendo las oraciones, requiere personas comprometidas para hacerlo. Todos deben reconocer que hay un lugar para cada cual en el movimiento, y pueden utilizarse las aptitudes de todos.
2. Es necesario adiestrar a las personas que reclutamos. Hay programas de activismo pro-vida, que ayudan a contrarrestar el gran número de activistas que se pierden. El adiestramiento proporciona la perspectiva necesaria para trabajar eficazmente y evitar el desaliento. (Para información sobre los programas de entrenamiento, llamar a Sacerdotes Pro-Vida, Tel. (718) 980-4400 o 888-PFL-3448.)
3. Los partidarios pro-vida requieren planes a largo plazo para hacer que no se siga dando muerte a los bebés. Este plan no solo debe ser una reacción hacia las actividades de la parte contraria. Más bien, debe reflejar nuestras metas, tratando de alcanzarlas en forma deliberada y efectiva.
4. El movimiento requiere más profesionales a tiempo completo que dediquen sus conocimientos en las distintas ramas al servicio del problema de los abortos. Hay seminarios sobre medios de levantar fondos para quienes desean trabajar a tiempo completo en el movimiento, pero carecen de medios económicos para sostenerse. (Llamar al Centro de Reforma Bioética, Tel. 1-800-959-9775.)
5. Quienes luchan contra el aborto tienen tanto derecho a concentrarse en el aborto, al igual que AA tiene derecho a concentrarse en los alcohólicos, o la Sociedad Americana contra el Cáncer concentrarse en el cáncer. Aunque todos debemos tener interés en cualquier ataque a la vida humana, los grupos pro-vida no deben pensar que están obligados a atender todos los males que existen bajo el sol. Este sería un desperdicio de energías imprudente, impráctico e injusto, hasta el punto de no poder lograr mucho en ningún aspecto. Tenemos que insistir en que termine el aborto, sin dar disculpas por nuestra insistencia.
6. Es esencial comprender que más y más personas que apoyan el aborto admiten que realmente se está matando una criatura, pero dicen, ¿Y qué más da? Aún así debe ser a opción de la mujer. Aquí tenemos un problema llamado "relativismo". Hay quienes creen que pueden decidir cuál es el bien y cuál es el mal. Creen que el valor de una persona depende del valor que ellos quieran darle a esa persona.
Por lo tanto, para responder a esto el movimiento pro-vida no sólo tiene que educar a las personas en cuanto a la naturaleza del bebé y del aborto, sino también sobre la naturaleza de la moralidad en sí. Tenemos que demostrar lo peligroso y absurdo que es el relativismo.
7. El aborto es malo para todos , no sólo para los Cristianos. Los partidarios pro-vida deben tener la oportunidad de presentar su mensaje tanto en términos religiosos como seglares, con argumentos tomados de fuentes reconocidas por personas sin religión. De otro modo, queda la puerta abierta para que la parte contraria coloque la posición pro-vida en una categoría exclusivamente "de creencia religiosa" para luego considerarse ajenos a ella basándose en la "libertad de religión". El hecho es que en cuanto a "libertad de religión" el aborto es tan intolerable como el robo.
8. Al inspirar al público hacia una firme posición pro-vida, no es suficiente lograr que "sean pro-vida" es decir, que reconozcan su oposición al aborto. Hay que llevarlos al punto que estén dispuestos a persuadir a otros que no obtengan abortos. De hecho, ya la mayoría de los americanos se openen a gran parte de los abortos. Pero, siguen los abortos porque demasiadas personas no quieren "imponer su moralidad" sobre los demás. Esta no es una simple cuestión de moralidad, sino de justicia. La justicia exige no solo que pensemos como es debido, sino que ¡tomemos las medidas necesarias para proteger a la víctima.!
9. El aborto es un fenómeno local. Aunque debemos continuar nuestras gestiones con el gobierno, los abortos no se realizan en los salones del Congreso. Ocurren al doblar de la esquina. Tenemos que asegurarnos que al dirigir nuestra atención a Washington no estamos olvidando nuestras comunidades locales. Los partidarios pro-vida tienen que dar respuesta local al aborto identificando donde ocurren las muertes, y quién las lleva a cabo, protestando en las fábricas de abortos locales y ofreciendo ayuda local concreta a las mujeres que la necesiten. El problema no es tanto quién ocupa la Casa Blanca, sino más bien que ¡nosotros estemos ocupando nuestras casas!
10. Los abortos se basan en una doble mentira:
a) el "feto" no es un ser humano igual a nosotros, y
b) el aborto ayuda a las mujeres.
Siempre tratando de contrarrestar la primera mentira, tenemos que llamar la atención a la segunda. El aborto le hace daño a las mujeres, físicamente al igual que psicológicamente, y hoy más que nunca hay evidencia de esto. Tenemos que propagar esta verdad. Muchas mujeres endurecen su corazón contra la criatura, pero sin dejar de preocuparse por su propio bienestar.
Al demostrar que ser pro-vida significa ser pro-mujer, contrarrestamos los esfuerzos de quienes son pro-abortos y quieren aparecer como defensores de los "derechos de las mujeres". El verdadero interés en la mujer se demuestra con la posición pro-vida.
El mensaje pro-vida no es "ama a la criatura y olvídate de la mujer." Ni tampoco puede creerse el mensaje pro-aborto de "ama a la mujer matando a la criatura."
La única posición razonable, que es la que mantiene el auténtico movimiento pro-vida, es: "¿Por que no los amamos a los dos?"
Le doy gracias a Dios por el obsequio de mi vida, Y por la vida de mis hermanos y hermanas.
Sé que soy responsable por los no-nacidos que no pueden defenderse.
Sé que la tragedia más seria en nuestros días es la tragedia del aborto.
Hoy, me comprometo,
A nunca guardar silencio,
A nunca ser pasivo,
A nunca olvidar a los no-nacidos.
Me comprometo a ser un miembro activo en el movimiento pro-vida
A nunca detenerme en la lucha para la defensa de la vida
Hasta que todos mis hermanos y hermanas sean protegidos,
Y nuestro país de nuevo sea
Una nación con libertad y justicia
No solo para algunos, sino para todos. Amen!