1. Concienciarse de la gravedad de estos hechos.
2. Los creyentes, rezar y desagraviar, por tantos pecados gravísimos.
3. Tomar nota a la hora de ejercer el derecho al voto.
4. Educar, cada uno en la medida de sus posibilidades, en el respeto a la vida, también a la vida de los no nacidos. Igualmente, educar para el ejercicio responsable de la sexualidad.
5. Participar en actos como los “11-V” (“Veladas por la Vida”, que se organizan ante los abortorios, los días once de cada mes).
6. Escribir sobre el tema: cartas al director, mensajes en los foros, etc.
7. Usar bien el lenguaje, sin caer en la trampa de los eufemismos. El aborto es un delito y así debe ser denominado.
8. Dar a conocer realidades como la Asociación de Víctimas del Aborto y otras. El aborto mata al niño, pero hiere gravemente a la mujer.
9. Recomendar y difundir libros como "Yo aborté", así como la doctrina de la Iglesia sobre la gravedad de todo atentado contra la vida de un inocente.
10. Exigir al Gobierno medidas que permitan compaginar el trabajo y la maternidad; así como ayudas para las madres gestantes, y cauces que propicien la adopción de niños corran el riesgo de ser abortados.