> No importa tanto la pregunta acerca de cómo es el carácter de los jóvenes, como la de qué es lo que se puede hacer con este carácter
> Los griegos entendían que educar no consistía tanto en dar información o conocimiento sino sobre todo en formar ciudadanos.
> Nos encontramos con alumnos que son enanos del espíritu, centro de su mundo y deformes en su capacidad de pensar en el otro
> Es necesario hablar, compartir tiempo con ellos. En el caso de adolescentes varones esta tarea corresponde sobre todo al padre
> Con frecuencia se mercantiliza la vida intelectual, y sólo se habla de salidas, quizá sin ver que la mayor salida es la riqueza de la formación.
> El lugar propio de la educación es la casa, la propia familia. El colegio es un lugar de ayuda, de apoyo, a lo que los padres hacen en casa.
>Es necesario preguntarse cuál es el grado de comunicación que se tiene con la persona que nos apoya en el colegio.