domingo, 30 de abril de 2006



Por Fernando Pascual Aguirre de Cárcer

En una viñeta sugestiva aparece una cigüeña que lleva a un niño. Vuela delante de un anciano que mira hacia arriba. El anciano, al ver al niño, exclama: “¡Mientras haya vida habrá esperanza!” El niño, desde arriba, responde: “¡Mientras haya esperanza habrá vida!”.
Entre vida y esperanza se establecen unas relaciones muy profundas. Muchas parejas de esposos jóvenes se plantean preguntas como estas: ¿cuándo tendremos un niño? ¿cuántos hijos tendremos? ¿Tendremos de verdad hijos? Según el cuadro que se dibuje en el horizonte, la respuesta puede ser muy distinta. Además, hay cosas que no dependen de los esposos, como es el doloroso drama de la esterilidad.

Tal vez alguno piense que una pareja que tenga una casa propia, con un trabajo seguro, con una estabilidad emocional y familiar y con unos salarios aceptables, estaría más preparada a acoger pronto a uno o varios hijos que pudiesen nacer como fruto de su amor. Una pareja, en cambio, que apenas está pagando su piso, que no tiene un futuro laboral claro o que recibe salarios bajos, y que encima vive con tensiones familiares, tenderá a retrasar la venida del primer (o segundo o tercer) hijo. Soñará seguramente en convertirse en una familia pequeña.

Sin embargo, la vida nos da muchas sorpresas. Hay familias bien dotadas económicamente que, contra lo que uno esperaría, no tienen casi hijos. Otras familias menos favorecidas, incluso pobres, acogen uno tras otro a un pequeño ejército de chiquillos que alegran los pocos rincones disponibles del pequeño hogar que les cubre de las lluvias o de los rayos del sol. Descubrir el porqué de una y otra situación resulta algo muy difícil.

Lo que sí está claro es que, si en un matrimonio reina el amor y el respeto mutuo, y se vive en un clima de optimismo, de confianza, de generosidad, de armonía, de fe profunda, es más fácil abrirse a la posibilidad de un primer, segundo... quinto o séptimo hijo, aunque antes de la venida de cada uno se pueda hacer una lista más o menos larga de dificultades que acompañarán al nuevo inquilino de la casa.

Desde luego, hay situaciones que exigen a los padres el pensar seriamente en retrasar el nacimiento de un nuevo hijo. Pero en otros casos, con un poco de esfuerzo y de optimismo lo que parecía un problema se resuelve con esa dosis de esperanza que permite el inicio de un nuevo embarazo.

Hay quienes, en nuestro mundo, creen que cada hijo que nace es un nuevo problema que resolver, sobre todo en los lugares donde hay más pobreza y donde faltan alimentos y medicinas. Pero si valoramos a cada hombre por lo que es, y rompemos esquemas de egoísmo y de pereza, nos daremos cuenta de que cada niño que nace, incluso en condiciones de pobreza, nos obliga a todos a agudizar nuestro ingenio, a trabajar por darle lo que necesita, a distribuir mejor las riquezas de un mundo que vive en medio de injusticias clamorosas, y a dejarle crecer como un nuevo ciudadano que podrá, si acoge la semilla de una buena educación, mejorar a esta humanidad y hacerla algo más justa y menos egoísta.

Por eso, si mantenemos en alto la bandera de la esperanza, veremos que muchos esposos que se creían casi obligados a renunciar a nuevos hijos entre las paredes del hogar, encuentran maneras y modos para que, si Dios lo quiere, puedan asomarse nuevas cabecitas en este planeta que necesita crecer en la esperanza.

Mientras en Europa hay países donde las escuelas se vacían y los gobiernos prevén serios problemas económicos en unos 15 ó 20 años por la falta de niños y jóvenes, América vive la presión de algunos grupos de interés que quieren controlar, desde arriba o con propaganda más o menos subliminal, y no pocas veces con engaños y violencias, el número de hijos de tantas parejas que querrían acoger, con generosidad, una nueva vida.

Ojalá un día esos grupos, que muchas veces dicen querer combatir la pobreza, renuncien a eliminar el hambre con la táctica de impedir nuevos nacimientos. No es así como se logra la justicia en nuestra tierra sufriente. El hambre se elimina con hombres y mujeres que puedan recibir educación y ayudas económicas con las cuales podrán desarrollar actividades económicas capaces de darles alimento, vivienda y sanidad. La pobreza no se quita con millones de dólares destinados a esterilizar a miles de personas, a veces contra su voluntad, sino con millones de dólares para distribuir medicinas, para enseñar técnicas agrícolas, para abrir nuevos pozos de agua. No puede ser justo el mundo globalizado si permite, por ejemplo, que en Haití o en Vietnam haya más facilidad de acceso a los contraceptivos que al agua potable...

Mientras haya esperanza habrá vida. Quizá todavía los profetas del pesimismo seguirán luchando contra la familia, contra los hijos. En cambio, el progresismo basado en el respeto al hombre y a la mujer y en la acogida de cada vida como un tesoro de valor incalculable trabajará por distribuir mejor las riquezas, para que los ricos no sean siempre más ricos ni los pobres vean cada día aumentar su pobreza. La esperanza nos lleva a construir un mundo mejor. Nuestros hijos serán los primeros beneficiarios, y, ¿por qué no?, también nosotros nos daremos cuenta de que hemos crecido un poco en el amor y la justicia.


Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 18:31  | Para pensar
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Sara Smith tiene 23 años y quiere vivir la vida a 100 por hora. Hacerlo todo dos veces, hacer que el día tenga, ojalá, 48 horas. Decidió vivir así cuando supo que su madre se había practicado un aborto estando embarazada de ella y de un hermano gemelo. Ese hermano no sobrevivió y Sara siente que es su deber compartir con él el increíble milagro de ser una sobreviviente del aborto.

Sara: "Los dos estábamos en un útero pequeño que fue raspado de arriba a abajo. Le quitaron la vida y yo todavía seguía ahí dentro. Perdí casi todo el líquido amniótico, pero seguía viva. Varias semanas después pude patear el vientre de mi madre y ella me sintió y decidió no practicarse un segundo aborto, decidió darme la vida."

Betty Smith, madre de Sara: "Todo lo que yo sabía es que había sentido a esa niña moverse, tal vez eran sus brazos o sus costillas, pero era una vida, estaba viva, era una persona viva. Y cuándo el médico se ofreció para abortarla, dije que no, con la misma fuerza con que la primera vez había dicho que sí. Estaba viva era una vida y nada iba a detenerla."

Sara nació prematura, con las piernas cruzadas sobre el pecho y las caderas dislocadas, vivió en hospitales hasta los dos años y medio y antes de sus 14 años ya la habían operado treinta veces. Fueron los primeros capítulos de una historia increíble, vividos en el silencio inquietante que todavía inspiran en muchos médicos sus recuerdos y sus miradas. Sus ojos son de algún modo la mirada de 18 millones de niños que han muerto antes de nacer desde que se legalizó el aborto en los Estados Unidos. Su historia es la historia que para otros no pudo ser, en este país donde lamentablemente está permitido abortar desde los primeros días del embarazo hasta un minuto antes del parto. Un país de familias pequeñas, donde tener muchos hijos puede llegar a ser mal visto, donde un sexto embarazo, como el que afrontó la madre de Sara, puede llevar a una decisión que nunca antes pasó por su mente.

La madre de Sara: "Me habían dicho que era muy egoísta, que era como una coneja, que maltrataba a mis hijos, que estaba quitándoles oportunidades a otros niños, que estaba desequilibrando al mundo por tener tantos hijos. Se burlaban de mí y cuando venían las esposas de otros amigos a la casa, y mis hijos se despertaban de la siesta, ellas decían: 'Miren, aquí vienen los conejitos saliendo de su madriguera', y eso me daba pena, y algo se desencadenó en mí esa noche. Todavía lo recuerdo y formulé un decidido voto: 'Nunca tendré otro niño'. Cuando le dije a mi esposo que quería practicarme un aborto, él no me respondió nada; fijé la cita, él me llevó al hospital y se fue a la casa. Yo pasé la noche allí y me practicaron el aborto al otro día.

El aborto fue rápido, el médico reconoció los restos de un feto y dio por terminada su tarea, era el cuerpo del hermano de Sara, hoy lo recuerdan con una lápida sobre una tumba vacía. Sara Smith conoce al Papa Juan Pablo II

Sara: "Tuve la oportunidad de diseñar esa lápida, que dice su nombre completo 'Andrew James Smith, hermano gemelo de Sara'. Porque yo quería ver nuestros nombres allí. Porque pude haber sido yo, debí haber sido yo. Así que cada vez que voy, pienso en cuánto lo necesito, en que es parte de mi vida. Aunque nunca llegué realmente a conocerlo, pienso en cuánto ansío llegar a conocerlo, decirle todo lo que quiero decirle, cosas así."

La madre de Sara: "Si tan sólo hubiera sabido que no era un puñado de células como yo creía, si tan sólo lo hubiera sabido, creo que no me habría hecho el aborto. Pero si usted me pregunta por qué yo creía eso habiendo tenido cinco niños, probablemente [hubiera respondido] porque eso es lo que yo quería creer.

"A los nueve años, mucho antes de saber la verdad de lo ocurrido, Sara gastó sus ahorros en comprar estas dos figuras [de un niño y una niña]. Ella lo sabía, yo creo que en su subconsciente ella lo supo todo el tiempo."

Sara: "Cuando lo supe fue para mì un trauma terrible. Pero aunque sonara espantoso, para mí tenía sentido, yo sentía que algo me faltaba; pienso que como gemelos podían separarnos físicamente, pero siempre sentiré su ausencia."

Sara y su madre viven solas y viajan por todo el mundo en una constante campaña anti aborto que se ha ido convirtiendo en una especie de exorcismo para espantar a los fantasmas que aún permanecen entre ellas.

Sara: "A veces la gente me pregunta si odio a mi madre o si estoy molesta con ella porque me arrebató a mi hermano. Y yo les digo que he visto el dolor por el que ella ha pasado; me ha dicho tantas veces: '¡Perdón Sara, perdón, Dios quería que tuvieses a tu hermano gemelo y yo lo impedí, y traté de quitarte a ti también del medio'. Yo no tengo derecho a cargarle más sentimiento de culpabilidad sobre sus espaldas."

Así que Sara decidió quitarle tiempo al pasado y exprimir el máximo al presente. Con la urgencia que sólo conocen por la experiencia los que han llegado al límite de la supervivencia, cada minuto libre que le deja su carrera de medicina ya tiene un objetivo.

Sara: "Acabo de recibir una notificación de la Madre Teresa de Calcuta, que quiere conocerme, pasar algún tiempo conmigo, y posiblemente trabajar juntas. Estoy escribiendo un libro. Este verano voy a estudiar música, estoy haciendo de todo. Se me abren muchísimas puertas.

"La vida en sí es una aventura. Día a día no sabes lo que va a suceder, puede cambiar en dos minutos o en una hora, tan solo hay que caer en la cuenta de que todos y cada uno de nosotros estuvimos en el seno de una madre, que pudimos haber sido eliminados, pero no lo fuimos, sino que nos dieron la vida como un regalo. Si tan solo las personas se dieran cuenta de lo especial que son."

Fuente:Texto del programa transmitido por el canal 13 de televisión católica en Santiago, Chile, 1994. Usted puede ponerse en contacto con la Srta. Sarah Smith por medio del Sr. J.T. (John Timothy) Finn,
Pro-Life America


Adopción espiritual



Miami, 16 de mayo, 01 (ACI).- Una joven de 19 años del estado de la Florida celebró un inesperado pero feliz Día de la Madre el domingo pasado cuando nació su hija sana, pese a habérsele inyectado el abortivo químico methotrexate en una clínica de abortos.

El diario St. Petersburg Times del norte de la Florida informó del sorprendente nacimiento de la "bebé milagro", Alexandria Nicole Saia, nacida el 5 de abril.

Cuando tenía 18 años, Nicole Saia descubrió que estaba embarazada y fue inmediatamente presionada por el enamorado para someterse a un aborto. "Cuando fui a la clínica abortista -cuenta Nicole- hablé con la consejera. Yo estaba llorando y le dije que no quería hacerlo y que no estaba preparada para ello; pero ella le dijo al doctor que yo estaba bien y que debía seguir con el procedimiento".

Sin embargo, dos días después de habérsele inyectado la methotrexate -un agente químico mortal para el bebé en formación- Nicole cambió de idea, le contó a sus padres de su decisión y la familia decidió rezar y confiar al niño por nacer a Dios.

"Yo le dije: 'lo primero que vamos a hacer es rezar y ponerte en las manos de Jesús, porque definitivamente esto está fuera de las nuestras," relata Joan Saia, la hoy feliz abuela.

"Al día siguiente, Nicole llamó a la clínica de aborto para averiguar qué hacer, pero ellos le dijeron que el embrión ya estaba muerto y no había nada que hacer", sigue relatando Joan. "Luego llamó a la farmacia para preguntar sobre los efectos del fármaco y le dijeron que el bebé podía estar todavía vivo, pero con serias deformidades".

El Dr. Steven Roth, un especialista del Genesis Women's Center en Inverness, a quien Nicole y su familia recurrieron, decidió intervenir en el caso, pero le preguntó a Nicole si estaba realmente dispuesta a hacer todo lo posible por salvar al bebé.

Ante la enfática respuesta afirmativa, el galeno trató a Nicole con Leukovorin, un fármaco que se utiliza en tratamiento de cáncer para contrarrestar el efecto destructivo de la quimioterapia. El tratamiento no sólo permitió salvarle la vida de la bebé, sino, milagrosamente, prevenir cualquier malformación.

El Dr. Roth, ha coincidido con Nicole y su familia que el nacimiento normal de la niña es un milagro de Dios. "Nunca en mi vida había recetado Leukovorin. Tuve que llamar a un especialista amigo para averiguar la dosis", dijo el Dr. Roth. "Creo que Dios intervino al abrirme la mente a la idea de ensayar esa opción de tratamiento centrado en solamente proteger al bebé". "Definitivamente Dios estuvo allí desde el primer momento", agregó el médico, quien describió a Nicole como una mujer muy valiente por su cambio de decisión.

Nicole, quien próximamente concluirá su bachillerato en administración de empresas en la Universidad de Saint Leo, dice que no es nada fácil ser una madre soltera. A pesar de la asistencia de sus padres y su hermana menor, y con la ayuda de su abuela, que vive en la casa contigua, descubre que "es muy difícil criar a un bebé a esta edad, pronto debo regresar a trabajar y sigo con el temor de que algo salga mal".

"Sin embargo -agrega Nicole- "no cambiaría a mi hija por nada del mundo. Toda mi familia ha sido maravillosa, además del apoyo que he recibido desde fuera. El "Life Choice Care Center", me ayudó emocionalmente a lo largo de mi embarazo. Mi iglesia y mi universidad también. No podría haber deseado una familia mejor o una mejor red de apoyo".

ACI Digital


Adopcion Espiritual




"Las nuevas prácticas biomédicas nos están dando cosas que queremos, pero a un precio del que no somos conscientes". Leon R. Kass es uno de los bioéticos de talla mundial que no se dejan obnubilar por la investigación con células madre embrionarias o por la clonación. Doctor en Biología y en Medicina, profesor de la Universidad de Chicago, es también miembro del Consejo asesor del presidente de EE.UU. sobre Bioética. Es autor de numerosos libros científicos, así como de otros de tema antropológico y filosófico.


Ud. parece haber adoptado una actitud crítica hacia algunos logros recientes de la tecnología biomédica, pero ¿podría precisar sus términos?

— La medicina moderna se está haciendo más poderosa en su combate contra la enfermedad, la vejez y la muerte, en un progreso por el que debemos estar muy agradecidos. Pero si observamos los avances –o los proyectos– en tecnología genética y reproductiva, en neurociencia y en psicofarmacología, en el desarrollo de órganos artificiales e implantes de chips, etc., vemos que algunas de estas nuevas prácticas sobrepasan los objetivos tradicionales de la medicina, a saber, curar la enfermedad y aliviar el dolor. Algunos las celebran sin objeciones: unos pocos científicos y biotecnólogos, quienes los financian, los futurólogos y los "partidarios de la inmortalidad".



Hay en juego prestigio, poder y mucho dinero, pero creo que ha llegado el momento de estar alerta. Y el problema es que nuestra cultura no está acostumbrada a permanecer alerta en estos terrenos. Primero, porque creemos en una suerte de "automatismo tecnológico": cuando no creemos que toda innovación implica progreso, pensamos sencillamente que es inevitable. Segundo, porque creemos supersticiosamente en la libertad, sin advertir que su uso debe ser adecuado. Tercero, porque el proyecto biomédico está íntimamente relacionado con la preocupación humanitaria. Y cuarto, porque nuestro pluralismo y relativismo dificultan el consenso sobre lo que es aceptable.

Lo que podemos perder

Pero ¿qué podemos perder si nos embarcamos en ese nuevo proyecto biomédico?

— Podemos iniciar una deshumanización del hombre, de cuyas consecuencias aún no somos conscientes. Por ejemplo, la investigación con células madre embrionarias: no es sólo que se destruyan los embriones, es que además nosotros –quienes los empleamos– nos insensibilizamos, corrompemos y desnaturalizamos. O la clonación: la Comisión Asesora de Bioética de Clinton, en su informe de 1997 "Cloning Human Beings", sólo se puso de acuerdo en una cosa: que clonar seres humanos es, "de momento", inmoral porque no es seguro. Pero no logró ponerse de acuerdo sobre ninguna objeción a la clonación en sí misma. O el tráfico de órganos, una práctica prohibida durante dos décadas en Estados Unidos que vuelve ahora, con renovada fuerza.

O la diagnosis previa obtenida del conocimiento del genoma humano, que abre las puertas a un panorama de planificación e ingeniería genéticas. ¿Cómo no afectaría a la protección social o al empleo de una persona –o, sencillamente, a la intimidad– el que se conozca su genoma? O el uso de drogas para optimizar rendimientos: muchos se preocupan por el dopaje deportivo, la seducción con "éxtasis" o el apaciguamiento de los escolares en un colegio por medio de la administración de Ritalin, pero pocos recapacitan sobre lo que significa empezar a cambiar el carácter y la estructura de la actividad humana, separando la capacidad del esfuerzo.

— Tal vez ese principio de los fundadores de la nación norteamericana, enunciado en su Constitución, el derecho a "la búsqueda de la felicidad" tenga algo que ver con todo esto. Si se entiende ese derecho de forma unilateral e irrestricta, algunos arguyen que en el modelo europeo del Estado de bienestar el Estado no sólo no debe interponerse sino que ha de proporcionar al ciudadano algunos elementos de su proyecto de búsqueda de la felicidad, como las operaciones de cambio de sexo, que pasarían a considerarse un derecho.

— La libertad es necesaria, pero no suficiente. Junto con los valores de libertad, vida y búsqueda de la felicidad, es preciso advertir la exigencia humana de "dignidad". El problema es que la dignidad es una abstracción, no despierta consensos fáciles sobre su naturaleza, es poco democrática (es más bien una idea aristocrática) y tal vez carezca de una fundamentación suficiente en la tradición filosófica occidental. Por ejemplo, en el mundo homérico los griegos la hicieron descansar sobre el valor, o sobre la sabiduría en la pedagogía socrática. Aspectos irrenunciables del ser humano, pero que excluyen muchas cosas necesarias para que una vida humana sea realmente tal. O Kant, que identificó esa dignidad con la racionalidad psíquica, igualmente característica del ser humano, pero que soslaya algo esencial y concreto de nuestra vida, que debe ser reivindicado: nuestra corporalidad.

Reivindicar la corporalidad — Pero ¿qué es lo que hay de digno e importante en nuestra corporalidad y en su transmisión en la procreación humana? ¿No parece más seguro y más limpio realizar esa transmisión en un laboratorio?

— La cuestión es que la reproducción humana es sexual no por consenso, cultura ni tradición, sino por naturaleza. En ella, un hijo es resultado de la combinación de la naturaleza y el azar. Es más: sólo encontramos reproducción asexual en formas poco desarrolladas de vida: bacterias, algas, hongos y algunos invertebrados. La sexualidad trae consigo una nueva y más rica relación con el mundo: para el animal sexuado, el mundo no es ya una otredad homogénea, en parte peligrosa y en parte comestible; es además el lugar que contiene otros seres especialmente relacionados con él. Por eso, entre otras razones, el ser humano es el más sexual –las hembras no atraviesan momentos puntuales de celo sino que son receptivas durante todo el ciclo reproductivo– y el más social, el más lleno de aspiraciones, el más abierto y el más inteligente.

— Si en efecto es tan peligrosa la disociación entre sexo y reproducción, entre otros cambios que plantea esas nuevas prácticas biomédicas, ¿qué cabe hacer al respecto?

— Espero que aún podamos hacer algo pero no será fácil, porque los inconvenientes éticos de este nuevo panorama están relacionados con cosas que deseamos intensamente. No se trata de "1984", la novela de George Orwell, cuya imagen es la de una bota pisoteando el rostro del ser humano para siempre. El caso aquí es distinto: las nuevas prácticas biomédicas nos están dando cosas que queremos, pero a un precio del que no somos conscientes. Creo que al menos se podría hacer dos cosas. La primera, "decir que existe ese precio" y ser claros acerca de lo que debe ser protegido y defendido; la tarea primordial, así, sería intelectual: hacer público que existen efectivamente estos males "suaves", que no se manifiestan como los males que podríamos llamar "fuertes", como el asesinato o el terrorismo.

¿Y la segunda?

— Esta sería de índole política. ¿Es posible establecer guías, normas, limitaciones legales para estas prácticas? En los Estados Unidos somos muy buenos para legislar sobre la seguridad, la efectividad o los atentados más obvios contra la libertad, pero no tenemos una tradición que se haga cargo de estos problemas. Otros países hacen esto mejor: Alemania, Canadá, Francia, Gran Bretaña... El problema es que estas nuevas prácticas no están previstas en muchos sistemas legales vigentes y suscitan cuestiones éticas inéditas; así, parece que en muchos casos se llega en realidad a darles carta de naturaleza desde la lógica de los hechos consumados. Pero si no somos cuidadosos, creo que en diez o veinte años el panorama puede ser peligroso.

Hay alternativas éticas


¿No sería posible impulsar aspectos de estas investigaciones biomédicas que no susciten tantos reparos éticos?

— Claro. Deberíamos esperar a aclarar las cuestiones antropológicas y éticas primero. Sería estupendo que se pudieran emplear células madre adultas para producir tejidos y órganos válidos para el trasplante. Pero científicamente no podemos afirmar aún nada sobre esta posibilidad. Desde hace seis o siete años, sabemos producir células musculares, óseas y de otros tejidos, pero el estado de la investigación aún no ofrece razones para un optimismo incondicional, y precisamente por eso lamento que no se impulse más una investigación de este tipo. La gran novedad es que en este momento se están investigando al menos cuatro métodos distintos para producir células madre sin destruir embriones, a base de invertir el proceso de diferenciación de las células.

— Ud. ha argumentado que utilizar la "semilla" de la generación futura para asegurar o mejorar la vida de la generación presente es éticamente objetable porque nos hace indignos. Ahora bien, ¿cree Ud. que se puede llevar esa objeción más allá del sujeto que realiza ese proceso? Al margen de la indignidad social, ¿hay razones para creer que un embrión es una vida humana?

— Creo que hay buenas razones para pensarlo y que al menos deberíamos estudiarlas y debatirlas antes de legislar sobre estas prácticas y abrir la puertas a procesos difícilmente reversibles. A mí me parece que el embrión humano es un misterio: claro, yo no lo considero un equivalente de mis nietos, que tienen entre tres y ocho años, pero tal vez eso se deba a que mi capacidad de percepción es limitada. Creo que en ese estadio de la vida es ya un ser humano, como lo fuimos Ud. y yo un día, y si alguien hubiese interrumpido nuestro desarrollo no estaríamos manteniendo esta conversación.

Uno debería contemplar una vida naciente –la de un embrión o un feto, también el producido "in vitro"– con admiración y respeto. Incluso aunque no posea el mismo estatuto que un niño –cosa que no creo que se pueda demostrar, pero tampoco refutar–, me parece que nunca se le debería tratar peor que a un niño: no se le debería poner la mano encima. Tal vez existan circunstancias en las que sea preciso ejercer violencia sobre él, pero entonces no se debe fingir que se le está haciendo otra cosa que violencia.

Un embrión necesita hospitalidad

— Aunque trata otro tema, como lo es la antropología de la alimentación, creo que su libro "El alma hambrienta" [ver Aceprensa 85/05] contiene dos argumentos a favor de ese respeto al embrión humano. Uno, la ética de la hospitalidad que aparece en su comentario a la historia de Abraham: antes incluso de haber visto el rostro de los tres peregrinos, sale de su tienda para darles la bienvenida, los acoge en su hogar y los agasaja; creo que hacerse cargo de un hijo no dista mucho de esto.

Otro, su idea de la primacía de la forma en un organismo: desde esa perspectiva, si bien tal vez no puede decirse que constituye un organismo, sí es cierto que un embrión posee ya en acto toda su dotación genética y para desarrollarse necesita lo mismo que cualquier organismo, calor y alimento. No puede decirse que ese desarrollo sea puramente cuantitativo, como una mera acumulación de células indiferenciadas que dan lugar a un quiste: hay ya una unidad orgánica, ¿no le parece?

— En efecto. Además, como Ud. señala, un embrión necesita hospitalidad. Cuando, desde la incertidumbre, uno se abre y ofrece un lugar, es porque de algún modo uno es interpelado por el propio ser que le llega, que pide seamos generosos y hospitalarios con él. Esa es la parábola de la vida humana, que protagoniza el embrión: hasta la llegada de la fecundación "in vitro", todo embrión llegaba en el lugar que se le había concedido, en el vientre de su madre, semanas antes de que el análisis más preciso pudiera mostrar que existía. Llegaba misteriosa, secretamente, en la oscuridad, como un extraño, pero era acogido, protegido y alimentado antes de que nadie tuviese noticia de su presencia.

Es una anticipación biológica de una verdad profunda: lo que significa acoger a un hijo en la existencia como un don que debe ser apreciado, un forastero al que dar cobijo. No se trata de "nuestro proyecto", de un producto de nuestra voluntad, y sólo cuando colocas al embrión humano fuera de su lugar natural, en un laboratorio, se hace posible olvidar esta verdad. Es entonces cuando se empieza a pensar en él en términos de producción, cuando se le considera una "cosa" y se piensa que nos toca a nosotros decidir cómo debemos tratarlo. Creo que esto es un grave malentendido sobre la naturaleza de un embrión y sobre lo que le debemos.

— La mención a Abraham me conduce a otra cuestión: la controversia generada en Estados Unidos acerca de la teoría del llamado "diseño inteligente". Ud. es un científico, un biólogo preocupado por cuestiones antropológicas, y no duda en acudir a textos literarios, incluidos algunos de la Biblia, para ilustrar muchas de sus ideas. ¿Cree Ud. que la idea de un autor inteligente de la creación es anticientífica? ¿Es real ese conflicto entre evolucionismo y creacionismo o se trata de hipótesis compatibles?

— Creo que si leemos el texto bíblico, en particular el inicio del Génesis, cuidadosa, incluso literalmente, descubriremos que la historia que se cuenta ahí no es científica, ni siquiera histórica, de modo primordial. Su contenido es una especie de "verdad permanente" sobre el cosmos y sobre nuestro lugar en él. Es una historia que la ciencia no puede demostrar ni desmentir. Pienso que el debate en Estados Unidos sobre el "diseño inteligente" es, en muchos aspectos, desafortunado. Hay importantes cuestiones filosóficas sobre los inicios más radicales que la teoría del evolucionismo ni siquiera intenta tratar; y hay más temas en juego si los evolucionistas llegan a afirmar que el hecho de la evolución hace insostenible el relato de la Biblia y, por ende, la religión. En este sentido los críticos del evolucionismo tienen algo importante que decir. Pero de la observación de esos temas filosóficos implicados en la pregunta por los orígenes no se deduce necesariamente, me parece, la presencia de un Creador inteligente que la ciencia requiera para sostener sus hipótesis. Esos críticos hacen un cierto servicio al devolver al tema el carácter misterioso de esos orígenes y recordarnos que existen esas cuestiones filosóficas, a las que la ciencia no ha podido responder aún. Pero no creo que el judaísmo y el cristianismo tengan nada que temer del desarrollo científico ni del evolucionismo.


Firmante: Gabriel Insausti
26-04-2006
ACEPRENSA

Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 9:06  | Embriones
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sábado, 29 de abril de 2006



NUEVA YORK, 28 Abr. 06 (ACI).- El Senado de Louisiana, Estados Unidos, aprobó una ley que prohíbe todo tipo de aborto, convirtiéndose así en el segundo estado del país, después de Dakota del Sur, en aprobar una norma de este tipo.

Según informa el sitio pro-vida LifeSiteNews.com, en una votación de 17 votos a favor y 20 en contra, el Senado también superó una enmienda que proponía permitir las excepciones de violación o incesto, y finalmente aprobó la ley por 30 votos a 7. Si la norma es ratificada y supera el veto del Gobernador, la ley prohibirá todo tipo de abortos excepto aquel que lo autoriza cuando la vida de la madre está en peligro.

La ley pena con diez años de prisión y multas de hasta 100 mil dólares a los médicos que realicen abortos; y contiene una cláusula específica en la que no se castiga a las mujer que busque o sea sometida a esta práctica. Asimismo, penaliza el uso de abortivos como la RU-486, píldoras hormonales o la píldora del día siguiente.

Además, para que no queden dudas, la norma define el embarazo como “tener a un ser humano no nacido dentro del cuerpo (de la madre) desde la fase embrionaria y fetal hasta la gestación total y el nacimiento” y al “ser humano no nacido” como “el niño desde el primer instante en que el espermatozoide penetra al óvulo”.

Para el senador Ben Nevers, el legislador que promueve esta ley, “un crimen cometido por un violador no debe terminar con la muerte de un niño no nacido”. La norma aprobada contiene una provisión que establece su entrada en vigor cuando la Corte Suprema revierta la decisión de Roe vs Wade, que legalizó el aborto en todo el país en 1973.

Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 22:30  | defendiendo la vida
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viernes, 28 de abril de 2006


• MUERTE:

Las primeras causas de muerte en relación con el aborto son hemorragia, infección, embolia, anestesia, y embarazos ectópicos sin diagnosticar [ undiagnosed ]. El aborto legal constituye la quinta causa de muerte de gestantes en los EE. UU, aunque de hecho se sabe que la mayoría de muertes relacionadas con el aborto no son registradas oficialmente como tales.(2)

• CÁNCER DE MAMA:

El riesgo de cáncer de mama casi se dobla después de un aborto e incluso se incrementa aún más con dos o más abortos.(3)

• CÁNCER DE OVARIOS, HÍGADO Y CERVICAL (cuello uterino):

Las mujeres con un aborto se enfrentan a un riesgo relativo de 2.3 de cáncer cervical, en comparación con las mujeres que no han abortado, y las mujeres con dos o más abortos encaran un riesgo relativo de 4.92. Riesgos igualmente elevados de cáncer de ovario e hígado se ligan con el aborto único o múltiple. Estos porcentajes incrementados de cáncer para el caso de mujeres que han abortado se vinculan aparentemente a la interrupción no natural de los cambios hormonales que acompañan al embarazo, así como a la lesión cervical no tratada. (4)

• PERFORACIÓN DE ÚTERO:

Entre un 2 y un 3 % de las pacientes de aborto pueden sufrir perforación del útero; es más, la mayoría de estas lesiones quedarán sin ser diagnosticadas ni tratadas a no ser que realice una visualización mediante laparoscopia. (5) Esta clase de examen puede resultar útil cuando se inicia un proceso judicial por negligencia en la práctica del aborto. El riesgo de perforación uterina se incrementa para las mujeres que ya han tenido hijos y para las que reciben anestesia general durante la realización del aborto.(6) El daño en el útero puede complicarse en ulteriores embarazos y eventualmente puede acarrear problemas que requieran una histerectomía, lo que de por sí puede conllevar diversas complicaciones adicionales y lesiones que incluyen la osteoporosis.

• DESGARROS CERVICALES (cuello del útero):

En al menos un uno por ciento de abortos realizados en el primer trimestre se producen importantes desgarros cervicales que requieren sutura. Las laceraciones de menor envergadura o las micro-fracturas, que normalmente no son tratadas, pueden también a la larga perjudicar la función reproductiva. La lesión latente post-aborto puede abocar a una posterior incompetencia cervical [ subsequent cervical incompetence ], parto prematuro y complicaciones durante el parto. El riesgo de lesión cervical es mayor en adolescentes, para abortos realizados en el segundo trimestre, y cuando los facultativos no usan laminaria (sic) para dilatar el cuello uterino.(7)

• PLACENTA PREVIA (sic):

El aborto incrementa el riesgo de placenta previa en ulteriores embarazos (una circunstancia que pone en peligro tanto la vida de la madre como su embarazo deseado), en una escala de entre siete y quince. El desarrollo anormal de la placenta debido a lesión uterina aumenta el riesgo de malformación fetal, muerte perinatal y efusión excesiva de sangre durante el parto. (8)

• RECIÉN NACIDOS DISCAPACITADOS EN POSTERIORES EMBARAZOS:

El aborto se asocia con lesiones cervicales y uterinas que pueden incrementar el riesgo de parto prematuro, complicaciones en el parto y desarrollo anormal de la placenta en posteriores embarazos. Estas complicaciones reproductivas constituyen las causas principales de las minusvalías en recién nacidos. (9)

• EMBARAZO ECTÓPICO:

El aborto está relacionado de forma importante con un riesgo añadido de embarazos ectópicos posteriores. Los embarazos ectópicos, a su vez, amenazan la vida y pueden llevar a un descenso en la fertilidad. (10)

• AFECCIÓN INFLAMATORIA PÉLVICA [ pelvic inflammatory disease (PID) ]:

Se trata de una enfermedad que puede poner en peligro la vida y conllevar un riesgo añadido de embarazo ectópico y reducción de fertilidad. De entre las pacientes que tienen una infección por clamidia [ a chlamydia infection ] en el momento del aborto, un 23 % desarrollará PID en cuatro semanas. Algunos estudios han arrojado que entre un 20 y un 27 % de pacientes que abortan sufren una infección por clamidia. Aproximadamente un 5 % de pacientes que no han sido infectados por clamidia desarollan PID dentro de las 4 semanas posteriores a un aborto realizado durante el primer trimestre. Es por tanto razonable suponer que cuantos practican abortos previenen y tratan tales infecciones antes del aborto. (11)

• ENDOMETRITIS:

La endometritis representa un riesgo post-aborto para todas las mujeres, pero en especial para las adolescentes, las cuales tienen una probabilidad 2.5 veces mayor de contraer endometritis después de un aborto que las mujeres con edades entre 20 y 29 años. (12)

• COMPLICACIONES INMEDIATAS:

Alrededor de un 10 % de mujeres que se someten a un aborto provocado sufrirán complicaciones inmediatas, de las cuales aproximadamente un quinto (2 %) tienen la consideración de riesgo mortal. Las nueve grandes complicaciones más comunes que pueden darse durante la práctica del aborto son: infección, efusión excesiva de sangre, embolia, desgarro o perforación del útero, complicaciones de la anestesia, convulsiones, hemorragia, lesión cervical y "shock" endotóxico. Las complicaciones 'menores' más comunes incluyen: infeccion, efusión de sangre, fiebre, quemaduras de segundo grado [ second degree burns ], dolor abdominal crónico, vómitos, problemas gastro-intestinales, y sensibilización del Rh [ Rh sensitization ]. (13)

• RIESGOS AÑADIDOS PARA LAS MUJERES CON MÚLTIPLES ABORTOS:

En general, la mayoría de los estudios arriba citados reflejan factores de riesgo para mujeres que se han sometido a un solo aborto. Estos mismos estudios muestran que las mujeres que tienen abortos múltiples encaran un riesgo mucho mayor de sufrir tales complicaciones. Este punto es especialmente digno de ser mencionado desde el punto y hora en que alrededor de un 45 % de todos los abortos se practican en mujeres que ya habían abortado antes.

• RIESGOS AÑADIDOS PARA LAS ADOLESCENTES:

Las adolescentes, que suponen aproximadamente un 30 por ciento de las mujeres que abortan, se exponen a un riesgo mucho más alto de sufrir numerosas complicaciones relacionadas con el aborto. Esto reza tanto para las complicaciones inmediatas como para los perjuicios reproductivos a largo plazo. (14)

• PEOR ESTADO DE SALUD GENERAL:

En un estudio realizado sobre 1.428 mujeres, los investigadores descubrieron que los embarazos malogrados y en particular los debidos a aborto provocado se asociaban de manera significativa a una salud general más deficiente. Los abortos múltiples correspondían a una valoración todavía peor de la salud presente. Mientras que la interrupción del embarazo por causas naturales iba en detrimento de la salud, el aborto provocado resultó estar más estrechamente relacionado con una salud deficiente. Tales hallazgos confirman investigaciones anteriores que arrojaban que durante el año siguiente a un aborto las mujeres visitaban a su médico de cabecera un 80 % más por toda clase de razones y un 180 % más por razones psico-sociales. Los autores también se encontraron con que si hay un compañero presente y que no presta apoyo [not supportive], el porcentaje de aborto natural se eleva a más del doble y el de aborto provocado es cuatro veces mayor que si él está presente y apoyando. Si el compañero está ausente, el porcentaje de aborto provocado es seis veces mayor. (15)

• RIESGO AÑADIDO POR FACTORES QUE HACEN PELIGRAR LA SALUD:

El aborto está en buena medida ligado a cambios de conducta tales como promiscuidad, tabaquismo, abuso de las drogas y desórdenes alimenticios que en conjunto contribuyen a incrementar los riesgos de padecer problemas de salud. Por ejemplo, la promiscuidad y el aborto están ambos relacionados con un aumento de las tasas de PID y embarazos ectópicos. Cuál de los dos contribuye más es algo todavía incierto, pero deslindarlo puede ser irrelevante si la promiscuidad es de por sí una reacción al trauma post-aborto o a la pérdida de autoestima.

NOTAS

1. Una excelente fuente de información para cualquier abogado interesado en lo referente a la negligencia en la práctica del aborto es Thomas Strahan's Major Articles and Books Concerning the Detrimental Effects of Abortion (Rutherford Institute, PO Box 7482, Charlottesville, VA 22906-7482, (804) 978-388.).

2. Kaunitz, "Causes of Maternal Mortality in the United States," Obstetrics and Gynecology, 65(5) May 1985.

3. H.L. Howe, et al., "Early Abortion and Breast Cancer Risk Among Women Under Age 40," International Journal of Epidemiology 18(2):300-304 (1989); L.I. Remennick, "Induced Abortion as A Cancer Risk Factor: A Review of Epidemiological Evidence," Journal of Epidemiological Community Health, (1990); M.C. Pike, "Oral Contraceptive Use and Early Abortion as Risk Factors for Breast Cancer in Young Women," British Journal of Cancer 43:72 (1981).

4. M-G, Le, et al., "Oral Contraceptive Use and Breast or Cervical Cancer: Preliminary Results of a French Case- Control Study, Hormones and Sexual Factors in Human Cancer Etiology, ed. JP Wolff, et al., Excerpta Medica: New York (1984) pp.139-147; F. Parazzini, et al., "Reproductive Factors and the Risk of Invasive and Intraepithelial Cervical Neoplasia," British Journal of Cancer, 59:805-809 (1989); H.L. Stewart, et al., "Epidemiology of Cancers of the Uterine Cervix and Corpus, Breast and Ovary in Israel and New York City," Journal of the National Cancer Institute 37(1):1-96; I. Fujimoto, et al., "Epidemiologic Study of Carcinoma in Situ of the Cervix," Journal of Reproductive Medicine 30(7):535 (July 1985); N. Weiss, "Events of Reproductive Life and the Incidence of Epithelial Ovarian Cancer," Am. J. of Epidemiology, 117(2):128-139 (1983); V. Beral, et al., "Does Pregnancy Protect Against Ovarian Cancer," The Lancet, May 20, 1978, pp. 1083-1087; C. LaVecchia, et al., "Reproductive Factors and the Risk of Hepatocellular Carcinoma in Women," International Journal of Cancer, 52:351, 1992.

5. S. Kaali, et al., "The Frequency and Management of Uterine Perforations During First-Trimester Abortions," Am. J. Obstetrics and Gynecology 161:406-408, August 1989; M. White, "A Case-Control Study of Uterine Perforations documented at Laparoscopy," Am. J. Obstetrics and Gynecology 129:623 (1977).

6. D. Grimes, et al., "Prevention of uterine perforation During Curettage Abortion," JAMA, 251:2108-2111 (1984); D. Grimes, et al.,"Local versus General Anesthesia: Which is Safer For Performing Suction Abortions?" Am. J. of Obstetrics and Gynecology, 135:1030 (1979).

7. K. Schulz, et al., "Measures to Prevent Cervical Injuries During Suction Curettage Abortion", The Lancet, May 28, 1983, pp 1182-1184; W. Cates, "The Risks Associated with Teenage Abortion," New England Journal of Medicine, 309(11):612-624; R. Castadot, "Pregnancy Termination: Techniques, Risks, and Complications and Their Management," Fertility and Sterility, 45(1):5-16 (1986).

8. Barrett, et al., "Induced Abortion: A Risk Factor for Placenta Previa", American Journal of Ob&Gyn. 141:7 (1981).

9. Hogue, Cates and Tietze, "Impact of Vacuum Aspiration Abortion on Future Childbearing: A Review", Family Planning Perspectives (May-June 1983),vol.15, no.3.

10. Daling,et.al., "Ectopic Pregnancy in Relation to Previous Induced Abortion", JAMA, 253(7):1005-1008 (Feb. 15, 1985); Levin, et.al., "Ectopic Pregnancy and Prior Induced Abortion", American Journal of Public Health (1982), vol.72,p253; C.S. Chung, "Induced Abortion and Ectopic Pregnancy in Subsequent Pregnancies," American Journal of Epidemiology 115(6):879-887 (1982)

11. T. Radberg, et al., "Chlamydia Trachomatis in Relation to Infections Following First Trimester Abortions," Acta Obstricia Gynoecological (Supp. 93), 54:478 (1980); L. Westergaard, "Significance of Cervical Chlamydia Trachomatis Infection in Post-abortal Pelvic Inflammatory Disease," Obstetrics and Gynecology, 60(3):322-325, (1982); M. Chacko, et al., "Chlamydia Trachomatosis Infection in Sexually Active Adolescents: Prevalence and Risk Factors," Pediatrics, 73(6), (1984); M. Barbacci, et al., "Post-Abortal Endometritis and Isolation of Chlamydia Trachomatis," Obstetrics and Gynecology
68(5):668-690, (1986); S. Duthrie, et al., "Morbidity After Termination of Pregnancy in First-Trimester," Genitourinary Medicine 63(3):182-187, (1987).

12. Burkman, et al., "Morbidity Risk Among Young Adolescents Undergoing Elective Abortion" Contraception, 30:99-105 (1984); "Post-Abortal Endometritis and Isolation of Chlamydia Trachomatis," Obstetrics and Gynecology 68(5):668- 690, (1986)

13. Frank, et.al., "Induced Abortion Operations and Their Early Sequelae", Journal of the Royal College of General Practitioners (April 1985),35(73):175-180; Grimes and Cates, "Abortion: Methods and Complications", Human Reproduction, 2nd ed., 796-813; M.A. Freedman, "Comparison of complication rates in first trimester abortions performed by physician assistants and physicians," Am. J. Public Health, 76(5):550- 554 (1986).

14. Wadhera, "Legal Abortion Among Teens, 1974-1978", Canadian Medical Association Journal, 122:1386-1389,(June 1980).

15. Ney, et.al., "The Effects of Pregnancy Loss on Women's Health," Soc. Sci. Med. 48(9):1193-1200, 1994; Badgley, Caron, & Powell, Report of the Committee on the Abortion Law, Supply and Services, Ottawa, 1997: 319-321



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Publicado por Galsuinda @ 16:34  | Aborto
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Educar a los niños no es tan difícil, pero hay que dedicar tiempo para enseñarles una serie de conductas que después desarrollarán solos.


La conducta de las personas se empieza a desarrollar desde el día de su nacimiento. Es cierto que se nace con una carga genética, pero el ambiente que rodea al niño desde que llega al mundo será fundamental en la formación de su carácter. El desarrollo neuronal de los niños de 0 a 3 años facilita su capacidad de aprendizaje, aunque hay una serie de conocimientos que no se pueden aprender tan temprano.

Durante la presentación del libro Escuela de Padres, su autora, la psicóloga Ángeles Bartolomé, directora del centro Alba, detalló que es necesario que los padres analicen la educación que le dan a su hijo observando las respuestas de éste ante el tipo de educación elegido.

Según la psicóloga, "hay tantos estilos para educar como padres", pero todos deben tener como objetivo aumentar las conductas positivas, disminuir las negativas y conseguir que los hijos sean felices. Asimismo, destacó que "no hay que educar desde el corazón, sino con la cabeza, pero poniendo mucho corazón".

En los últimos años se ha mejorado la educación infantil, aunque a veces se ha exagerado. "Las palabras deben ir acompañadas de hechos, tanto negativos como positivos. No vale con soltar sermones; los actos tienen que ir unidos a consecuencias y éstas deben ser inmediatas, porque en los primeros años de su vida el niño aún no es capaz de valorar las consecuencias de su conducta", según Bartolomé.

Florencio Santiago, pediatra, añade que "no puede haber imposiciones en el desarrollo de hábitos en el niño". Sin embargo, para que una conducta se convierta en un hábito hay que pasar por varias fases. Primero, hay que dejar claro que las acciones tendrán una serie de consecuencias, hasta que el niño sea capaz de comprender los efectos reales de sus actos. Santiago también destacó que los padres deben recordar que "el niño aprende fundamentalmente con el ejemplo".

La educación infantil exige además unos límites. Bartolomé asegura que "decir no a un niño no es traumático y hay que empezar a decírselo al mismo tiempo que se le dice sí. De hecho, es una de las diez primeras palabras que un niño aprende, incluso por delante de la expresión afirmativa".

David Rodríguez Carenas

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Publicado por Galsuinda @ 8:01  | Educación
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jueves, 27 de abril de 2006


Mujeres Damnificadas por la Fecundación In Vitro alertan de las consecuencias psiquiátricas que supone “tener hijos congelados”

Redacción - 27/04/2006
“La fecundación in vitro nos ha amargado la vida porque todavía tenemos hijos congelados”. Mujeres y parejas afectadas por la aplicación de esta técnica se queja de no haber recibido suficiente información

Ante la aprobación de la Ley de Técnicas de Reproducción Humana Asistida que permite la selección genética de embriones decidiendo sobre el futuro del no nacido, la asociación Mujeres Damnificadas por la Fecundación In Vitro rechazan la norma porque atenta contra la salud física y psíquica de la mujer.

“Lo hago por mis hijos que tengo todavía congelados en un centro privado y que no quiero que se mueran en el congelador o se destruyan en investigación. A mí me han intentado implantar ocho embriones y se han muerto todos. Todavía tengo cuatro hijos congelados y no puedo superar la angustia de pensar que van a morir”, declara Rosa García, Portavoz de la asociación.

Tras sufrir graves depresiones y trastornos físicos debido a la falta de información sobre la aplicación de esta técnica, García pidió que “el fin de la congelación de embriones hijos y la promoción y ayuda pública de la adopción de embriones congelados”.

Asimismo, incidió en que ninguna madre desea que sus hijos sean destruidos con el fin de investigar.
Se quejan de que el personal de los centros de FIV no les informó de que esos embriones sobrantes eran seres humanos, ni que sus hijos podrían correr peligro para su salud y vida en el congelador del centro. Ni fueron informadas de que podrían sufrir depresiones graves y ansiedad al dejar embriones congelados en los centros, y otros efectos médicos graves que podrían estar asociados como el cáncer de ovario y mama. El consentimiento informado que firmaron consideran que era totalmente incompleto.


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lunes, 24 de abril de 2006



Enrique Monasterio



El aspecto

Los llaman "metrosexuales" más que nada porque los anglicismos de origen americano deslumhran al personal. Lo de "metro" viene de metrópoli, ya que hablamos de urbanitas, de gentes de ciudad que se emperifollan como animalitos en celo, para estar sexualmente disponibles las 24 horas. Kloster y yo sin embargo preferimos llamarlos "sexopolitas" o "sexopolitanos" por dos razones: la primera, para llevar la contraria; la segunda, porque este vocablo está compuesto con los mismos elementos que el anterior, pero los coloca en su orden lógico: primero el sexo, por supuesto.

La semana pasada me tropecé con uno al salir de casa. Podría tener sesenta o setenta años. No puedo ser muy preciso, ya que me dio vergüenza lanzarle más que una breve mirada de reojo. Por otra parte sus patas de gallo y demás intersticios cutáneos aparecían sepultados bajo la cascarilla cobriza de un maquillaje reseco, que impedía calcular su edad sin recurrir a la prueba del carbono 14. Más llamativa aún era su camisa, o, mejor dicho, su generoso despechugue tipo pecho-lobo, a pesar de que estábamos a cinco o seis grados de temperatura, y, a determinadas edades, no sea prudente, por razones higiénicas y estéticas, descubrir demasiado pellejo. Tal vez llevaba peluca o tal vez no; pero entre tintes, implantes y prótesis había logrado una cabellera de aliño con reflejos acervezados. Portaba, como casi todo el mundo, un móvil pegado a la oreja, y mientras charlaba con alguien del sexo femenino a quien llamaba repetidamente "cariño", caminaba como una grulla dando pequeños saltitos. Por eso me fijé en sus zapatos: eran blancos y negros y se apoyaban en unas plataformas de quince centímetros de altura, malamente disimuladas bajo el vuelo de unos pantalones ocres que llegaban casi hasta el suelo.
Son de toda la vida

Siempre han existido personajes atildados, y me temo que la cursilería y el amaneramiento son una plaga. Pero no es éste el caso: los sexopolitas no buscan la belleza con mejor o peor gusto. A ellos les interesa exclusivamente la atracción física y una inequívoca provocación sexual en dos direcciones.

Muchos de ellos son viejos grotescos, ancianos, que bien podrían llamarse "necrosexuales", como el que he descrito en el párrafo anterior. Pero el virus está contagiando también a lo más jóvenes.

Se quedan sólo en eso

Lo que ocurre es que los chavales nunca hacen el ridículo como los viejos. Una carita adolescente, con o sin granos, y una piel de albaricoque resiste cualquier indumentaria o adorno por muy hortera que sea. A los dieciocho años uno puede dejarse una melena molona (quién pudiera) o afeitarse al cero la calavera sin perder la dignidad. Incluso es capaz de despechugarse coram populo como mi amigo Luis, mientras echa un pitillito en la calle, entre clase y clase, rodeado por tres o cuatro niñas del curso.

Lo que no entiendo, querido Luis, es qué necesidad tienes de dejar que caiga el pantalón a media ladera para exhibir veinte centímetros de un calzoncillo floreado, que ni siquiera es de marca. —Tampoco es para tanto –me dice–. Yo pienso que sí lo es. Los sexopolitas, jóvenes o viejos, coinciden en una cosa: en que lo son a jornada completa. Viven (perdonadme) en celo sexual permanente. Y éste es un grave problema.
Los animales

Ahora que se acerca la primavera volveré a salir al campo para ver pájaros. Y comprobaré que los machos ya han afinado sus trinos y han mudado el color de la pluma para atraer a las hembras una vez al año. Los seres humanos no estamos sujetos a estas leyes: somos espíritu y carne, y nuestro modo de amar, con alma y con cuerpo, es infinitamente más rico y más libre. Pero la libertad puede corromperse. Y hay que estar ciego para no ver la epidemia que nos ha caído encima.

No hablo sólo de castidad o del sexto mandamiento. Hablo de la esclavitud del sexo hortera, y de recuperar la libertad, de aprender a ser hombres o mujeres capaces de mirarnos a los ojos.

Seguiré con este tema no sé cuándo. Sólo tengo una duda: ¿seré capaz de mantener la sonrisa y el tono desenfadado de este pensar por libre?

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Publicado por Galsuinda @ 22:08  | Para pensar
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Mendoza. Cae mito abortista: La ligadura de trompas no es un método anticonceptivo más. A la hora de reglamentar la ley provincial de “contracepción quirúrgica” sancionada en noviembre, el Ministerio de Salud de la provincia no quiere mencionar su reversibilidad por lo que haría volver la norma a la Legislatura provincial para que suprima esa exigencia.

Corrientes: Esterilizan a los pobres. Ignorando la legislación vigente el Tribunal Superior de Justicia de Corrientes autorizó a dos mujeres -que por vía de amparo llegaron a esa instancia- a ligarse las trompas.

Mendoza

Tras varios años de discusiones en noviembre pasado la Legislatura provincial aprobó la “contracepción quirúrgica” (Vid Notivida 326, 327) a condición de que sólo fuera un método anticonceptivo más, es decir, que la intervención quirúrgica tuviera carácter reversible. Por otro lado al verse afectada la fecundidad de la pareja, se exigió el consentimiento de ambos cónyuges para realizar la práctica.

Pero según el Diario los Andes del día de la fecha “las probabilidades de recanalizar o de refuncionalizar las trompas de falopio, o el conducto deferente que transporta los espermatozoides, van de un 0,1 a un 0,5 por ciento”. Lo que equivale a decir que, en el mejor de los casos, sólo una de cada 200 intervenciones podría revertirse.

No es políticamente correcto decir que con la “contracepción quirúrgica” se castra a la gente -mucho menos a los pobres- por eso los abortistas han asegurado, en todos lo ámbitos, que la práctica es sólo un método anticonceptivo más. No obstante a la hora de plasmar en una ley lo que verbalmente sostienen, dan marcha atrás previendo los juicios que el Estado tendría que afrontar si la remanida tesis quedara asentada. De allí que el Ministerio de Salud de la provincia de Mendoza se niegue a reglamentar la ley en los términos en que fue sancionada y trabaje en un proyecto de ampliación que enviaría próximamente a la Legislatura.

El Ministerio pretende además que no se solicite la autorización del cónyuge; esto último coincide con las recomendaciones del Comité de seguimiento de la Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) y otros organismos de la ONU.

Corrientes


En dos sentencias emitidas el 12 de abril el Tribunal Superior de Justicia de Corrientes autorizó a practicar ligaduras de trompas a dos mujeres de condición humilde que lo habían solicitado por vía de amparo; los más altos magistrados provinciales entendieron que el procedimiento es “contraceptivo”. En uno de los casos el tribunal señaló errores de procedimiento en el juez que previamente negó la autorización, pero en el otro, el de María Liliana Falcón, se basaron en “la autonomía de las personas sobre su cuerpo” (Corrientes Noticias, 19/04/2006).

El Caso Falcón
La demanda presentada por la Sra. Falcón -con el patrocinio del defensor de pobres y ausentes Enzo Di Tella- solicitaba que se le ligaran las trompas durante el alumbramiento del hijo que estaba gestando. El recurso consiguió un dictamen favorable en primera instancia de la jueza en lo Civil y Comercial Silvia Garicoche, que sostuvo que “está científicamente comprobado que la ligadura de trompas no es considerada de esterilización, ya que existen técnicas de microcirugía que revierten los alcances de la obstrucción, por lo que no es definitivo” (El Litoral 10/07/2005).

La sentencia fue apelada por el Hospital Vidal, el centro de salud que debía efectuar la intervención quirúrgica, “porque la paciente no presentaba una razón de orden médico para optar por la ligadura de trompas”. Y la ley nacional Nº 17.132 que regula el ejercicio de la medicina prevé -en relación al tipo de operación en cuestión- la prohibición a los profesionales de la medicina de “practicar intervenciones que provoquen la esterilización sin que exista indicación terapéutica perfectamente determinada” (art. 20, inc. 18). El Hospital calificó de aberrante que la sociedad autorizara la esterilización por el único hecho de la pobreza.

Recordemos que el ex-presidente de Perú Alberto Fujimori, fue acusado de genocidio por un plan de esterilización quirúrgica, supuestamente voluntaria, que se convirtió de hecho en un programa de esterilización forzosa de la población más pobre de ese país.

El litigio en el más alto tribunal de la provincia

Una Junta Médica llevada a cabo por el Servicio Forense del Poder Judicial de la Provincia, dictaminó que “la Sra. Falcón al momento de ser examinada presentaba buen estado de salud general aparente, no constatando patologías; (…) que no existían riegos ni peligros en caso de un próximo embarazo; finalmente informan -coincidentemente con el nosocomio demandado- que la paciente no presentaba una razón de orden médico para optar por la ligadura de trompas como método de control de natalidad”.

Pero la psicóloga del Cuerpo Médico Forense informó tras entrevistarla que a la sra. Falcón le costaba asumir el embarazo debido a su “realidad económica”. Que “si bien un nuevo embarazo no acarrearía riesgo en su salud física si podría tener una desfavorable repercusión en su núcleo familiar dado que comprometería el precario equilibrio de recursos humanos y económicos apenas alcanzado”.

Los jueces Carlos Rubín, Guillermo Semhan y Juan Carlos Codello que finalmente autorizaron la ligadura de trompas se basaron en la definición de la Organización Mundial de la Salud que describe a la salud como un estado de completo bienestar bio-psico-social. Y en la Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) que dice en su art. 12 que "Los estados adoptarán las medidas para eliminar la discriminación en el acceso a los servicios de atención médica, inclusive en los que se refieren a la planificación familiar”. Concluyendo que existe “señorío del hombre sobre su propio cuerpo” y derecho a la “autodeterminación y el respeto a las conductas auto referentes.

Un único voto en disidencia, el del ministro Fernando Niz

El juez Niz criticó la interpretación amplia de salud, y agregó que no se encontraba “en peligro la salud de la madre y/o del bebé, por el contrario –sentenció el juez- de los informes rendidos por los médicos de Tribunales se desprende el estado óptimo de la embarazada y su embarazo”.

Adujo que “el término terapéutico refiere al modo de tratar las enfermedades, escapando por lo tanto la fertilidad a esa conceptuación”. Razón por la cual no se puede aconsejar la ligadura de trompas como “indicación terapéutica”.

Destaquemos finalmente que el art. 91 del Código Penal Argentino considera punibles las lesiones que produzcan “la capacidad de engendrar o concebir” y que esto sólo puede ser modificado por el Congreso de la Nación según la Constitución Nacional. Por lo que cualquier ley provincial que autorice la contracepción quirúrgica es inconstitucional. De todos modos aún a esto se anticipó el Tribunal Superior de Justicia de Corrientes ya que la norma que ilegalmente podría autorizar esa práctica en la provincia se encuentra todavía en estudio en la Legislatura correntina. FIN


NOTIVIDA, Año VI, nº 349, 24 de abril 2006
Editor Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja
Coeditor: Lic. Mónica del Río
Página web http://www.notivida.org.ar



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-Se os acusa de practicar la autotortura física...

-No me digas...

Uno ya no se asombra de nada. Ni siquiera de que te acusen de extravagancias ni de que te lancen a la cara palabras-tabú, como "tortura".

-que se nos acusa... ¿de qué?

-Ya sabes. La llaman "mortificación corporal".

-Ya, ¿y en qué consiste el delito?

-Bueno.... está claro. Uno no puede obligar a nadie a torturarse. Eso es de sectas.

-Ya. O sea que además obligamos. Sí, realmente es grave...

Sirva este inicio de diálogo, surrealista pero real, para introducir unas melancólicas consideraciones, ahora que termina la Cuaresma y entramos en la Semana de Pasión.

Lo reconozco: torturar está feo: seguro que es anticonstitucional. Y si encima es "auto", mucho peor. Pero lo que resulta definitivamente irritante es que quienes se sacrifican, aleguen motivos religiosos para tan tenebrosas prácticas.

Con lo fácil que sería sufrir lo mismo o incluso más, pero sin dar la nota. Bastaría con que los "autotorturados" se aplicaran alguno de los suplicios físicos y psíquicos admitidos, recomendados y aplaudidos por la moral dominante. Y es que hay torturas hedonistas, estéticas, políticas, deportivas y económicas la mar de correctas y urbanas, como las que paso a enumerar a continuación sin ánimo de ser exhaustivo.

1. Mortificaciones por razones de imagen: a) la depilación a la cera; b) la liposucción;, c) las perforaciones umbilicales, auriculares, labiales, nasales y linguales, o sea, el piercing. d) La automutilación de las partes adiposas del organismo y otras prácticas quirúrgicas salvajes: forjarse unos morritos-guardabarro a la silicona como los que lucen varias famosas requiere un espíritu de sacrificio cercano al heroísmo. e) Los tatuajes. f) La dietas de la alcachofa y de la sopa de apio. g) El footing mañanero con chándal de penitente. h) Los tacones de aguja. i) El ombligo y los riñones congelados. j) Y, por supuesto, el corsé, ya en desuso, que fue el cilicio de nuestras abuelas.

2. Mortificaciones políticas. a) La laringitis electoral, que nuestros amados líderes padecen después de cada campaña. b) Los insufribles viajes en autobús por el suelo patrio. El tormento se acentúa por el hecho de que muchos líderes no han tomado jamás un autobús. e) La llamada "sonrisa fósil" o rictus metálico: supongo que algunos se operan para aguantar la tirantez muscular del rostro sin desfallecimientos.

3. Mortificaciones hedonistas: a) El zurriagazo masoca y otras prácticas sexuales dolorosas. Antes se llamaban "perversiones" porque lo son; pero si a uno le gustan, se ofertan a buen precio en los periódicos más progres. b) Los atascos vacacionales de ida; e) los de vuelta. d) El tueste al sol con crema bronceadora a la zanahoria. e) El menú creativo de la cuñada. f) Las hormigas fritas. g) La nouvelle cousine. h) La cuenta.

4. Renuncio a enumerar por falta de espacio las mortificaciones olímpicas o deportivas, que están en la mente de todos. Y no digamos nada de las torturas económicas. Por un puñado de dólares, Clint Eastwood se hinchó a matar forajidos en el Oeste para cobrar la recompensa. Por un puñado de euros, nos sacrificamos hasta dejar chiquito al bueno de San Simón el Estilita, supuesto inventor del cilicio.

-Entonces, ¿por qué se escandalizan tanto de las mortificaciones corporales?

-Elemental, mi querido Kloster. No se escandalizan del dolor sino de los motivos. Por ganar una pasta estarían dispuestos a dejarse apalear hasta perder el sentido, pero por amor de Dios les parece excesivo mover un dedo.

Cuentan que en cierta ocasión, alguien dijo a la Madre Teresa de Calcuta: "lo que ustedes hacen, yo no lo haría ni por un millón de dólares". La monja sonrió antes de responder:

-Nosotras tampoco, hijo mío.

Enrique Monasterio, MC, 1.IV.06

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La comprensión cabal de los contenidos de la ley natural, según un planteamiento estratégico clásico, exige asumir la implicación recíproca entre ética y ontología. El caso del bien de la vida humana es singularmente indicativo de esta reciprocidad, pues en él el bien moral revela presencia de un ser que es querido por si mismo.

En efecto: «el hecho de que el hombre sea querido por si mismo exige que su vida sea protegida de manera absoluta, a fin de que pueda cumplirla en plenitud».

Esta exigencia opera incluso aunque la vida humana no haya manifestado aún su racionalidad o nunca la llegue a manifestar. Por ello, se afirma que la vida humana no es un bien físico o pre-moral sino un bien moral.

Con todo, en el pensamiento de Santo Tomás la especial dignidad de la vida humana encuentra su expresión última en la enseñanza bíblica del hombre como imagen de Dios. El hombre es imagen de Dios por su inteligencia, libertad y dominio sobre sus actos. Sin embargo, la libertad del hombre no es absoluta: puede ponerse fines pero «esta capacidad suya descansa a su vez en el hecho de que su razón está ilustrada por unos primeros principios que no se ha dado a si mismo, y en el hecho de que su voluntad está orientada, también por naturaleza, al bien en general».

Emiliano Quílez Roche

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sábado, 22 de abril de 2006



Ha fallecido Cristina Kaufmann. Aquí una entrevista de octubre de 2003


Caterine Galaz. Entrevista publicada por cortesía del Servicio de Observación sobre Internet http://www.observatoriodigital.net

¿Qué ocurre cuando se pone Internet al servicio de la espiritualidad? El uso de la red en una comunidad de clausura revela su potencial para acercar a las comunidades distantes, difundir el mensaje y fomentar la oración y la inspiración religiosa.




Desde la apertura de las carreteras del ciberespacio, habría parecido que se mejoraría la comunicación entre las personas, sobre todo con las facilidades para la conexión. Sin embargo, a pesar de tantos medios, la comunicación personal e íntima se ha vuelto difícil. De allí que algunos consideren que una comunicación profunda debe nacer a partir del silencio y la soledad, sobre todo en estos momentos donde existen tantas relaciones pasajeras y transitorias. Una de las mujeres que considera que el silencio es preparatorio para la palabra, es la religiosa, Cristina Kaufmann, ex priora del monasterio de la Inmaculada Concepción de las carmelitas Descalzas de Mataró en Cataluña (España).

Cristina Kaufmann nace en 1935 en Baden, Suiza, e ingresa como carmelita el año 1964. En 1985, dejó una huella penetrante en los medios de comunicación, al ser una de las primeras carmelitas entrevistadas por la Televisión Española. En el último tiempo, ha escrito algunas reflexiones sobre la necesidad del silencio y la oración
(Ver http://www.mercaba.org/FICHAS/ORACI%C3%93N/668-3.htm, http://www.fespinal.com/espinal/castellano/eides/eies34.htm, http://www.fespinal.com/espinal/castellano/eides/eies34.htm)

Si bien Internet es algo que en la cotidianidad de la vida laica es muy común, poco se sabe cómo esta Red ha llegado a aquellas personas que se retiran en busca de soledad y silencio, o que optan por una vida más contemplativa. ¿De qué manera se ve este fenómeno y el desarrollo de estas nuevas tecnologías desde el interior de una comunidad como la suya?

Internet específicamente ha entrado bastante rápido en las congregaciones, con una velocidad increíble. Y en toda clase de comunidades -yo hablo desde mi experiencia de carmelita- pero sé que incluso monasterios muy tradicionales, de aire de clausura tradicional, de rejas y todo eso, han sido de las primeras que han tenido correo electrónico y páginas Web. Nosotras desde un primer momento, no nos hemos puesto en contra o en una posición de rechazo, sino que miramos este fenómeno con apertura y mucho interés. Incluso unos amigos vinieron y nos enseñaron cómo usar algunas de las herramientas que este servicio brinda.

¿Qué herramientas son las más usadas? ¿Cuáles son las ventajas que tiene la Red para una congregación como la carmelita?

Como comunidad carmelita tenemos una página Web y correo electrónico, tanto de la comunidad como particular de las hermanas que lo desean. Es de libre acceso. Se usa igual que el teléfono, que también es de libre acceso y queda a criterio de cada hermana, con lo que, la que tiene interés accede, la que tiene más relaciones hacia afuera.

De fondo, creo que hay un tema importante, que es la formación en torno a estas nuevas tecnologías. Nosotras nos hemos preguntado en profundidad, ¿para qué queremos Internet?, ¿para qué desarrollar una página Web? En esto, también fuimos guiadas por el centro de la orden carmelita y algunas carmelitas descalzas que se han formado más que nosotras en esta línea.

Por supuesto lo que más usamos de Internet actualmente es el correo electrónico. Yo personalmente lo uso como correo, es más seguro, más rápido que el correo postal, sobre todo si vives un poco apartada. Ahora, siempre lo uso para dar noticias, recados o cosas así, pero una carta que me sale de dentro, que es más íntima, la sigo enviando por correo postal, con la certeza de que no tengo prisa y que no importa que llegue más temprano o más tarde.

¿Cómo considera la posibilidad de generar herramientas de tipo espiritual a través de este medio?

Por lo que sé en algunas congregaciones, sé de algunas en Aragón y Valencia, las hermanas de allá se cuidan de poner alguna conferencia que sea de interés para la gente. Nosotras recibimos por Internet casi exclusivamente peticiones de oración: pidan por esto, me ha pasado esto, me está pasando lo otro... y nosotras les contestamos. Incluso hay mujeres que piden información sobre nuestra orden a través de este medio. Una dirección espiritual permanente, todavía no se da, no me he encontrado con esa situación.

Dentro de la Iglesia, se ha evidenciado una preocupación importante en torno a la Red y sobre todo bajo la idea de promover los valores cristianos, se han tratado de desarrollar nuevas herramientas de evangelización... ya se han visto, por ejemplo, misas por Internet, páginas de oración, capillas virtuales. ¿Cuál es su opinión frente a este tipo de usos?

La invitación a la oración me parece muy bien; sin embargo, no creo que cada comunidad o congregación que se dedica a la oración tenga que hacer sus propios programas para ello, porque existen ya muchas y muy buenas opciones. Por ejemplo, los jesuitas en Barcelona tienen una página sobre la oración en que invitan, dan algunos métodos y cada día o cada semana la renuevan, para enseñar a orar, a entrar en oración, a incorporar el silencio. Pero colocarse frente al ordenador y asistir a misa... no sé, tengo mis reservas.

¿Y de qué forma Internet les ha servido a ustedes como comunidad de clausura?

Hay más noticias y también hay más ocasión de manifestar lo que nosotras vivimos concretamente en la vida contemplativa. Pero por otro lado veo que hay casi una inundación de noticias, no sólo de afuera sino de la misma Iglesia, de los creyentes en general. Pero cada día no llegas a todas las noticias que se dan, es imposible. Por ello creo importante saber escoger, educarte para aprender a escoger y no creerte que cada comunidad, cada persona tiene que ser a la vez, receptora y emisora. Te tienes que convertir en emisora según una real necesidad o una real inspiración, no decir: como ahora tenemos la posibilidad, vamos a hacer eso. No, sino que decir: yo quiero hacer esto, cómo lo hago, con esta posibilidad que hay ahora con Internet. Que sea en primer lugar la inspiración antes que los medios. A veces se llenan los medios con inspiraciones que no se sostienen. Hay que saber escoger, y cuando uno escoge siempre está renunciando, y eso hay que tenerlo claro.

¿Cómo evitan ustedes la sobresaturación de información, que es una de las críticas que se hacen de Internet?

Tenemos una hermana dedicada a esto, cada mañana mira lo que entra y según su criterio, lo deja a la Priora y después se comenta. Hay cosas que imprime, otras que no, se comenta en los momentos de convivencia que tenemos como comunidad. Se comentan las noticias que llegan, tanto religiosas como no religiosas.

Y yo, como ahora vivo apartada en una ermita, me he servido de Internet para ver la prensa nacional e internacional. En ocasiones también, la hermana encargada utiliza Internet para buscar más información sobre alguna noticia que haya leído en la prensa de papel.

¿Y la Red les ha ayudado a mantener contacto con otras comunidades religiosas de otras zonas, de otros países?

Sí, muchísimo. Ahora tenemos contacto con comunidades de Estados Unidos, Argentina... tenemos un listado de comunidades del mundo, y muchas tienen correo electrónico y página Web. Con estas comunidades tenemos un intercambio muy bueno y vivo. No nos hemos visto nunca, ni nos hemos oído nunca, pero a través de Internet tenemos un diálogo fluido. Nos mandan ellas información o nos piden información sobre Santa Teresa, por ser originaria de España. Y también tenemos mucho contacto con América Latina.

El contacto sobre todo se establece para comunicarnos los acontecimientos de las comunidades, de las federaciones, aunque en algún momento, por ejemplo con una hermana de Argentina, sí que hemos ido intercambiando ideas sobre temas concretos, de más profundidad.

© http://www.observatoriodigital.net


Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 15:58  | Dulce Roma
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viernes, 21 de abril de 2006


"El aborto no es una cuestión religiosa, sino moral y jurídica. No enfrenta a los católicos y a quienes no lo son, sino a posiciones divergentes en cuanto a la naturaleza y los límites de la protección de la vida humana". Dejando al margen por esta vez la valoración moral del aborto, Sánchez Cámara analiza las implicaciones jurídicas.

"El problema jurídico reside en determinar si se trata de un asunto de conciencia que debe ser decidido por cada cual sin intervención de los poderes públicos (en sana doctrina liberal) o si (también en sana doctrina liberal) se trata de un asunto que afecta al orden público y a los fundamentos de la convivencia. De lo que en ningún caso se trata es de un conflicto entre el laicismo y el integrismo religioso".

Por tanto, esto se ha de decidir apelando no a la fe, sino a los principios ordenadores de las leyes. Resulta entonces, sostiene Sánchez Cámara, que "la consideración del aborto como un derecho (de la mujer) o la legalización de la producción de embriones destinados a la destrucción, aunque sea con fines sanitarios, contradicen el estatuto de derecho a la vida y la protección jurídica del embrión reconocida por el Tribunal Constitucional. Entrañan una violación del derecho a la vida y una subversión radical de nuestro sistema jurídico".

Se podría contestar que, como se dice con respecto a la prostitución o la pornografía, el aborto es una "cuestión moral, reservada al ámbito de la conciencia, en el que los poderes públicos no deberían intervenir". Pero no es ese el caso: "Se trata de la protección de la vida humana, que es uno de los fines fundamentales del Derecho. Tampoco cabe invocar la libertad en casos como la ablación de clítoris o las prácticas eugenésicas. Lo que hay que determinar es si el aborto entraña la eliminación de una vida humana. Y, sobre eso, por más disquisiciones que se quieran hacer, no caben dudas".

Por eso, la polémica sobre el aborto remite a los derechos fundamentales. "Se encuentran en conflicto quizá dos concepciones antagónicas acerca del valor de la vida y de su dignidad. Para unos es un valor fundamental que debe ser protegido sin excepciones (en algunos casos, no en todos, porque se trata de un don de Dios). Para otros, parece tratarse de algo así como de una mera propiedad inmanente a ciertos seres, sin un valor especial, y sobre el que deben prevalecer la libertad y el bienestar de los adultos o la salud de otras personas".

Frente a esta discrepancia, "no se trata de imponer a todos las convicciones de algunos. Se trata de cuál es la convicción mayoritaria y, sobre todo, y por encima de las eventuales mayorías, cuál es la solución más justa. Por otra parte, existen los tres supuestos ya reconocidos, y la aplicación de las eximentes, como el estado de necesidad, y de las atenuantes, para eliminar o paliar los eventuales efectos nocivos o duros de la aplicación de las penas en muchos casos. Pero esto no puede eximir al Estado de su obligación de proteger el derecho a la vida".


Ignacio Sánchez Cámara,
catedrático de Derecho en la Universidad de La Coruña,
ABC 2 junio 2004.

Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 21:34  | Aborto
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Magaly Llaguno
Directora Ejecutiva de VHI


Han transcurrido más de 30 años desde que el aborto provocado fue legalizado en EEUU, el 22 de enero de 1973. Han muerto más de 47 millones de seres humanos inocentes que no llegaron a nacer1, incluyendo mujeres que han sido abortadas2. Para lograr este macabro triunfo, los abortistas dijeron que la mujer debe tener el mal llamado “derecho a decidir”. ¿Pero es cierto que ahora lo tiene? En los años en que el aborto ha sido legal, he visto muchos casos de mujeres a quienes sus novios o esposos, su madre o su padre --o en algunos casos alguien en su trabajo-- las ha presionado para que aborten. En este artículo me voy a referir a tres de esos casos, que he conocido recientemente.



El primer caso es el de Ana Lía, inmigrante del Uruguay. Lamentablemente, el aborto se permite libremente en su país, aunque no es totalmente legal. Ella fue obligada a abortar por su madre cuando tenía 17 años, y aunque ya han pasado 30 años, jamás ha podido olvidar a ese hijo que perdió. Todavía lleva en su corazón esa herida y para tratar de reparar de algún modo aquel error, ha contado su historia públicamente. Su testimonio en vídeo, “El arrepentimiento de una madre”, está en la misma página de entrada del portal de VHI: http://www.vidahumana.org.



El segundo caso es el de Vivian, llegada de Cuba hace pocos años, país donde, lamentablemte también, el aborto es legal. Como el aborto se practica con tanta frecuencia en ese país, es por ello que quizás Vivian no se detuvo a pensar bien en lo que iba a hacer, ni tenía idea sobre lo que realmente es el aborto. Además, no tenía ninguna formación religiosa y nadie le dijo que el aborto es un grave pecado. Su esposo la indujo a abortar en EEUU, quizás porque tampoco tenía idea sobre lo que es el aborto ni conocía sus posibles consecuencias. Vivian vio en el portal de VHI fotos de los restos de bebés abortados3 y se dio cuenta del grave error que había cometido. Desde entonces, ha estado orando semanalmente ante un centro de abortos y hablando con las mujeres y sus compañeros que allí acuden, para tratar de salvar a otros bebés.



El tercer caso es el de Luz Marina, a quien su esposo y el personal del centro de abortos la presionaron para que abortara. Ella me contó que no fue allí con la intención de abortar, sino para complacer a su esposo y a última hora convencerlo para que le permitiera a su hijo nacer. Me ha confesado que si hubiera encontrado apoyo en alguien, no hubiera abortado. Como consecuencia del daño físico que le causó ese aborto, perdió después a otros dos hijos debido a abortos espontáneos. Luz Marina también sufrió graves daños psicológicos. Al próximo día de haber abortado, ya estaba en manos de un psicólogo porque tenía intensos deseos de suicidarse.



No hay más que leer algunos de los testimonios postaborto que han sido publicados en el portal de VHI4, para darse cuenta del daño psicológico y espiritual que el aborto le causa a la mujer y también al hombre. De hecho, las mujeres también sufren daños físicos y hasta mueren, debido a abortos legales y “seguros”. En la sección sobre el aborto del portal de VHI5, también en el portal del Elliott Institute6 y en muchas otras fuentes, se ofrecen abundantísimas pruebas de esta afirmación. El aborto también afecta al hombre, a los otros hijos de la mujer que aborta y a la sociedad en general. En el portal de VHI, hay información al respecto y también testimonios personales7.



¿A quién beneficia la legalización del aborto? Muchos dirían que a los que lo practican, porque ganan mucho dinero. Sin embargo, a pesar de que es cierto que esas personas se enriquecen, ese dinero está manchado con la sangre de incontables seres humanos inocentes. Además de ello, a menudo los abortistas mismos sufren graves consecuencias psicológicas. VHI tiene a la venta tres vídeos titulados “Encuentro con los abortistas”, “La verdad sobre el aborto” y “La mano de Dios ” (este último del Dr. Bernard Nathanson, ex abortista luego convertido en provida y en católico), todos los cuales contienen testimonios de ex-proveedores de abortos, que han sufrido las consecuencias de sus actos y finalmente se han arrepentido8. Esos conmovedores testimonios y muchos más que existen9, demuestran que el precio que se paga por matar por dinero a los inocentes, es demasiado alto.



Gracias a Dios, hay programas para ayudar a las personas que sufren el síndrome postaborto, a reconciliarse con Dios y a curarse interiormente de la terribles heridas que el aborto causa. En el portal de VHI, hay toda una sección dedicada a este tema4. En esa sección, hay un enlace en el cual se encuentra una lista de instituciones que ofrecen ayuda postaborto a las personas afectadas, tanto dentro como fuera de EEUU10. Aprovecho esta oportunidad, para destacar el Instituto para la Rehabilitación de la Mujer que ha Abortado (IRMA)11. IRMA fue fundado en México con la ayuda de VHI. De manera que nadie debe perder la esperanza, ¡el amor y la misericordia de Dios son infinitamente más grandes que el pecado!



Notas:

1. “Tragic: U.S.passed 47 million mark for abortions in 2005”, BP News, enero 20, 2006, http://www.bpnews.net/bpnews.asp?ID=22488.

2. Ver el “Muro de Blackmun”, el cual contiene los nombres de 347 mujeres que murieron debido a un aborto legal y supuestamente “seguro”: http://www.lifedynamics.com/Pro-life_Group/Pro-choice_Women/. La inmensa mayoría de las muertes maternas debido al aborto legal, no se informan.

3. http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/advertencia.html.

4. Haga “click” en el botón que dice “Postaborto”. Para mayor conveniencia del lector, el enlace directo es: http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sindrome_index.html.

5. http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/conseq-fisicas.html.

6. http://www.afterabortion.org.

7. http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/otras-conseq_index.html.

8. Haga “click” en el botón azul que dice “Catálogo” en el portal de VHI, http://www.vidahumana.org, y luego en “Aborto”, para encontrarlos y adquirirlos.

9. http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/muertes_index.html.

10. “Instituciones y grupos de apoyo”, http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/apoyo_index.html.

11. http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/irma.html.

Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 20:41  | Víctimas del aborto
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Las cadenas públicas de Dinamarca, Noruega y Suecia organizarán su propio festival en noviembre, donde «los concursantes actuarán como los niños que son»

CARMEN VILLAR MIR. CORRESPONSAL

ESTOCOLMO. Fue ayer una noticia mayor que las tres naciones escandinavas, Dinamarca, Noruega y Suecia, tras intentar imponer sin resultado unos principios que consideran éticos sobre la forma de vestir y de maquillar a los concursantes del Festival de Eurovisión Junior en el que participan pequeños de casi todos los países de Europa, han decidido no participar en esa fiesta de la canción infantil como protesta contra el reglamento que es «un insulto contra la protección de menores y una explotación de la Infancia».

Opinan que es una aberración que éste, siguiendo el modelo norteamericano, permita que las niñas aparezcan en escena como recién salidas de una discoteca, con un estilo muy «fashion» y aspecto de pequeñas mujeres o vampiresas sofisticadas, un vestuario «absurdo y fuera de contexto, lo que es un insulto contra los valores de la infancia».

Según recordaron los responsables de esas televisiones por medio de su portavoz Lars Grarup, director de la televisión del Estado danés, aunque ese festival fue ideado para los niños, en las anteriores ediciones ha sido bochornoso comprobar cómo algunas «muñecas» de diez u once años aparecían en escena con aspecto de mayores por su forma de vestir, de ir peinadas o pintadas. Según esta versión, algunos concursantes hacían además movimientos soeces y sensuales que no vienen a cuento. «La televisión es un poderoso medio que debe dar buen ejemplo y no repartir basura que induce a ciertos sentimientos inadecuados», explica Lars Grarup.

Un concurso alternativo

Esa decisión, que ha sido muy aplaudida por estas sociedades nórdicas, fue tomada conjuntamente por los responsables de las televisiones públicas de los tres países nórdicos y es una de las consecuencias lógicas de la campaña iniciada por los padres de familia la primavera pasada contra las cadenas y tiendas de moda que comercializan modelitos de ropa muy avanzados para las nenas de entre siete y quince años.

Las tres cadenas públicas de Dinamarca, Noruega y Suecia organizarán su propio concurso en Estocolmo en el mes de noviembre. Un certamen en el que «los concursantes actuarán como los niños que son, con sus premisas y a su altura, antes durante y después de la competición».

Además, según Grarup, se llevará un control muy ajustado sobre una de las reglas del Festival que ha sido olvidada por algunos países: se trata de que los pequeños sean los auténticos autores de la canción que interpretan, lo que no siempre ocurre ya que «papá» o «mi tío Paco» compuso esa canción.



Adopción espiritual




Según la encuesta “El Aborto en España Hoy. Análisis sociológico” para la comunidad de Madrid, realizada por el Instituto de Política familiar, el incremento de ayudas sociales (82% de los entrevistados) así como la ayuda directa económica (81,3%) a la embarazada, contribuiría a disminuir el número de abortos. La mayoría de los entrevistados (78%) opinan que las campañas de prevención de embarazos no previstos realizadas hasta la fecha por el Ministerio de Sanidad no han resultado eficaces.


HAZTEOIR.ORG .- El Instituto de Política Familiar (IPF) ha presentado este jueves los resultados para la Comunidad de Madrid de la encuesta “El Aborto en España Hoy. Análisis sociológico”.

La encuesta –que consta de 1.600 entrevistas personales- ha sido diseñada por un equipo multidisciplinar de expertos en distintas áreas y coordinada por la Dra. Ondina Velez, y se ha desarrollado en las cuatro comunidades españolas donde más abortos se producen (Comunidades de Madrid, Cataluña, Andalucía y la comunidad Valenciana), ya que sólo en estas cuatro comunidades autónomas se producen el 66% de los abortos en España.

"En el 2004 -señala Eduardo Hertfelder, presidente del Instituto de Política Familiar- se produjeron en España 84.985 abortos. Esto significa que se produce un aborto cada 6,2 minutos y que uno de cada seis embarazos termina en aborto. En definitiva, asistimos a una verdadera explosión del fenómeno en nuestro país."

En este contexto, el Instituto de Política Familiar (IPF) ha considerado importante conocer la opinión de los ciudadanos sobre la realidad de las defunciones por aborto en España, "al entender que la conexión con la realidad social será una potente aliada de las medidas públicas que se hacen indispensables para reducir y corregir la tragedia del aborto en España", señala Hertfelder.

Las principales conclusiones de la encuesta han sido:

1. Desconocimiento de la magnitud del aborto, aunque se reconoce como una de las principales causas de mortalidad en España.

No hay una percepción clara de la magnitud de los datos del aborto (solo un 16% de los encuestados considera que es de 85.000 abortos o mas). Tampoco hay una clara percepción la dimensión exacta del principal motivo de aborto. La salud materna, concepto que engloba los riesgos físicos y psíquicos, es, sólo según un 58% de los entrevistados, el supuesto legal por el que más abortos se producen en España.

No obstante, hay cierta conciencia de que es una de las principales causas de mortalidad en España. Así, el número de abortos se considera claramente superior al número de muertes por suicidio, sida, tabaquismo o enfermedades cardiovasculares que se producen en nuestro país... y semejante a las muertes por cáncer.

2. La falta de recursos económicos es, con diferencia, el motivo más importante para decidir abortar.

La soledad de la madre y la no planificación del embarazo le siguen como principales causas del aborto. Por el contrario, los motivos despenalizados son considerados por un escaso número

3. La inmensa mayoría (97%) cree que el aborto trae consecuencias negativas para alguno de los afectados.

Y es casi la mitad (42%) quienes creen que afecta a todos (padre, madre y no nacido). Sólo un 3% considera que no afecta a nadie.

4. Las administraciones deben desarrollar una política orientada a reducir el número de abortos (94%).

Ayuda basada en el incremento de ayudas sociales (82% de los entrevistados), así como la ayuda directa económica a la embarazada (81,3%), que contribuirían a disminuir el número de abortos.

5. Ante el fracasi de las actuales campañas de prevención, hay necesidad de nuevas soluciones.

Las campañas de prevención de embarazos no previstos realizadas hasta la fecha por el Ministerio de Sanidad no han resultado eficaces (78%). Por el contrario, hay unanimidad (más del 90%) en que la política preventiva, en sus aspectos informativos, debe incluír, sobre todo, las alternativas que existen al aborto y las consecuencias del mismo para la mujer.

6. Las mujeres que deciden abortar no lo hacen con un conocimiento adecuado.

Ni de las consecuencias físicas y psíquicas que la interrupción del embarazo puede ocasionar ni de las alternativas disponibles en caso de no abortar.

Soluciones nuevas, no continuismo

El IPF señala que "seguir insistiendo en ocultar la realidad o en políticas agotadas no es, por tanto, la solución eficaz. Es necesaria una reorientación drástica de una política obsoleta y errónea que ha demostrado obstinadamente su fracaso."

El Instituto apunta, además, que "es necesario aportar soluciones nuevas. Es necesario el desarrollo de una política preventiva que gire alrededor de cuatro ejes:

a) "la sensibilización y concienciación sobre la importancia y el valor personal y social de la natalidad, el embarazo y la maternidad

b) "el aumento de los recursos públicos tanto de organismos como de dotaciones presupuestarias

c) "la implantación de medidas de apoyo destinadas a la mujer embarazada y

d) "una política de información a la mujer embarazada."

A la vista de los resultados del precedente análisis sociológico de la realidad del aborto en la Comunidad de Madrid, el Instituto de Política Familiar (IPF) propone el siguiente conjunto de medidas.


a) CONCIENCIACIÓN Y SENSIBILIZACIÓN

1. Realización de campañas de sensibilización y concienciación sobre la importancia y el valor personal y social de la natalidad, el embarazo y la maternidad. Campaña específica de sensibilización del número de abortos en la Comunidad.

2. Incorporación de las defunciones por aborto en las estadísticas de defunciones de la Comunidad de Madrid.

3. Compromiso de transparencia por parte de las Administraciones Públicas, que deben proporcionar los datos de defunciones por aborto dentro del primer trimestre de cada año.

4. Separación y distinción entre abortos realizados por riesgo para la salud física de la madre y los producidos por riesgo para su salud psíquica (representa el 96,7% de los abortos totales)

b) RECURSOS DE LOS PODERES PÚBLICOS

5. Creación de la “Mesa de Expertos”, en las que agentes sociales, especialistas, instituciones familiares y Administración analicen y propongan soluciones y alternativas para resolver la problemática de aborto.

6. Creación de una Comisión Interconsejerías, dependiente de la Consejería de Sanidad, que con el asesoramiento y coordinación de la “Mesa de Expertos“ aborde la problemática de las defunciones por aborto e implemente medidas encaminadas a su reducción así como a combatir sus efectos negativos.

7. Elaboración de un Plan Regional sobre Natalidad, de carácter trienal, con dotación presupuestaria suficiente

c) MEDIDAS DE APOYO

8. Potenciación e incremento presupuestario del “Programa Red de Madres”, que actualmente está desarrollando la Comunidad, de manera que ayude a todas las madres, solteras o casadas, a tener a sus hijos.

9. Ayuda directa universal al embarazo de 1.026 euros (correspondiente a una paga de 114 euros durante 9 meses) que se paga en el momento del parto

10. Programa especifico de ayuda a la adolescente embarazada e inmigrante para afrontar los singulares problemas que un embarazo puede plantear a estos dos grupos sociales especialmente indefensos.

d) POLÍTICA DE INFORMACIÓN

11. Creación, Potenciación y/o promoción de los Centros de Ayuda a la Mujer embarazada para que pueda acudir para conocer y buscar alternativas al aborto menos traumáticas que este.

12. La regulación del consentimiento informado especifico en materia de aborto que incluya la información a la embarazada sobre las secuelas que un aborto puede dejar para la salud física y psicológica de la mujer

13. Reorientación, en aquellos que lo requieran, de los Centros de Planificación Familiar hacia enfoques y prácticas más respetuosos con el valor de la vida humana.

14. Impulso de una educación afectivo-sexual, en las etapas escolares más adecuadas y bajo el control de los padres, que promueva el desarrollo responsable e integral de la sexualidad.

Para más información:

El Aborto en España Hoy. Análisis sociológico

Instituto de Política Familiar - España
Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 8:07  | Para pensar
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miércoles, 19 de abril de 2006



ALFONSO BASELGA/MÉDICO

En un artículo anterior expuse los argumentos por los que el embrión humano merece el respeto que cualquier otro hombre merece. El embrión humano, producto de la fecundación de un óvulo humano por un espermatozoide humano, es ya un individuo de la especie Homo Sapiens. Si no es vida humana en ese momento, ya no lo será nunca. Un embrión no es un adulto. Ni un niño es un anciano. Pero todos ellos por ser individuos homo sapiens, son personas. Lo que es potencial en el embrión no es el ser persona, sino el comportarse como persona adulta y sana. El proceso de desarrollo es continuo, no hay un momento a partir del cual se pueda decir que antes no era humano y ahora sí. No es que el embrión se desarrolle hasta convertirse en hombre, sino que se desarrolla como hombre. Un embrión y un niño de 4 años no se valen por sí mismos. Necesitan cuidados y alimento. Y tiempo. Son lo que son y tienen la dignidad de lo que son: hombres.

Se habla a veces de preembrión. Esa expresión es una ficción lingüística carente de todo fundamento científico. El preoperatorio es aquello que ocurre antes de la operación. La América precolombina o prehispánica es la anterior a descubrimientos de Cristóbal Colón o de los españoles. No se puede hablar de preembrión para referirse al embrión de pocos días de vida, porque preembrión quiere decir «antes del embrión». Y antes del embrión no hay embrión, hay un óvulo y muchos espermatozoides. Después de la fecundación, aparece un nuevo ser individual humano (no es una vaca, ni un cerdo) dotado de todo su código genético, de todas sus posibilidades, de toda su dignidad Y aparece directamente, sin fases intermedias. Podríamos hablar de «embrioncito», pero no de preembrión.

El proyecto de nueva ley española de reproducción asistida se presenta a la opinión pública como solución para salvar mediante un trasplante a un hijo que sufre una enfermedad incurable. La idea es tener un hijo por fecundación artificial, seleccionado genéticamente, con el fin de que sea donante compatible para su hermano mayor.

Parece una buena solución pero sería menos engañoso plantearlo en términos más crudos, más realistas, sin cortinas de humo: para intentar curar al hermano enfermo, creamos artificialmente unos cuantos hermanos suyos -seleccionamos al compatible- los que sobran los destruimos o los usamos para hacer experimentos, intentamos sacar adelante el embarazo del que parece que vale, y ya tenemos al «bebé-medicamento» que buscábamos. Esa selección de los compatibles, exige tomar dos células de los embrioncitos de tres días, que sólo tiene ocho, con lo que con frecuencia quedan dañados. Mientras hacen el análisis genético a sus dos células, él estará en el laboratorio sin recibir de su madre lo que necesita para arrancar su vida con fuerza; por ello, podrá sufrir raras y graves enfermedades. Así que buscando ayudar a un hermano se está colocando en peligro al nuevo. Es probable que este método traiga a los padres sufrimientos aún mayores que los que desean evitar.

Las probabilidades de éxito de estás técnicas son limitadas. En cuanto a conseguir un bebé idóneo, es preciso desechar de media 40 hermanos: de 199 embriones de 13 parejas se seleccionaron 45 y sólo nacieron 5 niños. Cfr. Jama (vol. 291, pág. 2079). Una vez conseguido este paso previo, las posibilidades de éxito para curar una enfermedad genética son del 75% al 90%; para curar una leucemia, del 30% al 50%.

Los problemas éticos que se plantean son evidentes: la destrucción de embriones que lleva consigo, y la instrumentalización del bebé como «medicamento» del hermano, en vez de ser deseado por sí mismo. Para salvar a un hijo matas a varios de sus hermanos que también son hijos tuyos. Y juegas con la vida de los que no mueren.

Entonces, ¿dejamos morir al niño enfermo? Desde luego, no podemos salvarlo a costa de la vida y la dignidad de 40 hermanos suyos (y aunque sólo fuera uno). En ningún caso es legítimo utilizar a un ser humano para salvar la vida de otro.

Pero hay alternativas sin inconvenientes éticos, como el uso de células madre procedentes de adultos: existen más de cien proyectos de investigación que han sido satisfactorios y han permitido el desarrollo de tratamientos eficaces. También las células madre de cordón umbilical son válidas para tratar distintas clases de cáncer como linfomas o leucemias. Cada vez se les descubren más aplicaciones en medicina regenerativa y son de las más fáciles de obtener. Ya en 2004 se hicieron en Japón más trasplantes con ellas que con las de médula ósea. La 'Technology Review' (marzo 2005) comunicaba que los bancos de sangre de cordón umbilical en Estados Unidos estaban alcanzando ya los 150.000 cordones, lo que se estima suficiente para satisfacer la compatibilidad del 80-90% de una población de 300 millones.

En cuanto a las células madre procedentes de experimentación con embriones: «Desde hace ocho años se investiga con ellas y, por ahora, no ha habido ningún avance ni de tipo terapéutico ni científico. Los pocos que se han publicado son preliminares y han causado efectos adversos en los enfermos, algunos de los cuales han fallecido por el desarrollo de tumores causados por la capacidad proliferadora de las células madres embrionarias». (Doctora Vila-Coro: miembro del Comité de Bioética del Consejo de Europa desde 1999 y presidenta del Grupo de Ética y vocal de la Comisión Española de la Unesco).

No soy yo quién para aportar soluciones. Sólo quiero llamar la atención sobre la falta de respeto que supone la nueva ley hacia al ser humano más indefenso. Para ello termino copiando algunas de las «faltas muy graves» que la anterior ley contemplaba y que ahora han sido eliminadas (mantengo el impropio término «preembrión» que aparece en el original):

1. Comerciar con preembriones o con sus células, así como su importación o exportación.

2. Utilizar industrialmente preembriones, o sus células, si no es con fines estrictamente diagnósticos, terapéuticos o científicos.

3. Utilizar preembriones con fines cosméticos o semejantes.

4. La selección del sexo o la manipulación genética con fines no terapéuticos o terapéuticos no autorizados.

5. La fusión de preembriones entre sí o cualquier otro procedimiento dirigido a producir quimeras.

6. El intercambio genético humano, o recombinado con otras especies, para la producción de híbridos.

7. La transferencia de gametos o preembriones humanos en el útero de otra especie animal, o la operación inversa.

8. La ectogénesis o creación de un ser humano individualizado en el laboratorio.

Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 11:57
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martes, 18 de abril de 2006



Obliga a una compañía de seguros a indemnizar por los daños causados al feto en un accidente de tráfico


Ashiya. El Tribunal Supremo japonés dictaminó el pasado 28 de marzo que las pólizas voluntarias de seguros familiares de vehículos cubren también a los fetos en caso de accidente de tráfico. Confirmó así la sentencia de un tribunal inferior que obligaba a la compañía de seguros a indemnizar al niño no nacido por los daños causados en un accidente de tráfico ocurrido en 1999.


El fallo del Tribunal concluyó que el feto es un miembro de la familia y sujeto, por lo tanto, de derecho a indemnización. En consecuencia el Supremo confirmó la orden a la aseguradora Mitsui Sumitomo de pagar alrededor de 140 millones de yenes a los padres del niño, que nació poco después del accidente.

Esta decisión del Tribunal Supremo afectará probablemente a otras pólizas que cubren a la familia de los asegurados.

El accidente ocurrió en la ciudad de Kosugi, en la prefectura de Toyama, en 1999. El coche en el que viajaba una mujer embarazada y que conducía su marido fue golpeado en una intersección por otro coche, cuyo conductor estaba cubierto sólo por el seguro obligatorio contra terceros.

El niño sufre de varias discapacidades debido a falta de oxígeno en el cerebro y otras complicaciones. La familia reclamó las prestaciones del seguro a las que tenía derecho, pero la compañía se negó en principio a pagar, aduciendo que los fetos no estaban incluidos en la póliza del seguro familiar. Sin embargo el juez presidente del tribunal, Tokiyasu Fujita, declaró que "los fetos tienen derecho a reclamar indemnización por actos ilegales".

Al terminar el juicio, Mitsui Sumitomo dijo que llevaría a cabo inmediatamente los trámites para el pago del seguro y que prepararía una nueva versión de la póliza en la que se exponga claramente que los fetos están también incluidos en el seguro.

Antonio Mélich
19-04-2006

Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 15:07
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Hay un tópico muy difundido en el debate democrático: ¿Nadie debe imponer sus convicciones a los demás! Con frecuencia, se dice: «Si a usted le parece mal, no lo haga, pero permita que los demás lo hagan si les parece bien». Expresión que se concreta en frases como: «¿Yo te impido a ti hacer matrimonios estables? Pues hazlos. Y si yo quiero hacer matrimonios por tres meses ¿por qué me lo vas a impedir?». Con el bombardeo de este sofisma uno se pregunta: «¿Quién soy yo para decir a los demás cómo deben organizar sus vidas?».

Y hay otro tópico: afirmar que quien discrepa de esas conductas permisivas puede vivir según su opinión -pues no está obligado a llevarla a cabo-; de igual manera, a quien aprueba esas conductas se le permite vivir también según su opinión. Se afirma, por ejemplo: «Si tú no quieres la eutanasia, pues no la hagas, pero comprende que somos débiles y permite, al que quiere aplicársela, que la haga».

Muchos ciudadanos no se identifican, de igual manera, con su realidad social por cuestiones de gran relevancia ética, como el rechazo y la aceptación del divorcio express, del aborto, de las relaciones homosexuales o de la eutanasia, dando lugar a una latente y soterrada sociedad fragmentada. Quienes aprueban esas prácticas ven satisfechas sus expectativas. Quienes discrepan son considerados, muchas veces de modo hostil, como intolerantes; y, por coherencia, no les queda más posibilidad que no practicar las ideas de sus contrarios.

Legalizada una conducta, que uno considera inmoral, se impondrá por ley y presión social. De tal forma, que no podrá excluir de su entorno -el profesor de su hijo, un colaborador en el trabajo, etc.- a quienes practican esa conducta. Y, además, debe permanecer mudo ante la proclamación abierta de tal comportamiento. Lo contrario se califica como una intolerable discriminación. A quien discrepa de una conducta legalizada se le exige permitir a los demás practicar lo que él juzga inmoral. Y también se le exige, quizás no por ley, pero sí de hecho por la presión de grupos organizados, recluir sus opiniones en el ámbito silencioso e insignificante de lo estrictamente privado.

La legalización de lo que unos aceptan y otros rechazan por razones éticas, no es equivalente en su realización. Aceptar la legalización de lo reprobable, en razón del sofisma «si a usted le parece mal, no lo haga...», es aceptar una sociedad como si aquello fuera bueno y respetable en sí. Y las ideas (unas ideas que no sintonizan con la nueva ley) de quienes discrepan se consideran, con muy poco respeto, ridículamente tolerables. Casi como si lo legalizado fuera bueno, pero no tan bueno como para ser obligatorio.

Legalizar una determinada conducta no supone sin más que sea justa, pues la equidad de una acción es anterior a su legalización. Despenalizar el aborto o matar una cigüeña, legalizar el divorcio express o prohibir fumar en un lugar público, tienen una relevancia ética de muy distinto rango. Sin embargo, legalizar una conducta sí facilita la repetición de dicho comportamiento: se invita a practicar lo legalizado al juzgarlo socialmente positivo.

Es insuficiente solventar los problemas de gran impacto ético-social sólo por el imperio de 'democracias' aritméticas. Cuando la fuente del Derecho es la mayoría, en ocasiones, puede no haber diferencia entre derecho y abuso. La pena de muerte; la guerra sucia antiterrorista; la poligamia, que es real, aunque se encubra inscribiendo sólo a una de las mujeres en el registro civil; la pregunta sobre si la ablación es delito, etc. son cuestiones que exigen, previamente, una postura ética (la ética como la ciencia o el arte no se establece en sus fundamentos por medio de consensos democráticos) y no admiten soluciones neutras al margen de su equidad. Todas las cuestiones, en las que se juega tanto la persona o la sociedad, requieren instituir, jurídicamente, unos valores acordes con la dignidad humana.

Carlos Moreda de Lecea


Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 9:07  | Para pensar
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domingo, 16 de abril de 2006




Los centros de aborto esconden sus cifras de abortos por temor a Hacienda. Al menos eso es lo que afirma a ALBA la Jefa de Salud y del Niño del Ministerio de Sanidad, Sagrario Mateu. Además, la secretaria del PP de Asuntos Sociales, Ana Pastor, reconoce que en los hospitales públicos muchos abortos son camuflados bajo el nombre de “legrados terapéuticos”. La ministra Salgado lo niega todo.


SEMANARIOALBA.COM .- El director del centro de abortos Euskalduna, Roberto Lertxundi, afirmaba recientemente que las cifras de abortos presentadas anualmente por el Ministerio de Sanidad no representan la realidad del aborto en España. “Sólo una parte de los abortos queda registrada en las estadísticas de los organismos públicos”, señala también la Sociedad Vasca de Fertilidad. Un dato corroborado a ALBA por el Jefe de Servicio de Ginecología del Hospital Santiago Apóstol de Vitoria, Iñaki Lete, que apunta que la cifra real de abortos podría triplicar a la ofrecida en las estadísticas oficiales.

¿La razón? El temor al Fisco. “Lo que se comunica a Sanidad se entiende comunicado a Hacienda”, explica Lete. Una explicación confirmada por el Dr. Ezequiel Pérez Campos, presidente de la Sociedad Española de Contracepción. La tesis es coherente con lo manifestado por las mujeres que han acudido a un centro de abortos. “Lo primero que te piden es que pagues en dinero metálico y nunca te dan factura”, señala Esperanza Puente, presidenta de la Asociación de Víctimas del Aborto. Y es que el negocio del aborto produce un importantísimo volumen de dinero negro. “Lo que hacen es crear clínicas ‘blancas’ de estética u ortodoncia para lavar ese dinero negro”, explica una fuente financiera a este cronista.

Confirmación ministerial

Desde el Ministerio de Sanidad, confirman que efectivamente las estadísticas oficiales no reflejan la realidad estadística sobre el aborto en España. “En el ministerio calculamos la cifra real en el doble de la oficial”, señala a este cronista la Jefa de Salud de la Mujer y del Niño del Ministerio de Sanidad, Sagrario Mateu. Un escándalo que debería de obligar al ministerio a intervenir. “Las competencias están transferidas a las comunidades autónomas y no nos resulta tan fácil exigir las estadísticas”, señala Mateu. “Nadie exige rellenar los papeles y es muy factible que muchos opten por no informa por motivos fiscales”, reconoce Pérez Campos.

No obstante, la secretaria de Políticas Sociales del PP y ex ministra de Sanidad, Ana Pastor, afirma desconocer que los centros de aborto escondan la realidad del número de madres por razones fiscales. La misma tesis que la sostenida a ALBA por la actual ministra de Sanidad, Elena Salgado.

Derecho a saber la verdad

Desde la sociedad civil se exige conocer las cifras reales del aborto en España. Según las estadísticas oficiales uno de cada cinco embarazos no llega a término debido al aborto provocado. La incidencia es muy desigual entre nacionales y extranjeras. Según los datos oficiales, las españolas abortan en un 10% de los embarazos mientras que las inmigrantes lo hacen en un 40% de los casos.

Sin embargo, la incidencia es muy superior teniendo en cuenta la infrarrepresentación de las estadísticas oficiales. Se trata sin duda del fraude más grave del Ministerio de Sanidad en toda su historia. “Queremos conocer la verdad; tenemos derecho a conocer la verdad”, señala la presidenta de la Asociación de Víctimas del Aborto, Esperanza Puente. Distintos movimientos provida y familiares han mostrado su indignación ante estas informaciones y exigen al Ministerio de Sanidad que trabaje en ofrecer unas estadísticas fiables sobre la realidad del aborto en España. “Resulta indignante saber que desde hace años el Ministerio de Sanidad se conocía ese dato y no se haga nada para evitar el fraude y ocultamiento de datos” señalan desde el Centro de Estudios Jurídicos Tomás Moro.

La Sociedad Vasca de Fertilidad denuncia que sólo una parte de los abortos queda registrada en las estadísticas de los organismos públicos.

“Lo primero que te piden al entrar es que pagues en dinero metálico y nunca te dan factura”, explica la presidenta de la Asociación de Víctimas del Aborto

Legrados terapéuticos en lugar de abortos

La práctica de esconder la realidad del aborto no es exclusiva de los centros de aborto privados. También los hospitales públicos realizan estas prácticas tal y como señala a ALBA la secretaria de Políticas Sociales del PP y ex ministra de Sanidad, Ana Pastor. “Muchos abortos realizados en hospitales públicos son disfrazados de legrados terapéuticos. Esto se hace desde siempre”, señala Pastor.

(Un legrado es una técnica quirúrgica ginecológica que puede emplearse para extirpar un tumor en el útero o eliminar restos de un aborto natural, pero también es uno de los métodos empleados para abortos provocados. Es totalmente condenable desde el punto de vista médico y ético esconder la eliminación de una vida humana bajo el nombre de su técnica, y menos aún, si para más engaño y confusión se le añade el adjetivo “terapéutico”.)

La razón en este caso de ocultamiento de cifras no es fiscal, sino de imagen y de vergüenza. “Debe de quedar mal eso de aborto”, señala Pastor. ¿Y el eufemismo de interrupción voluntaria del embarazo o IVE?, le preguntamos. “Tampoco, tampoco gusta. Ya sabemos lo que es”, contesta la secretaria de Políticas Sociales del PP. Curiosamente, la Jefa de Salud de la Mujer y del Niño del Ministerio de Sanidad, Sagrario Mateu, afirma desconocer que tales prácticas se estén produciendo. “Por motivos fiscales sí, pero en la sanidad pública, no existen motivos para esconder los datos reales”, señala.
No obstante, fuentes de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, han confirmado a ALBA la facilidad para realizar el ‘camuflaje’ de las cifras en hospitales públicos. “El personal abortista de los hospitales públicos no quiere dar explicaciones a los médicos objetores de conciencia y esconden los abortos bajo el nombre genérico de ‘legrados terapéuticos’ para evitar problemas”, señalan estas. Según nos explican, en los hospitales no existe el adecuado control médico o administrativo para detectar ese fraude.

(La minoría de médicos que ha traicionado sus principios realizando abortos no quiere que se sepa lo que hacen y por ello etiquetan en la causa de ingreso y en el informe de alta esta denominación falsa)



Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 17:41  | Aborto
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jueves, 13 de abril de 2006


Esteban Santiago


A veces pienso que alguien engaña y sabe que engaña. Y a veces nos dejamos engañar. En las noticias que recoge la prensa sobre la ley de reproducción asistida, o de la biomedicina, nos encontramos con silencios y medias palabras. Leemos lo que nos dicen de las células madre. Escuchamos cantos, promesas, aplausos. Y en letra pequeña, casi como a escondidas, nos enteramos de que los cantos van dirigidos a unas células madre a las que apellidan “embrionarias”. ¿Sabemos qué son las células madre embrionarias? Me parecía que para opinar, aplaudir o criticar nos podrían venir bien unas pocas ideas.

Si digo que la inmensa mayoría de las células que forman nuestro organismo poseen un cargamento informativo duplicado tal vez sorprenda a algunos. Me explico. En el núcleo de una célula del cerebro, del corazón o de la piel podemos hacer visibles los “paquetitos de información” donde se guarda nuestro DNA. Son los cromosomas. Hasta 22 pares, y otro par más que en la mujer es el XX. En el hombre el XY. Tanto en el hombre como en la mujer, las células sexuales, espermatozoide y óvulo, se quedan con “información sencilla”, un cromosoma de cada uno de esos 22 pares, y también uno de cada pareja de cromosomas sexuales. En el óvulo de la mujer siempre un cromosoma X y en el espermatozoide que aporta el hombre, según el azar, un X o un Y. Cuando estas dos células se fusionan dentro de una membrana común pueden verse durante unas horas los núcleos de una y otra, los pronúcleos. El proceso de fecundación culmina con la formación de una célula nueva, hasta entonces inexistente, con “información duplicada”. Y uno de los pares de cromosomas será XX, y en otros casos XY. Ahí arranca el embrión.

A mí me gusta llamar a esa célula embrión unicelular. Una célula extraordinaria. Indeterminada y abierta. Una investigadora polaca afincada ahora en Inglaterra, Magdalena Zernicka-Goetz, nos ha dado una pista que a algunos ha sorprendido. La primera división celular da dos células desiguales. De una se formarán las cubiertas del embrión, y de la otra el embrión propiamente dicho. Un camino de divisiones cada vez más preciso consigue que se formen hasta las 210 variantes celulares presentes en nuestro organismo. Una maravilla. Cada célula en su sitio preciso. El desarrollo embrionario es una obra de arte. El embrión dista, y mucho, de lo que algunos, con juego de palabras, llaman “acúmulo impreciso de células”.

A los cuatro o cinco días del arranque, algunos desalmados rompen el embrión. En ese momento tiene forma de un pequeño balón y en su interior un grupo de células que llaman masa interna. La acción agresiva del investigador rompe las relaciones precisas de estas células, algo que mantenía su unidad dirigida. Y esas son las células madre embrionarias. La vida de un hombre o de una mujer se queda en el camino.

Algunos pretenden aprovechar la potencia de estas células para arreglar “desarreglos” en un organismo adulto. El resultado, hasta el momento, desolador. Se forman tumores que llaman teratomas, en los que encontramos células de la piel, pulmones, o corazón. Cuando en 1998 James Thompson, de la Universidad de Wisconsin, anunció que había conseguido aislar y multiplicar estas células, muchos vieron en ellas promesas para regenerar tejidos dañados, y también un fructífero negocio. Para muy poco van a servir las células madre embrionarias.

Afortunadamente hay otras células madre, las que están en los tejidos de un adulto, que persisten allí desde que era un embrión. Estas sí que mantienen viva la esperanza, y nos ofrecen ya realidades de curación en la medicina regenerativa. Y además, sin destruir vidas embrionarias para usar sus células como “material”.

La pregunta es clara: ¿por qué ese empecinamiento en un camino destructor, engañoso, carísimo e inútil, sin ninguna razón científica que avale sus promesas?


Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 17:42  | Embriones
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Cancelado el aborto de un bebé de once semanas en Madrid, tras una «Cadena de Oración»

Para ella estaba ya muerto

La joven madre de dieciocho años que tenía previsto abortar esta semana en una clínica de Madrid, donde ya había concertado fecha y hora para la intervención médica, ha decidido finalmente seguir adelante con su embarazo y esperar el nacimiento de su hijo, de once semanas. Así informó a la agencia Veritas la voluntaria de la Fundación Madrina que la ha acompañado en los últimos días, Ana Degan.

“Ha sido un milagro –dijo Degan–. Nos damos cuenta de que ante casos así, más que manifestaciones de protesta, necesitamos oración y actos de amor. Dios quiere defender la vida, pero necesita nuestras rodillas y nuestras manos”.

La decisión de la joven María de echarse atrás en la decisión que había tomado de acabar con la vida de su bebé, que para ella “ya estaba muerto”, empezó a gestarse este pasado fin de semana en la residencia de madres solteras en la que había sido acogida.

Eficacia de la oración

Según explicó Degan, la noche del viernes María no pudo apenas dormir porque “su hijo no paró de moverse en el útero, un hecho extraordinario en un embarazo de sólo dos meses y medio”. Horas después, la joven le comunicaba a Degan entre lágrimas que “quería seguir adelante”, pero que necesitaba su ayuda para encontrar un trabajo para el padre del niño.

“La decisión de María a favor de la vida desencadenó una serie de hechos que responden a las numerosas oraciones que habíamos pedido a través de un “mailing”: ofrecieron trabajos al novio de María, que ya se encuentra en Madrid y la joven recibió un piso en herencia”, explicó la voluntaria.

"Ante estos acontecimientos, –la madre le confesó a la voluntaria–, en las últimas horas he experimentado la ayuda de Dios". Quien el viernes había asegurado que no creía en Dios porque no le había escuchado nunca.

Y cunde el buen ejemplo


Para la Fundación Madrina , la salvación de la vida del bebé ha supuesto un impulso para seguir luchando a favor de las madres desamparadas y sus hijos. Esta semana se ha constituido un nuevo grupo de oración llamado “Mensajeros del amor”, bajo el lema “Vida, fuerza y amor”.

Sus miembros se unirán, de momento, a un grupo celebra una oración, una Misa y el rezo del Rosario, los jueves por la tarde en la Parroquia del Cristo de la Salud, en la calle Ayala número 12 de Madrid, junto al Metro Colon. Posteriormente, “Mensajeros del amor” buscará un lugar, probablemente el convento de monjas de Clausura del Paseo Recoletos o el Santuario de Schönstatt, para orar periódicamente por el respeto a la vida.

11/02/2004


Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 15:27  | Oración por la vida
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miércoles, 12 de abril de 2006




Yo tenía 19 años y salía con un mal chico, un año menor que yo. La realidad es que, quitando al principio, se portó fatal conmigo. Se dedicaba a ponerme en ridículo delante de mis amigos, a reirse de mi, a sacarme todos los defectos... Así llegó el día 1 de marzo de 1997; estábamos en una discoteca y él se empeñó en que entráramos en el baño. No me pareció buena idea, pero dado que ya prácticamente me tenía anulada, entré con él. Empezamos a besarnos y pronto entendí que las cosas se me iban a ir de las manos, por lo que intenté separarle y le pedí que parara. En vez de eso, me inmovilizó y me violó, sin ni siquiera haber tenido la preocupación de ponerse un preservativo. Al salir del baño me dijo que a ver cómo me las arreglaba, pero que él no iba a tener un hijo con 18 años.

Ese lunes fui al centro de salud de mi casa. Pasé a la consulta de la ginecóloga y le dije que se nos había roto el preservativo (me sentía fatal por lo que había pasado, me sentía sucia y culpable, y, lo que es peor, sentía que tendría que haber accedido sin quejarme porque él tenía "derecho", y no quería que nadie supiera que me había negado). La doctora me preguntó cuándo había tenido la última regla, y con un calendario especial calculó los días y me dijo que estaba ovulando, por lo que era casi seguro que me hubiera quedado embarazada.

Me recetó cuatro píldoras, dos para ese momento y las otras dos para tomarlas transcurridas doce horas. Ante mi pregunta de si las pastillas eran abortivas, ella me dijo que no, que si el óvulo (me pregunto por qué no decía directamente embrión) se había implantado en el útero ya no había nada que hacer. Me las tomé como una tonta ingenua porque me moría de miedo: miedo a mis padres (menudo disgusto), miedo a que mi novio me dejara (afortunadamente me dejó unos meses después), miedo a mi futuro, miedo al qué dirán...

Han pasado ya nueve años y sigo pensando en lo que pasó y en cómo actué. Pasé varios años mal, muy mal; al principio no era capaz ni de levantarme de la cama; me pasaba el día llorando, no podía dormir, dejé la carrera, dejé a mis amigos... Sólo pensaba en que había matado a mi hijo, y necesité más de cuatro años para recuperarme. Necesité irme de Madrid para olvidar lo ocurrido, y todavía sigo pensando en ello. Pienso el día 1 de marzo, pienso el día 3 de marzo, y pienso en los años que cumpliría mi hijo en diciembre... si hubiera tenido el valor de seguir adelante.

La conciencia de que lo que hice fue abortar fue casi inmediata. Me lo confirmaron un médico y un farmacéutico en un programa de radio, y me lo confirmó la razón. Querer negar la realidad es una actitud muy humana. Querer negar que un óvulo fecundado es un embarazo es negar la realidad por miedo. Lo peor de todo es cuando te das cuenta de que casi seguro que has abortado y no puedes decirle a nadie cómo te sientes, porque nadie lo considera un aborto, y piensan que eres estúpida.

Siento vergüenza cuando recuerdo lo sucedido. Vergüenza, rabia y, ante todo, una profunda tristeza. A veces sigo llorando. A veces me toco el vientre pensando en mi hijo. Durante otros cuatro años olvidé lo sucedido, hasta que mis hermanas se quedaron embarazadas y todo volvió como una bofetada. Volví a deprimirme pero por fortuna mi pareja estuvo ahí. Le conté lo sucedido y se convirtió en mi principal apoyo. Me ayudó a "levantarme" de nuevo y a buscar el lado positivo. Al igual que mi abuela, dice que todo tiene su lado bueno, aunque tan sólo sea aprender y, con lo que se aprende, poder enseñar a los demás.

www.vozvictimas.org


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Publicado por Galsuinda @ 14:48  | Pildora Dia Despues
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martes, 11 de abril de 2006


"Como pueden negarle un aborto a una niña de doce años que ha sido víctima del incesto?" .Se queja un indignado partidario del aborto. "Y como puede llamarse a usted misma una amante cristiana si puede forzar a la víctima de una violación violenta a dar a luz al hijo del violador?". Cada partidario pro-vida ha escuchado estos mismos desafíos de una forma u otra. Estas son preguntas emocionalmente cargadas, diseñadas para probar:

1) que los partidarios pro-vida son insensibles "amantes de fetos",

2) o, con una ética inconsistente, permitir el aborto para algunas circunstancias, pero no en otras.

Desafortunadamente, muchas personas pro-vida tienen dificultad en responder a estos desafíos porque el asunto de los embarazos por asaltos sexuales es algo ampliamente incomprendido. Típicamente, ambos lados del debate aceptan la presunción de que las mujeres con embarazos debidos a asaltos sexuales querrían un aborto y que el aborto de alguna forma las ayudaría a recobrarse del asalto. Así, las personas pro-vida se quedan en la posición incómoda de que la santidad de la vida es más importante que las necesidades de las víctimas de asaltos sexuales con quienes todos simpatizamos con toda justicia.

Pero de hecho, el bienestar de la madre y del niño nunca están en conflicto,ni siquiera en casos de asaltos sexuales. Tanto la madre como el niño son ayudados al preservar la vida, al no perpetuar la violencia. La razón por la que la mayor parte de la gente alcanza la conclusión equivocada acerca del aborto en casos de violación e incesto es que las verdaderas experiencias de las víctimas de asalto sexual que se han embarazado, son dejadas de lado siempre. Muchas personas, incluyendo las víctimas de asalto sexual que no se embarazaron, han formado opiniones basadas en prejuicios y temores que están desconectadas de la realidad.

Muchas razones se dan para no abortar. Primero, aproximadamente el 70% de todas las mujeres creen que el aborto es inmoral. Aproximadamente el mismo porcentaje cree que el aborto sería otro acto de violencia perpetrado contra sus cuerpos y sus hijos.

Segundo, algunas creen que la vida de sus niños tiene un significado intrínseco o un propósito que ellas aún no entienden. Este niño fue traído a sus vidas por un acto horrible, repulsivo.

Tercero, las víctimas de un asalto muchas veces se vuelven introspectivas.

Su sentido del valor de la vida y el respeto a otros se hace mayor. Ellas han sido victimizadas, y la idea de que se pueden volver el verdugo de su propio e inocente hijo a través del aborto es repulsivo.

En cuarto lugar, al menos a un nivel inconsciente, la víctima puede sentir que si ella puede superar el embarazo, ella habrá conquistado la violación.

Al dar a luz, ella reclamará algo de su autoestima perdida. Dar a luz,especialmente cuando la concepción no fue deseada, es un acto totalmente desinteresado, un acto generoso, un despliegue de coraje, fuerza y honor. Es la prueba de que ella es mejor que el violador. Mientras él fue egoísta,ella puede ser generosa. Mientras él destruyó, ella puede dar cuidados. Si dar a luz construye el auto respecto, ¿qué hay acerca del aborto?. Esta es una cuestión que muchas personas no consideran. En vez de eso, la mayoría de la gente asume que un aborto al menos ayudará a la víctima de violación a poner atrás el asalto y continuar con su vida. Pero al saltar a esta conclusión el público está adoptando un punto de vista no realista respecto al aborto.

El aborto no es una cirugía mágica que regresa el tiempo y hace que una mujer se "desembarace". En vez de eso, es un evento real que siempre es estresante y muchas veces traumático. Una vez aceptado que el aborto es en si mismo un evento con ramificaciones en la vida de una mujer, entonces debemos mirar cuidadosamente a las especiales circunstancias de una víctima de violación embarazada. ¿Podrá un aborto en verdad consolarla, o solo causará más dolor a su ya golpeada psiquis?

Al contestar a esta pregunta, es de ayuda, el empezar por notar que muchas mujeres reportan que sus abortos se sintieron como formas degradantes y brutales de violación médica. (2) Esta asociación entre el aborto y la violación no es difícil de entender.

El aborto involucra un examen doloroso de los órganos sexuales de una mujer por un extraño enmascarado que está invadiendo su cuerpo. Una vez que ella se encuentra en la tabla de operaciones, ella pierde el control sobre su cuerpo. Si ella protesta y pide a aborcionista que pare, probablemente se la ignorará y se le dirá "Es demasiado tarde para que cambie de opinión. Esto es lo que quería. Tenemos que terminar ahora." Y mientras ella yace ahí tensa y desvalida, la vida escondida dentro de ella es literalmente succionada fuera de su útero. La diferencia? En un asalto sexual, a una mujer le roban su pureza, en esta violación médica a ella le roban su maternidad.

Esta asociación experimental entre el aborto y el asalto sexual es muy fuerte para muchas mujeres. Es especialmente fuerte para mujeres que han tenido una historia previa de asalto sexual, esté o no la mujer embarazada como resultado del asalto (3). Esta es solo una razón de porque las mujeres con una historia de asalto sexual son proclives a experimentar una mayor angustia durante y después del aborto que otras mujeres.

Segundo, investigaciones muestran que después de cualquier aborto es común para las mujeres el experimentar culpabilidad, depresión, sensaciones de estar "sucia", resentimiento contra los hombres y baja autoestima. Lo que es más significativo es que esas sensaciones son idénticas a las que las mujeres sienten típicamente luego de una violación. El aborto, entonces,solo se suma y acentúa las sensaciones traumáticas asociadas con el asalto sexual. Más que eliminar las cargas psicológicas de la víctima de asalto sexual, el aborto se suma a ellas.

Esta es la experiencia de Jackie Bakker, quien reporta: "Descubrí muy pronto que las consecuencias de mi aborto continuaron mucho después que el recuerdo de mi violación se había desvanecido. Me sentí vacia y horrible. Nadie me dijo acerca del dolor interno que causaría pesadillas y profundas depresiones. Ellos solo me dijeron que después del aborto podría continuar mi vida como si nada hubiera pasado."

Los que alientan el aborto muchas veces lo hacen porque se sienten incómodos en tener que tratar con víctimas de la violación, o tal vez por prejuicios contra las víctimas a quienes ven como "culpables por dejar que les sucediera." El deshacerse del embarazo es una forma de esconder el problema. Es el camino "rápido y sencillo" de evitar el tener que enfrentar las verdaderas nece sidades emocionales, sociales y financieras de la mujer.

De acuerdo a Kathleen DeZeeuw, "He sobrevivido la violación y también he criado a un hijo "concebido en una violación", me siento personalmente asaltada e insultada cada vez que escucho que el aborto debería ser legal en el caso de violación e incesto. Siento que somos usadas por los pro-aborcionistas para promover el aborto, incluso a pesar de que no nos han pedido que demos nuestra opinión.

El caso contra el aborto de embarazos por incesto es aún más fuerte.

Los estudios muestran que las víctimas de incesto raramente acceden en forma voluntaria a un aborto (4). En vez de ver el embarazo como indeseado, es más común que la víctima de incesto vea el embarazo como una forma de parar la relación incestuosa porque el nacimiento de su hijo expondrá a la luz la actividad sexual. Es más probable que ella también vea el embarazo como una esperanza de tener un hijo con quién establecerá una verdadera relación afectiva, una muy diferente de la relación de explotación en la cual se encontraba atrapada.

Pero mientras las víctimas de incesto pueden atesorar su embarazo porque ofrece una esperanza de liberación, y la esperanza de encontrar amor, su embarazo es una amenaza para el abusador. También es una amenaza para el secreto patológico que puede incluir a otros miembros de la familia quienes están asustados de reconocer que el abuso está ocurriendo. Ya que esta es una amenaza doble, las víctimas pueden ser obligadas a un aborto no deseado tanto por parte del abusador como de otros miembros de la familia.

Por ejemplo, Edith Young, una víctima de incesto de 12 años de edad se embarazó de su padrastro, y escribe veinticinco años después del aborto de su hijo: "Al pasar de los años he estado deprimida, suicida, furiosa, ultrajada, sola, y he tenido un sentimiento de pérdida... El aborto que iba a ser por "mi mejor interés" no lo fue. Tanto como puedo expresar, solo salvó sus reputaciones, resolvió sus problemas, y permitió que sus vidas continuaran alegremente... Mi hija, como extraño a mi hija. La extraño sin importar la razón de su concepción."

Los proveedores del aborto, quienes ignoran esta evidencia, y se no se molestan en entrevistar a menores que se presentan para abortos por signos de coerción o incesto, están en realidad contribuyendo al abuso de jóvenes niñas. No solo le están robando a la víctima su hijo, están escondiendo el crimen, incitando al perpetrador, y devolviendo la víctima al abusador de forma que la explotación continúe.

Finalmente, debemos reconocer que los niños concebidos a través del asalto sexual también tienen una voz que merece ser escuchada. Julie Makimaa,concebida en un acto de violación, trabaja diligentemente contra la percepción de que el aborto es aceptable o incluso necesario en casos de asalto sexual. Mientras que es compasiva al sufrimiento que su madre en las manos de su atacante, Julie también está muy orgullosa de su valor y generosidad.

Respecto a su propia percepción de su origen, Julie proclama: "No me importa como empecé. Lo que importa es en lo que me he convertido."

Ese es un eslogan con el cual todos podemos vivir.




Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 22:51
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Sidney Callahan

Quisiera empezar una campaña contra la idea de "niños deseados". La frase es peligrosa para los niños, incluso en dosis pequeñas. La gente que usa la frase en su esfuerzo para controlar el crecimiento de la población o vender programas de planificación familiar tienen buenas intenciones, pero están sembrando las semillas de una sutil destrucción.

La corrupción que se implica es bastante sencilla de ver. Si empezamos a hablar y pensar en un niño como un "niño deseado", no se puede evitar el crear la idea de que los niños existen y tienen el derecho a existir solo porque alguien los quiere. Y ciertamente, la conclusión opuesta también está ante nuestros ojos: si un "niño no es deseado", no tiene derechos.

Es destructivo para la vida familiar siquiera el pensar en estas categorías de niños deseados y no deseados. Usando estas palabras se coloca a los padres en un posición de excesivo poder, incluyendo el poder psicológico..

De alguna forma, el niño se mide por las actitudes de sus padres y se define por los sentimientos de los padres. Normalmente, nosotros deseamos objetos y desearlos o no, implica que somos superiores o al menos que estamos relacionados de una forma unilateral con ellos.

De forma similar, los hombres han "deseado" a las mujeres a través de los tiempos; muchas veces, la posición de una mujer era precaria y se basaba en ser deseada por algún hombre. La mujer no deseada podía se expulsada cuando ya no era un objeto deseable. Ella no tenía una dignidad intrínseca más allá del deseo. Eso es a lo que se refieren las protestas contra ser un objeto sexual.

Bien, hablar de "niños deseados" es hacer de los niños un "objeto lúdico".

Cuando quieres uno, lo haces o lo compras, y entonces tiene el derecho a existir como una forma glorificada de propiedad. Y pobre del niño que ya no es deseado, o es imperfecto de alguna forma. Así podríamos preguntar ¿Está satisfecho el señor? Si no, la mercancía se puede devolver, usted sabe.

El punto que quiero aclarar, por cierto, es la vieja idea en nuestra cultura común de que cada humano tiene derechos inviolables y dignidad sin importar nada más. Si eres un judío y no te quieren en la Alemania Nazi, es una vergüenza para Alemania. Si eres negro y no te quieren en el club es un crimen del club. Si eres mujer y no te quieren en tu trabajo, es culpa de ellos. No se puede permitir que los que tienen poder (incluyendo los padres) deseen o no deseen gente a su voluntad.

En la vida familiar, se necesita de forma especial estas ideas únicas de dignidad inviolable y valor intrínseco. Ya que las emociones son tan fuertes y las necesidades de dependencia son tan urgentes, la tentación de evadirse está siempre presente. No siempre nos quedamos porque queremos, o porque deseamos algo o a alguien. El padre viejo, el cónyuge enfermo, el niño necesitado no siempre son deseados. Así que ¿qué importa si tu eres deseado,o si otra gente te quiere? Los seres humanos son seres humanos. Cada individuo tiene sus derechos. La existencia de un niño es un derecho por si mismo


Adopción espiritual




Oriana Fallaci
Artículo publicado en El Mundo, los días 9 y 10 de junio de 2005
Traducción: José Manuel Vidal

Italia celebrará un referéndum los días 12 y 13 de junio donde los ciudadanos de ese país decidirán si quieren que se permita la investigación con embriones humanos, si se profundiza el desarrollo científico en áreas como la fertilización asistida y las pruebas con células madres. A raíz de la consulta a la población, la escritora Oriana Fallaci publicó en el Corriere della Sera un artículo que El Mundo reproduce íntegro por la actualidad que posee el tema en nuestra sociedad y la necesidad de un debate entre ciudadanos debidamente informados. En Italia se votarán cuatro cuestiones de una ley considerada muy rígida. El primer punto permitirá derogar el artículo que impide la investigación sobre embriones –el asunto más controvertido–; mientras que los tres capítulos restantes son mucho más técnicos y dependerán, en esencia, del primero.

No, no me gusta este referéndum en el que los mecenados del doctor Frankenstein votarán por simple partidismo político o miopía moral. Es decir, sin razonar con su propia cabeza, sin escuchar a la propia conciencia e, incluso, sin conocer el significado de las palabras células–madres–ovocito–blastocito–heterólogo–clonación, y ciertamente sin preguntarse o sin entender qué hay detrás de la ofensiva en pro de la libertad ilimitada de la investigación científica. De hecho, el 12 de junio no utilizaré mi derecho al voto, y con todo el corazón deseo que la ofensiva fracase estrepitosamente. Un deseo que se reforzó el día en que en el Liceo Mamiani de Roma el más autorizado promotor de las cuatro preguntas referendarias hizo una broma que parece un chiste del jefe de los payasos del viejo teatro de variedades: «Si el embrión es vida, masturbarse es un suicidio» (Señor mío, a los estudiantes debería haberles hablado de libertad y no de masturbación. Les habría debido recordar lo que dice Platón en el Libro VIII de la República, cuando escribe que de la libertad degenerada en libertinaje nace y se desarrolla una mala planta: la mala planta de la tiranía. No se trata aquí de masturbarse. Se trata de explicarle a la gente que la libertad ilimitada, es decir sin freno alguno y sin ningún sentido moral, ya no es Libertad sino libertinaje. Inconsciencia, arbitrio. Se trata de clarificar que, para mantener la Libertad, hay que ponerle límites con la razón y con el sentido común. Con la ética. Se trata de reconocer las diferencias que hay entre lo lícito y lo ilícito). No me gusta este referéndum, porque aparte del astuto chantaje con el que la llamada clonación terapéutica justifica sus perversidades, es decir promete curar enfermedades, amén del obvio cuento de siempre que con ese chantaje se llena los bolsillos (por ejemplo, la industria farmacéutica, cuyo cinismo supera al de los mercaderes de armas), detrás de este referéndum hay, además, un proyecto o, incluso, un objetivo inaceptable y terrible. El proyecto de reinventar al Hombre en el laboratorio, transformarlo en un producto para vender, como un bistec o una bomba. El propósito de sustituir a la Naturaleza, manipular la Naturaleza, cambiar o, incluso, desfigurar las raíces de la Vida, deshumanizarla masacrando a las criaturas más inermes e indefensas.

Es decir, a nuestros hijos jamás nacidos, a nuestros futuros nosotros mismos, a los embriones humanos que duermen en los congeladores de los bancos o de los institutos de investigación. Masacrarlos, reduciéndolos a fármacos para inyectarse o tragar o, incluso, haciéndolos crecer lo suficiente para matarlos como se mata un ternero o un cordero y extraerles los tejidos y órganos para venderlos como se venden las piezas de recambio de un coche.

Todo esto me recuerda a Un Mundo Feliz de Huxley, sí, al abominable mundo de los hombres Alfa y Beta y Gamma, pero sobre todo me recuerda la obscenidad de la eugenesia con la que Hitler soñaba crear una sociedad formada sólo por rubios con ojos azules. Me recuerda a los campos de Auschwitz y de Mauthausen, de Dachau y de Birkenau donde, para apresurar la producción de la raza aria intensificando los partos gemelares de las rubias con ojos azules, el doctor Mengele hacía experimentos con los gemelos. Gracias a la ilimitada libertad de investigación que le había concedido Hitler, Mengele martirizaba, asesinaba y, a veces, los viviseccionaba. Por lo tanto, ojo con los cuentos y con las hipocresías.

Los Frankenstein

Si en lugar de Birkenau, Dachau, etcétera, ponemos los institutos de investigación gestionados por la democracia, si en vez de gemelos viviseccionados por Mengele, ponemos los embriones humanos que duermen en los congeladores, el discurso no cambia. No en vano, cuando hace ocho años los ingleses crearon la oveja Dolly, en vez de saltar de gozo me recorrió un estremecimiento de horror y dije: «Estamos acabados. Vamos a una sociedad hecha de clones. Volvemos al nazismo».

Frankenstein y sus mecenados (juristas, periodistas, editorialistas, actrices, filósofos, grillos cantarines, miembros de la Academia de Línceo, políticos en busca de votos, médicos en busca de gloria) no quieren oír ese «Estamos–acabados, vamos–a–una–sociedad–hecha–de–clones, volvemos–al–nazismo». Cuando centro el discurso sobre Hitler y sobre el nazismo o sobre Mengele, se hacen los ofendidos e, incluso, los escandalizados. Parlotean de prejuicios y protestan por la ilegítima comparación. Y después, en el más puro estilo bolchevique, te ponen en la picota. Te llaman tonto, meapilas, siervo del Papa y del cardenal Ruini, mercenario de la Iglesia católica. Te rechazan con palabras como retrógrado–oscurantista–reaccionario y, dándoselas de neo–iluministas, de progresistas, de vanguardistas, te echan en cara las acostumbradas banalidades.

Repiten que no se le pueden poner calzones cortos a la Ciencia, que el Saber no puede tener freno, que el progreso no puede detenerse, que los hechos son más fuertes que las razones y que el mundo camina hacia delante a pesar de los obtusos como tú. Como yo. Con estúpido sosiego declaran que el embrión no es un ser humano: es una simple–propuesta–de–ser–humano–o–de–ser–vivo, un–simple–conjunto–de–células–que–no–piensan. Con bufonesca seguridad proclaman que no tiene alma, que el alma existe si existe el pensamiento, que la sede del pensamiento es el cerebro, y el cerebro comienza a desarrollarse dos semanas después de que el embrión se ha instalado en el útero materno.

O que un feto comienza a pensar sólo al octavo o al noveno mes de embarazo, que, según Santo Tomás de Aquino, hasta el cuarto mes somos animales y, por ende, es lo mismo proteger los embriones que los chimpancés. Es inútil objetar que Santo Tomás de Aquino vivió en el 1200 y que de genética entendía lo mismo que yo de ciclismo. Inútil replicar que parapetarse tras el silogismo «Cerebro–Pensamiento–Alma–igual–Humano» es una estupidez. Una ofensa a la lógica. También los animales tienen cerebro, por favor. También los animales piensan. Ergo, si nos atenemos a ese silogismo, también ellos deberían tener un alma y ser considerados humanos.

Inútil observar, por último, que sobre la formación del pensamiento–alma no sabemos absolutamente nada. Ni siquiera lo que se sabía sobre el átomo cuando Enrico Fermi halló el del uranio 235 y descubrió que su núcleo medía una cienmillonésima de milímetro y podía desintegrar en un momento ciudades como Hiroshima y Nagasaki. ¿Y si lo infinitamente pequeño albergase mucho más que lo infinitamente grande? ¿Y si el cerebro–alma del embrión midiese todavía menos que una cienmillonésima de milímetro y la miopía moral (así como intelectual) no consiguiese descubrirlo? ¿Y si, consiguientemente, el embrión pensase, sufriese como sufrimos nosotros, cuando Zarqaui nos corta la cabeza con su cuchillo halal?

El hecho es que las afirmaciones que no se apoyan en pruebas son teorías y punto, presuntas certezas por conveniencia o por oportunismo lanzadas como absolutas certezas, puntos de vista basados en el presuntuoso espejismo de recibir un Nobel al que sin pudor alguno y sin mérito alguno optan y ambicionan muchos descaradamente. Dogmas que no valen más que el mío. Incluso valen mucho menos que el mío, que no se basa en cálculos, en conveniencias ni en oportunismo. ¿Y cuál es el mío? El que expreso en Carta a un niño jamás nacido, un libro que comienza con estas palabras: «Esta noche he sabido que existes. Una gota de vida escapada de la nada». Mi dogma es el que repetí en la entrevista al Foglio, cuando los neoiluministas y los progresistas y los vanguardistas aplaudieron la condena a muerte de Terri Schindler o, si ustedes quieren, Terri Schiavo. (A su juicio, culpable de haber dejado de pensar, de no tener ya alma, de no poder asistir todos los domingos a la misa llamada partido de fútbol). Es verdad que también yo, sin tener las pruebas que Fermi proporcionó sobre el núcleo del átomo, creo que desde el momento en que el espermatozoide fecunda al óvulo y la célula primaria se convierte en dos células y después en cuatro y después en ocho y después en dieciséis, en definitiva empieza a multiplicarse, somos ya lo que seremos. Es decir, seres humanos. Quizás no todavía personas, dado que una persona es el resultado de la esencia innata y de las experiencias adquiridas tras el nacimiento, pero seguramente un ser humano. El embrión que florece en un óvulo de un piojo es un piojo. El embrión que florece en el óvulo de un perro es un perro (el ejemplo del perro lo pone incluso monseñor Sgreccia). El embrión que florece en el óvulo de un elefante es un elefante. El embrión que florece en el óvulo de un ser humano es un ser humano. Y no me importa en absoluto que, esta vez, mi opinión coincida con la de la Iglesia católica. Con la del Papa Wojtyla y con la del Papa Ratzinger, con la del cardenal Ruini y con la de los obispos, arzobispos y sacerdotes que se opusieron al divorcio y al aborto. (También yo detesto el aborto y para dar mi voto favorable al aborto, me vi presa de profundos dilemas. Pero considero el divorcio como una conquista de la civilización y, por él, me batí con uñas y dientes).

Sin chantajes

De hecho, si mi opinión coincidiese con la de la Iglesia marxista, de Lenin, de Stalin, de Mao Zedong e, incluso, con la del rey de Cuba, el despreciable Castro, la expresaría con el mismo candor. No me importa en absoluto ni siquiera su astuto chantaje, es decir su promesa de curar la diabetes, la distrofia, el Alzheimer, la esclerosis múltiple de Stephen Hawking. (El gran cosmólogo que, desde hace décadas, vive en una silla de ruedas y se inclina más que una flor ajada). Como dije en la entrevista al Foglio, ni siquiera me importaría si las células madres sirviesen para curar mi cáncer o, mejor dicho, mis cánceres. Dios sabe lo que me gusta vivir y que me gustaría vivir lo máximo posible. Estoy enamorada de la vida. Pero curar mis cánceres inyectándome las células de un niño jamás nacido me parecería ser una caníbal. Una Medea que mata a sus propios hijos. («Mujer maldita, aborrecida por los Dioses, por mí y por todo el género humano. Monstruo, ser obsceno, asesina de tus hijos», le dice Eurípides por medio de Jasón).

Y todavía me importa menos el hecho de que los Frankenstein y sus mecenados me expongan al escarnio público con sus acusaciones de retrógrada–oscurantista–reaccionaria–estúpida–meapilas–sierva–del–Vaticano. Y es que a ellos no vale la pena explicarles por qué una atea (a pesar de ser cristiana) no puede ser estúpida, no puede ser meapilas, etcétera. O por qué una laica que siempre se batió por la justicia y la libertad no puede ser retrógrada, oscurantista o reaccionaria. Y añado: realmente no hay límites para la incoherencia de los cambiachaquetas. Hace unos años, los ahora partidarios del canibalismo gritaban que era cruel sacrificar a los animales en los laboratorios. Y estoy de acuerdo con ellos. (He visto cosas atroces en los laboratorios. Una vez, en Nueva York, vi quitarle el corazón a una perrita, sustituirlo por el corazón de un cerdito, y después colocarlo ante las narices de la pobre criatura para ver si lo reconocía. Ella lo reconoció y se puso a gemir desesperadamente. Otra vez, en Chicago, vi quitar el cerebro de un pequeño mono. El mono estaba vivo, dado que el cerebro tenía que permanecer vivo. Se llamaba Libby y, mientras lo ataban a la mesa de operaciones me miraba fijamente con sus ojos, como si pidiese ayuda. De hecho, me avergoncé. Vomité y el Frankenstein de turno, un prestigioso investigador, me preguntó sorprendido: «Why? –¿por qué?– La creía menos melindrosa, –less squeamish–. Libby no tiene alma»).

Se quejaban también de los ratones utilizados para experimentar los fármacos, esos charlatanes. Los definían como mártires y, para defenderlos, organizaban reivindicativas manifestaciones, semejantes a las de los pacifistas que sólo quieren la paz para una parte y punto. Ahora, en cambio, aceptan que las cobayas sean nuestros hijos jamás nacidos, sacrificados como la perrita de Nueva York y como Libby. Aceptan que las células de estas nuevas cobayas vayan a enriquecer las cuentas farmacéuticas, cuyo cinismo supera al de los mercaderes de armas. Aceptan que los embriones sean descuartizados como terneros en las carnicerías para poder disfrutar de órganos para vender como se venden las piezas de recambio de un coche.

Aceptan que todo eso nos conduzca a realizar el Mundo Feliz de Huxley, a convertirnos en hombres Alfa o Beta o Gamma o Dios sabe qué. ¿Campeones en salud y en belleza pero sin cerebro o monstruos inteligentísimos pero sin brazos ni piernas? (A propósito, en los laboratorios vi, en otra ocasión, a un pájaro que, quizá para divertirse, habían hecho nacer sin alas. Parecía una bola de plumas, y me miraba con unos ojos que, comparados con él, los Prisioneros de Miguel Angel, es decir las cuatro estatuas con la cabeza y los miembros todavía dentro de la piedra, parecen criaturas felices...).

Y es lógico que, en adelante, las cobayas seamos también nosotros. Una mujer que sufre la extracción de un óvulo es ciertamente una cobaya. Una que, para quedarse encinta, se lo hace implantar, lo mismo. Gracias a una ciencia que es, cada vez más, una tecnociencia, gracias a una medicina que es, cada vez más, una tecnomedicina y, por lo tanto, cada vez más deshumanizada, somos cobayas incluso en los casos que nada tienen que ver con la fecundación artificial.

Cuando me someto a una radioterapia en EEUU, no veo seres humanos. Intuyo que los médicos y los técnicos están en alguna parte, sí. Quizás al otro lado del cristal que separa la estancia en la que me encuentro con los aparatos. Pero de ellos no oigo ni la voz. No me hablan ya. Incluso cuando recibo la orden de mantener la respiración, es una máquina la que me habla. La reproducción de una voz humana. Y me siento sola, como un embrión en el congelador, indefensa como una cobaya a merced de un investigador. Y lo mismo me pasa cuando tengo que rellenar los formularios que sirven para enriquecer las estadísticas sobre los métodos de curación, los supervivientes y los muertos. Formularios en los que soy un simple número. El número de un producto en cuya etiqueta falta sólo la fecha de caducidad.

En aras del progreso

Quienes de buena fe favorecen el Mundo Feliz se protegen siempre bajo el paraguas de las palabras Ciencia y Progreso. Quizás las palabras de las que más se abusa tras las de Amor y Paz. Pero sobre la interpretación de la palabra Progreso e, incluso, sobre el concepto del llamado Progreso, las opiniones no concuerdan. Y se hace muy difícil saber a qué atenerse. Para Giordano Bruno era la astronomía copernicana. Para Voltaire, el refinamiento de las artes y de las costumbres. Para Kant, el Derecho que sustituye a la Fuerza. Para Darwin, la evolución biológica. Para Marx, el hundimiento del sistema capitalista. Para mis tatarabuelos, el telégrafo, el tren, el barco de vapor, la iluminación con gas o la monarquía constitucional. Para mis bisabuelos, la luz eléctrica, el termómetro, la vacuna de Pasteur, el radio de Madame Curie o la democracia sin sufragio universal. Para mis abuelos, el coche, el avión, el teléfono, la radio de Marconi, la penicilina o el sufragio universal sin el voto de las mujeres. Para mis padres, el voto de las mujeres, el aire acondicionado, los lavavajillas, la televisión, las motos o la República. Para mi mundo, los transplantes de órganos, las naves espaciales, los viajes a la Luna y a Marte, los malditos ordenadores, los malditos teléfonos móviles y el maldito Internet, con los que puedo calumniar a quien quiera y robar el trabajo de otro sin terminar en la cárcel. A pesar de los alabadísimos Derechos Humanos que no incluyen los de los que, como yo, van a contracorriente, ni los Derechos Humanos de los niños. Derechos violados con el lavado de cerebro en la escuela, con maltratos, con secuestros, con asesinatos, a veces, realizados por Medeas que matan a sus propios hijos a martillazos o ahogándolos en las bañeras o en las piscinas. Y eso sin contar a los niños abusados por los pederastas en los colegios y en las sacristías, o violados y estrangulados y, después, sepultados vivos como Jessica Lundman.

¿Es que queremos colocar también el holocausto de los embriones humanos en el discutible elenco de un progreso que, en el 99% de los casos, se basa en éxitos de la tecnología, no de la moral? Por lo que parece, sí. Y paciencia si éramos más avanzados, cuando éramos más ignorantes, más enfermos, más pobres o más humanos, para que la muerte de un hijo nacido o no nacido nos llenase de tristeza. ¡Por Cristo! Tiene razón Ratzinger (gracias, Santidad, por tener el coraje de llamar siempre al pan, pan y al vino, vino), cuando escribe que el Progreso no parió a un Hombre mejor, a una sociedad mejor, y comienza a ser una amenaza para el género humano.

Por lo que a la Ciencia se refiere, Dios mío. Desde joven me inclinaba ante la Ciencia con la misma devoción que los musulmanes tienen por el Corán. Con la misma obsequiosidad que sienten por Mahoma. Quería ser una científica, y por eso me matriculé en Medicina. Por lo demás, tengo por la Ciencia un respeto instintivo, una pasión que ni siquiera los Frankenstein consiguen apagar. Y sería imbécil si negase que la Humanidad ha evolucionado también gracias a ella. Incluso a mí me gustaría ir a la Luna o a Marte. Incluso me gustaría mucho más de lo que les gusta a los vanguardistas. También a mí me gusta utilizar el teléfono, la radio, el avión y la televisión. Y si por el momento sigo con vida, se lo debo a la medicina que, aún cuando, a veces, me hace sentir un embrión en el congelador o una cobaya a merced de un investigador, me curó y me cura. Pero...

Pero la Ciencia es como el fuego. Puede hacer un gran bien o un gran mal. Como el fuego, puede calentarte, desinfectarte, salvarte o bien incinerarte. Destruirte. Como el fuego, a menudo hace más mal que bien. Y la razón es precisamente que, como el fuego, no se plantea problemas morales. Para ella, todo lo que es posible es lícito. No se deja atrapar por la retórica. La Ciencia nunca tuvo escrúpulos ni remordimientos. Siempre se arrogó el derecho de hacer todo lo que quería hacer y que quiere hacer porque puede. Y, al hacerlo, nunca se preguntó si era justo. Más aún, como una puta que vende su cuerpo, siempre se vendió al mejor postor. Siempre buscó los Premios Nobel, su vanidad, su delirio de omnipotencia, su deseo de sustituir a la Naturaleza (Ratzinger dice «sustituir a Dios»). Y nunca tuvo en cuenta a sus víctimas. Ni siquiera las tenía en cuenta el sublime Leonardo da Vinci que, como pintor, pintaba exquisitas Madonnas y exquisitas Monnas Lisas y exquisitísimos Señores con el Armiño, pero, como científico, ofrecía sus servicios a Ludovico Sforza y proyectaba máquinas de guerra entonces inimaginables. Súpercañones, súpertanques, súperhelicópteros para bombardear a la gente.

La ciencia como fuego

No lo tuvo en cuenta ni siquiera el honesto Oppenheimer que, junto a Teller, descubrió la bomba atómica. Y no me consuela recordar que, antes de hacerla explotar en Fort Alamo, había enviado a sus colegas de Berkeley el telegrama en el que, citando un pasaje del sagrado texto hindú Bhagavad–Gita y comparándose con el dios Khrisna, se maldecía sin piedad. «Me he convertido en la Muerte, en el destructor del mundo». Además, ¿no fue un médico, el doctor Joseph Ignace Guillotin, el que, en 1789, inventó la guillotina? ¿No fue otro médico, el doctor Louis, el que, en 1791, dirigió su fabricación? Por cada penicilina la Ciencia nos regala una guillotina. Por cada Pasteur o Madame Curie o Marconi nos regala un Mengele. O al menos un Oppenheimer o un Teller. Y sus discípulos más peligrosos son precisamente los investigadores. Casi siempre (honor y gloria a las excepciones), a los investigadores les importa un cuerno el género humano. Sólo les mueve el demonio de la curiosidad vinculada a la ambición personal y al interés monetario. («¿Cómo se comportará un pájaro sin alas? ¿Cómo funcionará un niño concebido en una probeta? ¿Qué y cuánto dinero y fama me proporcionará este descubrimiento?»). Y al diablo los principios, al diablo los valores sobre los que se basa o debería basarse una sociedad civil. Queridos míos, Ratzinger tiene razón incluso cuando dice que, en nombre de la ciencia, al derecho a la vida se le inflingen heridas cada vez mayores. Tiene razón también cuando dice que, con la experimentación con embriones humanos, la dignidad del hombre es vilipendiada o, incluso, negada. Tiene razón también cuando dice que, si no queremos perder el respeto por el hombre, hay que desmitificar la investigación científica, desmitificar la Ciencia, es decir dejar de considerarla como un ídolo o como una divinidad. Sacrosantas palabras que, a mi juicio, valen incluso para la ética.

(y II)

Cualquier diccionario define la Etica como aquella parte de la Filosofía que se ocupa de la Moral. De lo que está bien para el Hombre, de lo que está bien hacer o no hacer. De hecho, en la Etica se inspiran generalmente las leyes de los países no bárbaros o no del todo bárbaros, y, hasta ayer, en Occidente, nos hemos atenido a esas reglas. El problema es que, en la Edad Moderna, la Etica parió una hija degenerada que se llama Bioética. Siempre según el diccionario, la Bioética es una disciplina que «se ocupa de los problemas morales e individuales y colectivos relacionados con el avance de los estudios en el campo de la genética y de la tecnología relativa a la formación de los procesos vitales». Pero sobre tal disciplina yo pienso lo mismo que Erwin Chagaff, el gran bioquímico americano que sólo con oír hablar de procreación asistida o de fecundación artificial se ponía como una fiera y gritaba: «La Etica es a la Bioética lo que la música a las marchas militares». Pues bien, el mundo occidental chapotea en esas marchas militares. Institutos de Bioética, comités de Bioética, academias de Bioética. Siempre en manos de sabios que dicen querer defender nuestro futuro, sopesar la alegría del Saber con la utilidad social y poner coto a la avidez de los intereses industriales y financieros. Pero ante el ídolo Ciencia, ante la divinidad Ciencia, ante el mito de la investigación científica, la Bioética se cruza de brazos siempre. En 1997, cuando nace la oveja Dolly y ya estaba claro que, por medio de los mismos artificios, la clonación podría extenderse a los seres humanos, los representantes de la noble disciplina definieron la cosa como éticamente inaceptable. «¡Jamás! ¡Permitirlo equivaldría a ir contra la ley biológica clave! ¡Sería un ultraje a la Naturaleza que, por sí sola, prevé la evolución de nuestra especie! ¡Conduciría al declive de nuestra civilización!». Lo dijeron todos, absolutamente todos. El Comité Internacional de Bioética de la UNESCO, la United States Bioethics Commisssion, el Consejo para la Etica y la Bioética de la Comisión Europea, por ejemplo. Y la Organización Mundial de la Salud y las diversas Academias Nacionales de Medicina. Cuando nació la primera niña concebida en una probeta, la niña inglesa, lo mismo. Cuando lo de la eutanasia, igual. Con motivo del actual holocausto de los embriones, ídem.

Vetos, condenas, pero después todos comenzaron a cerrar los ojos. A dar una de cal y otra de arena, a permitir compromisos que, en realidad, eran permisos. Es su forma de ser Politically Correct. Al principio, gritan al escándalo. Después, comienzan a farfullar que hay que reflexionar mejor, que no se pueden prohibir los descubrimientos científicos, que no se puede ir hacia atrás, y se desdicen. Se revisan los vetos y las condenas. Incluso se tornan cómplices del delito. Siempre con el pretexto de la terapéutica, se entiende...

El último ejemplo es italiano. Procede del Comité Nacional de Bioética que, el pasado mes de mayo, se mostró favorable a la utilización de células estaminales aisladas de los fetos abortados.«La utilización del tejido fetal extraído de la interrupción voluntaria del embarazo y su utilización con fines científicos y terapéuticos no se configura como bioéticamente ilícito». Comprometiéndose a no meter mano sobre el «material fresco» (un niño apenas abortado lo llaman «material fresco», como el pescado fresco), y explicando que eso no sería tal vez necesario, porque hay miles de células fetales crioconservadas en un banco milanés, nuestros estaminalistas podrán, pues, experimentar sin escrúpulos y sin problemas.

Incentivo al aborto

Y paciencia, si saben perfectamente que la decisión es un incentivo al aborto, perdón, a la interrupción voluntaria del embarazo. (Así se dice en el lenguaje Politically Correct). Paciencia. Si saben igual de bien que, para muchas mujeres y para muchas parejas, el comercio de los hijos abortivos es un negocio bastante rentable.

Piénsese en el «turismo procreativo» al que se han lanzado muchos países de Europa o cercanos a Europa, como Cuba y Tailandia se lanzaron al «turismo sexual». Por siete mil euros, Ucrania ofrece el billete de avión, el hotel de primera clase con comida incluida, el guía turístico e, incluso, el ovocito. Y cuando desembarcas en el aeropuerto, ni siquiera pasas por la aduana. También es rentable el negocio de los espermatozoides. Junto a los óvulos congelados, los bancos occidentales tienen cantidades ingentes de esperma congelado. En ambos casos, el material procede de Ucrania, de Rumanía, de Albania, de Eslovenia, de Corea y de los países más pobres del continente asiático. Pero también procede de Suiza, de Noruega, de Grecia, de Malta, de Portugal y de España. Especialmente de Barcelona, la ciudad en la que viven muchos inmigrantes procedentes de la Europa del Este. Están repletos de este material sobre todo los bancos ingleses. No en vano el Parlamento Europeo (por su propia bondad) lanzó una advertencia a Inglaterra, donde el mercado florece vergonzosamente con los óvulos procedentes de las clínicas rumanas. En su mayoría, óvulos vendidos a mil o dos mil euros la docena por las gitanas. Y en el libro más inquietante que haya leído sobre este tema, La vida en venta, los autores, Christian Godin y Jacques Testart, cuentan que en Europa los óvulos de las chicas rubias y estilizadas (a menudo modelos) cuestan mucho más caros. Al menos, quince mil euros cada uno.

Y es que garantizan hijos de concursos de belleza, ¿entiende? Hijos a medida, elegidos en el menú de la eugenesia y de la biotecnología. A este respecto, Godin cuenta haber encontrado en un sitio de Internet este anuncio: «Se busca óvulo bello e inteligente procedente de una estudiante muy deportista y alumna de un colegio muy famoso». Y ahora díganme si estas investigaciones, para las que los promotores del referéndum invocan la libertad iluminada, no se pueden asociar a los campos de Dachau, de Birkenau, de Auschwitz y de Mauthausen. Díganme si estas investigaciones, aparentemente hechas para curar enfermedades, en realidad no apuntan a algo que se asemeja mucho al hitleriano sueño de una sociedad compuesta sólo por rubios con ojos azules. Díganme si, con el pretexto de la terapéutica, la Ciencia y el Progreso no contemplan un mundo de superhombres (súper es una forma de decir, dado que el premio Nobel doctor Kary Mullis propone clonarnos con el ADN procedente de famosos atletas y estrellas del rock...). Sin embargo, los 60 miembros del Comité Nacional de Bioética han concedido su autorización casi por unanimidad. Sólo con un voto en contra y una abstención. Y entre ellos había algunos católicos y, entre los católicos, estaba monseñor Elio Sgreccia, presidente de la Pontificia Academia de las Ciencias, amén de obispo y autoridad muy prestigiosa en el universo de la Bioética. He dado un salto al leer la noticia. Aún sabiendo que el suyo fue un voto muy pensado, me dije: ¿Cómo es posible? ¿No fue Wojtyla el primero que dijo que a un embrión se le debe el mismo respeto que a cualquier persona? ¿Es que ya cede hasta la Iglesia ante la Ciencia que quiere sustituir a los legisladores? ¿Aparte del cardenal Ruini y otros pocos, sólo aguanta el tipo Ratzinger? «La Ciencia no puede generar ethos –ha escrito Ratzinger en su libro Europa–. Una renovada conciencia ética no puede proceder del debate científico».

Naturalmente, Ratzinger lo dice en clave religiosa, como filósofo y teólogo que no prescinde de su fe en el Dios Creador. Un Dios bueno, un Dios misericordioso, un Dios que inventó el universo y creó al Hombre a su imagen y semejanza. Tesis que, a veces, le envidio, porque resuelve el rompecabezas de quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos, pero en la que mi ateismo ve sólo una bellísima fábula. Si Dios existiese y fuese un Dios bueno y un Dios misericordioso, ¿por qué habría creado un mundo tan caótico? Pero, al decirlo, defiende la Naturaleza, Ratzinger. Rechaza un Hombre inventado por el hombre, es decir un hombre producto de sí mismo, de la eugenesia mengeliana, de la biotecnología frankensteiniana. Y lo que dice es verdad. Es justo y razonable. Es un discurso que va más allá de la religión, un discurso civil, en el que no tiene nada que ver la bellísima fábula. Tiene que ver con los deberes que nosotros tenemos para con la Naturaleza. Hacia nuestra especie, hacia nuestros principios. Los principios sin los que el Hombre no es sino un objeto de carne sin alma.

Reflexione a fondo y se dará cuenta de que la culpa de esta locura no es sólo de los científicos, de los investigadores, de los sin criterio para los que todo es lícito si es posible y materializarlo los hace ricos y famosos.

Es como la historia del doctor Guillotin. Porque es también la historia de quien lo apoya, de quien lo protege. De muchos políticos, por ejemplo. Los políticos que, habiéndoles fallado las ideologías, no saben ya a qué santo invocar y para permanecer en la onda buscan el sol del futuro en los desgraciados que quieren crear el Hombre con el ADN de las estrellas del rock y de los atletas famosos. (Lo más parecido a los simios y, además, drogados).

El papel de los políticos

Políticos que, para reencontrar el poder perdido permiten que nuestros (y los suyos) hijos nunca nacidos terminen en los nuevos campos de exterminio. Que para cristalizar el poder no perdido pasan por iluministas y desprecian el concepto de familia, es decir el concepto biológico en el cual se basa cualquier sociedad. Que no definen el matrimonio por lo que es, es decir, la unión de un hombre y de una mujer presumiblemente capaces de procrear, la institución jurídica que regula la necesidad de perpetuar la especie, sino una unión y una institución que acoge con los mismos derechos a dos individuos de la misma especie. Y por lo tanto, no es capaz de perpetuarla. Y paciencia, porque si (ya lo escribí en El Apocalipsis) nuestra especie apuesta por la homosexualidad se extinguirá como los dinosaurios. Paciencia si, con la adopción gay, en vez de un padre y de una madre el niño adoptado se encuentra con dos padres o con dos madres. Paciencia si, con dos padres o con dos madres, crece ignorando el concepto de paternidad y de maternidad...

Tampoco saben quién es su padre los niños nacidos de los embriones congelados. Ni lo sabrán jamás. La jodida Bioética prohíbe decírselo, y en la figura del padre ve sólo un semental que deja encinta a las mulas. En cuando a la figura de la madre, piénselo bien. Si nacen del óvulo de una gitana o de una famosa modelo que no quiere decir su nombre, esos niños no sabrán tampoco quién es su verdadera madre. No en vano este nuevo modo de nacer les encanta a los cónyuges del mismo sexo. Parece inventado para ellos.

La culpa es también de los intelectuales que el tío Bruno, el hermano de mi padre, llamaba inteligentecretinos o cretinointeligentes. Los intelectuales que por oportunismo o beneficio o manía de influir en el futuro aprueban o propagan las desgracias de Frankenstein como si realmente fuesen conquista de la Humanidad. Y también de los medios de comunicación que esas desgracias las presentan con complacencia e, incluso, con el sombrero en la mano. Con el sombrero en la mano las describen obsequiosa y estudiadamente, como si fuesen recetas culinarias de Pellegrino Artusi o de Anthelme Brillat Savarin –dos famosos chefs italianos–. Receta surcoreana: «Se toman células de la epidermis de un paciente y se extrae el material genético, es decir el ADN. Después, se toma un ovocito donado previa recompensa por una mujer ucraniana o rumana o eslovena o coreana o albanesa o maltesa, que certifique que no está fecundado y se vacía. Se le quita el núcleo y se tira. Hecho esto, en lugar de aquel núcleo se coloca el ADN sacado del cuerpo del paciente. Operación que se llama transferencia nuclear. Se estimula con sacudidas eléctricas a fin de que las células se multipliquen de prisa y corriendo, como si el ovocito hubiese sido penetrado por un espermatozoide, se obtiene el blastocito, es decir el ovocito que corresponde a la primera fase del desarrollo embrional. En definitiva, se crea un embrión. Cuando el embrión crece, se secciona (vivisección). Sus células estaminales se inyectan en el cuerpo del paciente...».

La receta inglesa, es decir la proporcionada por los investigadores de Newcastle, es casi idéntica. La única diferencia consiste en procurarse previamente tres blastocitos y, tras la transferencia nuclear, estimular un rápido desarrollo. Algo por lo que mi oncólogo estadounidense se indigna y dice: «This waving the therapeutical purpose is a dirty fib, a cruel lie –Esta búsqueda del descubrimiento terapéutico es un sucio embrollo, una trampa cruel–. Es cierto que no hemos conseguido eliminar el cáncer. Sin embargo, lo curamos. A veces, lo bloqueamos. En cambio, ellos no han descubierto cura alguna contra las enfermedades que citan para justificar la nueva Matanza de los Inocentes. Pero, si acaso la descubriesen, diría lo mismo: hay que oponerse. Hay que oponerse, porque la clonación terapéutica es ya una clonación reproductiva y, por lo tanto, válida para fabricar seres humanos. Hay que oponerse porque distinguir una de la otra equivale a esconderse tras un truco semántico.

Hay que oponerse

Hay que oponerse porque inyectar en un enfermo células estaminales significa matarlo. ¿Sabe por qué? Porque las células madres de los embriones son tan vigorosas y tan potentes como desordenadas. No se multiplican como y donde queremos, sino como les place y donde les place. Ergo, causan tumores. Recientemente, han sido inyectadas en el cerebro de un mono. El cerebro desarrolló de inmediato un cáncer fulminante y el mono murió al cabo de pocos días». La culpa es de la llamada gente normal. La gente que por ingenuidad o por desesperación cree en la historia de las enfermedades que se van a poder curar. Creyéndolo, se deja embaucar por falsas esperanzas. Porque, al igual que los sabios de la Bioética, también la gente grita a menudo al escándalo. Se atemoriza, dice: odio lo que quieren hacerme, qué me va a pasar. Pero después, atontada por el lavado de cerebro hecho por los políticos y los intelectuales que presentan a los Frankenstein como benefactores, seducida por los elogios de los periódicos que los tratan con el sombrero en la mano, cede a las dudas. No se da cuenta de que está ante el trágico devenir de nuestro destino, y cambia de idea. Para sentirse moderna, se adecua. Para no ir contracorriente y no perder las ventajas de la supuesta modernidad (que, al final, se resumen en un móvil colgado del oído) grita «milagro». Se arrodilla y aplaude, aunque eso signifique masacrar a sus propios hijos como Medea.

Hablemos claro. Vivimos en una sociedad que mira la vida en términos hedonistas y punto. Que busca sólo el bienestar, las ventajas materiales, las comodidades. Una sociedad en la que el alma no cuenta. Y la espiritualidad, menos. Y no sólo en Italia, no sólo en Europa, en EEUU sucede lo mismo. O peor. De hecho, fue EEUU el que difundió el culto al hedonismo. Fue EEUU el que lanzó la moda de los matrimonios y de las adopciones gays. Fue EEUU el que dio el visto bueno a las investigaciones. La única diferencia es que en EEUU la mayoría de los ciudadanos se opone y que a los investigadores su presidente les dice: «Yo no les voy a dar dinero para realizar a fondo la Matanza de los Inocentes. Yo no creo en la ciencia que destruye la vida para salvar la vida» (Bravo Bush).

Del Pacífico al Atlántico, del Atlántico al Mediterráneo, del Mediterráneo al Mar Artico, Occidente entero está enfermo de una enfermedad que ni siquiera millones de millones de células estaminales podrían curar: el cáncer intelectual y moral, del que hablo en mi Trilogía, sobre todo en La Fuerza de la Razón. Precisamente por culpa de ese cáncer no entendemos ya el significado de la palabra Moral, no sabemos ya separar la moralidad de la inmoralidad o de la amoralidad. Precisamente a causa de ese cáncer los mecenados de Frankenstein querrían una investigación científica sin vetos y sin condenas. Precisamente a causa de ese cáncer, a los tipos de mi tipo los llaman tontos, meapilas, siervos del Papa y del cardenal Ruini e, incluso, los exponen al público escarnio con las palabras retrógrado, oscurantista, reaccionario. Pero la moralidad no es estupidez. Es raciocinio y sentido común. A veces, revolución. La Etica no es una moda. Es un código de comportamiento que vale en todas partes y siempre. Una disciplina que nos ayuda a descubrir el Bien y el Mal. El Bien y el Mal no son opiniones o puntos de vista. Son realidades objetivas, concreciones que nos distinguen (o deberían distinguirnos) de los Zarqaui. No en vano nos servimos de ellas desde los días en los que habitábamos en cavernas y, aunque el hambre nos hacía ser caníbales, conocíamos esa verdad. El Bien es lo que hace bien y nos hace sentir bien. El Mal es lo que hace mal y nos hace sentir mal. Hoy, el Bien es considerado por la mayoría aquello que es más cómodo. El Mal, lo que no lo es. Y pocos se dan cuenta de que optar por el Mal es de cretinos. No cretinointeligentes o inteligentecretinos. Cretinos a secas.

Sin temor a la burla

So pena de ser objeto de burla y pasar por una nueva conquista del Vaticano, como una atea en vías de conversión, una comecuras en busca de absolución, en definitiva una revisionista in articulo mortis, vuelvo a Ratzinger. Y Ratzinger tiene razón cuando escribe que Occidente nutre una especie de odio hacia sí mismo y ya no se ama a sí mismo. Que de su historia ve sólo lo que es despreciable, que en ella ya no consigue descubrir lo que contiene de grande y de puro. Tiene razón cuando dice que el mundo de los valores sobre los que Europa había construido su identidad (valores heredados de los antiguos griegos y romanos –y del cristianismo, añado yo–), parece haber llegado al final. Que Europa está paralizada por una crisis de su sistema circulatorio y que esta crisis la está curando con transplantes –la inmigración y el pluriculturalismo, añado yo–, los cuales sólo pueden eliminar su identidad.

Tiene razón cuando dice que el renacimiento del islam no se nutre sólo del petróleo, sino que se alimenta también de su consciencia de que puede ofrecer una plataforma de espiritualidad. La espiritualidad a la que la vieja Europa y todo Occidente han renunciado. Por último, tiene razón cuando cita a Splenger, según el cual Occidente corre inexorablemente hacia su propia muerte. A este paso se terminará como terminó la Civilización Egipcia o el Sacro Imperio Romano. Como han desaparecido –y desaparecen, añado yo– todos los pueblos que olvidan que tienen alma. Nos estamos suicidando, queridos míos. Nos estamos matando con el cáncer moral, con la ausencia de espiritualidad. Y esta iniciativa del mundo de huir hacia delante con la engañosa eugenesia y con la tramposa biotecnología, es la etapa definitiva de nuestro masoquismo. Por eso, los Bin Laden y los Zarqaui, individuos inmorales y amorales, pero sometidos a una paradójica forma de moralidad, campan a sus anchas.

Por eso, sus correligionarios nos invaden tan fácilmente y con tanta cara se convierten en los dueños de nuestras propias casas. Por eso, en nuestras casas son acogidos con tanto servilismo. Y con tanto miedo. Por eso, Europa se ha convertido en Eurabia y EEUU corre el mismo riesgo. Y por eso, sellados en la frente con la marca de la que hablo en El Apocalipsis, la marca de la esclavitud y de la vergüenza, muchos occidentales terminarán arrodillados en la alfombrilla rezando cinco veces al día al nuevo patrón, a Alá. ¿Referéndum? Pero qué es lo que quieren refrendar. El propio término procreación asistida evoca el gesto de levantar la bandera blanca, de terminar en un mundo contra natura. Sin contar con que, pase lo que pase, este referéndum terminará como el de la caza. Es decir con los cazadores que siguen disparando bajo nuestras ventanas y matando los pajarillos.



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Tags: Oriana Fallaci

Publicado por Galsuinda @ 19:25  | Embriones
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domingo, 09 de abril de 2006

Tanto se ha hablado de los abortos que empiezan a no ser noticias; pero siguen aquí, entre nosotros , como un cáncer maligno que está corroyendo a la sociedad. Los “promotores” dicen que no son abortos, sino “interrupciones del embarazo”. Sin embargo, un asesinato es un asesinato, sin paliativos.



¿Qué en todas partes los están legalizando? ¿Desde cuándo lo que se legisla en una nación obliga en otra? ¿ Qué en China la masacre de niñas asesinadas antes de nacer es inmensa? ¿ Que la propaganda a favor nos inunda? Sin embargo, nunca se han considerado aceptables los abortos en ninguna sociedad y en ninguna religión, hasta hace muy poco, donde en los países llamados “civilizados” se está arrinconando toda moral y religión.

Numerosos Gobiernos promueven y alientan los abortos como si fuesen conquistas sociales y los justifican en nombre de la libertad de la mujer. ¡ Pobre mujer! En España se practicaron 84.985 abortos en 2004 – nadie se lo cree- y sólo 3.029 fueron en centros públicos. El resto abortó función de los intereses de la industria abortista

Existe un aumento constante de los abortos de «alto riesgo. De hecho, el propio Ministerio de Sanidad califica los abortos de más de doce semanas de gestación como de «alto riesgo». Se empieza por favorecer el sexo indiscriminadamente, ¡es tan placentero!; se sigue con el aborto, ¡es tan trágico!; se termina degradando a la mujer , lo que supone la degradación de la familia y de la sociedad.

De América nos llegan otras noticias; Mario, un escritor dominicano, nos dice. “Por favor, infórmele a Don César Vidal Manzanares que en el 2004, los últimos números oficiales de que disponemos, nos indican que en Dominicana, con apenas 11 millones de habitantes, se llevaron a cabo 400'000 + abortos, mal contados, y sin considerar la cantidad de madres que murieron durante o después del parto. Alguien miente pues, si esto es cierto, España con aprox. 44 millones debería tener 1.600.000 abortos”

Y sigue, “Sabemos que dos de cada diez madres mueren en escena. No quiera usted saber las condiciones en que quedan estas niñas, emocional y espiritualmente hablando: ¡destruidas!. La culpa, el dolor, la vergüenza y el arrepentimiento. ¡Es demasiado fuerte! “

“En "USA", nuestros primos del norte la cifra supera el millón y medio al año, más de 50 millones en los últimos treinta años. Tras aprobar la "maldita" ley Helms-Burton, (made in USA), han muerto más de 60 millones de no nacidos. Mucho más seres humanos que en todas las guerras mundiales juntas y que en todos los holocaustos.” Añadamos los abortos de toda Europa, Asia, Ibero América, Oceanía, y desde el cielo, la tierra parecerá como un enorme matadero de niños sin nacer

Hasta ahora, posiblemente sea la Iglesia Católica la única organización que se opone frontalmente a toda práctica del sexo fuera del matrimonio; y por esto, es atacada con saña por toda la progresia. Sin embargo, desde hace algún tiempo numerosos médicos, psicólogos y antropólogos empiezan a reconocer las razones de la Iglesia. Entre otros efectos, en Finlandia han encontrado una estrecha relación entre los abortos y los suicidios de las jóvenes. En la actualidad ningún pro abortista bien informado debería llamarse católico.

Tener mucha información no es lo mismo que estar informado. Prescinda por un momento de toda información externa; y piense por su cuenta, a solas, durante un rato, imagínese que una de sus hijas ha abortado y padece todo tipo de secuelas físicas y psíquicas consiguientes. Si fuese bueno ¿Por qué las afectadas y sus familiares se sienten tan mal y tan desgraciadas cuando les toca? La naturaleza sabe más que todas las propagandas interesadas.

Los abortos no son más que una de las partes visibles de la destrucción del matrimonio (Con el divorcio Express han aumentado el 76,5% entre los años 2004 y 2005), que junto con la degradación de la enseñanza, de la familia y la persecución a la Iglesia forman el grupo que se opone a la filosofía progre de hoy. Los abortos están siendo alentados por la Nueva Era, El Fondo Social Mundial, la UNESCO, la progresía filocomunista y numerosas sectas. Una inmensa propaganda y el dinero de los contribuyentes se está malversando.

Con la civilización judeo-cristianas, que es lo que en realidad se quiere destruir, se sabe bien lo que es bueno y lo que es malo, lo que está bien y lo que está mal. Siempre aparecerá un sabio que todo lo justifique, incluso lo injustificable. Con la Nueva Era y similares “todo vale”, siempre que nos proporcione dinero, poder o placer. No hay barreras. Solo que, eso que “vale”, pasado algún tiempo, se empezará a pagar con un muy alto precio en degradación física, moral, social y en miseria y soledad.

Por otra parte, con los abortos sucede como con los accidentes de coches: se leen con indiferencia, hasta que nos toca Entonces, y sólo entonces, cuando la desgracia se ha cebado en nosotros, empezaremos a maldecir a todos los políticos y sectarios que han creado el ambiente social que ha hecho posible los abortos. Pero entonces, ya es tarde.

Alejo Fernández Pérez


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sábado, 08 de abril de 2006


Respecto ante todo a la persona

No, por supuesto que no. Todas las opiniones no merecen el mismo respeto. Algunas no merecen ninguno, mientras que otras —las de los expertos en la materia— merecen de ordinario un respeto enorme. Veámoslo un poco más despacio, pues la tesis en boga en la cultura dominante viene a ser la de que en un sistema realmente democrático todas las opiniones son igualmente respetables.

El respeto tiene una gran importancia en la vida de cada uno y de la sociedad. Tal como describe Robin Dillon en la voz "respeto" de la valiosa Stanford Encyclopedia of Philosophy, desde niños se nos enseña —o al menos es lo que se espera— a respetar a nuestros padres, profesores y mayores en general, a respetar las normas escolares, las reglas de la circulación, las tradiciones culturales y familiares, los derechos y sentimientos de las demás personas, a los gobernantes y a la bandera (esto en Estados Unidos, pero mucho menos en España), y por supuesto a respetar la verdad y las diferentes opiniones de la gente. De hecho llegamos a adquirir un cierto respeto a todas estas cosas hasta el punto de que, ya de mayores, meneamos la cabeza con indignación cuando nos topamos con personas que parecen no haber aprendido a respetarlas. Sin embargo, en un sentido estricto, sólo la persona humana es realmente merecedora de respeto. Fue el filósofo alemán Immanuel Kant quien en el siglo XVIII puso el respeto a las personas, a todas y cada una, en el centro de la teoría moral. Desde entonces la clave del liberalismo político y del humanismo democrático ha sido la tesis de que las personas son fines en sí mismos con una dignidad absoluta que debe ser siempre respetada.

Lo indudable y lo opinable

¡Cuántas veces al ver los rostros desencajados de los inmigrantes de las pateras nos asalta la duda de que en este mundo nuestro siga vigente aquel ideal kantiano! Quienes merecen absoluto respeto son las personas, cada una de ellas, independientemente de su nacionalidad, del color de su piel, su estatus social, el nivel de sus estudios, su edad y condición: desde el feto en las entrañas de su madre hasta el enfermo terminal en una UCI o en las calles de Calcuta. Cada una de esas personas, sea pobre o rica, sabia o ignorante, es acreedora de un respeto absoluto por parte de todos los demás. Esta convicción tiene enormes consecuencias en la vida de cada uno y en la organización misma de la sociedad. Pero tratar con un profundo respeto a todas y cada una de las personas no significa en ningún caso que las opiniones de todas y cada una de ellas merezcan respeto y menos aún que lo merezcan en igual medida.

Cuando hablamos de opiniones nos referimos de ordinario a los diferentes pareceres en materias discutibles y discutidas. Abarca desde la mejor manera de organizar la sociedad política, de resolver los problemas de la convivencia humana hasta las preferencias en materias deportivas, artísticas o culturales. No son materias opinables aquellas ya resueltas por la ciencia o por la experiencia acumulada de la humanidad. No es materia opinable ni el teorema de Pitágoras, la ley de la gravedad, la composición química del oro o que el fuego quema. Tampoco es materia opinable que la estricnina es un veneno: los venenos matan independientemente de nuestra opinión acerca de ellos. En cambio, en muchas otras áreas hay diversas maneras legítimas de pensar acerca de las cuestiones que están planteadas. En muchos campos no hay un consenso, o quizás aun cuando haya un consenso mayoritario no se excluye que las opiniones minoritarias divergentes tengan algún valor, esto es, que podamos aprender algo de ellas. En todos estos casos, esas opiniones merecen atención y consideración, pues de ordinario si están formuladas con seriedad, incluso aquellas que parezcan inicialmente más estrambóticas, encierran probablemente algo valioso.

Opiniones y autoridades

Por el contrario, todos tenemos bien comprobado que no compensa invertir tiempo en tratar de aprender de una persona ignorante en una materia, que no tenga una especial cualificación o un conocimiento de primera mano. Lo peor es cuando el ignorante —tal como pasa a veces con los políticos— argumenta ideológicamente, esto es, defiende una opinión desde una posición preconcebida sin atenerse a los hechos ni a las opiniones opuestas. En este sentido muy a menudo los debates parlamentarios son la forma más contraria posible a un genuino diálogo, pues son una mera confrontación dialéctica resuelta finalmente por la mecánica de los votos. Para un diálogo racional, para un examen constructivo de las diversas opiniones sobre un asunto opinable, hace falta estar al menos de acuerdo sobre la naturaleza del desacuerdo y eso implica que si el oponente presenta mejores razones que las nuestras, cambiaremos de opinión, nos pasaremos de todo corazón a sostener, ahora con más fuerza, la posición que antes atacábamos.

Considerar una opinión, tratar de comprender las razones y los datos que la avalan significa abrirse a lo que de verdadero pueda ofrecer. Entre los medievales una opinión tenía título suficiente para ser considerada en una disputatio por su autoridad. Tal como mostró el filósofo oxoniense Christopher Martin, si un autor, considerado por su experiencia como una autoridad en un campo, formulaba una opinión sobre esa materia que sonaba novedosa, el argumento de autoridad sugería que valía la pena someter a examen a ese parecer. El New York Times on line ha aprendido esto mismo, pues desde hace unos meses distribuye gratuitamente la información, pero en cambio comienza a cobrar por sus artículos de opinión. Si uno desea leer a Krugman, Friedman o las demás luminarias de la prensa norteamericana, debe pagar una cantidad modesta, pero que vendrá a suponer al final una sustanciosa suma para el periódico y para los autores.

La opinión de los famosos

Para los españoles casi siempre es verdad lo contrario: pagamos por los datos, pero despreciamos las opiniones, quizá porque estamos acostumbrados a que en cada barbería o en cada tertulia los asistentes resuelvan los mayores problemas que tenemos mediante cuatro declaraciones grandilocuentes y —como suele decirse— se queden después tan panchos. Incluso a menudo se invita en los medios de comunicación a deportistas, artistas o diversos famosos a que opinen sobre cuestiones para las que no tienen ninguna especial preparación. Los lógicos medievales llamaban a este modo de proceder la falacia ad verecundiam: consiste en apelar al sentimiento favorable que se tiene hacia una persona famosa para mover a la audiencia en favor de una conclusión.

Hacer caso a un famoso para formarse una opinión en una cuestión debatida —para la que el famoso no tenga particular competencia— equivaldría a renunciar a pensar por nuestra cuenta; sería en ultima instancia una falta de respeto a nosotros mismos. Todas las personas merecen respeto, pero no merecen un mismo respeto todas las opiniones: hay, por supuesto, opiniones mejores y peores.

Jaime Nubiola
26 de marzo de 2006 La Gaceta de los Negocios (Madrid)



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miércoles, 05 de abril de 2006
PROVIDA en NOTIVIDA

Centro (C.A.B.A.)
Centro (C.A.B.A.)
Tandil (Pcia.de BsAs)
Centro (C.A.B.A.)
Bicicleteada en La Plata (Pcia.de BsAs)
Palermo (C.A.B.A.)
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Palermo (C.A.B.A.)
Rosario (Sta.Fe)
San Isidro (Pcia.de BsAs)
San Isidro (Pcia.de BsAs)
San Isidro (Pcia.de BsAs)
Tandil (Pcia.de BsAs)
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Centro (C.A.B.A.)
Bella Vista (Pcia.de BsAs)
Bella Vista (Pcia.de BsAs)
Bella Vista (Pcia.de BsAs)
Mataderos (C.A.B.A.)
Bella Vista (Pcia.de BsAs)
Mataderos (C.A.B.A.)
Bicicleteada en La Plata (Pcia.de BsAs)
Bicicleteada en La Plata (Pcia.de BsAs)
Bicicleteada en La Plata (Pcia.de BsAs)
San Rafael (Mendoza)
San Rafael (Mendoza)
San Rafael (Mendoza)

San Rafael (Mendoza)
San Rafael (Mendoza)
San Rafael (Mendoza)


Bicicleteada en Tres Arroyos (Pcia.de BsAs)
Bicicleteada en Tres Arroyos (Pcia.de BsAs)
Centro (C.A.B.A.)
Congreso de la Nación
Congreso de la Nación
Congreso de la Nación
Cantata por la Vida (Salta)
Cantata por la Vida (Salta)
Empapelando las calles salteñas
La capital sanjuanina
La capital sanjuanina
La capital sanjuanina



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Publicado por Galsuinda @ 13:09  | Imágenes
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martes, 04 de abril de 2006

Las Jornadas por la vida, organizadas por Adevida y el Arzobispado, arrancan con la presentación de un vídeo

Oviedo, Olaya SUÁREZ

El aborto y la vida del feto antes del nacimiento centraron el coloquio celebrado ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, que sirvió como arranque a las Jornadas por la vida organizadas por la asociación Adevida y el secretariado por la defensa de la vida del Arzobispado de Oviedo, que acogerán diversas actividades durante los próximos días.
Ángel García Prieto, médico y socio de Adevida, fue el encargado de dar paso a la proyección «La batalla de la vida. ¿Es importante respetar la vida prenatal?», un documental que fue seguido atentamente por un amplio número de asistentes y en el que se hizo un repaso a los nueve meses de gestación del feto, así como a las barreras sociales a las que se enfrentan muchas madres solteras.

García Prieto leyó un fragmento del poema «Los niños muertos», del escritor Rafael Morales, para presentar el acto y aseguró que «vivimos en un mundo impasible, en una sociedad de la abundancia y la perfección que tiene fallos monumentales, como son los 77.000 abortos que se producen al año en España».

El profesional sanitario afirmó en su intervención que «en esta sociedad nos llevamos por delante a los más débiles y esto sólo puede conllevar el caos; hay catástrofes que no se pueden evitar, como los desastres naturales o los accidentes de tráfico, pero hay otras muchas que son muy fáciles de corregir, como es el caso de los abortos y la salvación de las vidas humanas».

El documental «La batalla de la vida» contó con la opinión de expertos, voluntarios y madres que abogaban por la vida del feto. El hilo conductor lo puso Sandra, una niña de 18 años que se negó a abortar a pesar del empeño puesto por sus padres al conocer en un primer momento la inesperada noticia.

¿Cuándo empieza la vida humana? fue la pregunta que intentaron contestar los numerosos especialistas que intervinieron en la proyección, concluyendo todos ellos en que «da comienzo cuando el zigoto tiene el genoma completo, es decir, en el mismo momento de la concepción». Los especialistas consultados expusieron que las primeras semanas de gestación son las más ágiles en lo que se refiere al desarrollo embrionario y que es a partir de la novena semana cuando el feto cuenta ya con los órganos completos, a pesar de que «desde el mismo momento de la concepción tiene vida y por lo tanto es un ser humano».

Además de aspectos médicos, el vídeo contó con testimonios de madres que decidieron continuar con sus respectivos embarazos aun sabiendo que el feto venía con algún tipo de patología o defecto. Los voluntarios de las asociaciones por la vida también tuvieron protagonismo.


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Publicado por Galsuinda @ 20:35  | Testimonios provida
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Sacrificados en aras de la investigación

LONDRES, sábado, 19 febrero 2005- La Autoridad para Fertilización Humana y Embrionología del gobierno británico ha dado el visto bueno a la clonación de embriones humanos. La BBC informaba el 8 de febrero de que el creador de la oveja Dolly, Ian Wilmut, había obtenido la licencia para clonar embriones para un estudio de la enfermedad neuronal motora. Ésta es la segunda vez que la autoridad de fertilización da su aprobación a la clonación humana desde que ésta se hiciera legal en el Reino Unido el año 2001.

Wilmut, junto a investigadores del Kings College de Londres, planea clonar embriones que tengan la enfermedad para estudiar cómo se desarrolla en sus primeras etapas, y probar nuevos medicamentos para ver cómo funcionan. Algunas organizaciones de pacientes, incluyendo la Asociación de la Enfermedad Neuronal Motora, han apoyado la propuesta.

Sin embargo, no todo el mundo ha celebrado la noticia. En una nota de prensa el día 8 de febrero de la Sociedad para la Protección de los Niños no Nacidos, el secretario de la organización, Anthony Ozimic, atacaba la investigación de Wilmut. «Cualquier ‘licencia para clonar y asesinar’ golpea el mismo corazón de la regla básica de nuestra sociedad para vivir juntos en paz, que es ‘no asesinar al inocente’, puesto que el proceso de clonación asesina a muchos niños humanos embrionarios en su etapa de vida más vulnerable», afirmaba Ozimic. «Todos los asesinados son únicos, nunca podrán ser sustituidos, individuos humanos totalmente inocentes».

Otra nota de prensa, publicada por Julia Millington, directora de la Alianza ProVida, indicaba: «Toda clonación humana es intrínsecamente mala y debería prohibirse. Sin embargo, resulta especialmente repugnante la creación de embriones humanos clonados que serán destinados a la experimentación y a su subsiguiente destrucción».

Además, Millington cuestionaba la aprobación para el uso de embriones en un momento en el que se informa de que la mayoría de los mayores avances científicos se han dado utilizando células madre de adultos, éticamente aceptables, y células tomadas del cordón umbilical de bebés recién nacidos.

En Estados Unidos, la Asociación Médica Cristiana también tomó en consideración el plan de Wilmut. En una nota de prensa del 8 de febrero, David Stevens, director ejecutivo de esta asociación de 17.000 miembros, afirmaba: «Se está vistiendo al lobo con piel de oveja al sostener que de alguna manera se está ayudando a la humanidad cuando de hecho se están asesinando seres humanos vivos». Y continuaba: «La así llamada clonación terapéutica poco terapéutica resulta para los sujetos humanos vivos que se destruyen en el proceso».

Cambio en España

También en España hay malas noticias para los embriones. El 8 de febrero, la Ministra de Sanidad, Elena Salgado, anunciaba una nueva propuesta para regular la fertilización in Vitro. La medida podría entrar en vigor a finales de año, y representaría una sustancial relajación de la normas aprobadas por el anterior gobierno en el 2003, informaba el 8 de febrero el diario español ABC.

Entre los cambios anunciados por Salgado estaría el permitir a los padres escoger los embriones que puedan ayudar a curar a sus hijos ya nacidos, usando la diagnosis genética de preimplantación. La legislación prohibiría la clonación para fines reproductivos, pero se mantiene en silencio sobre si la permitirá para fines de investigación.

La legislación podría también permitir la investigación con los embriones «sobrantes» de los tratamientos de fertilización in Vitro. Esto constituiría un cambio con respecto a la legislación del 2003 que sólo permitía la investigación con los embriones que ya estaban congelados en el momento de entrar en vigor la ley.

«Pre-embriones»

En la misma fecha, el pasado 8 de febrero Mons. Elio Sgreccia, presidente de la Pontificia Academia para la Vida, publicaba un artículo sobre cuestiones relacionadas con el embrión humano. Escribiendo en el periódico italiano Corriere della Sera, Mons. Sgreccia observaba que muchos investigadores justifican la utilización de un embrión, durante sus primeros días de vida, negando que haya alcanzado la etapa en la que es verdaderamente humano. Así, durante los primeros 14 días, los investigadores suelen hablar de etapa de desarrollo del «pre-embrión».

Sin embargo, Mons. Sgreccia observaba que, desde un punto de vista meramente científico, resulta perfectamente evidente que, desde el momento en que el óvulo es fertilizado por el espermatozoide, hay una forma distinta de vida con su propia identidad genética y unidad biológica. Además, tras la fertilización inicial no hay un cambio cualitativo subsiguiente que afecte al proceso de desarrollo de la nueva vida.

Mons. Sgreccia añadía que, desde el punto de vista moral, es suficiente con la simple sospecha de la posibilidad de que en el embrión nos encontremos ante una persona humana para prohibir su utilización en la investigación científica. Por eso, la Iglesia ha insistido en el respeto absoluto del derecho a la vida desde el momento de la concepción.

Lucha por definir la vida

El estatus humano del embrión está siendo debatido en los tribunales, con algunos resultados positivos. Hace dos semanas el juez del condado de Cook, en el estado de Illinois, permitió a una pareja de Chicago encausar a una clínica de fertilidad que destruyó uno de sus embriones. Un reportaje del 5 de febrero en el Chicago Sun-Times explicaba que Alison Miller y Todd Parrish habían acudido al Centro para Reproducción Humana para recibir ayuda en la concepción de un hijo, pero uno de los óvulos fertilizados fue descartado por error por un trabajador de la clínica.

En su decisión, el juez Jeffrey Lawrence II afirmaba que «un pre-embrión es un ‘ser humano’... esté o no implantado en el vientre de su madre». Como resultado, la pareja puede buscar la misma compensación concedida a otros padres cuyos hijos son asesinados. Los comentaristas observaban que la resolución casi seguramente que sería apelada.

Otro caso legal reciente relacionado con la vida no nacida ha sido el del asesinato de Laci Peterson, que estaba embarazada cuando su marido la asesinó. El largo proceso legal terminó el pasado noviembre, cuando Scott Peterson fue declarado culpable por un jurado. El jurado condenó a Peterson por el asesinato en primer grado de su esposa y por el asesinato en segundo grado de su hijo no nacido de 8 meses.

En un artículo publicado el 13 de noviembre en el Christian Post, una analista de Focus on Family, Carrie Gordon Earll, explicaba que «la condena por asesinato de Scott Peterson en la muerte de su esposa y su hijo no nacido, Conner, es una evidencia más de los crecientes cambios en las leyes americanas sobre protección de toda vida humana, incluyendo los jóvenes humanos que todavía residen en el vientre de su madre».

El año pasado, el Tribunal Supremo de California dictaminó que se podría utilizar una ley estatal de 1970 para acusar a asaltantes por la muerte del feto cuando una mujer embarazada es atacada. Los cargos de asesinato del feto pueden ser presentados incluso aunque el agresor no sepa que la víctima estuviera embarazada, informaba el 6 de abril el Los Angeles Times.

Aunque limitada, el embrión obtuvo otra victoria con una decisión del Tribunal Supremo de Kentucky. El tribunal dictaminó que se pueden presentar acusaciones de asesinato si el feto en el momento en que fue asesinado habría sido viable fuera del vientre materno. El tribunal acababa así con una sentencia de hace 21 años que había prohibido los cargos de homicidio contra quien es acusado de asesinar un feto, según informó el 18 de junio el periódico Courier-Journal de Louisville.

En su decisión, el Tribunal Supremo de Kentucky definía al feto como persona en el momento en que fuera viable. La sentencia no decide sin embargo sobre la constitucionalidad de la nueva ley de «homicidio fetal» aprobada el año pasado por el legislativo de Kentucky. La ley permite que se presente la acusación de homicidio cuando un feto es asesinado – sin importar si es viable o no.

Otro caso del 2004 tuvo que ver con Quenten Qortez Thompson considerado culpable por un jurado de Wisconsin del asesinato de un feto, informaba el 11 de junio el Milwaukee Journal Sentinel. Thompson fue declarado culpable del homicidio en primer grado intencional de Nicole Blake y del homicidio en primer grado de su hijo no nacido, según una ley de 1998.

Durante sus primeras etapas de desarrollo, el embrión sigue bajo la amenaza de los investigadores científicos que parecen considerarlo como fuente de repuestos.

Fuente: ZENIT.org, ZSI05021901


Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 13:18  | Embriones
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lunes, 03 de abril de 2006


LONDRES, 02 Abr. 06 (ACI).- Una mujer británica de 31 años, Sarah Peck, pospuso el tratamiento de la leucemia que la afectaba para así permitir que naciera su tercera hija. Así lo decidió la joven madre al enterarse, al mismo tiempo en 2004, que estaba embarazada y que tenía leucemia mieloide crónica.

Según informa el sitio pro-vida LifeSiteNews.com, Peck indicó que también ayudo su hematólogo, quien la apoyó para continuar con el embarazo y olvidarse del aborto. Sin embargo, ella y su esposo fueron advertidos de las posibles complicaciones que se suscitarían por posponer el tratamiento de Sarah. Así se los precisó el Dr. Simon Rule, un hematólgo del Plymouth's Derriford Hospital, quien afirmó que “si pospones el tratamiento, el riesgo es que se puede agudizar la enfermedad en cualquier momento”.

Luego del nacimiento de Charlotte, el 19 de marzo de 2005, Sarah recibió un tratamiento a base de células estaminales extraídas de la médula espinal de su hermana Vicky. Esta semana, al celebrar el primer cumpleaños de Charlotte, le contaron a Sarah que estaba entre las finalistas para recibir el premio de Madre del Año.

En declaraciones a la BBC, la joven nominada que aún recibe tratamiento para curar la leucemia, comentó que “lo que en realidad espero es pasar buenos momentos con mis hijos. Mi familia siempre ha sido lo primero y ahora más aún. Cada día es un regalo”.


Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 19:55  | Testimonios provida
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Entrevista de la Agencia Zenit al doctor Carlo Bellieni *

--¿Es tan fácil concebir un hijo en una probeta?

--Dr. Carlo Bellieni: Las reflexiones sobre la fecundación «in vitro» (FIV) se sitúan en dos polos: la salvaguardia del embrión concebido por un lado y la apremiante petición de algunas parejas de tener un hijo por otro.

Dejando aparte por el momento que un hijo se puede tener también adoptándolo, es extraño que no se reflexione sobre el destino de los niños concebidos así, como si una vez superado el prejuicio de los embriones sobrantes, un hijo concebido en probeta fuera equiparable a uno concebido normalmente.

Obviamente no me refiero a diferencias afectivas: un hijo es siempre un hijo, independientemente del modo en que ha sido concebido. ¿Pero queremos considerar si los riesgos de la FIV son tales como para imponer al menos un poco de cautela?

--¿Cuáles son los riesgos para los niños concebidos «in vitro»?

--Dr. Carlo Bellieni: Tres estudios sobre amplias poblaciones de niños concebidos «in vitro» fueron publicados en el 2002 en prestigiosas revistas científicas internacionales, y las conclusiones no son en absoluto reconfortantes.

La conclusiones verifican que: «Los niños que tienen bajo peso en el nacimiento tienen riesgo de incapacidad y muerte. El empleo de la FIV conlleva una aumento de niños con bajo peso en el nacimiento en EE.UU. porque está asociado a una elevada tasa de gemelaridad. Hasta 1997 la FIV era causa del 40% de los partos triformes. Igualmente estudios demuestran que hay más niños con bajo peso en el nacimiento por vía de la FIV que en los embarazos normales»(Schieve LA et al: Low and very low birth weight in infants conceived with use of assisted reproductive technology. The New England Journal of Medicine 2002).

«Nuestro estudio sugiere que los niños nacidos por FIV tienen un riesgo aumentado de desarrollar problemas cerebrales, en particular parálisis cerebral» (Stromberg B et al: Neurological sequelae in children born after in-vitro fertilisation: a population-based study. The Lancet 2002;359:461-5).

«Los niños concebidos con el uso de “Intracytoplasmic sperm injection” (ICSI) o de FIV tienen el doble de riesgo de presentar un defecto mayor en el nacimiento respecto de la población general» (Hansen M et al: The risk of major birth defects after intracytoplasmic sperm injection and in vitro fertilisation. The New England Journal of Medicine 2002;346(10):725-30) .

Estos estudios habían sido recogidos por otras revistas pediátricas que así subrayaban: «En febrero de 2002, un equipo de Uppsala, Suecia, se refirió a un trabajo retrospectivo sobre 5.680 niños nacidos por FIV: mostró que en general, los niños nacidos por FIV tienen con mayor frecuencia necesidad de los servicios de centros de rehabilitación respecto a la población normal y el riesgo (OR) de parálisis cerebral es de 3.7. La mayor diferencia se observa entre los nacidos únicos, mientras que el riesgo para los nacidos gemelos es similar al de la población normal. En un estudio australiano, el 8,6% de los niños nacidos por FIV tenía defectos mayores en el nacimiento, el doble de los controles» (Koren G: Adverse effects of assisted reproductive technology and pregnancy outcome. Pediatric Research 2002).

El riesgo de tener un hijo con discapacidad es aproximadamente del 11% tras la FIV, respecto al 5% después de la concepción normal (NN: Neurological sequelae and major birth defects in children born after in-vitro fertilization or intracytoplasmic sperm injection. European Journal of Pediatrics 2003;162:64).

La gran multiparidad es uno de los riesgos de la FIV y puede provocar nacimiento prematuro (Greisen G: Multifoetal pregnancy and prematurity: the costs of assisted reproduction. Acta Paediatrica 2002;91:1449-50).

Ahora, estas observaciones parecen obvias para el neonatólogo: la plurigemelaridad y la prematuridad, si bien son trivializadas por la prensa, representan un gran riesgo para la salud del niño (y de la madre).

Pero el hecho nuevo es éste: incluso en el caso de concepción de un hijo único, la tasa de riesgo para su salud, si nace de una fecundación «in vitro», es mayor que para la población normal. Un reciente análisis de 25 estudios científicos publicado en el British Medical Journal así concluye: «Los embarazos individuales generados por FIV tienen un resultado perinatal significativamente peor respecto a los normales», si bien añade que «en los embarazos gemelares, la mortalidad perinatal es aproximadamente un 40% más baja después de la FIV en comparación con la concepción natural» (Frans M Helmerhorst et al: Perinatal outcome of singletons and twins after assisted conception: a systematic review of controlled studies. BMJ 2004; 328:261).

--¿Hay también riesgos desde el punto de vista genético?

--Dr. Carlo Bellieni: Ciertamente: «La inyección intracitoplasmática de espermatozoides puede aumentar el riesgo del déficit del “imprinting”» (Cox GF et al: Intracytoplasmic sperm injection may increase the risk of imprinting defects. Am. J. Hum. Genet. 2002;71:162-4). Feindenberg y DeBaun, de la John Hopkins University, se quedaron impresionados por el hecho de que el 4,6% de sus pacientes con síndrome de Wideman-Beckwitt habían sido concebidos por FIV (la enfermedad está presente en un nacido de cada 15 mil).

Más recientemente, cinco niños holandeses concebidos por FIV han presentado retinoblastoma, un cáncer infantil de la retina que aparece en un nacido de cada 17 mil. Algunos investigadores temen que aumentar la duración de la incubación pueda comprometer el desarrollo, como han observado los estudios en ratones. «Estamos usando a los humanos como cobayas», sugiere Kelly Moley, que estudia embriones de ratón pre-implantación en la Universidad Washington en St. Louis (Powell K: Seeds of doubt. Nature 2003;422:656-9).

--¿Y desde el punto de vista psicológico?

--Dr. Carlo Bellieni: Un reciente libro publicado por un famoso psiquiatra francés Benoît Bayle con el título «L'embryon sur le divan. Psychopathologie de la conception humaine» --«El embrión en el diván. Psicopatología de la reproducción humana»-- (París, 2003), hace reflexionar en los riesgos a largo plazo sobre la serenidad de los niños nacidos de fecundación «in vitro»: habla de «síndrome del superviviente» para numerosos niños nacidos por FIV.

Esta patología, verificada en primer lugar en los supervivientes de los campos de concentración, se manifiesta con sentimiento de culpa («otros han muerto para dejarme vivir») o sentido de omnipotencia («lo he conseguido porque soy indestructible»).

Sus padres le han deseado hasta el punto de sacrificar otros niños para su venida. Si él ha quedado con vida, si es elegido, ¿no es señal de que vale más que los demás, esto es, que aquellos que no han sobrevivido? El niño sometido al deseo de otros es un niño omnipotente a quien tal vez es difícil poner límites. Sus padres, antes o después de él, han suprimido uno o más «niños», a fin de cuentas por deseo de él, para que él pudiera vivir. ¿Cuánto vale entonces él, por quien tal sacrificio se ha consumado?

--Frente a un panorama tan complejo, ¿qué conclusiones podemos sacar?

--Dr. Carlo Bellieni: En conclusión podemos afirmar que se está procediendo hacia una preocupante trivializacion de la concepción: los métodos actualmente en uso para la FIV no están exentos de riesgos para el «nasciturus». La prematuridad y la gemeralidad inducidas por la FIV son un riesgo. Un riesgo es también la FIV misma. ¿Se puede correr o habría que suspenderla hasta su perfeccionamiento? El «Defensor de la Infancia» creado por el gobierno francés ha pedido una moratoria para la técnica ICSI, que resulta ser la más utilizada, por los riesgos que plantea. Incluso el ministro de Salud François Mattei ha hablado contra este «encarnizamiento procreador» y el comité ético nacional francés es de la misma opinión.

--¿Se puede aceptar para el hijo un riesgo que no parece bajo sólo a fin de satisfacer el propio deseo?

--Dr. Carlo Bellieni: La fecundación «in vitro» es una técnica «en trámite». Hay que usar espermatozoides a menudo alterados, a veces introduciéndolos directamente en el citoplasma de la célula huevo íntegramente (ICSI), cosa que no ocurre en la naturaleza.

Un último interrogante que en muchos se suscita: al generar hijos con espermatozoides ineficaces, ¿no les condenamos tal vez a ellos mismos a tener que recurrir en el futuro a la procreación artificial, en el caso no improbable de que heredasen la misma alteración de los espermatozoides paternos?

* Profesor de Terapia Neonatal en la Escuela de Especialización de Pediatría de la Universidad de Siena y director de Terapia Intensiva Neonatal en la ciudad italiana

Fuente Zenit (ZS04060209



Adopción espiritual

sábado, 01 de abril de 2006




Por JUAN MANUEL DE PRADA




LOS partidarios de la investigación con células embrionarias rehúyen el debate científico. Les horroriza que la discusión se centre en los resultados de sus experimentos. Como subterfugio o escapatoria, desvían el debate hacia el enfrentamiento entre ciencia y religión. Así, mantienen el tinglado de la farsa y hacen creer a la sociedad que a ellos sólo los mueve el interés científico, a la vez que presentan a sus detractores como una patulea de fundamentalistas. El Progreso, sostienen, debe protegerse de los absurdos «frenos» impuestos por la religión. Asimismo, las revistas científicas de mayor renombre auspician y jalean las investigaciones con embriones y su generación mediante transferencia nuclear, mientras obstaculizan y denigran el trabajo mucho más exitoso de los científicos que han demostrado el valor terapéutico de las células troncales del organismo adulto. La llamada «clonación terapéutica» trata de conseguir terapias regenerativas que, hasta la fecha, se han saldado siempre con estrepitosos fracasos (a la vez que han deparado algunos timos abracadabrantes, como el del coreano Hwang). Entretanto, se embauca a los enfermos con esperanzas infundadas que son mayor fraude a las expectativas de enfermos incurables y el más cruel escarnio de su dolor. Los experimentos realizados con animales nos descubren que las células de origen embrionario provocan la formación de tumores, porque son muy inestables e inmaduras. Los defensores de la llamada «clonación terapéutica» lo saben, pero siguen defendiendo sus experimentos por sórdidos intereses crematísticos. También saben que las células de adulto son infinitamente más provechosas y viables, pero mantienen a los enfermos en la ignorancia.

Nuestra ministra Salgado (por la salud a la astenia) afirma que el proceso de transferencia nuclear no depara un embrión, sino un «conjunto de células», puesto que el organismo resultante no se deriva de una fertilización con espermatozoides. Pretender que el estímulo artificial que provoca el desarrollo embrionario sea el criterio para no llamar las cosas por su nombre constituye un abuso semántico. Quizá estos escamoteos sirvan para que nuestro Gobierno burle legislaciones internacionales y forre los bolsillos de los amiguetes que experimentan con células embrionarias, pero desde luego no se sostienen en pie. No debemos olvidar que embriones animales fabricados mediante esta técnica, una vez implantados en úteros, han llegado a convertirse en animales clonados.

La reflexión sobre el triste destino de estas vidas embrionarias en las que ya se agazapa la condición humana, diminutas como puntitos negros a la luz del microscopio, me trae a la memoria cierta escena de «El tercer hombre». Holly Martins (Joseph Cotten) se ha reunido en el Prater vienés con Harry Lime (Orson Welles), un cínico y encantador asesino que se ha enriquecido vendiendo medicamentos adulterados. Montan juntos en la noria y, cuando se hallan en lo alto, Martins pregunta, horrorizado: «¿Has visto a alguna de tus víctimas?». A lo que Harry Lime responde cínicamente, apuntando a la gente que pasea por el descampado: «¿Víctimas? No seas melodramático. Mira ahí abajo. ¿Sentirías compasión por alguno de esos puntitos negros si dejara de moverse? Si te ofreciera veinte mil dólares por cada puntito que se parara, ¿me dirías que me guardase mi dinero o empezarías a calcular los puntitos que serías capaz de parar? ¡Y libre de impuestos, amigo, libre de impuestos! Hoy es la única manera de ganar dinero». Así que ya lo saben: cuando los apóstoles de la llamada «clonación terapéutica» les hablen de Ciencia y Progreso y Salvación de Vidas, no les crean; donde dicen todas esas paparruchas rimbombantes quieren decir, en realidad, Dinero, que es la única religión que profesan. Dinero obtenido disparando sobre diminutos puntitos negros.



Adopción espiritual

Publicado por Galsuinda @ 11:14  | Embriones
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