jueves, 31 de agosto de 2006


WASHINGTON D.C., 30 Ago. 06 (ACI).- Un estudio realizado por la Dra. Priscilla Coleman, catedrática de la Bowling Green State University (BGSU) demostró que el aborto en las adolescentes genera más problemas psicológicos que dar a luz al bebé.

Su estudio, publicado en el Journal of Youth and Adolescence, encontró que quienes abortan tienden cinco veces más a necesitar ayuda psicológica. Para Coleman, el estudio "habla bastante fuerte". "Específicamente, encontramos que solo una adolescente que dio a luz luego de un embarazo no deseado busca atención psicológica por cada cinco que la requieren por voluntad propia cuando han abortado", explica.

Según informan Mary Rettig y Jenni Parker de Agape Press, la investigadora indica que los datos han sido tomados de una muestra de mil mujeres para conocer las diferencias entre las adolescentes que tienen a sus hijos y las que abortan.

La investigación realizada por la catedrática de la BGSU revela también que las jóvenes que dieron a luz a sus bebés tienen menos problemas de sueño que las que abortaron. Además, "el estudio demostró que solo una joven que dio a luz, en comparación a las seis de las que abortaron, reportaron uso frecuente de marihuana", explica Coleman.

En su estudio, la profesora de la BGSU afirma que para "las mujeres que se sienten forzadas por otros o por las circunstancias a abortar, los efectos negativos posteriores al aborto son más comunes". Asimismo precisa que las adolescentes, al estar menos preparadas para asumir la maternidad, son con frecuencia más vulnerables a la presión para someterse a un aborto.

Pese al buen trabajo y a la validez de los datos aportados por la catedrática, ésta denuncia que pocos medios informan sobre el resultado de sus investigaciones. De hecho, le tomó mucho tiempo, según explica, hacer que el Journal of Youth and Adolescence publicara su estudio.

Para otros investigadores como el Dr. David Reardon del Elliot Institute, los defensores del aborto insisten en que las mujeres que dan a luz a sus bebés sufren más. "El estudio de Coleman desbarata este argumento" y "muestra que los hechos no sostienen a las especulaciones de los defensores del aborto".

Por su parte, Brendan Malone, vocero del grupo pro-vida neozelandés Family Life International, indica que el estudio de Coleman "es parte de un conjunto de investigaciones que científicamente descartan el mito de que el aborto es mejor para las mujeres jóvenes que dar a luz a sus bebés terminando así su embarazo".

Malone señala también que las adolescentes son el segundo grupo más grande que se somete a abortos en Nueva Zelanda y por esa razón urge al Gobierno para que implemente las estrategias necesarias que protejan a las jóvenes de los daños del aborto.




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miércoles, 30 de agosto de 2006


El “lobby” de la investigación con embriones busca un golpe de efecto para remontar la crisis


El "New York Times" reconoció la "derrota" el pasado 14 de agosto: el trabajo con células madre embrionarias desde 2001 "no ha producido ningún avance significativo". Sin citarlas expresamente por su nombre, se mencionaba en cambio el "gran éxito" terapéutico obtenido con células madre de adultos. No obstante, para los científicos citados, esta concesión de ningún modo significa arrojar la toalla en el campo de la investigación con embriones. Thomas Jessell (Universidad de Columbia) cree que a partir de fetos humanos podrían desarrollarse medicamentos en unos cinco años, aunque tendría que pasar bastante más tiempo antes de que las terapias fueran efectivas.


Gonzalo Herranz, profesor honorario de la Universidad de Navarra, cree que estamos ante "un problema enorme de sinceridad por parte de ciertos investigadores. Aquellas maravillosas promesas que habían anunciado a bombo y platillo resulta que se están desvaneciendo".

En este contexto, el 24 de agosto aparecía en la revista "Nature" un artículo de Robert Lanza, director científico de la compañía Advanced Cell Technology, en el que se anunciaba un "nuevo" método para obtener células madre embrionarias sin matar al embrión, como el que ya utilizó hace unos meses con ratones (ver Aceprensa 121/05). La propuesta consiste en extraer una o dos células de embriones de tres días; obtener células madre a partir de esa "biopsia" y permitir que el resto se desarrolle. Lanza sigue sin aclarar qué utilidad terapéutica pueden tener estos experimentos, más allá de las conocidas promesas de hipotéticas curaciones de enfermedades hoy incurables, para las que sólo las células madre de adulto han aportado avances. De igual forma, sus técnicas dejan sin despejar importantes objeciones éticas.

El Prof. Herranz señala, entre ellas, que, "al dividir al embrión de unos pocos elastómeros, de ordinario cuatro y nunca más de ocho, se apartan células que, en teoría, tratadas en condiciones adecuadas, tienen capacidad para originar otro embrión completo y normal". Además, esa "biopsia" somete al embrión humano a un "peligro innecesario", dado que la posibilidad de que esto tenga para él alguna utilidad es más que remota. El propio Lanza ha reconocido el riesgo para el embrión y admite que la objeción es "válida".

Richard Doerflinger, subdirector para asuntos pro vida de la Conferencia Episcopal de EE.UU., dice a "Newsweek" que no tiene sentido hablar de respeto a la vida del embrión cuando, de hecho, los experimentos de Lanza se hicieron con embriones que serían arrojados al cubo de la basura. Y ése parece el único destino posible. "¿Quién se va a creer que los padres de un embrión "in vitro", al que piensan gestar para que nazca, van a consentir que se le quite al cuerpo de su hijo una cuarta parte?", se pregunta la catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Navarra Natalia López Moratalla. Si el fin es terapéutico, más razonable sería almacenar simplemente las células madre de la sangre del cordón umbilical.

Para López Moratalla, el único objetivo de anuncios como el de Lanza es mantener vivas las expectativas comerciales en el sector, pese a que "ya todo el mundo sabe que estas células no sirven para curar, ni siquiera para investigar directamente en ellas acerca de enfermedades", puesto que "sólo están siendo usadas como células ‘control’ en algunos trabajos de investigación sobre el potencial terapéutico de células madre de adulto". Un dato muy esclarecedor son las previsiones de negocio para el próximo año sólo en el estado de California: 3.000 millones de dólares. No hay que olvidar tampoco que las investigaciones con embriones tienen absoluta prioridad sobre los estudios con células madre de adultos a la hora de encontrar tanto financiación como repercusión en las principales revistas científicas. Lo documentaba López Moratalla en "Cuadernos de Bioética" (vol. 16, n. 58, 2005). Por ejemplo, entre 2001 y el final de 2005, los National Institutes of Health norteamericanos, pese a las limitaciones introducidas por el presidente Bush, financiaron 750 proyectos con embriones frente a 140 con células madre adultas y 139 con células procedentes del cordón umbilical.

El volumen de negocio en juego lleva a los expertos a cuestionar muchos de los pretendidos avances en el campo de la investigación con embriones. El caso del científico surcoreano Hwang Woo-Suk es el más conocido, pero no el único. El último experimento de Lanza, sin ir más lejos, no se libra de importantes sospechas. Richard Doerflinger ha señalado tres, según recoge "ABC" (27-08-2006): no queda claro que los embriones utilizados puedan sobrevivir después de que se les extraiga una célula, ni tampoco que a partir de esa célula pueda obtenerse una línea de células madre. Además, el estudio muestra una foto de embrión maduro y sano que supuestamente sobrevivió a la biopsia, pero el experimento no permitió a ningún embrión desarrollarse hasta esa fase. Otro punto para la polémica es la sospechosa implicación de "Nature", que añadió información al trabajo no incluida en un primer momento, y que, de forma totalmente inusual, corrigió la nota de prensa que había distribuido, en la que aseguraba que los embriones habían sobrevivido al experimento.

Aciprensa
Ricardo Benjumea
30-08-2006
090/06
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Pbro. Gilberto Gómez Botero,Director de CENPAFAL

Esperanza y sanación para la mujer que ha abortado

La absolución del pecado de aborto

Hablo desde mi propia experiencia como sacerdote. En treinta y siete años de ministerio son muchas las mujeres - y también muchos de sus cómplices - las que han venido a buscar mi ayuda, a confesarse y a pedirme la absolución de sus pecados de aborto. Durante casi todo mi ministerio sacerdotal he tenido la delegación episcopal para absolver de este pecado, reservado por el Derecho Canónico. Y creo que he observado cuidadosamente las orientaciones que me da la Iglesia para ejercer el ministerio en este campo particularmente difícil.

Pero sólo fue hace algún tiempo cuando descubrí que tenía que hacer más. Y no sabía cómo hacerlo. No tenía muchos recursos para desempeñarme, carecía de los conocimientos y de las claves. Pero comencé a aprender. Algo he aprendido y continúo aprendiendo. Porque en este terreno todos somos aprendices.

Fue precisamente cuando un día llegó a mi oficina una joven, a quien llamaré Lucía, conocida por mi amistad con su familia, y a quien consideraba y trataba como amiga. Me preguntó que si podía y quería dedicarle un buen rato, porque quería hablar conmigo algo muy personal. Le dije que sí, que la escuchaba. Se produjo un silencio, para mí largo e incómodo. E inesperado. Porque ella era muy extrovertida y me trataba con mucha confianza. Por la expresión de su rostro me di cuenta que las palabras no salían de su garganta. Que tenía como un nudo que no lograba soltar.

Después de unos interminables minutos me preguntó si me imaginaba de qué me iba a hablar. Yo le dije que me imaginaba que se trataba de su noviazgo y sus cuitas amorosas, como en otras oportunidades. Ella me dijo que no era de eso y que llevaba tres años esperando este momento. Pero que no lograba decidirse a hacerlo y que hoy era el día.

Hacía cinco años ella había quedado embarazada como resultado de una aventura con un joven que yo conocía. Al darse cuenta de su estado, le hizo saber a él que estaba esperando. De inmediato su novio le dijo que quién sabe de quién sería ese hijo, porque de él no era, que lo mejor era que abortara. Que él no podía asumir responsabilidades con ella. Lucía tenía pánico de enterar a sus padres, por la severidad de su papá y la frágil salud emocional de su mamá. Se sentía sola y vivía en el silencio su tragedia. Sintió hasta deseos de no seguir viviendo. Se atrevió a comentarle el asunto a una tía suya. Y ella de inmediato la convenció de que abortara.

Por ese tiempo Lucía tenía 24 años y había abandonado toda práctica religiosa. Era respetuosa con la orientación espiritual de los suyos. Pero ella misma había borrado a Dios de su vida.

En el momento de realizarse el aborto Lucía estaba convencida de que había tomado una decisión correcta, más aún, pensaba que no tenía ninguna otra opción. Y durante mucho tiempo no hizo otra cosa que repetirse a sí misma que no tenía por qué preocuparse, que no se trataba de una vida humana, que era sólo un puñado de células, casi como un quiste, lo que le habían extraído de la matriz.

Pero, sin embargo, los días siguientes al aborto no se acabaron las pesadillas. En medio de su sueño perturbado oía niños que lloraban, se miraba a sí misma como un criminal que no merecía respeto ni merecía vivir. En sus largas y dolorosas vigilias se decía a sí misma que esto no podría haberle pasado a ella, que no era más que una horrible pesadilla. Pero al salir el sol la luz no disipaba los horrores de su espíritu. Estaba al borde de la desesperación. Y todo esto lo sufría sola.

Se volvió a Dios, pero siempre tenía miedo de que El no la perdonara. Acudió al sacramento de la penitencia y confesó su pecado. Estaba arrepentida. El sacerdote que la escuchó en confesión le aseguró que el perdón que la Iglesia le otorgaba por su ministerio era el perdón que Dios le ofrecía. Muchas veces más siguió confesando su pecado, pero no llegaba la paz a su alma. Su alma estaba herida.

Tenía una gran herida en el alma y no había encontrado algo que la sanara

Sin que nadie se enterara, acudió a varios sicólogos clínicos que trataron de ayudarle a elaborar su duelo. Pero el recurso que estos profesionales le aplicaron era como una especie de anestesia cuyo efecto duraba poco o ni siquiera obraba. Tenía una gran herida en el alma y no había encontrado algo que la sanara. Hacía lo posible por mantener compostura frente a los suyos y frente a sus amistades. Pero se había tornado distante y melancólica. Su madre pensaba que todo esto se debía a que no había sido afortunada en el amor.

Lucía estaba perdonada por Dios. Y por años había venido expiando su pecado. Ella lo sabía. Era una idea clara en su cerebro, pero no era una convicción que hubiera entrado en su corazón.

Ese día vi claro que Lucía la pecadora era también otra víctima del aborto. A veces olvidamos eso y descargamos sobre la mujer todo el peso de la responsabilidad de este horrible crimen. Cuando sabemos que a su alrededor están otros que también son responsables, y quizás más que ella. Y son responsables por acción o por omisión, pero no se sienten culpables, porque parece que se exige de la mujer abortadora que cargue ella sola con todo el peso de la culpa y de la responsabilidad, cuando los otros corresponsables se lavan las manos como Pilato.

Lucía era otra víctima de su aborto.

Su alma estaba medio muerta y su corazón medio paralizado porque estaba herido. Ese día ella me dejó ver las hondas heridas no cicatrizadas que seguían sangrando después de años. La Iglesia le había ofrecido el perdón de Dios, pero ella continuaba sin sanarse y sin perdonarse a sí misma.

Acompañé a Lucía en ese largo proceso de sanación, pero no como un carismático sanador que tuviera habilidades para orientar el proceso de sanación, sino como un testigo y como un aprendiz. Como testigo vi que cuando las fuerzas humanas y los recursos de la ciencia tocan sus propios bordes y no pueden ir lejos, la gracia del Señor realiza prodigios. Y como aprendiz pude aprender muchas cosas que después me han servido para seguir siendo testigo y seguir siendo aprendiz acompañando a otras jóvenes que han venido en busca de mi ayuda.

Quiero repetir, para dejar en claro, que no soy ni me considero un experto. Y esto lo afirmo no por modestia sino por realismo. Hasta el momento no conozco ningún experto en este campo. No niego que los pueda haber. Pero no los conozco. Si los conociera estaría tranquilo para remitirle los casos que me lleguen.

¿Qué aprendí con Lucía?

1. Que ante todo tengo que estar disponible para acoger a estas personas. Lo más cómodo para mí y también lo más acertado sería remitir estos casos a un profesional en quien se pueda confiar desde el punto de vista profesional y ético. Pero el hecho es que ella está allí y yo también. Por alguna razón me buscó y me está pidiendo ayuda. No puedo volver las espaldas a una mujer que está herida. No puedo pasar de largo como el levita que iba de Jerusalén a Jericó. El samaritano humanitario es un ejemplo que me reta como sacerdote.

2. He aprendido que lo que estas mujeres requieren es nuestra escucha y no nuestras fórmulas salvadoras. Lo que necesita esa mujer que nos busca es alguien que le escuche los crueles detalles de su historia. Alguien que no la condene y que le dé una palabra de esperanza. Tal vez, como ocurrió con Lucía, es la primera vez que se atreve a dejar asomar la realidad dolorosa de su alma. Y mientras uno la escucha, puede uno observar que ella se está escuchando a sí misma decir cosas que nunca había dicho a nadie antes. Habla de su experiencia con su novio, cuando le contaba que estaba embarazada, quién pagó por el aborto, dónde ocurrió, qué sintió y cómo está viviendo su experiencia. Y creo que una de las claves más importantes para prevenir el embarazo indeseado (pero sí buscado) y el aborto es aprender a enfrentar el trauma post-aborto. Y esto sólo se logra escuchando de primera mano las crueles realidades que rodean al aborto.

3. He aprendido que estas mujeres no buscan racionalizaciones que les anestesien el alma por un momento, porque la anestesia dura poco o no obra en nada. Ella no necesita que le digan que "eso" no era un sér humano, sino sólo un puñado de células, como un quiste menudo, y que por tanto no vale la pena inquietarse por eso. Y ella misma ya ha tratado de administrarse unas dosis de anestesia. El resultado de estos procedimientos para "desculpabilizar" es con frecuencia pasajero o, lo que es peor, producen una insensibilización ética que se extiende como una mancha de aceite y les cubre otros sectores de la vida. Ellas necesitan que les ayuden a abrir una brecha por la cual dejar asomar el alma y escaparse así de su negación.

De ordinario el aborto es un acontecimiento muy personal y privado.

Por eso es posible que la mujer no llegue nunca a expresar el duelo que la atormenta. Su sufrimiento puede llegar a interiorizarse y expresarse en otras formas. Si no se le da el tiempo y se le ofrece la oportunidad para que exprese el duelo, es posible que este nunca se resuelva y se enquiste y continúe manifestándose en formas cada vez más patológicas. Necesita que la dejen expresar la tristeza de su duelo. Nadie se lo ha favorecido hasta ahora. Llora en secreto por la pérdida de un sér que estaba muy cercano a ella y que tal vez sólo ahora toma conciencia de lo que ese pequeño sér significaba para ella en las más profundas capas de su alma.

El duelo es una reacción emocional muy compleja que afecta a la persona muchas veces en su vida. El duelo no puede evitarse; pero debe ser aceptado, enfrentado y resuelto para volver a funcionar adecuadamente en la vida, luégo de un período en que se permite a la mujer dejar ver su tristeza, o que ella misma se lo haya permitido.

4. He aprendido a preguntar, pero no tanto para coleccionar información sino para ayudarle a la mujer a comprenderse mejor a sí misma, para que logre dejar salir su dolor y la vergüenza que lleva reprimida. Tal vez por primera vez ella puede abrirse y compartir sobre su aborto y una pregunta oportuna y delicada abre la brecha para que ella pueda hablar. Escuchar no es sólo una actitud pasiva y paciente. Es también interés y esto se puede demostrar cuando hacemos preguntas adecuadas.

5. He aprendido que acompañar significa asumir el tiempo y el ritmo vital de estas mujeres cuyo proceso puede ser largo y difícil. Porque es complejo. Y lo que por naturaleza es complejo no se puede simplificar arbitrariamente.

6. También he aprendido que en el manejo del trauma post-aborto la mujer debe enfrentar cinco sectores relacionales en los cuales debe desplegar su capacidad de comprensión, de perdón y descargarse de los odios reprimidos. Estos sectores son: Dios, la Iglesia u otra comunidad de apoyo, los otros (médico, padres, novio o marido, consejeros y cualesquiera que la hubieran animado al aborto), el bebé muerto y ella misma.

Ante todo Dios.


No sé si se pueda dar el proceso de sanación del aborto sin tocar la relación con Dios. Honestamente creo que no. Lo que sé es que en estas circunstancias la mujer lucha por relacionarse con Dios a medida que la experiencia del aborto le pesa más. Se da cuenta de que necesita de alguien que la salve, porque ella no puede salvarse a sí misma. Es frecuente que la experiencia del aborto sirva como punto de partida para una nueva experiencia de Dios.

Esta experiencia al principio es dolorosa porque está marcada por la ambivalencia: busca al Dios Padre que perdona, pero su mente sólo le entrega la imagen del Dios vengador que le cobra la vida destruída. Se pasa fácilmente de la esperanza a la duda y de la duda a la desesperanza. Y vienen los reclamos a Dios, a quien se le culpa porque ocurrió el embarazo. Una joven me decía: "Mi hermana lleva ocho años buscando el embarazo y en cambio yo quedé embarazada muy fácilmente. Por qué no le daría Dios ese bebé a mi hermana, que sí lo quería?".

Un dolor sin esperanza desemboca en una cruel y a veces fatal desesperación. "Dios sí me perdonará?". "Yo quisiera escuchar una palabra de perdón de parte de El para seguir viviendo". En cambio cuando brilla una luz de esperanza, de esa esperanza que sólo puede darnos la fe, entonces la vida vuelve a tener sentido. La reconciliación con Dios comienza cuando, abandonando el falso camino de la negación de los hechos, reconocemos que hicimos algo que contraría el plan de Dios y decidimos corregir nuestro rumbo.

La Iglesia o la comunidad de pertenencia.

El aborto es un crimen contra los seres humanos, contra la familia humana a la cual pertenecemos. La Iglesia Católica posee una reconciliación sacramental formal. No es necesario que ella publique su pecado. Pero sí conviene que ante alguien que tenga autoridad moral e institucional reconozca su falta y se reconcilie con esa comunidad humana.

Otros. En primer lugar los padres.

Muchas veces ellos, aún sin proponérselo, por acción o por omisión, son factores decisivos en la comisión del aborto. Yo sé muy bien que esto deja en el alma de la mujer una herida muy difícil de sanar y que persiste por mucho tiempo.

Luego está el corresponsable del embarazo: novio, amigo, lo que sea. Cada caso es una historia. Se largó, quiso casarse y de pronto hasta lo hizo, empujó al aborto o se mantuvo neutral. Esta herida en la mujer dura por años y con frecuencia evoluciona muy mal en las parejas casadas. Si no trabajan este punto y lo llevan hasta el perdón y la reconciliación. Consejeros, amigos, parientes, el que la acompañó a la clínica, quien la animaba a abortar. "Si estas personas realmente se preocupaban por mí, por qué no me detuvieron?".

El hijo abortado.

Son muchas las preguntas que están en la mente de la mujer que abortó y deben tenerse en cuenta: "Dónde estará mi hijo? Será que me ama aún después de lo que le hice?". Las respuestas dependen de nuestra formación religiosa. Una respuesta es que el niño es feliz en el cielo, que no sufre, y que un día se reunirá con ella.

Aunque manejemos estos temas, tenemos que dejarla expresar sus fantasías. Ella siempre quiere decir a su bebé: "Yo quisiera no haberlo hecho. Puedes amarme todavía?". Pero ella necesita poderlo compartir también con alguien. Me he dado cuenta de que, cuando estas mujeres hacen algo por un niño que no es suyo, comienzan a sentir que están redimiendo su pasado y que lo que ellas hagan en este sentido, en nombre del bebé abortado, tiene cierto poder para exorcizar su angustia.

Perdonarse a sí misma.
Es el punto más difícil en todo este proceso de sanación. Es frecuente que la mujer se eche encima toda la culpa, inclusive la de los otros. Entre negar la culpa que se tiene y echarse toda la culpa hay un término medio que no siempre es fácil de lograr. Pero hay que hacerlo. Quisiera conocer un método para lograrlo. Pero no lo conozco. Sólo sé que es la oración la que abre el camino, o un testimonio de fe lo que nos ayuda a saltar la valla y perdonarnos a nosotros mismos. Pero no tengo las claves para esto. Sólo sé que ha ocurrido y que es un paso importante que la mujer tiene que dar.

A veces es sólo cuando la mujer llega a convencerse de que Dios sí nos ha perdonado y el apoyo de otras personas cuando comienza a verse a sí misma desde otro ángulo, como hija de Dios a quien el Señor ama y comprende, cuando mejoran su autoimagen y su autoestima.

Los pasos hacia el perdón y la sanación.

Entre las muchas cosas que he leído sobre el tema, llegó a mis manos un artículo escrito por una mujer que firma bajo el seudónimo de Loraine Alison y que fue publicado en la revista americana Marriage & Family (Enero 1990 - pgs.7-9). La autora, una mujer casada, describe minuciosamente su experiencia del aborto provocado, así como el proceso de sanación. El título del artículo es de por sí ya muy sugestivo: "Hay derecho a vivir después de cometer un aborto?". Y luégo el subtítulo nos entrega una clave muy valiosa: "El deseo de ser perdonada y de sanarse emocionalmente es el punto de partida".

Para mí constituye un aporte muy valioso, que ilumina mucho este difícil proceso. Lo traduje al español y copias del mismo se las he dado a muchas mujeres que se debaten en la lucha para lograr su sanación espiritual.

Quiero destacar lo que me parece más importante: los pasos del proceso de sanación. La sanación es un resultado que no se puede manipular a voluntad. Sólo se pueden poner circunstancias favorables para que éste opere. Y considero que conocer los pasos puede ayudar.

Ante todo, ella es testigo de primera mano de su propia historia. Y por eso afirma:

"Puede una mujer experimentar el perdón y la sanación después de un aborto?"

Por mi propia experiencia yo sé que esto es posible si hay un deseo sincero de ser perdonada y sanada emocionalmente. No se trata de un procedimiento fácil o instantáneo, pero lo puede lograr quienquiera que busque verdaderamente la misericordia de Dios. El mismo procedimiento puede aplicarse a todos aquellos que estuvieron implicados indirectamente en el hecho del aborto: esposo, novio, padres, profesionales, médicos y psicólogos, a todos los que se hallan afligidos y sufren las heridas consecuentes de un aborto provocado. Aquí resumo brevemente los pasos que fueron necesarios para mí y para otras mujeres que fueron víctimas de esta tragedia" (los párrafos que siguen son textuales de la autora).

1. Experimentar el proceso de duelo.

El duelo es un sentimiento sano. Es un momento triste e incómodo pero hay que vivirlo necesariamente. Al involucrarme activamente en estos programas de recuperación, he aprendido que el camino hacia reintegración de la persona es muy arduo. La cólera, la incapacidad para perdonar a todos los que directa o indirectamente se implicaron en el aborto, la culpabilidad, la tristeza indecible por la destrucción del bebé, se entrelazan en la experiencia. Pero uno debe llegar a sobreponerse a estos sentimientos y reconocer el duelo como parte del proceso que conduce a la sanación.

2. Deseo de perdonarse uno a sí mismo.
El perdón de sí mismo es quizá la fase más difícil de todo este recorrido. Uno ha reducido a añicos su propia imagen, creyendo haber cometido el más detestable de los pecados. Muchas de nosotras sentimos la necesidad de castigarnos a nosotras mismas a consecuencia del aborto cometido. Con frecuencia muchas lo hacemos inconscientemente; porque no podemos perdonarnos, sentimos que se ahonda en nosotras la necesidad de autodestruírnos. Al experimentar personalmente el amor de Dios y su perdón, he descubierto que Dios no es el Juez iracundo que yo veía en El cuando era niña, sino que es un Dios que quiere que yo esté en paz y que se acabe mi propio silencioso sufrimiento. Dios sabía que, como seres humanos que somos, íbamos a cometer el pecado, pero Dios, como padre amoroso que es, está dispuesto al perdón. Si nos proponemos reflexionar detenidamente en ese amor que El nos tiene poco a poco encontraremos la fuerza que necesitamos para perdonarnos a nosotros mismos.

Durante el embarazo nuestro pensamiento se halla obnubilado por el dolor y el pesar. Con esta torcida manera de pensar tomamos esa terrible decisión: aborto. Ponemos por obra la decisión y aquí ya no es posible volver atrás. Para nada nos sirve pasarnos el resto de la vida odiándonos a nosotras mismas y cargando nuestras miserias. Pero buscar el perdón, experimentarlo y permitirle a Dios que nos sane, puede dar otra vez sentido a nuestra vida y comunicarnos la capacidad de vibrar ante el sufrimiento que otros padecen - o pueden padecer - como hemos sufrido nosotras mismas. Cumplimos así el mandamiento de "amarnos unos a otros" cuando compartimos nuestras experiencias de perdón y de sanación con aquellas que no las han vivido todavía.

3. Aceptar que uno sí cometió un pecado.
Cuando por fin uno ha llegado a perdonarse a sí mismo, ya ha superado un gran obstáculo. Confiando que hemos sido perdonados, buscamos que se termine el sufrimiento y el dolor que nos hemos infligido nosotros mismos y comenzamos a caminar hacia la sanación. Admitimos nuestro pecado y nos responsabilizamos de la acción que hemos cometido. Al declararnos autores de nuestro pecado, podremos experimentar una gran sensación de alivio, larga mente esperada. "En verdad lo hice. No puedo deshacer lo que hice pero espero ser perdonada". Háblele a Dios; El comprende y reconoce el verdadero arrepentimiento. Si no tiene una oración propia suya, le ofrezco ésta que yo empleé:

"Padre Celestial, vengo ahora a confesarte el pecado de aborto que he cometido. Por mis propias acciones he traído el tormento y la muerte a mi hijo y mucha tribulación a mí misma. Te ruego, Señor, me perdones. Al reconocer que por mi propia voluntad he destruído mucho en mi propia vida, te pido tu ayuda para vivir de acuerdo con el plan que tienes para mí. Como tu hija que soy, te pido que sanes cada parte de mi mente y de mi cuerpo que sufre todavía de las consecuencias del aborto y dame tu paz. Te agradezco el amor que me tienes y la piedad que me demuestras. En el nombre de Jesús. Amén".

Recuerde que Dios, con el amor de un perfecto padre, desea mucho más que uno mismo, que el sufrimiento que padecemos termine. Indudablemente que vamos a experimentar momentos de angustia y dolor por ese bebé que nunca tuvimos en nuestros brazos, al que nunca le prodigamos cuidados. Pero la sanación es un proceso continuo.

3. Decidirse a perdonar a otros.

Tal vez el marido, el novio o los padres hayan presionado para cometer el aborto o retiraron su apoyo durante este tormentoso momento de nuestras vidas. La desaparición de los sentimientos de amargura y de rabia hace parte de la sanación. Necesitamos pedir a Dios ayuda para perdonar a todas las personas que hayan podido influír en la decisión de abortar. Necesitamos perdonar al personal de la clínica de abortos. A veces esto parece imposible, pero con la ayuda de Dios se torna posible.

4. Experimentar la realidad.

Para muchas de nosotras el tiempo que sigue al aborto es un tiempo de negación. Este mecanismo de defensa se apodera de nuestros cuerpos y de nuestras mentes hasta que seamos capaces de manejar este tremendo dolor y esa sensación de pérdida. Cuando por fin somos capaces de lograrlo, debemos enfrentar el dolor y poner cara a la realidad de nuestra acción. Y hacerlo paso a paso. No importa lo doloroso que pueda ser, es parte del proceso de sanación.

5. Establecer una relación con el niño abortado.


Esto es algo íntimo y a la vez doloroso que hay que hacer. Pensando que el niño abortado fue justamente eso - un niño - uno puede comenzar a hablarle durante los momentos tranquilos. La aflicción que tal vez uno llegue a sentir puede ser ciertamente saludable y es sin duda necesario experimentarla para lograr perdonarse a sí misma. En estos momentos uno tiene que abrirse a sus propios sentimientos. Es posible que estas serenas conversaciones se llenen de lágrimas y dolor, pero abrirán camino a la sanación y al perdón.

6. Llegar a otros.

Cada una de nosotras decide cómo alcanzar a otras personas. Cuando nos ponemos en contacto con otras personas que están heridas, surgen sentimientos agradables, positivos, respecto de nosotras mismas. El mismo perdón y la misma sanación que estamos experimentando pueden ofrecérseles a ellas también. Y una decisión que debemos tomar en consideración cada una de nosotras es la de comprometernos en la lucha contra la legalización del aborto. El perdón y la sanación que hemos conocido nos darán, sin duda, la fuerza para compartir con otros esa paz que hemos logrado.

Cada día yo pido a Dios que me dé un corazón capaz de compadecerse de las personas que se hieren a sí mismas, especialmente de aquellas que sufren a consecuencia del aborto. Cuando uno llega por fin a sanarse de este tremendo dolor, lo que uno más quiere es compartir esta esperanza con quienes todavía no han llegado a experimentarla".

Conclusión

Lo que he aprendido en la consejería post-aborto es que realmente el que sana es Dios. Nosotros somos sus ayudas y es un gran privilegio poder ser la persona que la escucha en nombre del Señor, diciéndole a esa mujer atribulada: "Si puedo ayudarte, estoy dispuesto a hacerlo". Y más aún poder decirle como Jesús a la mujer adúltera: "Yo tampoco te condeno. Vete y no vuelvas a pecar" (Jn. 8-11).

El Padre Gómez es el director del Centro de Pastoral Familiar para América Latina situado en la Avenida 28 N.37-21 Bogotá, D.C.,Colombia.TELÉFONO 57-1-368.3311 - TELEFAX 57-1-368.0540




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Publicado por Desconocido @ 8:26  | Síndrome post Aborto
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miércoles, 23 de agosto de 2006

A raíz de declaraciones de algunos Colegas Médicos quisiera reafirmar que el primer Derecho Humano es el Derecho a la vida. Al decir “la mujer tiene libertad para decidir acerca de su hijo” no se deben olvidar la posibilidad de gestación de una niña y siendo ella mujer también tiene Derecho a decidir que no la maten practicándole un aborto. Por supuesto este Derecho es válido también para los niños varones.

Se hace referencia a que en Hospitales Públicos del Conurbano Bonaerense “no existen las condiciones de salubridad necesarias para atender el doble de partos para lo cual están equipados”. Dicen “para qué tener niños si al poco tiempo de nacer se mueren de hambre o raíz de infecciones”.

La muerte de seres humanos no se soluciona provocando más muertes de criaturas inocentes realizando abortos. Entonces vale preguntarse si los Ministros de Salud Provincial y Nacional ignoran las estadísticas de mortalidad materna por partos y las cifras de muerte por desnutrición infantil. En donde se quedaron los dineros de los ingresos que hacemos los contribuyentes y los cuantiosos préstamos Internacionales para invertir en los Planes Materno Infantiles.

Que se hizo con los famosos fondos del Conurbano Bonaerense para que los pobres accedan a un trabajo con justa remuneración, viviendas dignas, alimentación suficiente, acceso igualitario a la salud y educación, etc.

Se menciona que a los Profesionales “ les hace falta trabajar en el barro para poder resolver situaciones críticas”. Pareciera que el lodo es mejor Escuela que las enseñanzas del Arte de curar que nos dieron nuestros Maestros de la Medicina y las experiencias adquiridas por aquellos que trabajamos por la salud de los pacientes desde hace muchos años. Cuantas veces hemos debido extremar los recursos diagnósticos y terapéuticos para curar sus enfermedades, principalmente en casos difíciles, aplicando los conocimientos adquiridos.

También se hace mención a que “a los Médicos les falta conocer los alcances de la Ley de Salud Reproductiva”. Es cierto, porque hay algunos que por ignorancia y otros a sabiendas desconocen los efectos de ciertas Píldoras Hormonales y el Dispositivo Intrauterino como abortivos, tal cual lo indican los prospectos, figurando en dicha Ley como Anticonceptivos.

En este tema de la Educación Médica dicen que “permitirían que se despenalice el aborto hasta los tres meses de gestación”. Será que tal vez no lo consideran un Ser Humano. Tal vez sea porque desconocen el reciente veredicto del Proyecto Internacional Genoma Humano, realizado por 14 países y 4 Laboratorios que en junio del 2005, luego de 10 años de estudios, dictaminaron como el inicio de la Vida Humana la fusión de las membranas del óvulo y el espermatozoide llamado generalmente Concepción. Mediante estos adelantos Científicos de la Biología Molecular se comprobó que a partir de ese momento se ordena la actividad celular coordinada por los 27 mil genes recientemente descubiertos. Esto le confiere un perfil particular de organismo humano que se mantiene en el espacio y en el tiempo. Por lo tanto ese Ser Humano a los 3 meses de gestación está formado en su totalidad restándole solo crecer en tamaño hasta el final de la gestación.

Quisiera recordarles a mis colegas el Juramento Hipocrático, aquel que muchos hicimos cundo nos entregaron el Título de Médicos, personalmente hace 41 años. Dice textualmente en uno de sus párrafos “nunca proporcionaré a mujer alguna un pesario abortivo” y en otro “siempre aplicaré mis tratamientos para beneficio de los enfermos”. No olvidemos que al tratar una mujer embarazada también debemos pensar en el otro paciente, el niño por nacer.

Si hemos abrazado la vocación de este noble Sacerdocio de la Medicina tengamos presente que en nuestro quehacer cotidiano debemos ejercer siempre el ARTE DE CURAR y no EL ARTE DE MATAR.

Dr. Juan Carlos Caprile
Médico Especialista en Bioética.

-Director del Instituto de Bioética de la Universidad Católica de la Plata





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Descripcion breve sobre el aborto, la desición y valentia de una joven para decidir entre su hijo o su pareja



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lunes, 21 de agosto de 2006


El domingo 20 de agosto, la Segunda Cámara en lo Civil, Comercial y Minas de Mendoza hizo lugar al amparo interpuesto por la asociación civil Vitam, que reclama que se suspenda la realización del aborto a la joven discapacitada mental que fue violada. No se realizará hoy el aborto, como se había anunciado, y la presentación se resolverá en otra instancia judicial.

La misma Cámara, el 19 de agosto, separó del caso al juez de la causa, recusado por Vitam por prejuzgamiento y parcialidad

El juez Germán Ferrer del Primer Juzgado de Familia, separado del caso, no había hecho lugar al amparo, y sobre el pedido de autorización judicial para realizar el aborto había declarado al diario Los Andes (18-08-06):

“Se trata de un derecho personalísimo. El fallo de La Plata fue claro al respecto. En estos casos no se requiere autorización judicial. En el caso de que el hospital se negara la madre podría iniciarle a los médicos un juicio por daños y perjuicios, por no permitirles acceder a un derecho". Y agrega el matutino: “Explica el juez de familia Germán Ferrer, a manos de quien llegaría el caso si el hospital se negara: ‘Hay temor por parte de los médicos a verse envueltos en un juicio por mala praxis. También hay mucho desconocimiento de la parte legal. En esta situación el aborto no es un delito y, por lo tanto, es una condición permitida. Pero también hay mucha resistencia ideológica a hacerlo desde un sector de la Iglesia que defiende la vida a ultranza y que genera presión frente a estos casos’. Si el caso pasa a Ferrer, aclaró que tomará la decisión entre 24 a 48 hs. aunque no adelantó su dictamen afirmó que: ‘hay una obligación moral de seguir un fallo de un caso muy estudiado como el de la Suprema Corte de la Plata (Bs.As.)’”.

La Cámara reconoció en su resolución que con estas declaraciones el juez Ferrer prejuzgó y comprometió su imparcialidad.

A esto se le agrega la denuncia de la asociación mendocina Vida Más Humana: el bebé no nacido al que se pretende asesinar tendría 20 semanas de gestación y no 12, como aseguran los abortistas. Aunque esto no cambia la calificación moral del aborto como crimen abominable, pondría en evidencia una clara intención de engañar. Por eso Vida Más Humana concluye su comunicado (19-08-06) diciendo: "Por tales motivos, la Unión de Entidades por Una Vida Más Humana se encuentra abocada a elaborar un pedido de juicio político a las autoridades públicas implicadas en el caso, así como una demanda penal al personal de salud que accediera a llevar a cabo dicha intervención".

Cabe recordar que la semana pasada, en otro acto de presión sobre el poder judicial, los medios destacaron las declaraciones a favor de la realización del aborto del ministro de Salud de la Nación, González García; del gobernador de Mendoza, Julio César Cobos, y del ministro de Salud de esa provincia, Armando Calletti.

Las presiones del poder político sobre el judicial, lamentablemente se han hecho costumbre. Sobre el caso de La Plata recordamos las declaraciones del Arzobispo de esa ciudad del 12-08-06. Mons. Aguer dijo que “se han notado interferencias políticas que son impresionantes y que lo hacen a uno reflexionar sobre la real y efectiva vigencia de la división de poderes en la Argentina y de si estamos viviendo en efecto en un estado de derecho. La división de poderes es uno de los puntos claves de un estado de derecho” (Notivida 377 y 380). FIN



NOTIVIDA Año VI, nº 384, 21 de agosto de 2006

Editores: Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja y Lic. Mónica del Río

www.notivida.org



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sábado, 19 de agosto de 2006

por Tomás Melendo Granados

Las propuestas se articulan en dos grupos muy sencillos: a) lo que es oportuno hacer a la hora de educar a nuestros hijos; b) lo que no debe decirse, no tanto por la expresión en sí, sino por la actitud que manifiesta en los padres y los hijos perciben desde muy pequeños, y por el daño que a estos pudiera causarle.

Lo que conviene hacer 1.- Vivir personalmente, con coherencia, cuanto se exige a los hijos, recordando que el ejemplo es el mejor predicador; o, al menos, luchar clara y visiblemente por actuar de tal modo. Así, pongamos por caso, conviene ir por delante en la moderación del uso de la TV; en no hablar nunca mal del prójimo y saber cortar cualquier conversación que tome ese rumbo; en la sinceridad: por ejemplo, no pidiendo que digan que no estamos en casa cuando simplemente no tenemos ganas de ponernos al teléfono; en el orden, sin sentirnos liberados —por nuestra edad y condición de padres— de arreglar nuestros enseres y contribuir a la armonía del hogar; en la puntualidad, acudiendo de inmediato, entre otras circunstancias, cuando se nos avisa que el almuerzo o la cena están a punto; en afrontar las dificultades con buen humor y una sonrisa; en valorar y exponer el sentido del trabajo, sabiendo destacar cuanto en él hay de positivo y silenciando, si fuere necesario, las dificultades, las «zancadillas», el mal talante de nuestro jefe o de nuestros compañeros…

2.- Favorecer el prestigio del otro cónyuge, ayudando a los hijos a descubrir sus virtudes, y evitar el contradecirlo o reprocharle algo en presencia de los niños. Si os han visto pelearos, que os vean también reconciliaros. Y, cuando las hijas adquieran la edad conveniente, que el padre les muestre la grandeza de la madre «como mujer y esposa», igual que la madre a los hijos varones en relación a su marido «como esposo y como varón».

3.- Encontrar las ocasiones para jugar y conversar con los hijos, para interesarse realmente por sus cosas, que nunca son para ellos poco importantes, aun cuando a veces esto signifique renunciar a la propia tranquilidad o sacrificar un poco del tiempo que podría dedicarse a la profesión o al descanso.

4. -Conceder a los hijos —de manera progresiva, según la edad, pero desde el fondo del corazón— toda vuestra confianza, arriesgándoos sin dudarlo a que alguna vez os «engañen».

5.- Tener también fe en la capacidad del niño o de la niña para luchar por superar sus defectos, comprometiéndonos personalmente en ese combate… hasta sufrir con sus derrotas, si llegare el caso. Por eso, cuando el hijo caiga una vez más en alguno de esos defectos, comprenderlo efectivamente, ayudarlo con palabras de ánimo después de rehacernos nosotros mismos si fuera preciso, y no limitarse a echarle en cara su debilidad. En definitiva, mostrar que seguimos confiando plenamente en ellos y que estamos dispuestos a comenzar de nuevo la lucha con moral de victoria.

6. -Favorecer el espíritu de iniciativa del niño desde muy pronto y dejar que haga las cosas por sí mismo —que inicialmente resulta más costoso que hacerlas nosotros—, asumiendo con espíritu deportivo las molestias complementarias que tal actitud pudiera originar.

7.- No ceder a los caprichos de los críos, por más que se emperren en ellos, sino esperar serenamente a que pasen sus rabietas. Dejarles muy claro, de este modo, que no tienen derecho a esos antojos.

8.- Cuando sea menester, aunque no resulte fácil, saber decir que no... y mantenerse en él; pero explicar las causas de esas negativas y no exagerarlas, multiplicándolas inútilmente. (Recordar, a estos efectos, que cada persona tiene su propio camino de perfeccionamiento y que no debemos imponer a nuestros hijos las propias preferencias).

9. -Ejercer la autoridad, que no es autoritarismo. Este último es afán de poder; la primera por el contrario, es servicio y se basa en una estima justa y merecida del chico o de la chica y de lo bueno en sí, que resulta capaz de mejorarlo.

10.- Exigir la obediencia sin vacilaciones, pero intentando dar las órdenes con el tono más suave y simpático posible.

11.- Limitar el número de deberes y prohibiciones a las cosas verdaderamente importantes. La vida familiar debe estar regida por el mínimo de reglas imprescindibles, y no por gustos o caprichos de uno u otro de los progenitores; y esas pocas normas ineludibles, hay que intentar que se cumplan siempre. Así los padres —¡las madres!— «no se queman» mandando sin ton ni son en cuestiones que, por su misma escasa relevancia, luego no vamos a hacer cumplir; y los hijos aprenden a obedecer por la bondad intrínseca de lo que se les indica, interiorizando los criterios y formando su conciencia.

12.- A veces —no muchas— se debe también castigar, pero con moderación, sin perder la serenidad ni dejarse vencer por el nerviosismo o la ira.

13.- Nunca un castigo ha de ser ni parecer un simple desahogo de nuestro mal humor, de nuestro cansancio o de nuestro orgullo herido. Por eso, en ocasiones, es preferible «salir de la escena» y no volver a ella hasta que se haya recuperado el propio dominio: una palabra serena y convencida goza de mayor poder de persuasión que un grito o una reprimenda incontrolados. Es necesario, además, medir muy bien las consecuencias de la sanción que se pretende imponer. Jamás debe ser ni desproporcionada ni de tal envergadura («¡te quedarás tres meses sin salir de casa!»)… que después resulte imposible cumplirla y tengamos que condonar la deuda. Por fin, es muy conveniente que la acción reparadora guarde clara relación con la falta cometida: los defectos en el estudio es oportuno corregirlos mediante actividades que enseñen; los de puntualidad, ayudando a vivirla en otras circunstancias; las explosiones de ira, enseñando a pedir perdón y a no saltar cuando les gasten aquella broma que les molesta especialmente… En este sentido, no suele dar resultado una suerte de «castigo universal y no específico», como privar de ver la televisión, jugar con la videoconsola, no asistir a determinados espectáculos… Entre otros motivos, porque concedemos a esas actividades (televisión, etc.) una importancia de la que en realidad carecen.

14.- Cuando convenga regañar a un hijo, hay que hacerlo con claridad, con justicia, con brevedad y cambiando después el tema de la conversación; es imprescindible concederle un tiempo para que asimile la corrección, sin exigir que reconozca de inmediato su culpa… como tampoco solemos de entrada reconocerla nosotros.

15.- Resulta muy formativo exigir apoyándose más en el cariño (y en el bien de los demás) que en los castigos y recompensas: «Si haces eso, me das —o das a tu padre o a tus hermanos— un disgusto o una alegría muy grande». Se transmite así a los hijos la hermosura de hacer o prescindir de algo libremente, por amor a los demás.

16. -Evitar siempre que se pueda los premios materiales, para no cultivar una moral utilitarista, que espera una recompensa por cada acción positiva. Al contrario, resulta muy conveniente que los hijos perciban y se sientan satisfechos al advertir la alegría de los padres cuando realizan una buena acción. En el primer caso se promueve, tal vez sin plena conciencia, el egoísmo: hago algo bueno no por ser bueno, sino porque yo obtengo un provecho. En el segundo, se ayuda a los hijos a salir de sí y ocuparse de los otros… que es la única vía transitable para encontrar la felicidad.

17.- Conviene elogiar o censurar no lo que son, sino aquello que hacen. Se evitará de este modo fomentar la soberbia o el desencanto. No decir, por ejemplo, «eres tonto», sino «esta vez has hecho o dicho una tontería». El uso del verbo ser o similares, por cuanto fácilmente se refieren a la totalidad de la persona y la califican de un modo radical y omniabarcante, constituye una especie de carga de profundidad que puede resultar devastadora. Más oportuno es, por ejemplo, utilizar frases del estilo: «en esta ocasión has actuado un tanto egoístamente; no me lo esperaba de ti». Con ellas, al tiempo que corregimos la actitud incorrecta, fomentamos los valores positivos de fondo y mostramos nuestra estima y confianza hacia los chicos.

18.- Distribuir encargos oportunos entre los hijos, enseñando también a que, en determinadas ocasiones, si existe causa justificada (exceso de cansancio, proximidad de un examen, etc.), uno supla en lo que debería realizar otro. Se trata de una de las acciones más difíciles pero al mismo tiempo más eficaces. Cualquier hijo en condiciones normales está dispuesto a echar una mano a sus padres… con tal de que esa tarea no le corresponda a otro hermano. Lograr que superen esa especie de agravio comparativo es poner las bases de una generosidad auténtica y duradera.

19.- Implicar a los hijos, con un equilibrio adecuado, en las decisiones familiares, estimulándoles para que hagan sugerencias para el bien de la familia… y acogiéndolas incluso cuando las nuestras nos sigan pareciendo un poco mejor que las que propuestas por ellos (entre otros motivos, porque es muy fácil que las nuestras, solo por serlo, las consideremos mejores).

20.- No rechazar globalmente, y mucho menos a priori («tú calla, que de esto no sabes») ni siquiera aquellas insinuaciones de los hijos que nos parecen más insensatas; por el contrario, esforzarse para descubrir y valorar cuanto hay de bueno en sus ideas… puesto que siempre hay algo bueno. Es eficacísimo llegar al convencimiento de que los padres tenemos mucho que aprender incluso de los más menudos de nuestros hijos.


21.- No os limitéis a corregir o aconsejar a los hijos, sino escucharlos con paciencia, afecto, interés y «simpatía» —como si se tratara de vosotros mismos o de la persona más querida—, de modo que lleguéis a comprender el porqué de sus dificultades, desilusiones, tristezas, errores, mimos, etc. Y eso, a todas las edades: desde que empiezan a hacerse entender hasta la etapa tan problemática de la adolescencia... y siempre. Nunca es buena la presunción de que, por nuestra edad, experiencia, estudios, etc., la razón se encuentra de nuestra parte.

22.- No responder sistemáticamente a sus preguntas, por abulia o pereza, con un cansino «no lo sé». Los niños multiplican sus interrogantes, justo cuando advierten ese desinterés.

23.- Cuando no se sabe bien qué razones dar para acoger o rechazar sus peticiones, tener la humildad de decir, por ejemplo: «Déjame que lo piense». Y lo mismo cuando nos consultan sobre algo que tienen derecho a conocer, pero que nosotros no tenemos claro. Es muy formativo para los hijos —y hace crecer en ellos el aprecio por nosotros— advertir que siempre estamos dispuestos a atender a sus demandas… pero también que reconocemos sin problema que no somos ni omnipotentes ni lo sabemos todo. Tal actitud suele evitar dificultades en la edad crítica de la adolescencia.

24. -Exigir con buen humor, pero jamás con ironía hiriente, aun cuando fuera sutil. La ironía es siempre dolorosa porque lleva consigo una suerte de descalificación global o, al menos, muy superior a la manifestación clara y afectuosa del error que se intenta corregir. Por eso, en ocasiones es preciso, nada fácil, ¡y muy meritorio!, abstenernos de formular esa ocurrencia llena de auténtica gracia… pero que podría herir a alguno de nuestros hijos. También aquí el propio lucimiento está muy por detrás del bien del ser querido.

25.- Proponer mejoras realmente posibles —no disparatadas y fruto de una irritación incontrolada— y prever un tiempo razonable para cada una de ellas... Probablemente una de las virtudes que más a menudo ha de ejercitarse en la educación, y por eso de singular importancia, es la paciencia.

26. -Mantener las promesas hechas. Para ello, reflexionar detenidamente sobre la viabilidad de llevarlas a cabo antes de adquirir el compromiso. Y si en algún caso resultara realmente imposible cumplir lo pactado, explicar con humildad y claramente los motivos, al tiempo que se propone una alternativa.

27.- Usar las bofetadas lo menos posible (que no necesariamente quiere decir nunca: como todo, esto depende mucho del modo de ser del chico). Sería bonito que vuestro hijo, más adelante, pudiera contar los bofetones recibidos de niño.

28.- Enseñar a los hijos el valor de ciertas renuncias y despertar su capacidad de crítica frente a la publicidad consumista, que exalta de continuo la satisfacción inmediata de deseos y necesidades artificialmente creados y elimina el gozo profundo de los grandes logros que suponen largo esfuerzo. En este caso, más que nunca, es menester andar atentos para no convertir en lícito y norma de conducta lo que «todo el mundo hace»; e imprescindible, si se quiere ser eficaz, que nuestro ejemplo vaya por delante.

29.- Iniciar a los hijos en el misterio del origen de la vida y del amor entre hombre y mujer, de manera progresiva y desde muy pequeños, en la justa medida —muy escasa o casi nula en los comienzos— en que demuestren interés por el tema. Vale más adelantarse que llegar tarde (sin olvidar que hoy estas cuestiones «están a su alcance» —televisión, revistas, Internet, amigos...— mucho antes de lo que creemos). Por otro lado, incluso cuando no nos prestaran demasiada atención, les estamos demostrando que no se trata de una cuestión tabú, sino tan normal como las restantes que hablamos en la intimidad, y que pueden acudir a nosotros para consultar sus legítimas dudas… o contarnos sus fracasos (como consecuencia, jamás deberíamos mostrar asombro o indignación cuando nos hagan partícipes de sus derrotas).

30.- Pedir ayuda a Dios y ponerse en las manos de la Virgen y de los Ángeles Custodios, con real abandono, para ser buenos educadores.

Lo que no conviene decir


Como memorandum, añadiré diez frases que conviene eliminar de nuestro repertorio:

1.- «¡A mí no me haces esto!» (demuestra más amor propio que afecto hacia el hijo).

2.- «Esto no se lo cuentes a papá (o a mamá)» (destruye la fuente del amor y el crecimiento familiar: la unión de los cónyuges).

3.- «No sirves para nada, eres un egoísta, un embustero...» (descalifica globalmente al chico y refuerza el ejercicio del tipo de conductas que pretendemos corregir).

4. -«Has hecho lo que tu querías, ahora ¡arréglatelas!» (además de orgullo herido, manifiesta falta de «simpatía y compromiso» con el hijo o la hija).

5. -«Dime la verdad, de lo contrario...» (muestra desconfianza y sustituye el amor por la amenaza).

6. -«¿Dónde has estado? ¿Qué has hecho? ¿Quién había?» (constituye una agresión a la intimidad, que más bien cierra cualquier posibilidad de comunicación).

7. -«Haz lo que quieras, con tal de dejarme en paz» (hace poco me contaron que un chico explicaba a sus amigos que sus padres no lo querían «porque me dejan hacer lo que quiero»).

8. -«Mira qué buena es tu hermana, cómo estudia, cómo ayuda» (olvida que cada persona es única y fomenta los celos, las envidias, la competitividad malsana…).

9. -«La ha traído la cigüeña, o bien, son cosas que no te interesan». (imposibilita que se establezcan lazos en torno a una de las esferas en que los hijos más lo necesitan; arroja el amor a la categoría de lo innoble y dificulta cualquier posterior conversación sobre este tema).

10.- «Mira que Dios te va a castigar» (distorsiona inevitablemente la imagen de Dios como Padre amoroso; sustituible con ventaja por algo como: «Dios te ve siempre, quiere tu bien, y sería estupendo que lo tuvieras muy contento»).

Tomás Melendo Granados





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Publicado por Desconocido @ 10:38  | Educación
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jueves, 17 de agosto de 2006


La reproducción asistida, pensada al principio para remediar la infertilidad, tiende a expandirse hasta amparar el "derecho" a tener un hijo en cualquier circunstancia. Tal es el caso, señaladamente, de la inseminación artificial para mujeres solas, supuesto en el que no se da infertilidad alguna.


En España, según datos de varias clínicas publicados por El País (10-XI-2003), entre el 10% y el 45% de las inseminaciones artificiales se practican para mujeres sin pareja. El máximo de ese rango corresponde al Instituto Universitario Dexeus (Barcelona), el mayor centro de reproducción asistida en España. Las mujeres que recurren a esta técnica suelen tener más de 35 años. En cada ciclo, la paciente tiene un 18% de probabilidad de quedar embarazada; de los embarazos que se consiguen, el 10% son de gemelos, tasa muy superior a la natural, que es casi el 1%. Cada ciclo cuesta unos 1.300 euros.

Esta práctica es posible porque la ley española de reproducción asistida, de 1988, la permite. La reforma recién aprobada no cambia este punto. En España es legal además la inseminación post mortem dentro de los seis meses siguientes al fallecimiento del marido o compañero, siempre que el difunto la hubiera autorizado expresamente.

En los otros países europeos con leyes sobre reproducción asistida, es más frecuente que la inseminación de mujeres solas esté prohibida. La admite Gran Bretaña; también Dinamarca, aunque no por ley, sino en virtud de las recomendaciones publicadas por el Consejo Ético (órgano creado por la ley sobre reproducción asistida) en 1990.

En cambio, la ley alemana de protección del embrión humano, de 1990, reserva la reproducción asistida a las parejas y prohíbe expresamente la inseminación post mortem. Francia también prohíbe expresamente la inseminación artificial de mujeres solas, y para que las parejas de hecho recurran a la procreación asistida, les exige acreditar dos años de convivencia. En Noruega solo pueden recurrir a la reproducción asistida los matrimonios; en Suecia, solo las parejas casadas o las de hecho (de hombre y mujer) estables. Eslovenia tenía una ley que permitía la inseminación de mujeres solas, pero esa norma fue revocada por referéndum en 2001.

Otro país que veta esa práctica es Irlanda. En este caso así lo establecen los principios aprobados por el Institute of Obstetricians and Gynaecologists: los tratamientos de reproducción asistida solo pueden ofrecerse a parejas casadas que hayan sido debidamente informadas.

No es extraño que la mayoría de los países prohíban la inseminación de mujeres sin pareja, deriva caprichosa de las técnicas contra la infertilidad. Ahora que se insiste tanto en la protección de los niños, lo lógico es no privarles de su más elemental derecho: que no se les impida tener padre y madre. Otra cosa es hacer experimentos con ellos en laboratorios creados para satisfacción de adultos. Así lo reconocen algunas mujeres citadas por El País. Una justifica su decisión diciendo del niño que quiere tener por inseminación artificial: "Se podrá sentir un hijo muy deseado". Pero el anhelo cumplido de ella no colma las necesidades y aspiraciones del niño, como ocurre en el triste caso de las madres o padres posesivos que se empeñan en que el hijo sea como ellos querrían. Además, cómo se sienta el chico no depende de que fuera muy deseado en origen, sino de que crezca en un hogar de familia bien estructurado. Y la misma mujer añade: "Yo le explicaré cómo fueron las cosas, aunque me imagino que alguna vez, por ejemplo en la adolescencia, me lo echará en cara". Otra dice: "Yo le diré a mi hija cuál es su origen, aunque no sé cómo reaccionará". Son peligros de todo experimento, si bien en estos casos no los correrá el experimentador.

En cuanto al deseo de estas mujeres, un médico que practica la inseminación declara al mismo diario: "Tienen prisa. Ven que se les pasa la edad de ser madres y recurren a la inseminación artificial por puro pragmatismo, para ganar tiempo y quedarse embarazadas".

¿Quién no siente pena al saber de los millares de huérfanos que el sida ha causado en África? En lugares más afortunados, merced a la pragmática medicina del deseo, hay quienes encargan huérfanos en el laboratorio.

Firmante: Juan Domínguez
26-11-2003
164/03



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Publicado por Desconocido @ 19:40  | Fecundación in vitro FIV
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El aumento en la utilización de la fertilización in vitro está dando como resultado un creciente número de niños aislados de uno o de los dos padres biológicos. El deseo de tener hijos a cualquier coste da como resultado tensiones psicológicas y emocionales del más vulnerable: la prole traída al mundo en las clínicas de fertilización in vitro.

El periódico de Toronto The Globe and Mail revelaba el 2 de febrero que hay mujeres que tienen hijos para venderlos a otras parejas. Una mujer de Manitoba afirmaba que estaba usando esperma de un hombre de Ontario para tener un hijo destinado a una pareja británica, a cambio del pago de unos honorarios.

Una mujer de Vancouver, que confirmó su disponibilidad para “producir” un bebé, se ofrecía a tener un niño con esperma desconocido para una pareja vietnamita, por 50.000 dólares. Y una reportera del The Global and Mail que se hizo pasar por una madre de alquiler para tener hijos con esperma de un donante a cambio de dinero, recibió rápidamente ocho e-mails expresando interés.

La consecuencia es que los hijos desconocen quiénes son realmente sus padres biológicos. El 20 de enero, el periódico Observer de Londres hacía un balance de las experiencias de algunos de estos niños. Uno de ellos, Melissa, se enteró a los 32 años de que había sido concebida gracias a una donación de esperma. Ahora quiere encontrar a aquel que es realmente su padre.

Christine, con 46, se enteró sólo hace una década de que su padre verdadero era otro. La madre de Christine le descubrió el secreto pero rechazó darle más detalles, hasta hace cinco años. Una vez que Christine supo que era el resultado de un programa de inseminación con semen anónimo, ella y su madre no se volvieron a hablar. Su madre murió hace seis meses.

Según el Observer, entre 1940 y 1983, 483 niños fueron concebidos a través de donantes anónimos en una clínica privada de Exeter, en el Reino Unido. (Las donaciones de esperma fueron las precursoras de las modernas técnicas de inseminación in vitro). Christine, y otros, no tienen la posibilidad de saber quiénes han sido los donantes o sus medio hermanos. Christine no tiene acceso a los informes, en caso de que se conserven, y no tiene derecho a saber nada sobre el hombre que la ayudó a venir al mundo.

Este tipo de problemas están aumentando. Casi 18.000 niños han nacido gracias a donaciones de esperma y óvulos en el Reino Unido desde que se reguló en 1991 con la Human Fertilization and Embryology Authority.

La inseminación de donantes “me ha robado la mitad de mi historial genético, y a mis hijos y nietos también”, afirma Christine. Su argumentos, para lograr el derecho a saber quién era su padre, son un eco de los propuestos en los años setenta por las campañas de niños adoptados para conocer sus informes de nacimiento.

Desde 1991, los detalles sobre los donantes –nombre, lugar y fecha de nacimiento, historial médico, características físicas, religión, ocupación e intereses- han sido registrados por las autoridades británicas. Pero los hijos no tienen derecho a acceder a ellos. Sólo pueden comprobar si tienen relación de parentesco con la persona con la que deseen contraer matrimonio. Cuando lleguen a la edad de 18 años, también podrán preguntar si son producto de gametos o embriones donados.

El asunto del anonimato de los donantes también existe en Australia, como ponía de relieve el Sydney Morning Herald el 29 de noviembre. Una mujer de 19 años de edad de Brisbane ha llegado incluso a la Corte Suprema británica para tratar de obligar a la Harley Street clinic, donde fue concebida, a que le permita acceder al archivo de su padre biológico. En Sydney, los hijos de donantes de esperma han formado el Donor Conception Support Group. Afirman que quieren saber quiénes fueron sus padres.

En Australia, los donantes de esperma han sido padres de entre 10.000 a 15.000 niños. Estos hombres que hicieron su donación de manera anónima afirman que ellos no tienen responsabilidades legales o emocionales hacia ningún niño y que su confidencialidad debe mantenerse.

“¿Se han mejorado las vidas de las mujeres y se ha elevado su status cuando el nacimiento de un niño, y el niño en sí mismo, se convierten simplemente en un producto que se puede comprar en un banco de genes?” preguntaba la feminista Naomi Wolf en el Sunday Times de Londres el pasado 28 de octubre.

“¿Se refuerza la maternidad cuando se convierte en parte de una economía de mercado en la que las mujeres ricas utilizan los cuerpos de las pobres?” escribía Wolf. “¿Son las mujeres libres definitivamente por el hecho de que no tengan que interactuar con los hombres en el más íntimo de los niveles para crear una familia?”.

Esta reconocida feminista defiende que las nuevas técnicas reproductivas, algunas de las cuales incluso prometían quitar de en medio la necesidad de hombres en la generación de una nueva vida, son un peligro para la vida familiar y el concepto de maternidad. Ponía en guardia contra el hecho de que los “atajos” de la tecnología crean libertades que son, de hecho, “rebajas del diablo”.

Sorpresas legales
No sólo sufren los hijos y las mujeres. Hay que tener en cuenta además los problemas legales. En enero, un tribunal sueco confirmaba una sentencia precedente, según la cual, un hombre de 35 años que había donado privadamente esperma a una pareja de lesbianas es el padre legal de tres niños y debe sostenerlos económicamente, informaba Associated Press el 31 de enero.

Anna Bjurling, la madre de los niños, pidió a Igor Lehnberg que pagase el sostenimiento de sus hijos, después de que la relación con su pareja terminase el pasado año. En diciembre, un tribunal administrativo provincial sentenció a su favor y ordenó a Lehnberg que pagara una pensión de 280 dólares al mes.

Lehnberg contravino la decisión, al defender en un tribunal de distrito, que él no era el padre legal. Pero el tribunal afirmó que un documento firmado por Lehnberg, que reconocía que él era el padre biológico, tiene validez legal. Lehnberg respondió que había firmado el documento solamente para que los niños pudieran saber sus orígenes, sin aceptar ninguna responsabilidad sobre ellos.

En un caso reciente en Estados Unidos, la Corte Suprema de Massachussetts sentenció que los niños concebidos con óvulos o esperma congelados de un padre muerto pueden ser considerados herederos legales, informaba el 3 de enero el Boston Globe.

La justicia dio oídos al caso de dos gemelos de 6 años que nacieron dos años después de que su padre, Warren Woodward de Beverly, muriera de leucemia. Su esperma fue congelado mientras era sometido al tratamiento contra el cáncer, y su viuda fue inseminada artificialmente con su esperma tras su muerte.

El tribunal dio un listado de tres requerimientos que deben ser atendidos a favor de los hijos concebidos póstumamente para que sean considerados herederos. Deben considerarse genéticamente relacionados con el padre muerto; el padre debe dar su asentimiento para la concepción; y el padre debe dar su asentimiento al sostenimiento de los niños. El tribunal no especificó en qué forma debían darse dichos asentimientos.

Aunque los problemas creados por la fertilización in vitro continúan multiplicándose, las clínicas siguen compitiendo en sus ofertas por atraer clientes, según un reportaje del New York Times del 1 de enero. El negocio de la fertilidad es ahora una industria de 1.000 millones de dólares al año, y los médicos están más interesados en conseguir una parte de la tarta que en proteger los intereses de sus pacientes, sostenía el artículo del Times.

Por ejemplo, algunas clínicas implantan demasiados embriones, aumentando el riesgo de que una mujer acabe quedando embarazada de tres o más fetos, algo peligroso tanto para la madres como para los bebés.

El artículo hacía notar que desde 1995 hasta 1998, el año más reciente del que se tienen datos, los tratamientos de fertilización in vitro aumentaron en un 37%, de unos 59.000 pasaron a unos 81.000, y el número de clínicas subió un 28%, de 281 a 360.

¿Cuál ha sido el resultado de todo esto? Ahora que muchos están dejando de lado las consideraciones éticas, corren el riego de perderse en un laberinto de dilemas morales y legales.

Fuente: ZENIT http://www.zenit.org


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Publicado por Desconocido @ 14:09  | Fecundación in vitro FIV
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domingo, 13 de agosto de 2006


El Arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, en su habitual espacio televisivo, se refirió al fallido intento de aborto en La Plata (Notivida 377) y las circunstancias judiciales y políticas que lo rodearon, destacando que la defensa de la vida no es una cuestión confesional sino “de derecho natural, de razón natural”.

“El embrión desde la concepción es una persona”, afirmó el arzobispo. “Ahora nos impresiona que se ha salvado un niño de 5 meses pero es igualmente un ser humano y es igualmente persona el niño que no se ve, es un niño por nacer el embrión en el estado ínfimo de su desarrollo”.

Mons. Aguer dijo también que “se han notado interferencias políticas que son impresionantes y que lo hacen a uno reflexionar sobre la real y efectiva vigencia de la división de poderes en la Argentina y de si estamos viviendo en efecto en un estado de derecho. La división de poderes es uno de los puntos claves de un estado de derecho”. Y en otro pasaje afirmó que si el Ministro de Salud de la Nación está indignado porque no se pudo realizar el aborto, “habría que recordar que muchos argentinos están indignados con las campañas de banalización de la sexualidad y con las reiteradas manifestaciones en favor del aborto del Sr. Ministro de Salud de la Nación”.

Dice el texto completo de la alocución televisiva de Mons. Aguer, en el programa Claves para un Mundo Mejor:

“Ante un caso reciente se habló mucho del tema del aborto y de la libertad de la madre pero se habla poco del niño que nace, del derecho a la vida del niño. En el debate que se generó casi no se habló del niño, no se lo tuvo en cuenta”.

HISTORIA DEL CASO

“La familia de la chica que tendría una discapacidad mental y, al parecer, ha sido violada ha pedido a la Jueza de Primera Instancia, la Dra. Inés Ciro, la autorización para realizar este aborto amparándose en el artículo 86 inciso 2 del Código Penal que declara no punible un aborto de estas características”.

“La Jueza, razonablemente, denegó esa autorización porque afirma en su fallo el derecho a la vida del niño por nacer a partir de la concepción. Lo mismo entendió la Cámara que en Segunda Instancia que confirmó ese fallo. Entonces se recurrió a la Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires que, en fallo dividido, autorizó el aborto cuando el niño había alcanzado ya un desarrollo de entre 4 y 5 meses”.

“No se si todos tienen idea de cómo se hace un aborto de una criatura de esa edad. Es algo espantoso, es una verdadera masacre porque se induce el parto o se hace una cesárea y se deja morir a la criatura sobre una mesa. Si eso trae dificultades antes se le extrae sustancia cerebral para que pueda pasar más fácilmente. Es una masacre”.

“Gracias a Dios aquí se ha salvado un niño pero el niño no ha sido tomado en cuenta y los que reaccionaron lo han hecho con furia e indignación. Esta es la palabra, por ejemplo, que usó el Ministro de Salud de la Nación que dijo que estaba indignado por el fallo de primera instancia y por la Justicia que había retrasado una decisión para no favorecer el aborto. Habría que recordar que muchos argentinos están indignados con las campañas de banalización de la sexualidad y con las reiteradas manifestaciones en favor del aborto del Sr. Ministro de Salud de la Nación”.

“Uno de los votos en disidencia en la Corte Suprema de Justicia provincial con el fallo, el del Dr. Eduardo Pettigiani, proponía que se escuchara al niño. Decía que se llamara al niño pues dado que se escuchó a la muchacha embarazada y a su familia también el niño -decía el Juez- puede ser escuchado, puede ser visto”.

“Con una ecografía tridimensional podemos perfectamente tener una idea de que lo que hay en el seno de la mujer, a esa altura del embarazo, es efectivamente un niño. Hay un niño que sonríe, bosteza, se chupa el dedo y si es atacado reacciona manifestando su dolor con un grito silencioso”.

EL TEMA Y EL AMBIENTE POLITICO

“Aquí se han notado interferencias políticas que son impresionantes y que lo hacen a uno reflexionar sobre la real y efectiva vigencia de la división de poderes en la Argentina y de si estamos viviendo en efecto en un estado de derecho. La división de poderes es uno de los puntos claves de un estado de derecho”.

“Aquí han hablado funcionarios ejecutivos de nivel nacional, provincial, y hasta un grupo de diputadas oficialistas han pedido el juicio político a esta Magistrada que enaltece a la Justicia argentina. Estas interferencias políticas son muy graves porque uno va viendo que existe una especia de oficialismo pro abortista además de una cierta transversalidad abortista que se da en los cuerpos legislativos que se da con representantes de distintos partidos”.

“También una cierta mayoría de opiniones en los medios de comunicación social que con cierta pasión desordenada y con poca lucidez están insistiendo en este tema queriendo lograr efectivamente sea por vía legislativa o por vía judicial una legalización del aborto abriendo un brecha a partir del artículo 86 del Código Penal que se refiere al peligro de salud o vida para la madre o el caso de la mujer deficiente mental y violada que se quiere ampliar a todo caso de violación y al estado de salud psíquica y social de la madre. Aquí hay un pretexto para buscar legalizar el aborto”.

LOS MÉDICOS Y SU ROL

“Los médicos han tenido un papel decisivo. La Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Buenos Aires autorizó por voto mayoritario la realización del aborto pero los médicos se negaron a hacerlo porque comprendieron que no se trataba de un aborto sino del asesinato de un niño. Esto honra a la profesión médica. La mayor parte de los médicos son muy reacios a esta corriente aperturística en orden a la legalización del aborto”.

“También es falso que los médicos se oponen por razones religiosas y esto también se lo atribuyeron a la Dra. Ciro. Creo que no se trata de convicciones religiosas sino de una comprensión sana del juramento hipocrático”.

LUGARES DE ABORTO y CIFRAS
“El Ministro de Salud de la Nación, con motivo de este caso, ha dicho que se practican anualmente en la Argentina entre 500.000 y 700.000 abortos, en diciembre del año pasado dijo que eran 800.000. Ahora el Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires dijo que son 35.000 abortos por año en nuestra provincia. Yo me pregunto, como ustedes: ¿quién los denuncia? ¿Quién interviene es estos casos si en este momento la realización de abortos es un delito punible?”

“Se nos acusa a los que defendemos la vida condenando al aborto de hipocresía. Se nos dice que son las mujeres pobres las que tienen que recurrir a realizarse abortos en condiciones malísimas, muchas veces dañinas para su salud. Yo digo: ¿por qué no tratan de impedir que las mujeres ricas aborten que es lo que corresponde según la ley? ¿Por qué no se investigan quienes son en todos los ámbitos los que realizan abortos?

“Además aquí hay un problema jurídico que tiene que aclararse definitivamente. Estas intervenciones que se han hecho se apoyan en el Código Penal que es un instrumento que procede del comienzo de la década del ´20 cuando reinaban en el mundo ideas eugenésicas que buscaban crear una raza ideal, evitar que se multipliquen los enfermos mentales. Incluso en Inglaterra hubo algunas leyes eugenésicas inspiradas con la idea de que no debían multiplicarse los pobres porque precisamente atribuían la pobreza a deficiencias genéticas. Esas ideas han entrado, de algún modo, en nuestro Código Penal”.

“Hoy en día poseemos certezas científicas, propias de la ciencia médica, y jurídicas que afirman que existe vida humana desde la concepción. En nuestra Constitución Nacional hemos incorporado tratados internacionales como por ejemplo la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Convención sobre los Derechos del Niño y otras que reconocen la personalidad jurídica del embrión. Esto es que el embrión desde la concepción es una persona”.

“Ahora nos impresiona que se ha salvado un niño de 5 meses, recién recordamos que significa matar a un niño de 5 meses, pero es igualmente un ser humano y es igualmente persona el niño que no se ve, es un niño por nacer el embrión en el estado ínfimo de su desarrollo”.

“Esto parece una cuestión confesional. Desgraciadamente no hay muchos fuera de la Iglesia que vean con claridad este asunto y la Iglesia, sobre todo por la obra magnífica del Papa Juan Pablo II en los últimos años, ha tratado de crear conciencia en este asunto pero sin embargo es una cuestión de derecho natural, de razón natural más allá del legítimo respeto a los sentimientos”.

“A mí también me conmovió y es un drama el caso de esta chica que hemos venido comentando. Es digno de ser atendido, considerado y de darle todo el cuidado y el apoyo que corresponda pero no se puede hacer prevalecer ese derecho de esta mamá en estas circunstancias por sobre el derecho del niño a ver la luz del sol”.

ABORTO Y LIBERTAD DE LA MUJER

“Una prominente feminista del siglo XX dijo que la libertad de la mujer comienza por el vientre. Eso significa no reconocer que es lo que lleva la mujer en sus entrañas y que además esa criatura sea cual fuera la circunstancia por la cual ha iniciado su vida es alguien, no es algo, distinto de esa mujer”.

“Si ella ha usado mal su libertad al quedar embarazada que no la vuelva a usar mal al destruir una vida humana. Se trata aquí de la verdadera dignidad de la mujer y no de la pseudo dignidad y su pseudo derecho que quieren llevar adelante las organizaciones feministas”.

EL ABORTO EN ESTE TIEMPO DE LA ARGENTINA

“No se como seguirá, aquí en la Argentina, este planteo que ya se ha hecho y este intento, cada vez más fuerte, de querer legalizar el aborto”.

“Creo que aquí se juegan derechos humanos fundamentales y valores sociales de primer orden. Valores humanos que tienen que ver con la dignidad de la persona, con la integridad de la persona. Creo que detrás de todo esto existe una idea muy difundida en estos tiempos de que la sexualidad humana no es propiamente humana porque no admite ninguna orientación, ningún orden. Aquí lo que se juega, detrás de todo esto, es la afirmación de un orden en la sexualidad humana. Los antiguos filósofos, muchos antes de la aparición del cristianismo, reconocieron como algo espontáneo y natural cuando hablaron de la virtud de la templanza”.

“Luego me parece que aquí hay un problema cultural y social que tiene que ver con el futuro de la Argentina. De una manera o de otra esta promoción del aborto como también esta promoción de la esterilización quirúrgica, que está sobre el tapete sancionada en la Legislatura nacional, tiende en definitiva a que la población argentina no crezca”.

“Lo mismo que estas iniciativas que estamos señalando en el fondo son una verdadera estafa para la auténtica formación de la juventud argentina porque no estamos diciendo lo que hay que decir que no se puede usar de cualquier manera estas realidades esenciales sino que es necesario una educación verdaderamente integral que se base en una concepción correcta de la persona”.

EDUCACION SEXUAL Y ABORTO

“La Iglesia no está en contra de la educación sexual. Aquí en La Plata la tenemos instrumentada ya, solo que a la educación sexual yo la llamaría una educación para el amor, la castidad, el matrimonio y la familia”.

“Esta educación no debe ser sólo una información parcializada y reparto de anticonceptivos y preservativos como quieren hacer los encargados de la salud nacional”.

EL DIA DEL NIÑO Y UN NIÑO QUE VA A NACER

“Terminamos hablando de la buena noticia de ese niño que va a nacer, en vísperas del Día del Niño. Quisiera recordar una frase de William Wordsworth, un gran poeta inglés, que dijo que “el niño es el padre del hombre”. Lo valioso que encierra esta frase es ayudarnos a dar cuenta de la importancia tan grande del niño. Lo que le pase, lo que podamos darle o el cuidado que le otorguemos a un niño es fundamental para su desarrollo futuro. El hombre que será depende del niño que es. Por eso cuidemos al niño con dedicación y cariño”. FIN



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Publicado por Desconocido @ 14:01  | Pelayo, su historia
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sábado, 12 de agosto de 2006



LUIS DE MOYA. Sacerdote y médico

Este sacerdote de 53 años y natural de Ciudad Real no hablará hoy directamente de sus dos oficios, sanar almas y cuerpos, sino de un hecho luctuoso. La muerte de Jorge León hace unos días con la ayuda de una mano desconocida y buscada –amiga, según los familiares y demás allegados– reabre el viejo debate de la eutanasia. Desde luego, no ha tenido la repercusión que tuvo el filme Mar adentro, que contó la cruzada de Ramón Sampedro en pos de su muerte provocada. De hecho, en el filme de Amenábar, el actor José María Pou le llegaba a parodiar...
sobre la marcha
Luis de Moya


Javier M. Faya (SPC)
Diario de Burgos, lunes 15 de mayo de 2006.



Sin miedo: cómo afrontar la enfermedad y el final de la vida
Miguel Ángel Monge

Resulta sumamente complicado entrevistar a un ser humano porque otro, al que sólo le unía una carga, ha muerto asistido. Quizás sea Luis un adalid de la cruzada contra la eutanasia. Y su caballo chirría porque tiene ruedas y parece eléctrico.

¿Cómo llegó a esta situación? Un accidente supongo.

Parece que me dormí conduciendo regresando de Ciudad Real el 1991. Como consecuencia quedé tetrapléjico.

¿Ser cura le ha ayudado a sobrellevar su particular cruz?

Pienso que sí, porque la fuerte convicción de ser hijo de Dios y, por así decir, predilecto por e sacerdocio, ha hecho que me sintiera siempre seguro: que nada, me iba a ser insoportable, aun que me no fuera capaz, desde luego, de explicar cómo podría ser en la práctica. La vida y e tiempo no han hecho sino con firmar aquellas expectativas.

¿Que sintió al saber de la muerte de Jorge León?

Antes que nada, comprensión con pena, sin compartir en absoluto el modo de proceder. Respecto a Jorge me he limitado, suspender el juicio. Porque no soy nadie para juzgar: quien juzga es Dios, conocedor de los corazones. También porque me pareció que, una vez más, se estaba manipulando la información, utilizando el caso para promover la eutanasia.

¿Cree que lo podía haber evitado?

Según he leído no hubiera hecho falta matarlo intencionada mente. Podría haber fallecido tranquilamente en su casa, sin dolor alguno, y en muy poco tiempo, con los cuidados razonables, simplemente prescindiendo de algunos de las ayuda: extraordinarias que lo mantenían con vida, según el autor de comentario leído el otro día; tu médico auténtico experto en cuidados paliativos. Según parece estas medidas terapéuticas no eran necesarias para una atención correcta desde el punto de vista ético.

¿Opina que tal vez no se sabe mucho de lo que son realmente los cuidados paliativos?, ¿se tienden a confundir los términos tal vez?

Existe todavía un gran desconocimiento de los cuidados paliativos y, de modo especial, de lo que es una muerte digna y de lo que significaba verdaderamente ayudar a morir.

¿Cree que podría sobrevivir a una situación tan complicada como ser tetrapléjico una persona que fuera atea?

En mi opinión, un ateo lo tiene bastante más difícil, porque toda su esperanza se termina cuando no entiende que la vida le pueda compensar ya desde un punto de vista físico. La fe en Dios, por el contrario –la que conozco, el catolicismo–, incluye el convencimiento de que tenemos un Padre infinitamente bueno y omnipotente. Como es natural, no podemos entender cómo es esto. Pero la vida con esa persuasión –es, por otra parte, mi experiencia– confirma que el día a día siempre es posible contando con Dios, por muy duras que parezcan –o uno pueda llegar a imaginarse a menudo– las circunstancias presentes o que puedan sobrevenir.

¿Vio la película Mar adentro?, ¿qué opina de ella?, ¿mereció tantos premios?

Finalmente la vi, cuando todo eran comentarios y me pedían salir al paso y dar explicaciones a mi pretendida intervención en la historia. Por supuesto que un director de cine no tiene por qué contar una trama real. En ese sentido no me molesta en absoluto la película que, según parece, es un buen trabajo en su género. Lo que no me parece bien es que se haya presentado como la historia de la vida y muerte de Ramón Sampedro; porque no es verdad.

¿En qué se basa para afirmar esto?

Me basta para asegurarlo la escena de mi papel, que nada tiene que ver con lo que sucedió. Me pregunto, por consiguiente, por la veracidad de lo demás.

Se dice que le ridiculizan en la misma, ¿qué sintió al verlo?

No. No es posible: no me imagino al director intentando algo contra mí. Además, me temo que el resultado -sin siquiera juzgar intenciones- es algo bastante peor, porque no se ofende a una persona, en el fondo muy poco relevante.

Morir dignamente... ¿a qué le suenan esas dos palabras tan esgrimidas?

Morir querido. Morir de acuerdo con la dignidad de persona. Morir como un hijo de Dios. Nada tiene que ver, desde luego, con morir como el caballo que se rompió la pata, nunca será ya el mismo y queda descartado para las carreras. Una inyección letal, en ese caso, es lo adecuado para evitarle el sufrimiento. Porque al caballo en cuestión no se le quiere en sí mismo, no lo merece; la persona, en cambio, sí; y en esto está su dignidad. 0 mejor, ese amor incondicional lo merece por su dignidad.

¿Por qué tenemos que soportar el dolor? las mujeres dan a luz con anestesia epidural en muchos casos, vamos, siempre que pueden.

El ejemplo de la epidural es perfecto. Perfecto para manifestar que es bueno quitar el dolor cuando se puede; es decir, lo que se puede mientras no se produzcan daños irreparables; como serían en el caso mencionado, por ejemplo, lesiones para la madre o el niño. De hecho, hasta que esa técnica anestesista no estuvo bien desarrollada no se aplicó en ginecología. Pero es que el dolor es inevitable, acompaña siempre a la condición humana, aunque pretende tomar fuerza la idea de que hay que revelarse ante todo dolor, ante toda modestia, toda incomodidad, todo disgusto, incluso todo capricho insatisfecho. Lo cual es, desde luego, un error y una pretensión ilusoria. Por lo demás, está muy claro que una cosa es quitar el dolor y algo muy diferente matar a la persona. La buena medicina sabe quitar el dolor. Precisamente el otro día leía la queja de un médico joven que empieza su especialidad en oncología: Nunca me hablaron de medicina paliativa en mis estudios.

¿Qué le diría a una persona cuya movilidad sea casi nula?

Que recuerde que no es un caballo ni un pájaro, que la grandeza de su vida está en su cabeza y su corazón. Y que si quiere más detalles que me pregunte o que lea sobre la marcha: www.fluvium.org/textos/documentacion/sobrelamarcha.htm, donde intenté reflejar algunas experiencias y reflexiones después de quedar tetrapléjico.

¿Cree que los medios ayudan en estos casos al abrir un debate?

Más bien inducen al debate.

La ministra Salgado dice que no estamos preparados para debatir sobre la eutanasia. ¿Lo estaremos?

No soy profeta y mucho menos me quiero imaginar lo que la ministra pretende con esa afirmación.

¿Qué le sugiere la palabra eutanasia?

Algo muy viejo y conocido, que se ha llevado a cabo cuando se pensó que el hombre no era digno de sí mismo. La historia está llena de ejemplos, por mucho que algunos los ponen entrar paréntesis –después de haberlos criticado justamente y sin piedad– cuando se trata de promover la eutanasia.

¿Y muerte dulce?

Una contradicción terminológica, como el fuego frío.

Cuidados paliativos...

La asignatura pendiente.

¿Es un castigo divino el hecho de que una persona esté muerta en vida, como dicen muchos?

Para nada. Sobre todo porque la frase misma no se entiende. Y no me parece que se diga tanto.

La muerte de Juan Pablo II fue dolorosa y lenta. Nadie olvida su ultima aparición pública. ¿Cree que lo hizo para plantarle cara a los defensores de la eutanasia?

No.

¿Tendría usted la misma fuerza si estuviese postrado en una cama?

Si

Clonación, eutanasia, ingeniería genética, madres de alquiler... ¿Hacia dónde vamos?

Son manifestaciones del pretendido endiosamiento humano, casi tan viejo como el hombre.



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Publicado por Desconocido @ 19:42  | Eutanasia
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Mucha gente en el movimiento Pro-Vida se muestra reticente a hacer una conexión entre los anticonceptivos y el aborto. Insisten en que son asuntos muy diferentes--que existe toda la diferencia del mundo entre la anticoncepción, la cual impide que una vida llegue a formarse, y el aborto, que elimina una vida que ya se ha formado.

Con algunos anticonceptivos no sólo existe un eslabón de unión con el aborto, sino que ambas cosas tienen la misma identidad. Ciertos anticonceptivos son abortivos y provocan un aborto temprano. El Dispositivo Intrauterino (DIU) evita la implantación del huevo fertilizado (un pequeño ser humano en la matriz. La píldora no siempre detiene la ovulación, sino que también impide que el embrión se implante y, por supuesto, la nueva píldora RU-486 actúa abortando del todo al nuevo feto, al nuevo bebé. Aunque algunos en el movimiento Pro-Vida se pronuncian contra los anticonceptivos que son abortivos, generalmente se abstienen de hablar claro sobre el tema de la contracepción.



La contracepción no crea la “necesidad” de abortar

Esto me parece absolutamente falso. Creo que no progresaremos en el establecimiento de una sociedad donde toda nueva vida pueda estar segura, donde lleguemos realmente a desarrollar respeto por la vida, donde el aborto sea un recuerdo terrible en vez de una terrible realidad, hasta que no reconozcamos que hay muchas conexiones significativas entre la contracepción y el aborto, y hablemos valientemente de esta verdad. Es necesario darnos cuenta de que una sociedad en la que se usan ampliamente los anticonceptivos tendrá dificultades para mantenerse libre de abortos y es que los estilos de vida y las actitudes que fomentan la contracepción producen presuntamente la necesidad de abortar.

Planned Parenthood vs. Casey, el reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia que ratificó la decisión Roe vs. Wade, afirma: “En algunos aspectos críticos el aborto tiene el mismo carácter que la decisión de recurrir a la contracepción… durante dos décadas de desarrollo económico y social, las personas han organizado (sus) relaciones íntimas y han hecho elecciones que definen la visión que ellas tienen de sí mismas y del lugar que ocupan en la sociedad, dependiendo de la disponibilidad del aborto en caso de que llegue a fallar la contracepción.”

La decisión de la Suprema Corte vuelve totalmente inútil cualquier esfuerzo de “exponer” lo que verdaderamente está detrás del apego de la era moderna al aborto. Como afirma ingenuamente la Suprema Corte, necesitamos del aborto a fin de poder continuar con nuestro estilo de vida antinatalista. No es porque los anticonceptivos sean poco efectivos, que un millón y medio de mujeres al año recurre al aborto como remedio a la falla de los mismos. Son las “relaciones íntimas” propiciadas por los anticonceptivos lo que vuelve “necesarios” los abortos. Aquí, “íntimas” es un eufemismo y un engaño. Aquí, la palabra “íntimas”, significa “sexuales”, no “amorosas ni cercanas”. En la mayoría de los casos, el aborto es resultado de relaciones sexuales en las que hay poco intimidad y amor verdaderos, relaciones en las que no hay cabida para un bebé, que es la consecuencia natural del acto sexual.

Expertos cuestionan la “alarma” respecto a la sobrepoblación

La Suprema Corte, sin embargo, se muestra inusualmente ingenua. A menudo, el entusiasmo por la contracepción se ostenta en razones más “nobles”. Por ejemplo, muchos piensan que la contracepción es crucial para controlar lo que se percibe como una gran explosión demográfica. Pero la mayoría de la gente desconoce que existen estudiosos muy serios, que cuestionan la legitimidad de la alarma creada respecto a la sobrepoblación en la mayoría de los países de la tierra. Expertos como Ben Wattenberg, Julian Simon y Jacqueline Kasun sostienen que algunos países, especialmente en Occidente, encaran ya problemas para reponer la población, y puesto que no estamos reproduciendo nuestra población, en el futuro afrontaremos tiempos muy difíciles en el aspecto económico. Estos estudiosos piensan que el problema, incluso en regiones evidentemente sobrepobladas, es primordialmente político y económico más que demográfico--esto es, el problema no es que hay demasiada gente, sino una inadecuada distribución de la riqueza.

Pero el tema aquí no es la sobrepoblación ni los méritos anticonceptivos como un medio para combatir la sobrepoblación. El control demográfico no es la causa principal del entusiasmo de la era moderna por la contracepción. Más bien, la contracepción es actualmente enarbolada como la solución a los problemas resultantes de la revolución sexual; muchas piensan que anticonceptivos mejores y el uso más responsable de los mismos, reducirá el número de embarazos no deseados y de abortos, previniendo al mismo tiempo y hasta cierto punto la propagación de enfermedades de transmisión sexual.

Para avalar el argumento de que un uso más responsable de los anticonceptivos reduciría el número de abortos, algunos sostienen que la mayoría de los abortos se practican con propósitos anticonceptivos”. Es decir, pocos abortos se practican porque la mujer fue víctima de una violación, de incesto o porque el embarazo pone en peligro su vida, porque espera que su hijo nazca con defectos o malformaciones. Más bien, la mayoría de los abortos se realizan porque hombre y mujeres que no quieren un bebé están teniendo relaciones sexuales y enfrentan embarazos que no planearon ni desean. Puesto que su anticonceptivo falló o ambos fallaron en usar un anticonceptivo, recurren al aborto como remedio. Muchos creen que si se pudieran convencer a los hombres y mujeres que usaran responsablemente los anticonceptivos, se reduciría el número de embarazos no deseados y por tanto el número de abortos. Hace treinta años esta postura hubiera podido ser plausible, pero hoy no. Hemos vivido treinta años de una cultura penetrada por el uso de anticonceptivos y el aborto; no podemos seguir pensando que un acceso mayor a la contracepción reducirá el número de abortos. Más bien, donde quiera que la contracepción es más disponible, se incrementa notablemente el número de embarazos no deseados y de abortos.

La revolución sexual no es posible sin anticonceptivos

La conexión entre la contracepción y el aborto es primordialmente ésta: los anticonceptivos propician el tipo de relaciones e incluso el tipo de actitudes de carácter moral que predisponen al aborto. La mentalidad antinatalista considera las relaciones sexuales como si éstas no tuvieran nada que ver con los bebés; considera a los bebés como un “accidente” de la relación sexual, una intrusión indeseable, una carga. La revolución sexual no es afecta a reconocer—y tampoco le confiere un espacio a—la conexión entre la relación sexual y el bebé. La revolución sexual simplemente no fue posible hasta que se dispuso los métodos contraceptivos confiables.

Lejos de ser un freno para la revolución sexual, la contracepción es el combustible que puso en marcha la revolución sexual y lo que le permite seguir creciendo a un ritmo frenético. En el pasado, muchos hombre y mujeres se refrenaban de sostener uniones sexuales ilícitas sencillamente porque no estaban preparados para enfrentar la responsabilidad de ser padres. Pero una vez que aparecieron anticonceptivos relativamente confiables, cayó la barrera que ponía límites al sexo fuera del matrimonio. La conexión entre el sexo y el amor también desapareció rápidamente, desde que el uso de anticonceptivos comenzó a generalizarse, se ha hablado mucho y se ha vuelto totalmente aceptable la práctica del sexo casual y por diversión. El significado profundo inherente a la relación sexual se ha perdido de vista; la facultad de involucrarse en relaciones sexuales con otra persona ya no es el resultado de la disposición a tener un hijo con alguien y afrontar los compromisos que esto implica. Los anticonceptivos reducen a la pareja a un mero objeto sexual, puesto que permiten tener relaciones íntimas sin ningún compromiso.

La facilidad con la que se dan las relaciones sexuales se acompaña ahora con igual facilidad y descuido en el uso de anticonceptivos. Los estudios demuestran que las mujeres que abortan conocen perfectamente bien los métodos de control natal; la gran mayoría—ochenta por ciento—son usuarias experimentadas de anticonceptivos, pero muestran descuido e indiferencia en su uso por diversas razones. Una investigadora reporta que las razones son éstas: en vista de que algunas han roto con su pareja sexual, creen que ya no necesitarán usar anticonceptivos, pero de todos modos siguen siendo sexualmente activas. A otras les disgusta someterse a un examen médico para obtener una prescripción de la píldora así como los inconvenientes que implica el adquirir los anticonceptivos. A muchas mujeres solteras no les agrada considerarse como sexualmente activas; usar anticonceptivos les crea un conflicto con la imagen que tienen de sí mismas. La falla en el uso de control natal es un signo de que muchas mujeres se sienten incómodas por ser sexualmente activas. Esto es, muchas de las mujeres están involucradas en una actividad que, por alguna razón, no desean admitir.

A menudo, los embarazos que terminan en aborto son planeados

En el libro Abortion and the Decision not to Contracept, la investigadora y científica pro-aborto, Kristin Luker, intentó descubrir por qué habiendo disponibles tantos métodos de control natal, tantas mujeres virtualmente todas ellas conocedoras de los anticonceptivos—tenían embarazos no deseados y abortos. Las conclusiones de su estudio sugieren que no es un simple “descuido” o “irresponsabilidad” lo que lleva a las mujeres a abortar sino que a menudo los embarazos que terminan en aborto son planeados o el resultado de un riesgo calculado. Luker descarta algunos de los puntos de vista comúnmente argumentados sobre porqué abortan las mujeres, niega que se trate generalmente de jovencitas presas del pánico o mujeres solteras que, sin no abortan, tendrían hijos ilegítimos. También sostiene que las estadísticas demuestran que el aborto no es un acto desesperado usado por mujeres de pocos recursos, mujeres “dependientes” de la asistencia social, o que tiene más hijos de los que pueden mantener. Ella trata de discernir cuál fue la razón que tuvieron las mujeres para no usar anticonceptivos, a pesar de ser usuarias experimentadas de los mismos y conocer los riesgos de no usar un método de contracepción. Luker parece comprobar en su estudio que “los embarazos no deseados son el resultado final del proceso de una decisión informada. Que el embarazo ocurrió de cualquier modo, en las mujeres de este estudio, porque la mayoría de ellas intentaban alcanzar otras metas, aunque muy difusas, que simplemente prevenir un embarazo.”




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Publicado por Desconocido @ 18:46  | Pildora Dia Despues
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Enrique Monasterio

Tengo en el disco duro del portátil una carpeta que llamo "congelador". Allí voy guardando desde hace años anécdotas verídicas, notas de prensa, sucesos más o menos relevantes, frases oídas al pasar y docenas de ocurrencias personales, con la esperanza de que, descongeladas y bien aderezadas, sirvan de algo en el futuro.

Pocas veces hasta ahora he recurrido al congelador; pero hoy, al enfrentarme con el artículo de mayo, he abierto esa carpeta en busca de alguna vieja anécdota. He aquí una que casi había olvidado.

En marzo de 1996 fui a un gran hospital de Madrid para visitar a un amigo al que iban a operar del corazón. Estuve unos minutos con él, y al salir -¡qué importante es vestir "de uniforme" en estos casos!- fui abordado por una señora mayor. Me dijo que su marido iba a entrar en el quirófano, y quería hablar antes con un sacerdote.

-Tenga en cuenta, padre, que tiene la cabeza un poco perdida...

Al cabo de diez años me resulta imposible recordar el rostro del enfermo. Tampoco anoté su nombre, creo que era Juan, pero no he olvidado su mirada entre tímida e irónica ni su piel reseca y traslúcida, como un envoltorio de papel arrugado, demasiado grande para tan poca carne.

Después de confesarse, me sujetó la mano con inopinada energía. Tenía el pulso acelerado y caliente. No quería que me marchara. Tampoco que llamase a su mujer.

Empezó a hablar despacio, buscando con esfuerzo el vocablo preciso y repitiéndolo cuando al fin lo encontraba, como para tatuárselo en la memoria. Me dijo que era navarro y que había trabajado como médico en un gran pueblo de La Mancha. Sus restantes palabras, tal como las apunté entonces en el congelador, son éstas:

-"Todos los moribundos piensan en sus madres. Yo lo he visto muchas veces en los hospitales. Y ahora me estoy muriendo yo. Esta operación servirá sólo para la prórroga y para que tengan tiempo de ir grabando el epitafio. A lo mejor ni eso.

"Quiero mucho a mi mujer. Hemos estado juntos casi sesenta años, y sin ella no sabría dónde he puesto las gafas. Ya com-

prendo que es una pobre declaración de amor... De mi madre no tengo memoria. Murió cuando yo era muy chico. Sólo conservo una foto que no me dice nada. Está amarilla y fría como un cadáver.

"Le cuento esto porque no tiene lógica que todos los días sueñe con ella. Y cuando estoy despierto, a veces la sigo viendo. Si se lo explico a mi hijo, que también es médico, me dirá que ando mal de la cabeza y que hay que ajustar el litio. Este chico todo lo resuelve a base de litio. Pero el caso es que la veo, y, aunque no se parece en nada a la fotografía, sé que es mi madre porque ella me lo dice. Pero como es muy joven y sonríe, me estaba preguntando si no será la Virgen. ¿Qué piensa usted, padre?"

No anoté mi respuesta, pero sí que hablamos casi una hora más. A Juan, en efecto, se le iba un poco la cabeza, pero era hombre reciamente cristiano que hablaba de la Virgen, de su mujer, de Dios, de las gafas, del santo patrón del pueblo y de las pastillas que debe tomar cada seis horas, sin salir de la misma oración subordinada. Todo era igualmente real y cercano.

Rezamos juntos un misterio del Rosario. Le hice notar que, en el avemaria, acudimos a nuestra Madre para que nos proteja en los dos únicos momentos importantes de la vida: ahora y la hora de la muerte. Al fin y al cabo, el pasado ya no existe y del futuro ni siquiera sabemos si llegará. El "ahora" es lo importante...

-...y la muerte.

-Sí. Cuando esos dos momentos coincidan, ¿qué madre no saldría al encuentro de su hijo?

San Alfonso María de Ligorio escribió en el siglo XVIII un librito titulado Las glorias de María en el que recoge docenas de tradiciones y leyendas marianas, a cual más ingenua y milagrosa.

La mía es menos pintoresca, pero tal vez sirva para este mes de mayo que dedicamos a la Señora.

Y conste que, en mi opinión, el problema del litio es irrelevante en esta historia


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Publicado por Desconocido @ 13:33  | Para pensar
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viernes, 11 de agosto de 2006


Un especialista de la Universidad de Navarra advierte de la extensión del fenómeno ‘light’ a la afectividad humana

- Según José Benigno Freire, este planteamiento también afecta a las vacaciones: “Se busca la diversión sin pensar en las consecuencias posteriores”

El profesor José Benigno Freire.

Foto: Manuel Castells


“Café sin cafeína, chocolate que no engorda o cerveza sin alcohol son algunas de lasmanifestaciones del fenómeno ‘light'. Sin embargo, no sólo responden a un comportamiento snob; detrás se encuentra un entramado psicológico de gran calado que se deriva de la sociocultura actual”. Así se expresó hoy José Benigno Freire, profesor de la Universidad de Navarra. El especialista imparte estos días el curso “Psicología de la afectividad”, organizado por el Instituto de Ciencias para la Familia.

Según explicó, este planteamiento se da a lo largo de todo el año, también durante las vacaciones de verano: “Se quiere un acto, pero no sus consecuencias lógicas. Se busca la mayor diversión posible y no se tienen en cuenta las implicaciones. Resulta normal acabar fatigado tras once meses de trabajo intenso y que el cuerpo necesite unos días para sacudirse de encima el agotamiento. Y todavía es más normal que después de semanas de holganza cueste retomar el estricto ritmo de la vida ordinaria”.

Distinción entre lógica y emoción

José Benigno Freire denunció que algunos no distinguen entre el producto y su sucedáneo, pues “saben igual y gustan lo mismo”. En su opinión, trasladar esta filosofía ‘light’ a las personas significa que “muchedumbres enteras son incapaces de distinguir entre lo lógico y lo emocional. Se valora el comportamiento exclusivamente en clave de imágenes y de sensaciones, de sentimientos”.

“Si nos dejamos arrastrar por los deseos momentáneos -añadió-, el comportamiento del hombre se vuelve contradictorio, y lo peor es que se percibe como habitual y razonable. Pero es imposible actuar como nos viene en gana sin grave riesgo de pérdida de la propia identidad”.

Por otro lado, el profesor de la Universidad de Navarra advirtió de un fenómeno relacionado, el Síndrome de Sissí, que consiste en que “personas depresivas encubren su abatimiento vital con un comportamiento activo y positivo frente a la vida”. En sus palabras, “la sociedad del bienestar lleva mal el soportar situaciones desagradables. Un truco ingenioso para ahorrarnos las pequeñas molestias del vivir consiste en buscar un fármaco que nos alivie los síntomas o psicologizarlas, trasladando a otro nuestra responsabilidad personal”.

Instituto de Ciencias para la Familia




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Publicado por Desconocido @ 14:55  | Educación
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jueves, 10 de agosto de 2006



"Un sacerdote salvó mi vida" Celine Dion, célebre cantante del tema "Titanic"



La multifacética estrella de la canción Celine Dion sorprendió a la prensa de la farándula al declarar que, en buena medida, le debe la vida a un sacerdote católico que en su natal Canadá, animó a su madre a no recurrir a un aborto.

Dion, que se encuentra esperando un bebé, confesó por primera vez que su madre se sintió devastada cuando se enteró que esperaba su hijo número 14, y decidió entonces recurrir a un aborto.

Sin embargo, el sacerdote de la familia le dijo a la madre de Celine que no podía acabar con una vida que no le pertenecía. "El sacerdote le dijo (a mi madre) que ella no tenía derecho a ir contra la naturaleza. Por eso tengo que admitir que, en un sentido, le debo mi vida a aquel sacerdote", dijo la célebre cantante del tema de "Titanic". Apenas mi madre se recuperó del desánimo, no perdió un solo minuto en autocompadecerse, y me amó tan apasionadamente como había amado a todos", concluyó la cantante.

WASHINGTON DC, 11/01/01 (ACI)



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Publicado por Desconocido @ 20:16  | Testimonios sobre aborto
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martes, 08 de agosto de 2006



La prestigiosa organización provida, STOPP Planned Parenthood (“Detengamos a Paternidad Planificada”) denunció en uno de sus más recientes boletines que la Compañía Walt Disney World donó $20.000 a la filial de la internacional abortista IPPF en EEUU: Planned Parenthood (“Paternidad Planificada”).



Las siglas “IPPF” denotan en inglés a la Federación Internacional de Planificación de la Familia. La IPPF es la federación de organizaciones no gubernamentales (ONGs) que más promueve el aborto, la anticoncepción (incluyendo la que es abortiva) y la “educación” sexual hedonista en el mundo entero. Para obtener más información sobre la IPPF y Planned Parenthood, visite, en el portal de VHI, http://www.vidahumana.org, el siguiente enlace: http://www.vidahumana.org/vidafam/ippf/ippf_index.html.



Paternidad Planificada de la ciudad de Orlando, Estado de la Florida, fue una de 38 organizaciones que recibieron dinero de la Compañía Disney. Según esta filial de Paternidad Planificada, los $20.000 que Disney le ha donado serán utilizados, para “desarrollar un programa de educación para jovencitas y sus amigas que culminará en una cumbre sobre la importancia de la toma de decisiones positivas”.



Según STOPP, en realidad este programa consistirá en adoctrinar a las jóvenes con la ideología de libertinaje sexual de Paternidad Planificada, para que luego estas mismas jovencitas corrompan a sus amiguitas con esta misma inmundicia.



Esta no es la primera vez, informa STOPP, que Disney subsidia la destructiva labor de Paternidad Planificada de Orlando (cerca de cuya ciudad se encuentran los parques de Disney). En el 2004, esta filial del grupo abortista recibió $18.500 por parte de Disney, para su Centro de Recursos para Adolescentes.



Para dar una idea, aunque sea breve, sobre la ideología de permisivismo sexual de Paternidad Planificada de Orlando, STOPP cita del portal de la filial abortista, donde se dice lo siguiente:



“Paternidad Planificada del Gran Orlando reconoce que el sexo y la sexualidad son parte de la vida, una parte de quiénes somos, ya sea que practiquemos la abstinencia o que tengamos relaciones sexuales. Comprendemos que, como adolescente, necesitas un lugar seguro y solícito, donde puedas recibir servicios de salud reproductiva que sean confidenciales, económicamente asequibles y sin que seas juzgada. Necesitas un lugar donde puedas recibir respuestas confiables y exactas a las preguntas que tengas respecto de la sexualidad y la salud sexual”.



El carácter diabólico de la ideología pansexualista de Paternidad Planificada se percibe con toda claridad, cuando se entiende el significado del término eufemístico de “salud reproductiva”. Este término, tal como es utilizado por Paternidad Planificada y el resto de la plétora de organizaciones abortistas, como la ONU, “Católicas por el Derecho a Decidir” y la propia IPPF, incluye en su significado al aborto, tanto quirúrgico como farmacológico (píldoras, dispositivos intrauterinos, etc), así como la “educación” sexual hedonista que los promueve. Para obtener más información sobre este engañoso término, visite, en el portal de VHI, el siguiente enlace: http://www.vidahumana.org/vidafam/muerte/estrategias_index.html.



Por lo demás, en esta declaración de Paternidad Planificada, citada arriba, se comprende claramente su desdén por los derechos de los padres, por la manera en que usa la palabra “confidenciales”, para referirse a sus mal llamados “servicios”. También aflora con toda claridad la creencia de esta malévola organización en una “moral” relativista, cuando dice: “ya sea que practiquemos la abstinencia o que tengamos relaciones sexuales” o cuando les dice a las chicas: “sin que seas juzgada”.



STOPP nos recuerda que los miles de dólares que Disney le da Paternidad Planificada provienen de los millones de personas que visitan sus parques, casi siempre para traer a sus niños a disfrutar de los mismos. STOPP nos pide a todos que consideremos esta información a la hora de planificar nuestras vacaciones.



STOPP también nos pide que consideremos la visita a Universal Studios como una alternativa. Universal Studios, hasta ahora, no está en la lista de los que apoyan económicamente a Paternidad Planificada.



Incluso, STOPP nos sugiere que demos un paso más. Si decidimos ir a Universal Studios, guardemos los recibos de los boletos de entrada y enviémoslos a Disney, diciéndoles que hubiéramos gastado ese dinero en los parques de Disney, si esa compañía no le hubiera dado fondos a Paternidad Planificada.



¿No es mala idea, verdad?

Y quien dice eso dice libros, DVD, etc.



Fuente: “Disney gives $$$ to Planned Parenthood,” Wednesday STOPP Report, 21 de junio del 2006. Email: stoppreport-request@lists.all.org. Portal: http://www.all.org/stopp. Archivos: http://www.all.org/stopp/report.htm.



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Publicado por Desconocido @ 19:27  | Dignidad humana ultrajada
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Una muy hermosa canción del cantante Nick Cannon que de paso es un testimonio. Pocas veces escuchamos qué puede decir un niño que ha sobrevivido a un aborto o a una intención de aborto. Este es el caso de Nick que canta y agradece a su madre por su decisión:




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Publicado por Desconocido @ 12:40  | Imágenes
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lunes, 07 de agosto de 2006


A. S./LOGROÑO
Entre los enfermos con patologías mentales, la incidencia de los alucinógenos, especialmente de las anfetaminas y de las drogas de diseño, se sitúa en índices del 13,6 y el 8,6%, porcentajes relativamente bajos en comparación con el cannabis o la cocaína. Pero los expertos temen que estas cifras se disparen en los próximos años: los efectos de las pastillas aparecen tiempo después del consumo. Pueden pasar incluso décadas. Y estas sustancias se encuentran muy extendidas en los jóvenes de hoy, que pueden convertirse, según los especialistas, en los enfermos de mañana. «En muchos adolescentes, los efectos del éxtasis permanecen en estado de latencia», explica Iván Santolalla, uno de los autores del estudio. El investigador añade que «los problemas psicológicos llegarán con el tiempo».

No es una suposición, sino una certeza. Los expertos riojanos han descubierto que un importante segmento de población entre 45 y 55 años sufre ahora trastornos de personalidad y baja autoestima. Las causas deben buscarse en la proliferación del uso de anfetaminas en los años 80 entre personas que entonces rondaban la treintena y necesitaban 'ayuda' para cumplir con sus obligaciones personales o sociales. «En aquel momento, e inmediatamente después, no sufrieron las consecuencias de las pastillas que tomaron, pero las enfermedades psicológicas han llegado con el tiempo», concluye Iván Santolalla.

Los expertos advierten de que las consecuencias del éxtasis aparecerán en los consumidores antes incluso que las de las anfetaminas, y de una manera más dañina. De hecho, ya empiezan a acudir a las consultas médicas pacientes que consumieron drogas de diseño hace ocho y diez años.


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domingo, 06 de agosto de 2006




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sábado, 05 de agosto de 2006

Enrique Monasterio




Un retrato robot

Son altos, generalmente rubios, de piel tersa y dentadura blindada por la ortodoncia. Lucen pelusilla de albaricoque en la epidermis, y huelen a Nenuco. No han oído hablar de las paperas, de la tosferina ni de los sabañones. Conocen el sarampión por la literatura y la seborrea por los anuncios de la tele.

No han sufrido mucho, la verdad: apenas un leve acné en la edad del pavo, y algunas espinillas, curadas con clerasil. Son guapos de puro sanos, metabólicamente hermosos, con esa belleza insolente que tienen los animalitos de exposición. No vivieron ninguna guerra –ni falta que les hace– ni más revoluciones que las musicales. Dios los libró del hambre de la posguerra, del estraperlo y del aceite de hígado de bacalao. No necesitaron abrasarse la epidermis con cataplasmas de linaza; todo lo más, unos untes de Vicks Vaporub. Mastican chicle sin azúcar y desayunan toneladas de cereales flotantes sobre hectolitros de leche pasteurizada, envasada en tetrabrick.

Pertenecen –según el antropólogo Kloster– a la dan up generation o generación danone; pero no es justo llamarlos generación, ya que la mayoría de los de su edad viven en órbitas más modestas y corrientes. Mejor sería calificarlos de tribu. Sí, eso es, se trata de la más acomodada, lustrosa y civilizada de las tribus urbanas.

Ellas son fuertes y grandes, a veces un poco chicotes; ellos también. Son moderadamente ricos, limpios de cuerpo y, según como se mire, también de alma; macizos, compactos y saludables; sensibles ante las desgracias ajenas y compasivos con los animales domésticos. A veces son piadosos con sus padres, y casi siempre, encantadores con el prójimo.

En su habitación, empapelada de pósters, hay un ordenador conectado a internet, una tele, un equipo de música con cuatro bafles, un móvil que le trajeron los reyes, las llaves de la moto y metros cúbicos de ropa en los armarios: pantalones vaqueros (Levis, Liberto, Dockers, Pepe jeans…), zapatillas (Reebok, Nike, Adidas), catorce cinturones y un mando a distancia para controlarlo todo desde la cama.

No hay efectos sin causa

Su centro de gravedad es la nevera. Tan práctico electrodoméstico les permite desayunar, comer y cenar a la carta, sin oír aquella vieja y odiosa amenaza materna:

—¡Si no te lo comes ahora, te lo encontrarás para la cena!

Eran otros tiempos, probablemente fascistas, en los que se atentaba contra los derechos humanos más elementales.

Los chicos de la generación danone suponen que entre esos derechos humanos, el más irrenunciable es el derecho al placer, al confort civilizado, que aún no está reconocido oficialmente por las Naciones Unidas, pero pronto aparecerá en alguna relación o manifiesto. Sentirse a gusto con el propio cuerpo, es el ideal supremo y el punto de referencia más elevado de todo su sistema moral.

—Hija mía –exhortan las madres bimbollo a sus hijas danone– haz lo que sientas que debes hacer. Lo importante es que seas tú misma.

Con tan saludables y sencillas admoniciones, el riesgo de agobiarse o de sentirse culpable es mínimo.

Por increíble que parezca

Son los primogénitos del estado del bienestar, los herederos de la revolución más egoísta de la historia: la revuelta primaveral del 68, en la que sus padres lucharon por una sociedad sin tabúes.

Aquella aventura estudiantil tuvo como protagonistas a los chicos mejor alimentados y más conformistas del Planeta. Con sus pantalones campana, sus guitarras eléctricas, sus melenas al viento y sus canciones/protesta de luxe, no luchaban por la liberación de una clase o de un pueblo; envueltos en hermosas palabras –paz, ecología, amor, liberación…–, sólo buscaban librarse del aburrimiento a base de sexo, confort, marihuana fácil y un socialismo light, protector de todos los placeres y perseguidor de intolerantes y puritanos.

Allí comenzó la agonía del marxismo, que fue una plaga triste y devastadora, pero que al menos luchaba y pedía sacrificios a sus adeptos. Lo nuevo que venía era tan malo o peor.

Lo van a superar

De aquella tribu –amortiguada en sus excesos por los años y la obesidad– nacieron los chicos danone. Como digo, son ricos y civilizados, y han aprendido de sus padres que lo importante es cuidar el cuerpo para gozar de él mientras dure. Del alma han oído poco. Vienen –sin demasiada culpa– blanditos como el yogur, sensibles como oropéndolas, cándidamente egoístas como gatos siameses.

Algunos de mis amigos son así, y espero que no se enfaden por esta caricatura. Yo sé que un día se levantarán en armas y harán una revolución de verdad, como las antiguas. Lucharán contra sí mismos, contra los valores mezquinos que recibieron de mi generación.

Y nos mandarán a hacer gárgaras, que ya va siendo hora.




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Publicado por Desconocido @ 19:34  | Humor
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viernes, 04 de agosto de 2006


K.J. Anand lo afirma en la revista «Pain Clinical Updates»

ROMA, miércoles, 7 junio 2006 (ZENIT.org).- El profesor de la Universidad de Kansas K.J.S. Anand, neonatólogo de fama mundial acaba de publicar un estudio en el que demuestra el dolor que siente un feto incluso antes del estado avanzado de gestación.

Anand ha publicado un artículo sobre el argumento en el número de junio de 2006 de «Pain Clinical Updates», la revista oficial de «International Association for the Study of Pain» (Asociación Internacional para el Estudio del Dolor), que es considerada mundialmente la fuente más autorizada sobre el argumento.

Su estudio nace de la necesidad de ofrecer un punto de referencia, alejado de las polémicas partidistas, porque «el dolor fetal tiene tantas implicaciones que exige un enfoque científico independiente de las polémicas sobre el aborto, derechos de las mujeres o inicio de la vida humana», afirma Anand.

Gracias a los estudios de K.J. Anand en los años ochenta, se demostró ya que el recién nacido podía experimentar dolor, por lo que se comenzó a difundir la práctica de suministrar morfina en el momento de las operaciones quirúrgicas a estos pequeños pacientes.

Anand comienza su artículo afirmando que «los precedentes argumentos contra la posibilidad del dolor fetal estaban basados en la inmadurez o la inhibición de las neuronas corticales y los estímulos talamocorticales en el feto, dado que estos elementos son considerados esenciales para una percepción consciente del dolor. Pero la inmadurez o la hipofunción de las neuronas corticales no son en sí suficientes para obstruir el dolor fetal».

El autor incluye explicaciones sobre la actividad y el desarrollo neuronal y presenta ejemplos de percepción sensorial consciente en el feto. Citando investigaciones precedentes, afirma: «En un atento análisis del comportamiento fetal basado sobre el aprendizaje y la memoria, como evidencias de la función psicológica en el útero, Hepper y Shihidullah concluyen que se da una percepción consciente en el feto».

Anand critica los trabajos que ponían en duda la percepción del dolor prenatal, basándose en la peculiaridad del sistema nervioso del feto: «Estos trabajos presuponen que la activación cortical es necesaria para la percepción del dolor por el feto. Este razonamiento ignora el dato clínico de que la ablación de la corteza somatosensorial no altera la percepción del dolor en los adultos».

Por lo que concluye: «La evidencia científica muestra como posible e incluso probable que la percepción del dolor en el feto comience antes del periodo avanzado de la gestación».

«Nuestros actuales conocimientos sobre el desarrollo --añade-- muestran las estructuras anatómicas, los mecanismos fisiológicos y la evidencia funcional de la percepción del dolor que se desarrolla en el segundo trimestre, cierto no en el primero, pero mucho antes del tercer trimestre de gestación humana».

Entrevistado por Zenit sobre el alcance científico de este estudio, el profesor Carlo Bellieni, neonatólogo del Departamento de Terapia Intensiva Neonatal del Policlinico Universitario «Le Scotte» de Siena, ha comentado: «La evidencia científica sobre el dolor del feto encuentra aquí una exposición sistemática por parte de la máxima autoridad mundial».

«La lucha contra el dolor de quien no puede expresarse sale reforzada. Por otra parte, no se puede sostener que el niño prematuro de 500 gramos experimenta dolor y negar que el feto del mismo peso no lo experimenta sólo por el hecho de que está todavía en el útero», puntualizó.




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Publicado por Desconocido @ 11:06  | Para pensar
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jueves, 03 de agosto de 2006


Células madre extraídas de grasa humana pueden ser transformadas en células musculares lisas, lo que ofrecería un nuevo modo de tratar varios tipos de enfermedad cardíaca, gastrointestinal y ciertas dolencias en la vejiga, informaron investigadores en Estados Unidos.

Si bien el experimento no ofrece una manera de convertir una barriga en un estómago delgado, los especialistas dijeron que las células transformadas se contraían y relajaban igual que las musculares lisas.

Ese tipo de células musculares ayudan a que el corazón lata y a que la sangre circule, impulsan el alimento a través del sistema digestivo y hacen que las vejigas se llenen y se vacíen, explicaron los investigadores.

El nuevo estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, es el último en demostrar que la grasa puede ser una fuente rica en células madre, las maestras del organismo.

"El tejido graso otorgaría una fuente confiable de células musculares lisas que podemos utilizar para regenerar y reparar órganos dañados", manifestó la doctora Larissa Rodriguez, profesora asistente del Departamento de Urología de la Escuela de Medicina de la University of California Los Angeles (UCLA).

Rodriguez y sus colegas incubaron células madre derivadas de la adiposidad en una sustanciosa mezcla de factores de crecimiento y proteínas humanas que las incentivaron a convertirse en células musculares lisas.

Los investigadores dijeron que los científicos han estado buscando fuentes de musculatura lisa para lograr reparar órganos y tratar la enfermedad cardíaca, ciertas dolencias gastrointestinales y la disfunción de la vejiga.

"El principal obstáculo de este tipo de enfoque ha sido encontrar una fuente confiable de células musculares lisas saludables, que puedan ser recogidas de manera segura y que requieran una manipulación mínima", escribieron los autores.


GRASA LIMPIA Y SALUDABLE

Una de las posibilidades para obtener estas células ha sido tomarlas de algún órgano del propio paciente.

Sin embargo, los estudios demostraron que las células madre extraídas de un órgano enfermo también presentan daños y no funcionan bien cuando los científicos intentan hacer que crezcan en el laboratorio, para proceder luego al trasplante.

Los trasplantes a partir de la grasa del propio paciente podrían ser utilizados sin necesidad de medicamentos para evitar el rechazo, señaló Rodriguez.

Se han producido células musculares lisas a partir de las madre halladas en el cerebro y en la médula espinal, pero extraerlas de la adiposidad es mucho más fácil, agregó la investigadora.

Las células madre que se encuentran en la grasa son conocidas como multipotentes. Ellas pueden producir una variedad de células y tipos de tejido, aunque no son tan flexibles como las embrionarias.

La semana pasada el presidente George W. Bush vetó un proyecto de ley que hubiera ampliado el financiamiento federal para la investigación con células madre embrionarias.

Bush argumentó que prefería que los investigadores llevaran a cabo experimentos con las llamadas células madre adultas, como las utilizadas en el estudio de la UCLA.

En una segunda investigación publicada en la misma revista, un grupo de especialistas británicos dijo que halló una importante proteína que mantiene a las células madre en una fase inactiva y sin dividirse.

Fiona Watt y sus colegas, de la organización británica Cancer Research UK, estudiaron células madre de la piel humana y descubrieron que una proteína denominada Lrig1 impedía la proliferación de las células epidérmicas.

Cuando la producción de Lrig1 era obturada, las células madre comenzaban a crecer y a dividirse.

Este hallazgo no sólo ofrece importante información para los investigadores especializados en el tema de las células madre, sino que además ayuda a los especialistas en cáncer, indicó el equipo de Watt.

En las personas con cáncer, las células ignoran las señales normales del organismo y se reproducen de manera incontrolable. La proteína descubierta también interviene en la psoriasis.


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Publicado por Desconocido @ 19:37  | Células madre
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miércoles, 02 de agosto de 2006
martes, 01 de agosto de 2006


Franz-Joseph Huainigg, portavoz parlamentario del Partido Popular Austriaco (democristiano) para Discapacitados, comenta en el diario Der Standard (Der Arzt, das Recht und das Kind 19/7/2006) una reciente sentencia del Tribunal Supremo. En esencia, queda anulada la decisión de dos instancias judiciales inferiores que desestimaron una demanda por daños de una madre contra un doctor por no haber detectado que el niño iba a nacer con Síndrome de Down. Se abre así la posibilidad de una condena contra el médico, si se aprecia que no puso los medios suficientes para detectar la enfermedad.

Huainigg subraya lo inaudito del caso: "responsabilizar a un médico de la existencia de una persona", cuando "su única obligación es curar, no decidir sobre el derecho a la vida de un niño". Un error en el diagnóstico prenatal no puede considerarse como negligencia médica, ya que no es posible tratar una discapacidad en el seno materno, y por tanto carece de sentido responsabilizar al médico de una enfermedad contra la que nada puede hacer. Recuerda también el diputado que la legislación austriaca, aunque no penalice el aborto en determinados supuestos, "deja claro que ningún médico está obligado a practicar o a participar en un aborto". Además, "la Constitución prohíbe la discriminación contra las personas con discapacidad", por lo que un niño con Síndrome de Down tiene el mismo derecho a la vida que un niño sano.

Es importante para Huainigg clarificar que "no existe el derecho a tener un niño no discapacitado, por lo que tampoco existe la obligación del médico a impedir el nacimiento del discapacitado". En los tiempos actuales se insiste además en la integración de las personas discapacitadas y en la mejora de sus niveles de vida. Poco sentido tiene, desde esta perspectiva, "contemplar la discapacidad sólo como 'daño'". Y menos sentido tiene aún pretender "eliminar la discapacidad del mundo". Tendríamos entonces que hablar de inventar un "derecho" de la madre a matar a su hijo ya nacido, dado que "la mayor parte de las discapacidades se originan en el parto" [es la llamada "eutanasia infantil", que se debate en Holanda].

Hasta ahí la cuestión de principios. Huainigg argumenta además que la sentencia del Supremo va a aumentar la presión sobre los médicos para que utilicen todos los métodos de detección prenatal posibles. "Es discutible que esto beneficie a la madre, ya que también ella sufrirá presiones para que sólo de a luz a un niño sano". Pero la primera víctima es el niño. Esas técnicas de análisis prenatal pueden ser bastante agresivas, de modo que "son previsibles consecuencias negativas para los embriones". Puede originarse una gran paradoja: el médico, cuya misión es curar, estará obligado, si así lo quieren los padres, a realizar pruebas que ponen en peligro la salud del niño y cuya utilidad terapéutica es nula. El temor de Huainigg aumenta al considerar los avances genéticos, que permiten (con riesgos aún mayores para el niño) prever la posibilidad de que la persona desarrolle algunas enfermedades. Con la sentencia del Supremo, "tal vez un médico pueda tener que responder frente a una persona adulta por un cáncer que hubiera podido ser detectado antes del nacimiento".


¡Pues en España condenan por esto!


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Publicado por Desconocido @ 18:58  | Para pensar
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Hace unos días se informaba en todos los medios de comunicación, y con especial énfasis en los locales y regionales, de que en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla había nacido una niña "libre de taras genéticas" gracias a las nuevas técnicas médicas de las que Andalucía se presenta como abanderada. Pude leer en algunos medios que estas técnicas habían curado a la niña y permitido su feliz y sano alumbramiento.

Sería oportuno aclarar la noticia y justo reclamar al menos un mínimo rigor a los medios, e informar de que a esta niña -de cuyo sano nacimiento todos nos alegramos- no ha sido curada de nada por ningún médico. Esa avanzada técnica de la que algunos presumen consiste en observar un determinado número de embriones -es decir, de seres humanos en su primera etapa de vida- para escoger aquel que cumpla determinadas características -en este caso carecer de una tara genética, en otros en función de su sexo u otra condición- y desechar el resto. Al sano no se le practica ninguna cura, ningún tratamiento. Simplemente se le escoge por ser mejor que sus hermanos, a los que se sentencia a muerte por no ser "apropiados".

O dicho de otra manera, una simple y clara eugenesia: La destrucción del imperfecto para quedarnos con el mejor. Lo que cuando se trata de seres humanos me resulta escalofriante.

Una niña sana ha nacido. Bienvenida sea. Unos supuestos médicos y científicos con sueldos a cargo de nuestros impuestos han sido los encargados de elegirla a ella y exterminar a sus hermanos. ¿En nombre de qué progreso? No en mi nombre.


Gonzalo García Yangüela

Totalmente de acuerdo, Gonzalo




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Publicado por Desconocido @ 16:07  | Fecundación in vitro FIV
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