La muerte del niño avilesino en diciembre enero de 2005 con aprobación judicial cuyo único delito fue ser hijo de una deficiente, nos pone en marcha para que no haya más asesinatos.
Defendemos también una mayor formación
www.adopcionespiritual.org
En el Reino Unido se puede abortar por "razones de salud del feto o de la madre" hasta las 24 semanas de gestación (incluye el "riesgo psíquico para la salud de la madre" como razón admisible). Después de ese plazo, vienen a abortar a España, a centros como Isadora en Madrid o Ginemedex en Barcelona como señalaba el Sunday Telegraph hace tres años. O bien, si el niño tiene síndrome de Down u otra enfermedad "seria" (hay una lista) aún puede abortarse en Reino Unido.
Para provocar el aborto a estas alturas de la gestación, se induce químicamente un parto provocado. Muchas veces el diminuto bebé de menos de tres meses nace aún vivo y se le deja morir a la intemperie. Según el estudio del Instituto Perinatal de las West Midlands, en Inglaterra, publicado en el British Journal of Obstetrics and Gynaecology, se registraron al menos 102 casos de niños que murieron ya fuera de su madre sobre 3.189 abortos provocados en 20 hospitales de esta región, entre 1995 y 2004.
El estudio incluso informa que los bebés, pese a ser tan pequeños, sobreviven una media de 80 minutos -puede ser sobre una fría superficie metálica... o cualquier recipiente- pero algunos han resistido hasta seis horas de vida extrauterina. Pese a que mueren fuera de la madre, se les contabiliza como abortos.
En West Midlands (la zona estudiada) sólo se provocan el 10% de los abortos del Reino Unido, por lo que podría considerarse que el número de niños británicos que murieron ya fuera del seno materno al ser expulsados "médicamente" podría ser de bastantes más de mil, muchos de ellos niños con síndrome de Down de unos 3 meses de gestación.
Un bebé italiano que sobrevivió a ser abortado fallece tras una larga agonía
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=7603
21 semanas y sobrevivió: el bebé más pequeño y el concepto de "feticidio"
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=7464
¿Cómo es un aborto en avanzado estado de gestación?
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=6688
Cinco años de píldora del día después no reducen el aborto: crece un 50%
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=7113
Una de las consignas de la izquierda para justificar su monopolio sobre la educación es que es algo tan importante que no puede dejarse en manos del "neoliberalismo salvaje". Ese "neoliberalismo" pasaría sin duda por el cheque escolar, que consiste en pagar a los padres para que escolaricen a sus hijos en cualquier colegio en vez de subvencionar los públicos y privados concertados. Si el PP no defiende el cheque escolar, no sólo está impidiendo que las preferencias de los padres influyan en la oferta educativa, sino que está renunciando a dar y ganar la batalla de las ideas en la educación, dando la razón a quienes pretenden "protegerla" de la economía de mercado que defiende el PP.
El PP suele alegar que es difícil implantar el cheque escolar, ya que habría que laboralizar a los funcionarios de la escuela pública, para que ésta pueda depender de la demanda, y dejar de financiar los centros privados concertados, lo que generaría conflictividad en ambos sectores. Ciertamente, un cheque escolar que merezca tal nombre tiene que ser para todos los alumnos, sea cual sea su centro en la actualidad, pero dar el cheque a todos no implica cambiar de la noche a la mañana el sistema de financiación de los colegios públicos y concertados. Veamos cómo podría implantarse a nivel autonómico. Las medidas a corto plazo serían:
Dejar de crear puestos de funcionario en la escuela pública, dando autonomía a los centros públicos para elegir a sus propios docentes en el futuro.
Calcular el coste medio del puesto escolar en centros públicos y concertados.
Dar a los padres un "cheque escolar" canjeable o bien por un puesto escolar en un centro público o concertado, o bien por el equivalente en dinero al coste medio del puesto escolar de estos centros en un centro educativo no subvencionado.
La diferencia entre esto y una mera desgravación fiscal de la enseñanza no subvencionada es que así se potencia la idea de movilidad, ya que los alumnos pueden retirar su cheque de un centro y llevarlo a otro. Además, se estimula que la iniciativa privada se instale en las zonas desfavorecidas ofreciendo puestos escolares a precio de cheque escolar, ya que los padres no tienen que pagar primero y desgravar después, sino que pueden ir al nuevo centro con el dinero del cheque. También, se incentiva a los centros concertados a renunciar al concierto y cobrar directamente a las familias el valor del cheque, recuperando así su autonomía. Y, finalmente, se debilita la dictadura lingüística y la pedagogía del odio que rigen la educación sometida al control del nacionalismo.
Pero la economía de mercado requiere información y transparencia, y si uno de los objetivos del cheque es mejorar la calidad de la enseñanza, los padres no deberían tener sólo la información sobre el horario, la educación moral o religiosa o el número de ordenadores que ofrezca el centro, sino también un dato externo sobre los resultados académicos. Para ello, un paso opcional sería realizar una prueba de evaluación a todos los alumnos al final de cada etapa y hacer públicos los resultados por centro. Y, finalmente, dos pasos a largo plazo que sí requerirían reformar la legislación:
Modificar gradualmente el sistema de financiación de los centros públicos y concertados para que aquellos con demanda suficiente para poder financiarse por el cheque escolar dejen de recibir fondos públicos y cobren directamente el importe del cheque a los alumnos.
Aplicar sobre el resto de centros un programa de recuperación que trate de mejorar sus resultados o de especializar su oferta educativa para hacerlos más atractivos y, si esto no funciona, privatizar o cerrar estos pocos centros.
Álvaro Vermoet Hidalgo es presidente de la Unión Democrática de Estudiantes y consejero del Consejo Escolar del Estado y del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid.
Una profesora de Harvard Business School investiga el negocio de la infertilidad Firmante: M. Angeles Burguera
18-04-2007
040/07
"Estamos vendiendo niños", asegura Debora L. Spar. Se trata de "un mercado que alcanza los tres mil millones de dólares –solamente en Estados Unidos– y que es de los pocos que opera sin reglas", puntualiza esta catedrática de Administración de Empresas, directora de investigación de la Harvard Business School. La necesidad de una regulación –con un debate político explícito y claro– resulta inaplazable para evitar abusos, según las conclusiones de su estudio –"Baby Business"– que aborda sin tapujos emocionales el amplio negocio de las tecnologías reproductivas (1).
Cada día, en casi todas las naciones, se venden bebés. Está afirmación, lejos de escandalizar a nadie, comienza a asentarse en muchas mentes, que poco a poco se familiarizan con términos –fecundación "in vitro", diagnóstico genético preimplantatorio o donación de óvulos– que hasta hace décadas resultaban propios de ciencia ficción. El negocio de los bebés existe, y, en opinión de Debora L. Spar, "ni la retórica ni la motivación pueden cambiar la actividad fundamental. Cuando las personas adquieren óvulos o esperma; cuando contratan madres de alquiler; cuando eligen a un niño para adoptar o un embrión que se va a implantar están haciendo negocio".
Esta rotunda declaración podría despertar desconfianza si no fuera avalada por la minuciosa investigación de una experta en mercados que, tras analizar transacciones comerciales de otros muchos sectores emergentes, ha puesto sus ojos en lo que denomina "una floreciente actividad", con motivo de la adopción en Rusia de su tercera hija. Sin ánimo moralizante y sin intentar disfrazar de altruismo lo que no lo es, Spar mantiene que el mercado de la infertilidad existe, aunque no opera igual que otros: de un lado, produce un resultado claramente no comercial –un niño– y, de otro, se mueve en un difícil equilibrio entre la compasión y el negocio; entre la oferta –muy dependiente del avance de la ciencia– y la demanda, sujeta a una necesidad emocional, como la paternidad o la maternidad, que presiona dolorosamente y solo se frena ante las convicciones éticas o la falta de recursos.
Ley de la oferta y la demanda
Las autoridades políticas de Estados Unidos han ignorado prácticamente el mercado de los servicios de la reproducción, de modo que las restricciones son escasas. Algunos estados, como California y Florida, se han convertido en el destino de parejas estériles u homosexuales, que viajan en busca de las técnicas más avanzadas, dispuestas a pagar por óvulos, selección de sexo o madres de alquiler, casi sin preguntar el precio.
¿Pero cómo se ha puesto en marcha este potente sector? Casi todos los avances tecnológicos han vivido un proceso similar al de Louise Brown, la primera niña probeta nacida en Inglaterra en 1978, cuyo caso despertó una gran polémica inicial. Sin embargo, tras una etapa de confusión legislativa y de timidez investigadora, en Reino Unido, Australia y Estados Unidos comenzaron a nacer niños mediante fecundación "in vitro". El negocio se inauguraba.
También el alquiler de úteros, impulsado por los avances en inseminación artificial, desarrolló pronto su oferta y demanda. Sociólogos y filósofos de corte feminista lanzaron sus críticas hacia lo que se consideraba tráfico de niños. "Cuando el parto de las mujeres se trata como una mercancía, las mujeres que lo experimentan son degradadas; conciben deliberadamente un hijo con la intención de entregarlo a cambio de un beneficio material", afirma Elizabeth Anderson, profesora de Filosofía de la Universidad de Michigan, con numerosas investigaciones sobre los límites éticos al mercado. La falta de legislación hizo que muchos conflictos terminaran en los tribunales: no se sabía si las madres de alquiler vendían su alumbramiento o sus cuerpos. Aún así, en esta primera etapa, la madre de alquiler casi siempre recuperaba los derechos sobre el niño en caso de conflicto.
Contratos de gestación
Pero el panorama todavía se complicó más al mejorar las técnicas de fecundación "in vitro". La madre genética –la que proporcionaba los óvulos– ya no era la misma que lo gestaba –la de alquiler–. Aparecieron unos contratos de gestación detalladísimos, hasta 50 páginas, que imponían normas de conducta, como no beber, no fumar ni drogarse durante el embarazo. Al separar óvulo y útero, el comercio de óvulos se multiplicó y la oferta se especializó por orígenes y condiciones de las donantes. De los 2.500 dólares pagados en las primeras "donaciones" se pasó a 50.000. Por ejemplo, en 1998 un centro de reproducción asistida de Nueva York recibía de 50 a 100 llamadas semanales de donantes potenciales y sus registros albergaban hasta 500 candidatas clasificadas por raza, inteligencia, fisonomía, etc.
La globalización también llegó a los contratos de gestación y empezaron a ofrecerse a madres extranjeras jóvenes y en buenas condiciones físicas, que recibían una contraprestación impensable en sus países –siempre más pobres– por los nueve meses de gestación. Los adversarios de esta práctica llegaron a calificar el proceso como un "tráfico internacional de mujeres", pero el negocio avanzaba.
Mientras en 1989 una empresa americana anunciaba la apertura de un centro de alquiler de úteros en Filipinas, en 1997 una mujer de Chandigarh (India) se ofrecía a gestar un niño por 1.100 dólares y financiar así un tratamiento a su marido enfermo; en 1995 la prensa polaca recogía discretamente una oferta para madres de alquiler lanzada por parejas de Alemania, Bélgica y Holanda. Todas estas operaciones siempre resultaban más ventajosas que un contrato de gestación en Estados Unidos, cuyo precio medio era de 20.000 dólares por embarazo.
Selección genética de pago
Las desigualdades en los contratos de gestación, tanto jurídicas como de costes, son más evidentes que en otros sectores del mercado de bebés y niños, aunque esto no significa que no existan también en los demás. "Las parejas adineradas y bien educadas son las que tienen recursos para someterse a múltiples ciclos de tratamientos de fertilidad de alta tecnología, y solo estas parejas pueden permitirse pagar 25.000 dólares para cubrir los costes de una adopción en Guatemala", asegura Spar.
Hay otras técnicas que también inciden en esa misma disparidad y rozan la pendiente resbaladiza de la eugenesia: es el caso de los bebés de diseño, cribados a través del Diagnóstico Genético Preimplantatorio (DGP), con el que ya se puede detectar el sexo, la propensión a alguna enfermedad importante o defectos genéticos como el síndrome de Down, por unos 3.500 dólares.
Lo que comenzó como búsqueda de un "bebé-medicamento", futuro donante para un hermano enfermo, va camino de un amplio mercado de selección. Se calcula que existen unas 50 clínicas que ofrecen la selección de embriones como parte del tratamiento de fertilidad y que ya ha nacido un millar de niños por este procedimiento, pero "muchos de esos pacientes no sufren de infertilidad ni son portadores de genes potencialmente peligrosos… en realidad, pagan para conseguir el tipo de bebé que desean o simplemente seleccionar el sexo", señala la investigadora americana.
Con esta fórmula, que permite evaluar la información genética antes de reimplantar o destruir un embrión, aumenta poderosamente la posibilidad de selección que ya ofrecían otras técnicas como la amniocentesis o la ecografía para fetos más avanzados. Se está creando así un nuevo escenario, según ha señalado Francis Fukuyama, "donde la lotería genética es reemplazada por la selección, donde los seres humanos pueden competir por la perfección, un escenario que amenaza con aumentar la disparidad entre los niveles superior e inferior de la jerarquía social". Si bien Alemania ha prohibido la selección de embriones, en otros países como Estados Unidos, la legislación todavía no se ha pronunciado, por lo que la decisión se deja en manos de los padres.
Niños para adoptar
Todavía otros dos sectores más forman parte de este gran mercado, tal como lo describe de Debora L. Spar: la adopción –sobre todo la internacional– y la clonación terapéutica y reproductiva, aunque ésta última aún no esté dominada y despierte las mayores críticas. En el caso de la adopción internacional, el mercado permite elegir el país de origen, un tipo particular de niño y también un precio. El coste de adopción puede oscilar entre los 15.000 dólares para un niño de raza blanca y los 7.000 para un niño etíope, además del viaje y los honorarios de la agencia.
La inserción de un niño sin padres en una familia es sin duda positivo. Pero hay otros elementos del proceso que le dan una aire comercial. "Las agencias de adopción ofrecen charlas regulares para describir su comercio; publican –en algunos caso– listas de sus niños en la web y ofrecen sus perfiles en revistas ilustradas. También cobran precios claramente diferenciados", afirma Spar, y todo esto sin entrar en el mercado negro, donde la transacción es explícitamente comercial: la madre (u ocasionalmente el padre) reciben un dinero a cambio del niño".
Más vale regular
Para la autora del "Baby Business", la existencia de un mercado emergente en torno a los niños y bebés es tan clara, que la única opción razonable es tratar de mejorar sus defectos y limitaciones. En su opinión, habría que "dotarlo de los atributos comerciales que actualmente no posee: introducir algo semejante a los derechos de propiedad, algunas definiciones comunes y un marco legal", en un contexto político y legal apropiado que permita producir niños sin riesgos. "Si establecemos políticas más claras, y distinguimos lo que es aceptable de lo que no lo es, el mercado inevitablemente funcionará mejor".
En su opinión, algunos principios contribuirían a un mayor consenso sobre el mercado, como el acceso general a la información sobre tratamientos y estadísticas de eficacia de cada centro; la determinación de unos niveles mínimos e iguales de tratamiento sanitario para la infertilidad, a los que todos tendrían derecho; la fijación de los límites legales en la actuación médica, que excluyan actuaciones temerarias; el conocimiento del coste que algunos tratamientos privados imponen a toda la sociedad, y algo muy difícil de determinar: algunas restricciones a la privacidad y a la paternidad, cuando las opciones personales comiencen a tener repercusiones en la composición de la sociedad.
El libro de Debora L. Spar deja al margen los criterios éticos tan relevantes en la valoración de estas técnicas reproductivas. Pero al presentar el sector con toda su crudeza comercial permite observarlo sin los habituales velos altruistas con que gusta presentarse.
M. Ángeles Burguera
____________________
(1) Debora L. Spar. "Baby Business". Tendencias Editores. Barcelona (2006). 444 págs. 19 €. Traducción: Federico Villegas.
Los costes sociales de la tecnología reproductiva
Al final del libro Debora L. Spar se refiere a los costes sociales de las tecnologías reproductivas. Seleccionamos algunos párrafos.
Un cuarto principio que se debe considerar es el coste, específicamente el coste que las transacciones privadas en el campo de la reproducción pueden imponer al resto de la sociedad. Por ejemplo, consideremos el caso de los bebés que Teresa Anderson, una mujer de 25 años, dio a luz en abril de 2005. Anderson era una madre de alquiler que había concertado un reembolso de 15.000 dólares por la gestación de un bebé para Enrique Moreno, un paisajista de 34 años, y su mujer, Luisa González. En este caso, para aumentar las probabilidades de embarazo, los médicos habían trasplantado cinco embriones en el útero de Anderson. Todos sobrevivieron, y Anderson dio a luz a quintillizos. Cuando nacieron los bebés, los medios de comunicación transmitieron la feliz noticia, con imágenes que mostraban a la sonriente madre, a la satisfecha pareja y a los quintillizos relativamente saludables. Sin embargo, estos bebés resultaron extraordinariamente caros: los costes del parto casi seguramente superaron los 400.000 dolares. González y Moreno pagaron la concepción de estos niños, pero también nosotros la pagamos a través de las cuotas del seguro, los costes del hospital, y posiblemente la educación especial que reciban estos niños cuando crezcan. De acuerdo con una encuesta reciente, el coste total de dar a luz a un niño nacido a través de la FIV va de 69.000 a 85.000 dólares. Si el niño nace de una madre madura, ese coste oscila entre 151.000 y 223.000 dólares. En estos casos, los futuros padres pagan una parte de los gastos –la FIV, las hormonas, las múltiples visitas médicas–, pero la otra parte la pagamos nosotros.
Además, pagamos los costes que se acumulan a medida que estos niños crecen. Hoy, aproximadamente, el 35 por ciento de todos los nacimientos que resultan de la FIV y de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) son múltiples. Si bien muchos de estos niños son perfectamente sanos, una cantidad significativa nace de forma prematura o con bajo peso, condiciones que pueden crearles problemas más adelante en sus vidas. Por ejemplo, aproximadamente el 20 por ciento de los niños nacidos con bajo peso experimentan minusvalías graves, y el 45 por ciento debe asistir a programas de educación especial. Por lo tanto, si los nacimientos múltiples tienen un mayor riesgo de ser prematuros y producir dificultades para el desarrollo, entonces las opciones individuales acerca de la procreación están creando costes para la sociedad en general. Y es necesario considerar estos costes cuando se formulan las políticas acerca de la reproducción asistida.
Esto no quiere decir que deberíamos negarnos a pagar, o que deberíamos limitar el uso de las tecnologías que imponen costes sociales. Una vez más, el principio del coste sólo nos indica cómo abordar un debate político. Si el coste de dar a luz quintillizos es demasiado alto, entonces deberíamos limitar el número de embriones que se pueden transferir en un solo ciclo de FIV (la mayoría de las naciones europeas ya han establecido estos límites). Si los costes generales de los bebés nacidos a través de la FIV son demasiado altos, entonces deberíamos restringir el acceso a esta tecnología, o permitirlo solamente a aquellas personas que pueden pagarla. En ambos casos, el principio del coste sugiere un procedimiento político similar: comprender los diferentes costes asociados con la reproducción asistida, comparar esos costes con sus beneficios, y establecer una normativa que equilibre los beneficios y los costes.
Cuando era pequeña soñaba con casarme y tener cuatro hijos y al comprometerme me enteré que al ser operada de apendicitis a los 18 años, se me había retirado un ovario por haber sido perforado por varios quistes y que seguramente no podría concebir. Pero ante el poder divino y la fe, nada es imposible. Mi novio en aquel momento me alentó y dijo: "los hijos son del Señor y nosotros tendremos muchos".
Hoy casada y puedo decir que esto es verdad. Mi primer embarazo a los 22 años fue muy complicado, con siete amenazas de aborto, todo lo que comía lo devolvía, a partir del séptimo mes se presentó preclancia con cuatro cruces de albúmina, pasé hinchada y mantuve dieta sin sal hasta el parto. Siendo primeriza, a la alarma de los primeros dolores de cadera fui a la clínica, me regresaron, volví al día siguiente y permanecí 24 horas. El médico nos alertó, o la mamá o el bebé y mi esposo contestó: los dos. Esperamos a que las contracciones se presentaran, se evitó la cesárea, y nuestro hijo nació con casi 5 lbs, faltando unas semanas para completar la gestación, pero sanito.
Han pasado muchos años y hemos sido bendecidos, la vida es un don de Dios. Durante los siguientes 23 años no he dejado de ver biberones y pañales, nuestra pequeña tiene tres y es la décima. He tenido tres abortos involuntarios, (sé lo que se siente, un enorme vacío y profunda tristeza) y un embarazo molar. Ningún embarazo ha sido igual al otro pero con todos he debido cuidarme de posibles pérdidas. Con el tercero, me enteré que estaba embarazada porque se me presentó una hemorragia (la sangre me chorreaba), gracias a Dios pudo ser controlada y estuve en absoluto reposo por un mes, al término de éste, nació un bebé sano.
Durante el parto de nuestro séptimo hijo, tuve la gracia de contar con la asistencia de un médico cristiano[1] que me ayudó y esperó con paciencia siete horas para evitar la cesárea. La labor de parto fue difícil, se presentó hemorragia pero quedé muy bien. Y en el último embarazo se me rompió el agua fuente en el sexto mes de gestación y debí guardar cama sin moverme durante dos semanas y someterme a un tratamiento para madurar los pulmones de la bebé; estuvimos en peligro las dos. Verdaderamente ví la muerte de cerca, pero se cumple la palabra "dar la vida por la vida". Ya con 43 años y con el mundo en contra, mi médico me sometió a una cesárea...aquí quiero detenerme, pues nunca había pasado por una experiencia igual, al comparar, no hay nada como ayudar a nacer al hijo que se lleva en las entrañas, y la mayor sensación de absoluta felicidad al verlo nacer, sentirlo y escucharlo. Pues la cesárea es traumatizante, primero te inyectan, después te crucifican, luego sólo escuchas y te imaginas lo que está sucediendo... en fin, nació nuestra hija saludable y hermosa y no necesitó el médico entubarla ni ningún otro cuidado especial como se esperaba, sólo calor durante cuatro horas.
Hoy puedo testimoniar que los hijos son un don de Dios, la vida no nos pertenece, y a mí, gracias a Dios, no me ha pasado nada. La maternidad hace que nosotras las mujeres nos sintamos colaboradoras del plan de Dios en perfecta armonía, todo por amor y con amor, pues nunca haré nada por evitar tenerlos, y hoy por hoy soy testigo de que Dios existe y que es nuestro Padre, que nos sostiene y da en abundancia.
Dramática escena en la que el bebé, aún en el útero, agarra la mano de "Dr. House"
WASHINGTON D.C., 11 Abr. 07 / 05:21 pm (ACI).- La serie televisiva House, una de las más vistas en Estados Unidos, ha conmocionado a la opinión pública local con un episodio en el que se ve a un no nacido sacar su pequeña mano desde el útero materno y sostener el dedo del atónito cirujano que trata de salvar la vida de su madre.
El episodio, inspirado en la célebre historia real del niño Samuel Armas, se titula “Fetal Position” (Posición Fetal) y ha despertado el debate sobre si debe considerarse o no a un no nacido como paciente, en un país con una legislación que protege el aborto.
El capítulo de House –serie que narra las experiencia de un excéntrico médico– ha sido aclamado por numerosos grupos pro-vida que no dudan en considerarlo un hito en la historia de la televisión.
El episodio presenta el caso ficticio de una mujer embarazada de 42 años de edad que sufre un infarto. Los médicos descubren que la causa es una extraña condición llamada “Síndrome de Espejo Materno”, en la cual la salud de la madre gestante refleja lo que sufre el no nacido. Los riñones del bebé están fallando y todo indica que morirán tanto la madre como su hijo.
Los médicos recomiendan abortar y en todo momento rechazan la idea de considerar al no nacido como una persona e insisten en llamarlo feto. Sin embargo, la madre no está dispuesta a abortarlo y espera llegar a cumplir el tiempo suficiente de embarazo para que si hijo sobreviva a un parto prematuro.
Los síntomas empeoran y su muerte parece cercana. Su determinación convence al Dr. Gregory House de intentar una revolucionaria cirugía en la cual se remueve temporalmente el útero de la mujer, se abre y practica la cirugía al no nacido que luego es devuelto al vientre materno.
Durante esta delicada cirugía, el famoso médico queda conmocionado cuando el bebé saca el brazo del útero y coge su dedo con su pequeña mano.
Según informa el sitio Lifesite.net, “muchos televidentes pro-vida saben que la cirugía representada y el estremecedor momento del contacto entre el niño y el médico, son la recreación de una cirugía real que salvó la vida de Samuel Armas, cuya espina bífida fue reparada por los médicos en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt en Nashville en 1999. La fotografía de la pequeña mano de Samuel tomando el dedo de su médico se convirtió en un ícono de la naturaleza humana del no nacido”.
“En House, el médico, aunque conmovido, no se convence por el inesperado contacto, pero los defensores de la vida consideran que presentar al no nacido como un paciente es un paso adelante en la presentación mediática del tema del derecho a la vida. Numerosos sitios web y editoriales coinciden ahora en que el contacto entre el médico y el bebé es uno de los momentos más memorables de la televisión”, concluye Lifesite.net.
Si desea ver esta parte del episodio de House puede ingresar a YouTube.com en http://youtube.com/watch?v=jzZLkNidWZ8
Se puede descargar de youtube antes de que la retiren
Además, puede conocer la historia verdadera de Samuel Armas en http://www.aciprensa.com/vida/samuel.htm
Eduardo Verástegui: declaraciones en contra del aborto
"La legalización del aborto es un holocausto terrible, en el que están desapareciendo "legalmente" millones de inocentes"."Yo te digo, como Teresa de Calcuta, que los bebés que no quieran, te lo juro, que me los den a mí"."El valor del ser humano, de la vida, no está en que seas guapo o listo, o retrasado y cojo… ¿Quién limita dónde empieza o acaba el ser humano?".
El dice que siempre anduvo tras el éxito, pero la verdad es que el éxito siempre anduvo tras él. Desde que Eduardo Verástegui dejara atrás su ciudad de Xicotencatl, en Tamaulipas, a los dieciocho años, este apuesto hombre desarrolló una multifacética e internacional carrera como modelo, cantante y actor, convirtiéndose en uno de los rostros más representativos del "entertainment business" latino. Cuando sintió que había llegado el momento oportuno, comenzó a escalar la cima más alta con la que sueñan la mayoría de los actores: la conquista de Hollywood.
Nada le hacía sospechar cuando abandonó Miami para instalarse en Los Ángeles que su alma inquieta iba a llevarle por otros caminos más allá de las peligrosas distracciones de la fama. Poco después de sus primeros coqueteos con la gran pantalla, después de doce años de una frenética carrera profesional construida con mucha dedicación y esfuerzo, comenzó a sentirse terriblemente sólo, vacío, sin ilusiones. Así que decidió cerrar sus increíbles ojos verdes a ese mundo de fama que durante tanto tiempo le había deslumbrado y miró hacia adentro. De una conversación acerca de lo que allí vio, surgió esta íntima y sincera entrevista.
Al borde del océano Pacífico, en un descanso de su imparable promoción en los Estados Unidos de su premiada película "Bella", conversó con ¡HOLA! En exclusiva mientras posaba para nosotros en un precioso atardecer junto al Pacífico.
Tu película "Bella", en la que eres protagonista y productor, ha ganado recientemente el People Choice Award, el premio más importante del Festival Internacional de Cine de Toronto, galardón que han recibido otras películas antes de ganar el Oscar, como "Life Is Beautiful", "Hotel Rwanda", "American Beauty"… Por no hablar del importante Smithsonian Legacy Award recibido por el director, también mexicano y socio tuyo, Alejandro Gómez Monteverde, en la Casa Blanca… ¿Esperabas todo esto cuando comenzaste la aventura de producir esta película?
Para nada, ha sido impresionante… Aún no me lo creo.
¿Cómo conseguiste involucrar a alguien como Steve McEveety, el productor de "Braveheart" y "The Passion" como productor ejecutivo de tu película?
Uno de los cuatro socios que conforman mi productora, Sean Wolfington, le conocía y le llamó para pedirle consejo. Cuando Steve vio la película terminada se emocionó y dijo que quería ser parte del proyecto. Fue un auténtico milagro porque él puso en nuestras manos todo el plan de "marketing" que desarrolló con "The Passion", cuando todos los grandes estudios de Hollywood le cerraron las puertas.
¿Habrá un antes y un después en tu carrera tras el estreno en agosto de esta película?
Sí… Profesionalmente, puedo decir que "Bella" es de lo único que puedo sentirme orgulloso en toda mi carrera. De hecho, cuento mi carrera a partir de ahora. Es la primera vez que siento que hice algo honesto con ella.
Has estado cuatro años prácticamente retirado y ahora apareces con esto… ¿Qué ha sido de ti todo este tiempo?
Llevo cuatro años inmerso en la creación de esta película… No me sentía nada contento de a dónde iba dirigida mi carrera. Por mis características físicas estaba totalmente estereotipado. Como actor, nunca tienes ni voz ni voto en el contenido de las películas, te limitas a esperar que suene el teléfono y es difícil, mucho más para decir: "¡Ah!, pues este papel no me gusta" o "el argumento no casa con mis principios morales"… Imagínate –dice, suspirando, con esa sonrisa que roba sin remedio el corazón de sus miles de fans–. Yo empecé a trabajar a los dieciocho años… Era muy joven, muy inmaduro, me desenvolví en un ambiente totalmente superficial. Sí, es cierto que me atraía este trabajo por amor al arte, pero era un amor muy egoísta, muy vanidoso… Empecé a hacer cosas como modelo, cantaba en el grupo Kairo, luego hice varias telenovelas como actor, después me lancé como cantante solista… En fin, este medio te seduce, es muy atractivo. Pero con el tiempo, me di cuenta de que no es oro todo lo que reluce. Después de doce años de tratar de encontrar la felicidad persiguiendo unos sueños que crees que van a dártela, después de hacer mi primera película "Chasing papi"…, me sentí totalmente vacío. Ahí empecé a cuestionarme mi vida… Empecé a preocuparme y a preguntarme si realmente estaba invirtiendo mi tiempo en cosas que realmente me importaban. Siempre me fijé en el tipo de papeles en los que ubican a los latinos en Hollywood, solemos ser "el malo" de la película, los bandidos, los traficantes, los ilegales…, los malos… Y si tienes mucha suerte, el "latin lover", el donjuán, que aboga por el concepto machista del hombre que se resume en dos palabras: el mujeriego mentiroso. Y ahí iban dirigidos mis pasos, por ahí venía yo –y lo confiesa con humildad–: en mi carrera y en mi vida profesional. Anduve persiguiendo eso durante muchos años, era mi meta, mi verdad, lo que en la sociedad se ve como lo "cool", en definitiva, lo que yo pensaba que me traería la felicidad…
Pero ocurrió lo contrario…
Me sentía muy inquieto, muy insatisfecho. Con todo lo que hacía, nada, absolutamente nada me llenaba… Y yo pensaba: "¿Qué me falta? Seguro que cuando haga este proyecto voy a sentirme bien", pero tampoco. Terminaba mi siguiente trabajo y me sentía totalmente vacío. Entonces me ilusionaba con alguna mujer, qué tal si ando con fulanita o menganita, pero toda mi vida soñé con casarme y tener hijos, mientras salía con un tipo de mujeres que yo sabía que por ahí nunca iba a encontrar a mi esposa… Así que llegó un punto en el que me invadió el vacío.
¿Y qué te hizo salir de allí?
En mi búsqueda por saber qué había más allá de todo este vacío, empecé a cuestionarme las grandes preguntas que todo el mundo se hace alguna vez en la vida: "¿Qué hago en este Universo?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿qué sentido tiene todo esto?"… Y en esta búsqueda empecé a frecuentar otro tipo de gente, otro tipo de ambiente… Verás –dice con simpatía, después de hacer una breve pausa–. Antes yo no tomaba nada en serio. Siempre he sido el rebelde de mi familia. En casa soy el mayor, tengo tres hermanas más pequeñas que yo. Mis padres son gente sencilla, con unos valores morales increíbles, con mucha vida espiritual… Sufrieron bastante cuando dejé mis estudios y casi a escondidas me fui de casa para perseguir mis sueños en el mundo artístico. Les di muchos disgustos. Hasta que un día mi madre se hartó y dijo: "Lo que le digo a este hijo mío, le entra por un oído y le sale por el otro. Donde no he llegado yo con mis palabras y mis consejos, las oraciones que voy a dedicarle toda mi vida terminarán tocando tarde o temprano su corazón". Y se dedicó a rezar por mí. Así que creo que las oraciones de mi madre han tenido mucho que ver en todo esto… –dice riendo–. Ya sabes lo que se dice: "No hay nada más poderoso que las oraciones de una madre por sus hijos". Después de ver mi caso, estoy convencido de ello. Todo el cambio que he experimentado en mi vida, las personas nuevas que se me acercaron en mi crisis, no me cabe duda que han sido fruto de las oraciones de mi madre.
Bueno, tampoco sería tan desastrosa tu vida…
Desde donde la veo ahora, creo que sí lo era. Yo me preguntaba: "Con todas las posibilidades fantásticas que me ha ido brindando la vida, ¿he hecho algo bueno, algo digno, algo honesto? ¿Estoy sirviendo para algo?". Me di cuenta que había sido un egoísta. Que las cosas que me habían hecho avanzar como un ciego eran la vanidad y la soberbia. Vivía en una contradicción constante: quería hacer cosas buenas y no las estaba haciendo… Quería hacer algo que tuviera significado para mí o para los demás y no lo estaba haciendo. También pensaba: "Si yo siempre he soñado con casarme algún día y tener una familia numerosa… ¿qué voy a encontrarme en este ambiente en el que me muevo que merezca la pena?".
Se aprende de los errores.
No cabe duda. La vida es una experiencia. Cuando uno no sabe lo que quiere, terminas en cualquier lado. Es muy peligroso. Cuando no sabes dónde vas, acabas en cualquier lugar, accidentalmente, influenciado por un amigo equivocado, un ciego que sigue a otro ciego, y luego dices: "¿Cómo terminé haciendo esto o aquello?, ¿pero qué me trajo hasta aquí si esto no soy yo?".
Y después de ordenar tus prioridades…
Después de ordenar mis prioridades, volví los ojos a mi carrera. Y sentí vergüenza. Sentí que con el mensaje que había estado lanzando con mi trabajo había ofendido al mundo latino. Entonces me hice algunas promesas, pero estas dos son las más importantes: la primera, no volvería a hacer nada que contradijese mis principios morales, y la segunda, nada que malrepresentara a mi gente, a los latinos, ni en el cine, ni en la televisión ni en ningún medio. Somos cincuenta millones de latinos en este país, la mayoría mexicanos, donde casi todos tienen familias maravillosas, son honrados, son trabajadores, tienen unos valores fantásticos… Y todo eso, desafortunadamente, no lo vemos reflejado en las pantallas: Hollywood hasta ahora lo ha ignorado porque, como decía antes, siempre nos dan el papel de malos. En ese momento, mi vacío, mi inquietud, desaparecieron. Y supe que estaba encontrando mi camino.
Fue entonces cuando creaste tu productora independiente…
En mi búsqueda conocí a gente en el medio que tenía pensamientos afines a mí… Todos estábamos sorprendido. Hasta los que después serían mis dos socios más inmediatos, hacía tiempo que tenían inquietudes como las mías de hacer cosas en el medio profundas, con un mensaje, y todas las puertas se les cerraban injustamente por ello. Yo estaba justo en eso. Quería devolver todas las cosas buenas que la vida me había regalado, todas las oportunidades que el Universo me había dado de hacer algo bueno y las había desaprovechado. Quería hacer cosas con sentido. Quería que la gente fuera a ver una película y saliera del cine con una lucecita en el corazón, con ganas de amar más y juzgar menos, inspirados…
¿Qué te dijo tu familia?
En un principio, claro, fue un cambio tan radical, que se asustaron. Cuando un día aparezco y les digo: "A partir de hoy no voy a hacer nada contra mis principios. Si el precio del cambio es que vaya a terminar trabajando en mi pueblo vendiendo tacos, esto es más digno que lo que he hecho hasta ahora. Si el día de mañana voy a casarme y tener hijos, que mis hijos estén orgullosos de su padre, y si no llega a irme bien, si quieren, que me ayuden a vender tacos en la calle" –dice riendo–. "Eso es un poco exagerado, ¿no?", me dijeron… Pero les expliqué: "Si voy a llevar una vida íntegra, voy a ser radical. No me gustan las medias tintas. O eres un hombre de palabra o no eres un hombre de palabra. Sea quien sea quien esté detrás del mejor proyecto, no voy a hacer nada que vaya contra mis principios, porque, si acepto, es venderme, y volveré a acabar viviendo una mentira".
¿Qué sientes que has aprendido más de tus padres?
Mi fe. Es un regalo que Dios me dio a través de ellos. De mi padre, la perseverancia. A respetar a los demás. Siempre me dijo: "Sé honesto en lo que hagas, nunca te rindas. De los cobardes nunca se ha escrito nada. Ve siempre hacia delante, nunca mires a nadie con desprecio. Si tienes que mirar a alguien hacia abajo, que sea sólo para tomar su mano y ayudarle si lo necesita…". En fin, unos códigos, unos principios, cosas muy simples, pero muy importantes… De mi madre aprendo a ser humilde, a ser amable. Ella me dice: "No te creas la última "cocacola" del desierto, un corazón humilde es bien recibido en todas partes…". Los dos siempre han velado antes que nada por la unidad de la familia. Siempre recuerdo cómo medio minuto después de las peleas entre mis hermanas, ahí estaban mis padres inmediatamente para hacer las paces, cuidándonos, protegiéndonos… Tuve una infancia sencilla y maravillosa.
¿Qué opinas del debate que hay abierto en México alrededor de la posible legalización del aborto?
Me siento triste, muy frustrado por lo que está pasando en México hoy en día. Creo que hay una manipulación tremenda en la información que se le está dando al pueblo mexicano. Las leyes no pueden basarse en una mentira, porque el aborto es un crimen. Es un hecho, es algo científicamente demostrado. ¿Qué nos está pasando en la sociedad? ¿Quién no lo ve? Es un holocausto terrible, en el que están muriendo "legalmente" millones de inocentes… Algo tan grave, tan profundo, que va incluso más allá de cualquier filosofía o religión.
Algunas personas piensan que la decisión de abortar corresponde a las mujeres.
Las mujeres que hagan lo que quieran con su cuerpo… Pero ¿y el bebé? ¿Qué pasa con el cuerpo del bebé, que no tiene voz y no puede defenderse? Hace cien años podía haber dudas, sólo la fe podía alcanzar a pensar que había vida desde el momento de la concepción. Pero hoy en día es algo científicamente demostrado, no hay duda. Entonces… ¿Legalizamos los asesinatos? Además, déjame que te cuente algo muy curioso… La mayoría de las mujeres que llegan hasta ahí no quieren hacerlo… Es algo totalmente antinatural. De hecho, te digo que he visitado algunas clínicas y, cuando platico con las muchachas, la mayoría de ellas sólo llegan ahí aconsejadas por hombres, casi ninguna quiere hacerlo, pero tienen miedo, están asustadas, se sienten solas y sin recursos. Hay que pensar en ayudarles, nada más. Hay que ayudarles a ver otras opciones. Ahora dice, adoptando un tono más serio –aún si cabe–, el que sí sabe lo que está haciendo es el médico. El médico, te lo digo sin complejos, le duela a quien le duela, el médico que practica abortos es un carnicero. Porque él sí estudió, el sí fue a la escuela, él sí sabe lo que hace, él hizo un juramento de defender la vida, y ahí hay vida y él la está terminando, él mete las tijeras y corta cabezas. El aborto va contra todos los principios éticos de la Medicina, y el que lo practica, lo sabe.
¿Y si fuera en las primeras semanas de gestación?
¿Antes del tercer mes sí se puede y ya el cuarto no? ¿Dónde ponen el límite? ¿Si le crecieron al bebé las pestañas o no? ¿Hasta ayer sí y hoy no?
¿Qué tal si hay peligro de que el niño nazca, por ejemplo, con el síndrome de Down?
Pues si empezamos a pensar así, en un momento volveremos al régimen de Hitler. Te mato porque no estás lo suficientemente sano. ¿Qué es eso? El valor del ser humano, de la vida, no está en que seas guapo o listo, o retrasado y cojo… ¿Quién limita dónde empieza o acaba el ser humano? No hablamos de una raza sana, hablamos de la dignidad del ser humano, de la vida… Esa es la verdadera cuestión. Lo demás es una manipulación para discutir lo que por principio es indiscutible. –Piensa unos momentos y añade:– Algunos embarazos llegan fuera del seno de una familia, o no son fruto del amor, o de una violación… Hubo un error, un error muy grave por parte de alguien. Pero para arreglar un error no se comente otro error para taparlo. No puedes hacer o sufrir algo malo y pagarlo con algo peor. Si a algo malo le sumas otra cosa mala, el resultado no va a ser nunca paz y alegría, va a ser algo peor aún. ¿Me explico?
¿Qué le dirías a una mujer que se esté planteando el aborto como solución?
Que no lo haga, que dentro de su vientre hay un bebé que se muere de ganas de tocar sus mejillas, reírse, decirle mamá y quererla con todo el alma. Que ya existe una vida que está creada para una misión. Que no es de ella, aunque venga a través de ella. Que no es justo bloquearle la visión y el camino. Que el sacrificio que va a hacer para darle esa oportunidad al bebé para que salga adelante la vida se lo va a premiar con un millón de bendiciones. Que tenga esperanza. Que si piensa que la decisión que está tomando es una puerta de salida hacia algo que ella piensa que va a ser mejor, eso es una mentira. No va a ser mejor. Y ya no sólo estoy pensando en el bebé, también estoy hablando de ella. Si yo supiera que ella iba a estar feliz…, pero no es cierto. No hay una mujer que no se haya arrepentido en algún momento de su vida después de atravesar algo así, o que se justifique, pero le haya dejado una huella en el alma para siempre. Que no está sola. Que si necesita ayuda, puede escribir a una organización que he creado para poder ayudarle. Sólo le pido que se informe, yo con gusto le ayudo. Que nos envíen un correo a vida@mantodeguadalupe.com, que con gusto le vamos a escuchar y a ayudar en lo que necesiten. Que recuerden las sabias palabras de la madre Teresa de Calcuta. Que en el aborto hay dos crímenes, el del hijo y el de la conciencia de la madre, y yo te digo, como ella, que los bebés que no quieran, te lo juro, que me los den a mí.
¿Vas a involucrarte en alguna de las manifestaciones previstas en México antes del referéndum?
Por supuesto. Se está organizando una marcha el día veintidós en el DF a la que es muy posible que me acompañe el propio Steve McEveety. Todo lo que sea con tal de ayudar. Que se legalizara el aborto en México no es ni mucho
menos digno del espíritu del pueblo mexicano.
La alteración por ley de la «ecología familiar» hace de España una anomalía internacional
Alerta el catedrático de Derecho Rafael Navarro-Valls
MADRID, lunes, 2 abril 2007 (ZENIT.org).- El jurista Rafael Navarro-Valls lanza la alerta desde el diario italiano «Avvenire» de la alteración de la «ecología familiar» en España de la mano de las iniciativas legislativas impulsadas por el gobierno socialista de los últimos tres años.
El catedrático de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y secretario general de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación denunció, en la edición del 23 de marzo del citado periódico: «En el mundo occidental creo que hoy España representa un país anómalo».
Y es que «jamás otro Estado europeo o estadounidense ha aprobado un conjunto de leyes tales que alteren tanto la ecología familiar», lamenta.
El jurista se refiere a diversas normas: por un lado la aprobación del «matrimonio» entre personas del mismo sexo, incluida para éstas la posibilidad de adopción, «un hecho que se admite sólo en Holanda y en Canadá».
«Con esta ley, España se ha alineado con esos cuatro o cinco países que representan una excepción jurídica, a nivel internacional», subraya.
A ello se suma otra anomalía: la relativa al «divorcio express» «o "matrimonio al vapor", como lo definen algunos», apunta.
La rareza aquí radica en que «después de tres meses de matrimonio, sin aportar ninguna causa se puede romper la unión», de forma que «el matrimonio es el único contrato en el panorama jurídico español que puede deshacerse sin una razón», algo –compara el jurista- «muy semejante al repudio islámico».
El problema de esta reforma -añade- «es que no altera sólo lo que podríamos definir "salida del matrimonio"»; «modifica también la "entrada"» porque «cuando dos futuros cónyuges saben que la unión es fácilmente disoluble, no invierten mucho en fidelidad y en otros compromisos».
De ahí que considere que esta reforma legislativa «ha hecho perder valor a la percepción del matrimonio mismo».
La actividad legislativa impulsada por el actual gobierno no se ha detenido ahí: se ha aprobado la norma sobre fecundación asistida «que elimina cualquier limitación» -recuerda el profesor Navarro-Valls-, «ha entrado en vigor la ley de identidad sexual que permite cambiar de sexo en los documentos, sin necesidad de una operación jurídica», y se aproxima «la ley de investigación biomédica».
Esta última se orienta a permitir «la llamada clonación terapéutica, prohibida en países como Alemania, Francia o Italia; una práctica contraria a las propias recomendaciones de la ONU o de la UE», recalca.
Para el profesor Navarro-Valls, «todo ello, en síntesis, hace de España una anomalía en Occidente».
«Los efectos de esta erosión de la sociedad -avisa- se dejarán sentir a medio y largo plazo».
En cambio, respecto a otros países, esta actitud legislativa española, «más que un efecto dominó» provoca «un efecto blindaje», percibe el jurista.
«No se trata sólo de una consecuencia de lo que ha sucedido en España, cierto -puntualiza-. Pero hay mucho países que, en vista de posibles reformas de este tipo, se han "blindado", definiendo el matrimonio como la unión exclusivamente de un hombre y una mujer» o mostrándose desfavorables, como es el caso, por ejemplo, de Honduras, Guatemala, Costa Rica, Perú, Chile, o 39 Estados de los EE. UU.
Lejos de que existiera una realidad que ha sido regulada, en opinión del profesor Navarro-Valls «el gobierno español está llevando a cabo un tipo de revolución desde arriba».
«No creo que antes existieran cientos de miles de matrimonios que necesitaran una solución rápida -ejemplifica-; pero ante la invitación a la ruptura, es así como terminan. Aquí no se potencian los mecanismos de reconciliación».
ZS07040221