jueves, 27 de diciembre de 2007


El día 15 nació Teresa, mi quinta hija. Momentos de alegría, satisfacción, de celebración. Pero al poco de nacer me comentaron que tenía el síndrome de Down. Toda nuestra alegría se convirtió en sorpresa ante lo que nos contaban, parecía como que la felicidad intentaba desvanecerse. No nos habíamos hecho la prueba de la amniocentesis, ya que tampoco teníamos pensado abortar pasara lo que pasara. Nadie puede decidir qué tipo de vida merece ser vivida, ni tampoco soy nadie para romper una vida por el hecho de que no encaje dentro de un prototipo. Sé que acaba de nacer lo que seguramente será lo más grande que nos haya sucedido.

Tal vez sea un regalo para otros mal envuelto, que no es llamativo a primera vista, pero estoy convencido de que cuando destape este regalo me encontraré que lo que hay dentro es maravilloso, algo bello que no lo cambiaría por nada del mundo. Bienvenida Teresa, tal vez algunos no sepan apreciar tu belleza, no les hagas caso, simplemente son superficiales y sólo se fijan en el envoltorio. Sólo podrán apreciar tu belleza aquellos que se detengan y miren lo que hay dentro de ti, el regalo que escondes.


Luis López Martínez / Getafe (Madrid)
www.larazón.es



Aborto

Tags: SD niños down

Comentarios
Publicado por melque
sábado, 23 de febrero de 2008 | 15:47
El texto dice verdades como puños. Cuando se decide tener un hijo es con los ojos cerrados y el corazon abierto. Expectante, deseando que venga el hijo soñado, Pero siempre es un hijo, venga como venga lo que ha venido. Enhorabuena Teresa por tu padre.