Su nombre ha
estado ligado a las relaciones entre la Iglesia y el Estado y al Derecho
Eclesiástico desde hace más de cuarenta años. Es un
experto mundial en esta materia y este jueves día 3 pronunciará
una conferencia en Burgos sobre «El retorno del matrimonio. Recientes
datos legislativos y sociológicos» , que tendrá lugar
en el auditorio de Cajacírculo en Sáez de la Hoya a partir
de las ocho de la tarde, organizada por la Asociación Cultural Vivar
en colaboración con la Delegación Diocesana de Familia y Vida.
Navarro-Valls lleva ligado también su nombre al de su hermano, que
fuera portavoz del Vaticano durante el pontificado de Juan Pablo II.
El título de su conferencia es «El retorno del matrimonio».
¿Por qué lo ha elegido?
Hay un retorno al matrimonio que podríamos llamar ’clásico’,
aquel dentro del cual una inmensa mayoría hemos nacido. Es un retorno
todavía de tempus lento, ya que coexiste junto a otra serie de fórmulas
pseudo o para-matrimoniales de nuevo cuño, pero frente a las cuales
se observa cierto cansancio, al ser extrañas a la gran mayoría
de los ciudadanos. Mi tesis es que en este sistema plural de relaciones
matrimoniales, el centro del nuevo universo jurídico sigue siendo
la familia de base matrimonial.
¿En qué datos legislativos y sociológicos fundamenta
sus afirmaciones?
Algunas recientes encuestas avaloran este retorno. En España, uno
de los países donde la legislación ha incidido de modo notable
en el hábito de los ciudadanos, un riguroso estudio reciente (dirigido
por los profesores Salustiano del Campo y J.M.Cacho, Familias y grupos familiares
en la Comunidad de Madrid, Madrid 2007) concluye «que tanto los estudios
más recientes del CIS como los estudios de valores o de juventud
asignan a la familia la máxima importancia en la vida, por encima
de los amigos, el trabajo o la competencia profesional». Y en una
valoración de 1 a 10, la familia basada en el matrimonio y con hijos
de ambos cónyuges, alcanza más de un 9 de puntuación.
Para los encuestados éste es el «modelo ideal de familia».
En Alemania, democristianos y socialdemócratas acaban de presentar
toda una batería medidas orientadas a fomentar la natalidad, favorecer
la fiscalidad de las familias y conciliar vida laboral y familiar. Ya ha
comenzado a pagarse hasta 1.800 euros al mes a los progenitores que dejen
de trabajar para cuidar al hijo recién nacido durante 14 meses.
Paralelamente algunas iniciativas legales y decisiones judiciales parecen
reafirmar rasgos clásicos del matrimonio. Especialmente en materia
de estabilidad y heterosexualidad.
¿Podría
sintetizar las referentes a la estabilidad del matrimonio, cuando precisamente
aumentan los datos de divorcios y separaciones?
Estados Unidos es probablemente el país del mundo con mayor número
de divorcios y crisis matrimoniales. Pues bien, en él, una serie
de Estados (comenzaron Arkansas, Louisiana y Arizona, luego Michigan e Iowa
, y hoy existen más de 20 estados con leyes de este tipo en tramitación)
han introducido por ley los llamados matrimonios ‘blindados’,
junto a los matrimonios ‘al vapor’ o de fácil disolución.
Las parejas que desean contraer el ‘blindado u opcional’ (covenant
marriage) han de ser conscientes de que contraen un matrimonio que entienden
y acuerdan es una relación para toda la vida. Expresamente aceptan
un compromiso jurídico -no solamente moral- que les prohibe divorciarse,
salvo casos excepcionales. Aquellos ciudadanos que desean fórmulas
matrimoniales más fáciles, con menos obstáculos legales
para su disolución, pueden contraer otro matrimonio no blindado.
Existe, pues, un sistema matrimonial ‘a la carta’, que permite
blindar el matrimonio y hacerlo mucho más estable. Se ha recurrido
a esta fórmula, entre otras, para frenar las crisis matrimoniales.
Es el principio de un retorno legal de la estabilidad.
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