La edición de Amsterdam de Metro Investiga los traumáticos efectos del aborto para la mujer.
Alfredo Sánchez
“Nunca te lo perdonarás”
A
Sarah fue el novio quien la animó a abortar. Provenía de una familia
turca que nunca le hubiera perdonado tener un hijo fuera del
matrimonio. “Mi amor por mi novio era entonces más grande que por la
criatura, así que acepté, cuenta Sarah. Ahora me pregunto: ¿cómo
hubiera sido el niño? ¿cómo hubiese marchado todo? Le pido por favor a
toda mujer que dude que no vaya a la clínica. Nunca te lo perdonarás.”
El
reportaje cita una investigación realizada en Nueva Zelanda que siguió
a un grupo de mujeres entre los 15 y 25 años. El 42% de las de 25 años
que habían practicado el aborto tenían serios problemas psíquicos, el
doble de las que nunca habían abortado. Gert-Jan Noorman, de la
fundación de protección de los no nacidos VBOK, reconoce este efecto
postaborto: “A nuestra asociación acuden jóvenes descontentas, con
sentimientos de culpabilidad y depresiones. Nosotros lo llamamos
síndrome postaborto. A veces ocurre inmediatamente después del aborto,
otras más tarde, cuando la mujer se da cuenta de que hubiera podido
vivir con ese hijo.”
La fuerza del silencio
Un
motivo de que este tema siga siendo tabú lo achaca Laura van Lee,
investigadora de la fundación Rutger Nisso Group, al hecho de que el
actual gobierno quiera reformar la legislación sobre el aborto.
“Médicos y partidarios del aborto temen que los testimonios sobre
efectos negativos del aborto puedan llevar a limitarlo e incluso a
prohibirlo”, reconoce Lee, cuya fundación más bien promociona el aborto
que lo desaconseja. Añade también que por orden del ministerio se está
llevando a cabo una investigación sobre la legalidad del modo de actuar
de las clínicas, a la que seguirá otra sobre las consecuencias del
aborto. La ley actual permite abortar hasta la semana 22 del embarazo.
Brit
reacciona de modo positivo: “Yo creo que si me hubiesen preguntado más,
hubiera dicho que dudaba, pero no lo hicieron. Espero que algo cambie
en las clínicas y que se tomen decisiones bien meditadas. Para mí ya es
tarde. Tendré que seguir viviendo sin mi hijo”.
Publicado en Gaceta
Aborto