Las políticas familiares de los gobiernos occidentales han convertido la maternidad en una “commodity”, es decir, un recurso escaso y caro limitado a unos pocos, y han provocado que se tenga que “importar maternidad”, lo cual conlleva riesgos económicos y políticos, afirmó el presidente de la Fundación Madrina, Conrado Giménez.
Sandra Madrid - 19-06-08
Fundación Madrina
Además advirtió que la “importación de maternidad” de manera poco planeada implica importación de cultura, ya que la maternidad es la raíz de la educación y la cultura, pero también bolsas de pobreza y marginalidad, con el consiguiente riesgo económico y político.
Por otra parte, Giménez destacó la importancia de reconocer los restos fetales como restos humanos, ante una legislación que los considera restos no humanos y por tanto permite que puedan ser comprados y vendidos. “Esos restos no son una mercancía”, Asimismo pidió a la clase médica más delicadeza para tratar los casos de fetos con malformaciones, dado el grave riesgo psicológico para la madre y el entorno familiar que conlleva el aborto, con una incidencia de suicidios siete veces superior a la media.
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