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La plataforma Derecho a Vivir se manifiesta frente al Congreso de los Diputados. D.V.
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Rafael Cobo
Entiendo
que sólo hay una solución progresista y humana en materia de aborto:
proteger siempre al no nacido como a cualquier otro ser humano y
proteger siempre a la mujer para que nunca se vea abocada al aborto
como única salida a los problemas derivados del embarazo”. Así de
contundente se mostró Benigno Blanco ayer en su comparecencia ante la
subcomisión parlamentaria que está llamada a informar al Congreso de
los Diputados sobre una posible modificación de la legislación del
aborto.
El presidente del Foro Español de la Familia afirmó
ante los diputados que “cualquier enfoque legal o político que olvide
al niño que en virtud del aborto no llega a nacer o que olvide el
problema que para algunas embarazadas puede suponer un embarazo
imprevisto, dará lugar a situaciones injustas e incompatibles con el
equilibrio de derechos y bienes que el humanismo exige en esta
cuestión”.
Tras la primera sesión, la diputada popular, Sandra
Moneo, se mostró optimista sobre un denominador común de todos los
participantes ante la subcomisión parlamentaria. “Todos hemos
coincidido en que el aborto no es solución para la mujer, que hacen
falta medidas de apoyo a la mujer, y en que las administraciones no
hacen lo suficiente”.
Contradicciones
Moneo
mostró, además, su sorpresa por las contradicciones de algunas de las
comparecientes que, como María Luisa Soleto, de la Fundación Mujeres,
“considera que el aborto no es bueno para las mujeres, pero a la vez
piden que ese mismo mal, sea considerado un derecho de la mujer”.
Soleto,
que compareció a propuesta del PSOE, planteó a la subcomisión sacar el
aborto del Código Penal para garantizar el “derecho de las mujeres a
decidir”. “El aborto es un elemento de garantía, no debe ser un delito
despenalizado sino que tiene que estar íntimamente relacionado con los
derechos sexuales y reproductivos”, informa Ep.
En la misma
línea, la representante de la Coordinadora Estatal de Organizaciones
Feministas, Justa Montero, compareciente a propuesta de ERC-IU-ICV,
pidió “un cambio urgente porque la actual normativa genera inseguridad
jurídica” a las mujeres que abortan y a los profesionales sanitarios
que las atienden, y “no garantiza” que se puedan practicar abortos en
los hospitales públicos.
Benigno Blanco introdujo en los
trabajos de la subcomisión parlamentaria la relación entre aborto y
violencia doméstica. “La despenalización del aborto, dijo Blanco a los
diputados, es una solución machista que, a costa de la mujer, hace al
hombre irresponsable de su conducta sexual y sus consecuencias. Ahora
sólo la mujer paga el precio de lo imprevisto: si aborta, lo hace por
que ella lo decide; y si no aborta, porque fue decisión suya “tenerlo”.
En la vida real, añadió, la posibilidad legal del aborto se ha
convertido en una forma de “violencia de género”, de chantaje a la
mujer en las relaciones de pareja. Así, el aborto siempre tiene dos
víctimas: el niño que no llega a nacer y la mujer. Desearía que esta
Subcomisión analice la documentación científica disponible sobre el
“síndrome post-aborto”, esa lacerante repercusión sicológica que tiene
para la mujer con mucha frecuencia el aborto a que la condena una
legislación como la vigente en un contexto de explotación de género”.
El
martes que viene la subcomsión parlamentaria escuchará a tres de los
juristas propuestos por los diferentes grupos. Podrían ser Julio
Banacloche, catedrático de Derecho Procesal (PP), Tomás Salvador Vives,
catedrático de Derecho Penal (PSOE) y Mercedes García, catedrática de
Derecho Penal (IU).