Recuperar
la movilidad tras una lesión medular es uno de los objetivos que los
neurólogos llevan años persiguiendo. La aplicación de terapia celular
está aún lejana, aunque ya se está aplicando a parapléjicos y
tetrapléjicos con resultados tan dispares que es difícil hacer una
valoración. No obstante, los trabajos en modelos de experimentación
animal sí que dan alguna esperanza o, como comenta Luis Geffner, del
Hospital Luis Vernaza, en Ecuador, son un destello en el oscuro camino
de la paraplejia, puesto que han mostrado que la técnica es factible y
segura
Ana Callejo/Clara Simón 11/12/2008
Los inicios de la terapia celular se remontan, hace ya varias décadas,
a los trasplantes de médula ósea en pacientes oncológicos para reforzar
el sistema inmunitario tras una potente quimioterapia.
En febrero de 2002 la Clínica Universitaria de Navarra realizó con
éxito la primera regeneración cardiaca en España a un paciente con
células madre procedentes de su músculo. Desde entonces la
terapia celular en regeneración cardiaca ha sido la que más fuerza ha
cobrado por los resultados clínicos obtenidos y por la cantidad de
ensayos clínicos de diferentes grupos que hay en marcha.
La
regeneración medular con técnicas de terapia celular también ha
evolucionado en los últimos 20 años, pero ha sido en el campo
preclínico. Empezó con trasplante de células nerviosas fetales, pero
cuando se planteó la aplicación clínica aparecieron dificultades
éticas, legales y técnicas, ya que no era fácil obtener tejido fetal
humano en condiciones aceptables de viabilidad. Fue entonces cuando
aparecieron las células madre adultas como alternativa a las fetales.
De hecho, se empezaron a plantear estudios experimentales con células
de la glía olfatoria y de células madre mesenquimales procedentes de la
médula ósea.
Aunque las células de la glía no son troncales y se
conoce desde hace sólo diez años, sí son capaces de obtener
regeneración medular en diversos modelos experimentales, aunque los
primeros resultados en pacientes parapléjicos no han sido
satisfactorios, tal y como lo reflejaba hace tres meses en la revista Brain el grupo de Alan Mackay-Sim, director del Centro Nacional de Investigación de Células Madre Adultas de Australia.
Así,
las mesenquimales procedentes de la médula ósea están en primera línea.
"Estas células se pueden transformar en células de aspecto neuronal que
cuando se cultivan en determinadas condiciones experimentales y si se
trasplantan en la médula espinal lesionada son capaces de activar los
fenómenos regeneradores residuales de la médula y transformarse en
células de aspecto neuronal y glial, que ayudan a regenerar el tejido
dañado", ha explicado a DIARIO MÉDICO Jesús Vaquero, responsable de la
Unidad de Neurociencias del Hospital Puerta de Hierro, de Madrid, que
tiene amplia experiencia en este campo.
En estos trabajos,
además de regenerar el tejido dañado, se consiguió la formación local
de vasos y el restablecimiento de potenciales evocados ausentes en los
animales parapléjicos.
Ya se están haciendo estudios clínicos en
pacientes con lesiones medulares traumáticas, pero Vaquero cree que los
resultados clínicos no se han evaluado de forma rigurosa, porque no se
tiene el suficiente número de casos. Luis Geffner, del Hospital Luis
Vernaza, en Guayaquil (Ecuador), tiene ya una experiencia con 58
pacientes: 45 parapléjicos y 13 tetrapléjicos. A los 30 meses de la
infusión de células madre autólogas se registraron cambios en casi la
mitad de los pacientes. No obstante, "los resultados no se pueden
unificar, puesto que algunos han mostrado mejoría en cuanto a la
sensibilidad y otros lo han hecho en su función motora", ha apuntado
Geffner, confirmando lo comentado por Vaquero sobre el problema para
valorar los resultados.
El año pasado Geffner y Vaquero
coincidieron en la Reunión Anual de la Sociedad Internacional de
Terapia Celular, que se celebró en Sidney. Meses después, Geffner
presentó en el Congreso Americano de Neurocirugía, en San Diego, los
resultados de 38 pacientes con lesión en la médula espinal tratados con
células autólogas de la médula. Diez pudieron caminar en paralelo a los
apoyos, siete lo hicieron sin apoyos y cinco con muletas. Tres
recuperaron el control completo de la vejiga y diez, en cierta forma,
su función sexual.
Por su parte, los datos procedentes de los
estudios en animales han constatado que cuando se emplean mayores
cantidades de células los resultados son mejores, "pero no se puede
estandarizar la cantidad necesaria, ya que dependerá del número de
células disponibles para infundir y del tamaño de la lesión". Otro
concepto clave que aclara Vaquero es lograr que las células
administradas permanezcan viables dentro del tejido dañado.
Además
de en las lesiones medulares, también se están aplicando protocolos de
este tipo en enfermedades degenerativas, como la esclerosis lateral
amiotrófica. Pero, en opinión de Vaquero, los pacientes en los que
existen mayores posibilidades de eficacia son los que presentan
lesiones traumáticas sobre un sistema nervioso sano, "puesto que en las
lesiones degenerativas la misma enfermedad que causa el daño
neurodegenerativo puede afectar al tejido nervioso que pudiéramos
regenerar".
Trabajos experimentales
Los
buenos resultados de los trabajos en líneas celulares y en modelos de
experimentación animal, con ratas y con cerdos, han animado a
diferentes grupos a comenzar los estudios en lesionados medulares,
aunque aún quedan varios puntos por solventar. Las imágenes
corresponden a la recuperación motora de dos cerdos parapléjicos tras
el trasplante de células estromales.
Adopción Espiritual
AbortoTags: celulas madre adultas, éxito