| Luz Posada | |
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Los
mecanismos antiimplantatorios del embrión en el útero de la madre
previstos en la contracepción –hormonal, vacunas, DIU,...- y más
explícitamente en la intercepción –píldora del día después- causan al
año millones de abortos llamados ‘precoces’ que no aparecen en
registros oficiales y que se suman a los entre 45 y 60 millones de
abortos –quirúrgicos y químicos- que la Organización Mundial de la
Salud calcula que se provocan cada año en el mundo. Así lo denuncia la Federación de Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC) en su documento 40 años de encíclica Humanae Vitae desde la perspectiva de la ética médica,
publicado el pasado mes de noviembre, que alerta también de la
destrucción de embriones que, sin una intencionalidad abortiva tan
clara, causan sin embargo la reproducción asistida, algunos
tratamientos médicos como la ablación endometrial y diversos
medicamentos con efecto abortivo, y cierto estilo de vida actual. La
dimensión de la inhibición de la implantación se mide con el índice EDI
(Embryo Destruction Index), creado por B. Bayle para la contracepción
oral, que proporciona “cifras aterradoras de la destrucción de
embriones”, según la FIAMC: sólo la píldora combinada ya suma más de 10 millones de abortos precoces al año en el mundo,
y a este dato hay que añadir incontables abortos precoces causados por
la minipíldora, los preparados de depósito, el DIU y la píldora
poscoital. En
Francia, por ejemplo, según Bayle, la destrucción de embriones se
corresponde aproximadamente con el número de los abortos registrados
oficialmente en el país. En Alemania, la destrucción de embriones
ascendería a 264.000 tomando como referencia la cifra de 6,6 millones
de usuarias de la píldora (el 38,5% de un total de 17,2 millones de
mujeres en edad fértil, de 14 a 44 años). Ya
en el año 1994, Bayle calculó que 61 millones de mujeres tomaban la
píldora por aquel entonces, lo cual significaría entre 2 y 7 millones
de embriones asesinados al año. Actualmente, más de 100 millones de mujeres toman la píldora,
según Carl Djerassi, por lo que los embriones destruidos al año en el
mundo en relación con la píldora se situarían entre 3,2 y 11,4 millones. Para
los médicos católicos de la Federación, “la píldora es éticamente tan
dudosa y reprobable como la intercepción poscoital”. “A pesar de que la
parte interceptiva tiene una proporción relativamente pequeña,
seguramente es una causa más frecuente, en números absolutos, de
destrucción de vida que el uso de píldoras poscoitales, en comparación
muchísimo más infrecuente”, señala el documento. En
cuanto al DIU, del que también se sigue negando a menudo su efecto
abortivo precoz, la FIAMC advierte que, aunque dificulta la penetración
del esperma, su efecto principal no se muestra hasta la fecundación, y
señala que “entre una y tres portadoras de un DIU quedan embarazadas
anualmente”. Confusión entre anticoncepción y aborto precoz Los
médicos católicos lamentan que el aborto precoz se confunda en
ocasiones con anticoncepción, hecho al que ha contribuido la confusión
sobre el momento en el que comienza la vida del ser humano, que pocos
discuten ya que se encuentra en la fecundación del óvulo por parte de
un espermatozoide. En
este sentido, aclaran que la inhibición de la implantación incluye
“todos los intentos de dificultar o impedir que un embrión, en las dos
primeras semanas de su vida, alcance el endometrio en el momento
adecuado y en las condiciones imprescindibles para su supervivencia, de
forma que se destruya”. “Esto
ya no es anticoncepción –señalan-, sino sobrepasar un límite de forma
éticamente inaceptable, ya que de esta manera ya no se impide la
creación de un ser humano, sino que se conduce a la muerte a una
persona ya existente”. En
opinión de la FIAMC, “por lo menos los contraceptivos hormonales orales
deberían llamarse correctamente ‘contraceptivos-interceptivos’ o algo
similar para ser honestos también verbalmente con sus efectos reales. Efectos ‘colaterales’ de la FIV Respecto
a la reproducción asistida, los médicos católicos denuncian que los
nacimientos se consiguen a costa de la muerte de miles de embriones, ya
que la Fecundación in vitro (FIV) y la Embryo Transfer (ET) tienen una
tasa de aborto del 20% y un riesgo de embarazo ectópico del 3%. Además, el diagnóstico preimplantacional para
descartar niños con malformaciones y enfermedades genéticas, la
destrucción de embriones causada por la investigación en y con
embriones y el feticidio selectivo en embarazos múltiples causan también muchas muertes de seres humanos. El precio de cierto estilo de vida Más abortos que muertes ‘naturales’ Los
médicos católicos denuncian que los abortos y otros tipos de
destrucción embrionaria superan holgadamente el número de las muertes
“naturales” (por enfermedad, accidente,...) que ascienden al año a unos
54 millones. Por otra parte, señalan que el crecimiento de la contracepción no ha llevado a la reducción del número de aborto, sino todo lo contrario,
los ha aumentado: “Junto con la contracepción poscoital y la
intercepción, inclusive la RU 486 y la vacuna antibebés, podemos
razonar que hemos llegado a una muerte cada vez más perfeccionada de la
vida humana prenatal -destaca el documento-. Las consecuencias para
toda la humanidad son inconmensurables”. Artículos relacionados: La píldora anticonceptiva también es abortiva, confirma la ASRM Cinco años de "píldora del día después" no reducen el aborto: crece en un 50% El escándalo de la píldora del día después: No está recomendada para menores de 16 años Ya hay 1 aborto por cada 4 nacimientos en España Los anticonceptivos hormonales pueden afectar a la feminidad
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