La muerte del niño avilesino en diciembre enero de 2005 con aprobación judicial cuyo único delito fue ser hijo de una deficiente, nos pone en marcha para que no haya más asesinatos.
Defendemos también una mayor formación
www.adopcionespiritual.org
Carmen Doménech, directora de
proyectos de InsedNetwork, dice que en casa hay que “crear un ambiente
hogareño y acogedor, de manera que uno siempre quiera volver”.
Paloma Leyra
Me encuentro con
esta mujer en la calle. Acaba de llegar de Barcelona y camina con tal
seguridad por Madrid que un conductor se para a preguntarle por una
dirección. Eso es aplomo. Luego nos sentamos en una cafetería para
evitar el viento gélido. Ella resulta cálida. Habla de hogares y de las
ventajas de haber tenido una familia enorme. Hoy lo aplica a la
empresa. Y viceversa: en el hogar también se emplean métodos eficaces
del trabajo.
¿El hogar es un modelo que se puede aplicar a la empresa? Claro.
Hay una corriente que pretende humanizar las relaciones en el trabajo.
Además de la voluntad de muchas empresas de que sus clientes se sientan
como en casa.
Bonita misión: como en casa en ningún sitio. Desde
luego. Y esto pasa por humanizar las relaciones no sólo con los
clientes, sino entre los propios empleados. Si hay un ambiente laboral
bueno, eso lo perciben los demás.
O sea, sentirse bien. Y
también ser y sentirse buen profesional. Importa mucho el
reconocimiento de los demás ante tu esfuerzo, tiene un poder motivador
enorme.
¿Eso no se aprende en familia? Lo que se
aprende en familia se refleja en la sociedad. Y tiene valores muy
útiles: se trabaja en equipo, se busca la colaboración y la
complementariedad, se aprende a respetar las competencias de otros. Se
sirve a un bien común. Hay que distinguir entre ser servicial y servil.
¿Cómo? Ser servicial es ser generoso, mantener una
actitud positiva, de facilitar y cubrir necesidades. Fomenta la
voluntad y el espíritu. En definitiva, ayuda a mantener buenas
relaciones con los compañeros.
Y al revés, de la empresa a la casa, ¿cómo se aplica? Es
muy interesante: se pueden aplicar muchas cosas de nuestro entorno
laboral al hogar, como profesionalizar, gestionar bien el tiempo,
trabajar en equipo, aprovechar las cualidades o aptitudes de cada uno
de los miembros de la familia. Complementarse, pero con profesionalidad.
Explique más. Si
yo estudio inglés, porque mi trabajo lo requiere, del mismo modo hay
que entender que hay tareas domésticas que requieren cierto esfuerzo y
preparación.
¿Poniendo la lavadora, por ejemplo? Claro.
Si somos competentes en el trabajo, en casa se puede serlo también.
Saber cuál es el programa adecuado, la cantidad de detergente o sacar
rendimiento a las máquinas es muy útil… Por no hablar de que si llevas
bien la ropa, proyectas una buena imagen.
¿Qué más hay que hacer? Crear un ambiente hogareño y acogedor, de manera que uno quiera volver siempre a casa.
¿Eso no se ha hecho siempre? Hoy
no tanto. Antes había herramientas que se aprendían en familia de
manera natural. Hoy no todo el mundo lo tiene, algunos tienen esas
carencias y les gustaría crear un hogar acogedor. Conviene tener una
respuesta a esas inquietudes.
En la familia hay amor y ¿en el trabajo? En
la familia se aprenden valores como la gratitud y la generosidad. Todo
lo que hacemos en casa se traslada a la vida. En el ámbito laboral
favorece, por ejemplo, el compañerismo.