La muerte del niño avilesino en diciembre enero de 2005 con aprobación judicial cuyo único delito fue ser hijo de una deficiente, nos pone en marcha para que no haya más asesinatos.
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De 15 a 19 años, un 54% de hijas de familias rotas ha tenido relaciones sexuales, frente a un 33% de chicas de famila intacta
Los
adolescentes en familias intactas, que no han experimentado ruptura ni
divorcio, tienden a retrasar el inicio de sus relaciones sexuales,
evitando el sexo precoz, según una investigación a partir de 180 artículos y estudios norteamericanos revisados por Samuel W. Sturgeon, de la Universidad de Pennsylvania. (Puede verse completo en un PDF en inglés AQUÍ ).
El
estudio establece cuatro situaciones familiares posibles para los
adolescentes. A la luz de su actividad sexual, de menos actividad a
más, son: "familia intacta", "padre natural con padre adoptivo", "padre
soltero" (conviva o no con otra persona) y "sin padre".
El
primer modelo ("familia intacta") es el que garantiza, con los datos en
la mano, menos riesgo de sexo precoz para el adolescente.
Así, en
las familias intactas norteamericanas, de los 15 a 19 años, el 30,7% de
chicos y el 33,5% de chicas han tenido relaciones sexuales completas,
mientras que en las familias no intactas son el 52,4% de chicos y el
54% de chicas (datos de 2002, del estudio de Abma, Martinez, Mosher y
Dawson, Teenagers in the United States).
De las posibles situaciones familiares, la peor es la carencia de ambos padres:
el 80% de las chicas de 15 a 19 años en estas situación ya había tenido
relaciones sexuales completas, y de hecho un 52% las habría tenido
antes de los 15 años; entre los chicos sin padres de 15 a 19 años, un
64% ya ha tenido relaciones completas, y un 30% del total antes de los
15 años.
Tener un solo padre, viva o no
con otra pareja sentimental, es otro factor de riesgo. Los adolescentes
en esta situación tienen relaciones sexuales completas en un 58% de
casos (chicos) y un 67% de casos (chicas). Estos adolescentes de un solo padre doblan el riesgo de actividad sexual de los chicos y chicas de familias intactas (activos sexualmente en un 30% y 33% respectivamente).
El
estudio, además, demuestra no sólo que los adolescentes de familias
intactas tienen más tendencia a retrasar la edad de sus relaciones,
sino que se observa también que en las familias intactas la minoría
de adolescentes sexualmente activa tiene menos riesgo de contraer
enfermedades sexuales o experimentar un embarazo precoz que sus congéneres de familias rotas.
La sociedad gasta grandes cantidades de dinero en servicios sanitarios por la pandemia de enfermedades sexuales, además de gastos relacionados con embarazos precoces, fracaso en los estudios, depresión juvenil,
etc... Cuanto antes empiezan las relaciones sexuales, antes empiezan
los problemas para el joven, su familia y la sociedad en general. Al
final, la mejor receta, talonario en mano, es la abstinencia y, para conseguirla, la educación en abstinencia y valores, como demuestran numerosos estudios.