jueves, 26 de agosto de 2010


Publicado por Galsuinda @ 10:40  | Síndrome post Aborto
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lunes, 16 de agosto de 2010

 

El 90% de las mujeres que han abortado tras una violación se arrepienten de haberlo hecho


Sara Martín  

Tan sólo dos estudios en el mundo se han aproximado a uno de los temas «tabú» que rodean al aborto: la violación. Mientras gran parte de los países han despenalizado la supresión de la gestación en este supuesto, la realidad de un embarazo por violación es desconocida por la gran mayoría de la sociedad y de la clase política, que dan por hecho que la madre querrá abortar sin dudarlo. 

 


Pero son precisamente las mujeres que han pasado por este terrible trauma las que se encargan de desmentir este tópico tan extendido socialmente. En el primer estudio realizado al respecto en 1979 por la doctora Sandra Mahkorn 28 de las pacientes embarazadas continuaron con su embarazo.

 

El segundo estudio, realizado por el Elliot Institute y Fortress International -especializados en la investigación del post aborto-, ha ido más allá: a lo largo de la década de los noventa han recogido los testimonios de 192 mujeres que resultaron embarazadas a causa de una violación en EE UU. Puede parecer una cifra pequeña e insignificante, pero hay que tener en cuenta que se calcula que cerca del 70% de las mujeres violadas no lo notifican y que tan sólo un 1% de ellas quedan embarazas. Y además, a modo de ilustración, en España se acogieron en 2004 al supuesto de violación 17 mujeres, lo que supone... el 0’02% del total, 84. 985. Por este motivo, una muestra de 192 mujeres para estudiar la realidad del embarazo por violación es en realidad grande. Según se explica en Victims and Victors: Speaking out about their pregnancies, abortions and children resulting from sexual assault (Víctimas y vencedores: hablando sobre sus embarazos, abortos e hijos resultantes de una agresión sexual), editado para explicar este estudio, el 70% de estas mujeres eligieron continuar con su gestación. Pero también las que abortaron tienen mucho que decir, puesto que cerca del 90% de ellas se arrepentía de haberlo hecho, y califica la decisión como «la peor solución a su embarazo». David Reardon, experto en Bioética, investigador y director del Elliot Institute, denuncia en el citado libro que «las organizaciones que promueven el aborto usando los argumentos de la violación jamás han buscado la opinión de las mujeres que han sufrido una agresión sexual y han quedado embarazadas». 

 

Diversas organizaciones en todo el mundo dedicadas a ayudar a la mujer recuerdan que, año tras año, nuevos estudios científicos continúan probando que una supresión de la gestación puede perjudicar gravemente la salud física de la mujer y que, además, «no hay ningún condicionante psiquiátrico para el que el aborto sea indicado como beneficioso». Por eso, Reardon advierte que el problema de los embarazos por violación no ha sido resuelto, ni muchísimo menos, legalizando el aborto. «En realidad, una historia de agresión sexual es una contraindicación más para el aborto», insiste. «No hay pruebas de que las víctimas de una violación se hayan beneficiado gracias al aborto. En cambio, sí hay pruebas documentadas de que el aborto empeora los problemas de las mujeres violadas», explica Reardon. Kathleen DeZeeuw es una de las mujeres que aporta su testimonio en esta valiente obra: «Yo, habiendo vivido la experiencia de una violación y habiendo sacado adelante a un niño fruto de esa agresión sexual, me siento personalmente agredida e insultada cada vez que oigo que el aborto debería ser legal en caso de violación. Creo que hemos sido utilizadas para promover el aborto, incluso cuando nadie se ha interesado nunca por nuestra parte de la historia».

 

 

 


Publicado por Galsuinda @ 15:51
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viernes, 13 de agosto de 2010

Son muchas las personas que, como Rubén, se están haciendo un sitio en el mundo y cada vez están más integradas en la sociedad


Teresa Lapresa 



Rubén Ruiz Portillo tiene Síndrome de Down y, a sus 13 años, alberga los mismos intereses y exige lo mismo que cualquier chico de su edad. “Su día a día es muy normal”, asegura Milagros, su madre, que es la presidenta de la Asociación de Síndrome de Down de La Rioja (Arsido). “Es totalmente autónomo en casa, hace de todo: su aseo personal, elige su ropa, y es muy ordenado”.  Lo que más le gusta a Rubén es el deporte. “Juego a baloncesto y voy a natación. Además el año que viene me voy a apuntar a Kung Fu”, comenta el joven. “Los fines de semana voy al monte y monto en bici”. Pero también le encanta ir al cine y leer, sobre todo el género de terror -“aunque luego tenga pesadillas”, interrumpe su madre- salir con sus amigos, jugar con la consola… “Ahora estoy aprendiendo a tocar el piano”, dice orgulloso. “Hay que mantenerle ocupado por su propio interés, porque cuanto más alto le pones el listón más se interesa”, asegura Milagros, y añade que “estos chavales tienen la agenda como la de un ministro, porque tienen que ir al colegio, al apoyo que les da la asociación… apenas tienen tiempo libre”.


Rubén afirma muy serio que  le gusta mucho “trabajar y estudiar”, y que tiene “mucha fuerza”. Si por él fuera, iría al colegio mañana mismo, y es que sus ganas de aprender son insaciables. Ambicioso, declara: “De mayor quiero ser presidente de los Estados Unidos”, o por lo menos, tener un trabajo en el que tenga su propio despacho. Quiere aprender a cocinar y a conducir… Tantas cosas que a veces, según su madre, “le falta paciencia porque quiere hacer todo solo”. Pero hay muchos más objetivos que entran en sus planes de futuro: “Quiero buscar una novia y tener muchos hijos”.


Milagros dice que cada vez reivindica más autonomía, “quiere conseguir que le dejemos ir sólo pro Logroño y en parte ya lo hace, pide un teléfono móvil…”. También afirma que “estos chavales están demostrando que valen mucho, tienen ambiciones que hay que respetar y dejarles demostrar sus capacidades. No hay que colgarles el cartel de su discapacidad que es lo que se hace muchas veces”. Y es que Rubén es muy capaz y tal y como dice su madre, “necesita estar en el mundo”.
Para él, es fundamental el apoyo de la gente que le rodea: su familia, sus amigos, sus compañeros de clase, los miembros de Arsido… “Les quiero mucho”, dice cuando habla de todos ellos.


Son muchas las personas que, como Rubén, se están haciendo un sitio en el mundo y cada vez están más integradas en la sociedad, aunque todavía hay muchos estereotipos falsos sobre ellas: “Se dice que todos los niños con Síndrome de Down son muy cariñosos, pero también tienen picardía y se buscan la vida”, asegura Milagros. “Sí que son más inocentes y hay que protegerles más en algunas situaciones pero por eso no hay que dejarles en casa, tienen que salir y darse tortas como nos hemos dado todos”. Rubén no tiene rencor, no se enfada, “cuando le hacen algo se siente mal como todos y su inocencia hace que le conozcan. Vive más relajado”.
El problema está en que, como dice Milagros, “se les pone la etiqueta”, sin ver lo que hay detrás de cada persona, que es única. Estos jóvenes tiene sus propias preferencias, no piensan todos igual, y Rubén es perfectamente consciente de que se tiene que esforzar y trabajar duro para conseguir esa independencia que tanto desea, y para ser, como él dice, “un hombre”.

 

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Tags: sindrome de down, rubén de logroño

 

Es una realidad  que los abortistas y los activistas pro-elección son responsables de actos de violencia mientras que los activistas pro-vida en raras ocasiones los han realizado y no entra dentro de su forma de actuar. He aquí unos ejemplos.

 


Tags: HLI Lifelines, Raymon de Souza, violencia abortistas

 

 

Las personas inteligentes deberían  preguntarse por qué un continente tan escasamente poblado está siendo inundado con millones de dólares destinados a evitar que las personas de tener hijos.

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Tags: Raymon de Souza, control de población, HLI Lifelines

lunes, 09 de agosto de 2010

 

Cuenta Pam Stenzel en sus charlas que las jovencitas se acercan aterradas a su consulta para hacerse el test de embarazo, y que cuando reciben la noticia de que la prueba es negativa la expresión de su cara refleja el ENORME ALIVIO que sienten, se consideran salvadas:
- “¡Uf! -dicen- ya me puedo ir tranquila.
- Un momento señorita. ¿Ya te has hecho la prueba de HTB, verrugas geniales, sífilis, gonorrea, clamidia, tricomona, vulvadena, uretritis, hepatitis B, SIDA, herpes, etc.?
- ¿Yo?, ¿necesito pruebas de eso?”
Las jóvenes tienen cuatro veces más posibilidades de contraer alguna enfermedad de trasmisión sexual que de quedarse embarazadas ¿Porqué razón el embarazo es lo único que les preocupa? El embarazo no es una enfermedad –se lo dice una madre que vive cada día la ilusión de saber cómo crece y se desarrolla su hija de 27 semanas-. No es lo peor que puede ocurrir cuando se tienen relaciones sexuales. Muchas jóvenes se levantaron esta mañana pensando: “no me va a pasar a mí, eso solo sucede en las grandes ciudades, pero no donde yo vivo”, y hoy habrán contraído una enfermedad de transmisión sexual.
En los años sesenta se conocían y trataban 5 enfermedades de transmisión sexual; en la actualidad hay más de 50 enfermedades, de las cuales más de 25 son muy frecuentes entre los jóvenes y el 30% de ella son completamente incurables.
Llegará el momento en que estén listos para casarse, habrán encontrado al chico/a que aman y con quien desean pasar el resto de sus vidas. Se dispondrán a entregar el anillo de compromiso, mirarán a los ojos a su novia/o y le dirán:
- “Cásate conmigo. Por cierto, tengo verrugas genitales. Se te contagiarán y nos darán tratamiento a los dos por el resto de nuestras vidas, probablemente acabarás con histerectomía radical, cáncer cervical y tal vez te mueras, pero cásate conmigo
- ¡Que bien!, gracias por compartirlo siquiera antes de la boda”
Todas las enfermedades de transmisión sexual son enfermedades con consecuencias muy serias. La clamidia, por ejemplo, es la enfermedad de transmisión sexual más común entre los adolescentes hoy día. Unos 4.000 adolescentes la contraen cada 24 horas. Es una bacteria, no un virus, por lo tanto se puede tratar con antibióticos. El problema es éste: más del 80% de los jóvenes que tienen la enfermedad no presentan síntomas. ¡No se puede tratar una enfermedad que no se sabe que se tiene! Hay miles de adolescentes manteniendo relaciones sexuales y diciendo “estoy bien, no padezco ninguna enfermedad, ni conozco a nadie que tenga una”. ¡Ni se imaginan que ya la han contraído y la están contagiando!
Chicas, escuchad esto: contraed clamidia una sola vez, y tendréis entre un 20% y un 25% de posibilidades de ser estériles el resto de vuestras vidas. Contraedla dos veces, y las probabilidades aumentan hasta un 50%. Si la contraéis por tercera vez, es probable que jamás podáis tener hijos. Hay mujeres con 20 ó 30 años que dicen: “quiero tener un hijo, lo he intentado, pero no logro quedar embarazada”, y van a un especialista, las revisa y dice:
- “Hay tejidos con cicatrices en la trompa de Falopio, los ovarios y el útero; tiene inflamación pélvica, alguna vez se hizo un aborto o tuvo clamidia.
- ¿Que tuve qué? ¿Tuve una enfermedad de transmisión sexual sin enterarme?”
Es demasiado tarde. ¡Demasiado tarde!
Relata Pam Stenzel que conoció a una pareja que no podía tener hijos y quiso adoptar uno. Después de esperar mucho tiempo les avisaron diciendo que había un bebé para ellos: una madre adolescente acababa de dar a luz y deseaba entregar su hijo en adopción para procurarle una vida mejor. Fueron al hospital, recogieron al niño y se lo llevaron a casa. Al día siguiente la niña no comía y estaba letárgica. La madre adoptiva pensó que como era primeriza no sabía atender bien a su hijita. Así que llamó al pediatra, que le pidió que la llevara a su consulta al día siguiente. Una vez allí, mientras rellenaban el parte, la niña comenzó a echar espuma por la boquita y dejó de respirar. La ingresaron de urgencias y murió dos horas más tarde. Tenía herpes. Su madre biológica se lo había contagiado. Era una chica de 14 años que quiso asistir al funeral. Se sentó junto a la madre adoptiva y le dijo llorando: “salí un viernes para acudir a un partido de fútbol. Un chico me llevó a un lugar apartado y mi vida ya nunca será igual”. Cuando la madre adoptiva relataba esto, le decía a Pam: “no dejes que la muerte de mi hija haya sido en vano”.
¿Cuántas relaciones sexuales hacen falta para infectarse? Una. Os dirán que utilicéis preservativo, que esto hace seguro el sexo, que ni siquiera tenéis que haceros las pruebas porque estáis protegidos. ¡Hemos perdido la cabeza! Muchachos: ¡no es seguro! Nunca lo ha sido y nunca lo será. Usar preservativo no equivale a sexo seguro.

 


 

 

 

 

 


Tags: ETS