Lunes, 25 de febrero de 2013


 
«La violación es forzar o agredir con violencia la intimidad sexual de una persona. Atenta contra la justicia y la caridad. La violación lesiona profundamente el derecho de cada uno al respeto, a la libertad, a la integridad física y moral. Produce un daño grave que puede marcar a la víctima para toda la vida. Es siempre un acto intrínsecamente malo. Más grave todavía es la violación cometida por parte de los padres (cf. incesto) o de educadores con los niños que les están confiados» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2356).
 
1. Una de las primeras preguntas que se plantea cuando se produce una violación de una mujer en edad fértil es si es lícito evitar un posible embarazo. Vayamos por partes.
 
Si ya se ha producido la fecundación de un óvulo nos encontramos ante un nuevo ser humano, y a este respecto la doctrina de la Iglesia es clara: «Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2271). Que la fecundación se haya producido como consecuencia de una violación no cambia en nada esta valoración del aborto. Nunca es legítimo matar al hijo concebido, tampoco en estas brutales circunstancias, aunque ciertamente su padre haya cometido una atrocidad. Por otra parte también hay que aclarar que el hecho de que el óvulo ya fecundado, es decir el embrión, esté implantado o no en la pared del útero no cambia en nada la valoración moral de la que hablamos. Se encuentre donde se encuentre situado el embrión, su destrucción deliberada (el llamado aborto provocado directo) es siempre gravemente inmoral, en todo caso es un crimen abominable, aunque la fecundación, insistimos, sea fruto de una violación.
 
2. Aborto procurado directo no, en ningún caso; pero ¿en caso de violación, es lícito intentar evitar que los espermatozoides del injusto agresor puedan fecundar un óvulo de su víctima?
 
La Iglesia enseña que todo “acto matrimonial en sí mismo debe quedar abierto a la transmisión de la vida” (HV 11). “Esta doctrina, muchas veces expuesta por el Magisterio, está fundada sobre la inseparable conexión que Dios ha querido y que el hombre no puede romper por propia iniciativa, entre los dos significados del acto conyugal: el significado unitivo y el significado procreador” (HV 12). Por lo expuesto los esposos no deben utilizar la anticoncepción para regular la natalidad, pues es un medio moralmente reprobable que no salvaguarda ambos significados esenciales del acto conyugal.
 
Sin embargo esta norma moral, que ni ha cambiado, ni puede cambiar, no es de aplicación en una violación. La violación es un acto inhumano y gravemente injusto y por tanto, al caso son de aplicación todos los principios morales referidos a la legítima defensa. El violador no tiene ningún derecho a acceder carnalmente a su víctima y por lo tanto tampoco a que sus espermatozoides fecunden los óvulos de la mujer a la que viola. Por tanto, es lícito intentar evitar dicha fecundación con medios, para el caso, también lícitos; por ejemplo: el lavado vaginal para la eliminación de los espermatozoides del injusto agresor (siempre y cuando no se realicen maniobras que puedan inducir un aborto si la fecundación ya se hubiera producido).
 
Pero la siguiente pregunta es: ¿es lícito administrar a la mujer, tras la violación, una “píldora del día siguiente”, que evite la fecundación, es decir que evite que los espermatozoides del injusto agresor alcancen los óvulos de la víctima? La respuesta es sencilla: Sí, siempre y cuando no exista riesgo de que ese mismo fármaco provoque un aborto si la fecundación ya se hubiera producido (hay que volver a recordar que impedir la anidación del embrión es un aborto).
 
3. Naturalmente la pregunta siguiente es obvia: ¿existe tal fármaco? Hasta la fecha ni la Santa Sede, ni la Conferencia Episcopal Española han publicado documento alguno en el que se haga referencia a una “píldora del día siguiente” de tales características; al contrario, hasta la fecha, todos los documentos publicados, por las referidas instancias, sobre las llamadas “píldoras del día siguiente” (LXXVI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española. Exhortación, La “píldora del día siguiente”, nueva amenaza contra la vida, 27-04-2001Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, Nota Sobre la píldora del día siguiente, 12-12-2000Pontificia Academia para la Vida,Comunicado sobre la llamada píldora del día siguiente, 31-10-2000) insisten en que todas estas píldoras tienen como posible efecto evitar la anidación del embrión; es decir, todas son potencialmente abortivas y por tanto su utilización es siempre inmoral, también en caso de violación. Por su parte, también la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC) coincide plenamente con lo hasta aquí expuesto. Es cierto que la química farmacéutica evoluciona. Si se ha desarrollado, o en el futuro se desarrolla, una “píldora del día siguiente” que reúna todos los requisitos morales exigidos para su uso tras una violación, la Santa Sede nos lo hará saber, pero desde luego, a fecha de hoy, nada de eso se nos ha comunicado.
 
Alcalá de Henares, 23 de febrero de 2013
San Policarpo, obispo y mártir
 
+ Juan Antonio Reig Pla
Obispo de Alcalá de Henares



Publicado por Galsuinda @ 9:41  | Pildora Dia Despues
Comentarios (0)  | Enviar
Domingo, 24 de febrero de 2013

Hace tiempo que retiraron le vídeo de este enlace Lo intentamos de nuevo.


Publicado por Galsuinda @ 10:20  | Para pensar
Comentarios (0)  | Enviar
Jueves, 21 de febrero de 2013
Martes, 19 de febrero de 2013

Conocimos a Adriana amacías aquí y de nuevo conocemos más de su vida:


Jueves, 14 de febrero de 2013

 Y todavía hay aborteros que se atreven a mentir...


Publicado por Galsuinda @ 8:02  | Aborto
Comentarios (0)  | Enviar

Un estudio danés ha mostrado que 1 de cada 6 bebés abortados después de las 12 semanas nacen vivos y se les deja morir, tal como sucede, con otras cifras, en Inglaterra. 

Esto genera un grave problema, porque una persona nacida es considerado por todos como un ser vivo, y dejarlo morir por falta de asistencia es tipificado como un asesinato.

Para evitar esto, los médicos parten de la solución más simple, cierran los ojos y proponen dar una inyección de potasio al corazón del feto para evitar el riesgo de que nazca vivo.

En 2009 una pareja danesa, Camilla Skovhus y Thomas Mikkelsen, decidieron abortar su tardío bebé después que un ultrasonido mostró que él probablemente tendría trastornos renales que podrían requerir diálisis y trasplantes después del nacimiento.
El personal del hospital Aarhus Skejby, donde se realizó el aborto, advirtió a la pareja que su bebé podría nacer con vida. Eso pasó. Su hijo vivió unas horas después de nacer, para morir lentamente en brazos de sus padres.

Al año siguiente, la pareja estaba embarazada de nuevo, pero una vez más su hijo podría padecer los mismos trastornos renales. La pareja también optó por un aborto tardío, y una vez más el niño nació vivo.

En ambos casos, la pareja celebró el nacimiento de los bebés, a los que llamaron Sejr y Hugo y les tomaron fotos, luego los enterraron en el cementerio. Todavía sienten que hicieron lo correcto. Camilla Skovhus y Thomas Mikkelsen también han conmemorado los dos hijos que abortaron con un letrero en la puerta de su casa.

La pareja relató su historia a Kristeligt Dagblad a raíz de la publicación de un estudio que muestra que su experiencia está lejos de ser aislada.

Durante los últimos 15 meses, los médicos del Hospital Universitario de Aarhus en Skejby han seguido cuántos bebés nacen mostrando señales de vida después de abortos en el segundo trimestre.

Las estadísticas de la segundo mayor clínica de maternidad de Dinamarca mostró que de cada los 70 bebés sometidos a abortos tardíos entre agosto de 2011 y noviembre de 2012, once – o sea dieciséis por ciento – han nacido vivos.

Anteriormente, los médicos estimaban que sólo el diez por ciento de los niños tenían aliento o mostraban otros signos de vida después de los abortos realizados entre la semana 12 y 22 de embarazo.

En Dinamarca se permite el aborto legal sin restricciones hasta la semana 12 de embarazo. Después de eso, los abortos se permiten sólo cuando el bebé se espera que muera poco después del nacimiento debido a defectos, o si se establecen circunstancias sociales especiales para la madre - por ejemplo, si la madre es una chica muy joven. Madres que buscan abortos tardíos apelan al estado de permiso especial.

Peter Ohrstrom, profesor y teórico de la ciencia en la Universidad de Aalborg y ex miembro del Consejo de Ética, dijo que cuando los bebés muestran signos de vida después de un aborto tardío, se plantean cuestiones éticas fundamentales y serias sobre la forma de permitir los aborto finales y como se manejan.

“El requisito de la ley es que los fetos a los que le dan permiso para abortar no son viables”, dijo Ohrstrom. ”Así que cuando hay signos de vida en los fetos abortados tardíamente-, aparecen algunos bebés que no deberían haber sido abortados, y debemos volver a examinar las normas y prácticas que regulan la autorización del aborto tardío”.

La profesora Birgit Petersson de la Universidad de Copenhague, que acaba de jubilarse después de 27 años en la Junta de Apelación del Aborto de Dinamarca, dijo que el número de bebés nacidos con vida después del aborto va en aumento. Ella dijo que la solución es simple: Una inyección de potasio al corazón del bebé antes del aborto asegura que el niño nace muerto.
Dijo Petersson, “Me he sentado en el Consejo de Apelaciones del Aborto durante décadas, y es sólo en los últimos años que los problemas han surgido. Si hoy es más probable que antes de que los fetos son viables, los médicos de los departamentos necesitan cambiar a jeringas de potasio”.

El número de abortos tardíos en Dinamarca ha ido en constante aumento, de 659 en 2004 a 877 en 2010. Uno de cada seis en el estudio que Aarhus lleva a cabo, lo que significa un estimado de 140 bebés que nacieron con vida después de un aborto en el 2010 y se dejaron morir.

“Me asusta”, dijo Olav Bjorn Petersen, del Hospital de Aarhus. ”Es crucial, sin embargo, informar y atender a la pareja que aterriza en una situación en la que su feto abortado muestra signos de vida, y asegurarse de que, al menos, el personal, está capacitado para cuidar de él.” El dijo que Aarhus ha creado una sala especial donde seis parteras trabajan sólo con los abortos tardíos.
Camilla Skovhus y Thomas Mikkelsen, cuyos dos hijos habían nacido vivos después de abortos, han seguido el debate sobre si Dinamarca debe hacer como Birgit Petersson sugiere y garantizar abortos "más eficientes" a través de la inyección de potasio. Son conscientes de que muchas personas piensan que sería más fácil si los abortos tardíos fueran más rápidos y menos dolorosos.
Pero Skovhus dijo: “¿Por qué debemos darnos prisa para ayudar a que los bebés mueran? No tiene el menor dolor. Los niños mueren, no importa dónde, son matados, si en el vientre o mueren en los brazos de sus padres. Sólo puedo pensar que ellos deben estar contentos de que mueren junto con las personas que quieren cuidar de ellos”.

El estudio danés fue liberado semanas después que se confirmaron las Estadísticas Canadá que cerca de 500 niños han nacido vivos después de abortos fallidos en la última década en Canadá, ver aquí.

Fuentes: Life Site News, Signos de estos Tiempos


    

Publicado por Galsuinda @ 7:58  | Glup!
Comentarios (0)  | Enviar

,
Verónica Cardona, una mujer colombiana de 21 años que quedó embarazada a los 16, tras ser violada por su propio padre, reveló el drama que pasó y cómo Dios le dio fuerzas para continuar, y ahora exhorta a las mujeres que pasan por casos similares a que “¡no tengan miedo de decirle sí a la vida, no tengan miedo de decirle sí al amor!”. 
 Entiendo que usted sufrió una violación y de aquello quedó embarazada. ¿Cuál fue el primer impacto al enterarse del embarazo y cómo llegó a aceptar a la nueva vida que llevaba consigo?
Bueno, el primer impacto fue sentirme totalmente destrozada. Fue un impacto muy grande el darme cuenta de que estaba embarazada. En ese preciso momento sentí que mi vida se había frustrado, más aun porque sabía que el bebé que venía en camino era el “producto” de una violación por parte de mi propio papá. Caí en depresión unos días, no quería matar a un ser inocente pero tenía miedo, quizás el mismo miedo que sienten muchas mujeres al enterarse de que están embarazadas. Miedo a que no fuera capaz de salir adelante, miedo a los prejuicios, miedo a que me vieran con lastima, miedo a afrontar la realidad, miedo a quedarme sola. Naturalmente casi toda mi familia, doctores, jueces, en fin todos querían que abortara y más aún aquí en Colombia, que se acababa de hacer “legal” el aborto en tres casos: por violación, por malformación y por riesgo de la vida de la madre. Yo cumplía con todos los requisitos: violación, una posible malformación por la información genética, y mi vida estaba en riesgo pues era un embarazo de alto riesgo
 Por otra parte, recodaba un día en el cual mi mamá llorando me pedía perdón pues ella había intentado abortarme, no quería que yo viviera, y pensé que yo no tenia el derecho de arrancarle la vida a nadie y menos a una personita indefensa que no podría defenderse, una personita que no me había hecho nada a mí. Y así, aunque en mi familia me dejaron de hablar por unos días, sólo mi mamá me apoyaba en mi decisión, pues me había dicho que fuera cual fuera mi decisión era mía y me iba a apoyar. Y así comenzó a crecer en mí el más grande milagro de amor. Fue una experiencia aunque dura, hermosa, cuando veía las ecografías podía darme cuenta del gran milagro de la vida, sentir sus pequeños pero inofensivos golpecitos en mi estomago. Y luego ver su ternura al nacer. 
  
¿Recibió consejería, o algún auxilio durante este proceso? ¿De quién y cómo fue? 
Para este tiempo mi mamá se encontraba asistiendo a una comunidad católica, y ellos me ayudaron bastante. Me animaban a seguir en mi decisión de traer vida al mundo, ya fuera que al nacer diera a mi hija en adopción, o decidiera quedarme con mi hija y salir adelante. Hablábamos de los muchos niños que han sido abortados. 
  ¿Qué papel jugó Dios para usted durante este tiempo? 
Durante este tiempo quise olvidarme de Dios. Me enojé con Él porque no podía entender cómo un Dios tan bueno y con tanto amor hacia mí podía permitir que me pasara esto, que no había hecho nada malo en la vida, y que desde antes de nacer ya estaba sufriendo bastantes dificultades pues desde el vientre de mi mamá ya no era deseada. No podía entender, mas sin embargo me refugiaba en Él y le pedía fuerzas para continuar adelante, y hoy estoy segura de que Él siempre estuvo conmigo en mis noches y días de llanto. ¡Era Él quien me animaba y me levantaba!  

¿Cómo se animó a compartir su experiencia y participar en marchas en favor de la vida? 
 Después del nacimiento de mi hija, me sentía con muchos vacíos y busque llenar mis vacíos y refugiarme en muchas cosas: amigos, fiestas, trago, trabajo. Por esa época, los papás de mi mejor amiga se iban a separar y los invitaron e ellos a un retiro espiritual de parejas en la comunidad Lazos de Amor Mariano. Ellos asistieron a pesar de haber hablado ya con sus abogados para empezar el proceso de separación, y cuando regresaron de este retiro era impresionante, parecían novios. Se decían amorcito, mi vida, se daban bocados de comida, se cogían de la mano. En los años que llevaba de conocerlos nunca había visto esto y yo soy como parte de la familia, incluso me encontraba trabajando con ellos. Ellos quisieron que yo fuera a un retiro de conversión en la misma comunidad. Tengo que admitir que sentí miedo de ir, porque sabía que me iba a encontrar con Dios, iba a entender muchas cosas. 
Sentía miedo porque hacía un tiempo le había dado la espalda a ese mismo Dios que siempre estuvo a mi lado. ¡Estando en el retiro pude volver a vivir! Pude perdonar a mi papá y a todos los que alguna vez me habían hecho daño. Entendí muchas cosas, me sentí digna nuevamente, ¡volví a nacer!, ¡fue hermoso! Cuando salí del retiro, sentí un gran deseo de pertenecer a esta comunidad, así que empecé un proceso. Por gracia de Dios, empecé a servir y me di cuenta de que la vida es un don. 
 Me indignaban, como me indignan ahora, los argumentos de los abortistas, que se escudan en casos como el mío para matar a un inocente y llenar sus bolsillos con dinero manchado de sangre inocente, diciendo que cada vez que veas a ese niño vas a recordar el momento tan doloroso en que fuiste abusada, o que si tiene alguna malformación va a ser un niño infeliz, o que si mueres quién cuidara de tus hijos. Argumentos tan tontos como el que me dio una feminista ecuatoriana, Diana Rodríguez, estos días por Twitter, donde me decía que en la conquista de la sociedad no participan los que han sufrido las circunstancias, y yo digo que absurdo es esto. Y al preguntarle que entonces quiénes participaban, me responde que es un insulto a su inteligencia debatir conmigo y bloqueó mi cuenta en su Twitter. Sentí la necesidad enorme de gritar la verdad al mundo, que es que un hijo nunca te recordará las circunstancias, porque es una persona absolutamente diferente, por el contrario te ayudará a sanar las heridas, le dará alegría y sentido a tu existir
Lo digo desde mi propia experiencia y no como los abortistas que hablan sin siquiera conocer o haber pasado por una experiencia de estas, porque la mayoría que apoyan el aborto no han abortado, pues las mujeres que, engañadas, abortan después son defensoras de la vida. No son infelices los niños con malformación. Además, la mayoría de diagnósticos médicos en estos casos se han equivocado. Según ellos, mi hija iba a ser un ogro y bueno, hoy es el más bello ogro. No tiene ninguna dificultad, no tiene ninguna enfermedad, no tiene ningún retraso. Y si lo tuviera, como una primita mía, no sería infeliz, por el contrario ella es absolutamente feliz. Y eso de que se puede abortar por riesgo de vida de la mamá, pues mueren mas mujeres abortando que mujeres dando vida. 
  ¿Qué opina de que casos como el suyo sean usados como bandera por quienes promueven el aborto? 
 A los abortistas no les importa la mujer como quieren aparentar. Si les importara verdaderamente, no ofrecerían un aborto sino, por el contrario, ayuda para salir adelante con su hijo, aceptarían realidades como el síndrome post- aborto, aceptarían que la vida comienza en la fecundación del óvulo como lo dicen los científicos. Reclaman “derechos” de la mujer y ellos son los primeros en pasar por encima de ellos, pues las mujeres tenemos derecho a saber la verdad, algo que ellos no hacen. Las mujeres tenemos derecho a una maternidad, y ellos pasan por encima de este hermoso don, convirtiendo el vientre de las mujeres en la tumba de su propio hijo. ¡El aborto no desembaraza a nadie! Matar no es una opción, es la peor decisión. La vida engendra vida, la muerte, por el contrario, engendra muerte, dolor, llanto, desesperación, angustia y una culpa que muy difícilmente se borrara de tu mente, de tu alma, de tu ser. Los abortistas no deben jugar con el dolor de la mujer y de muchos hombres también que son victimas de una aborto. Por último, quiero invitar a todos los católicos, cristianos, evangélicos, ateos y a todos los que están a favor de la vida, a que no nos cansemos de ser la voz de aquellos, que aunque tienen voz y derechos, han querido callarlos desde el vientre. ¡No tengan miedo a decirle sí a la vida, no tengan miedo de decirle sí al amor! Quisiera terminar con una frase de nuestro fundador, Rodrigo Jaramillo, “quien aborta a un niño de su vientre, aborta a Jesús de su corazón”. Y añado yo: “pues Jesús es la misma Vida”. 
 ¿Lograste perdonar a tu padre? Por gracia de Dios pude perdonar a mi papá, mirarlo a los ojos y darle las gracias por haberme dado la vida. Tu hija ¿sabe lo que ha pasado? o ¿eventualmente se lo explicarás? Mi hija aún no sabe bien todo lo que pasó, pero poco a poco le iré contando. Ella tiene derecho a saber la verdad. 
 Aciprensa.com


Publicado por Galsuinda @ 7:54  | Testimonios provida
Comentarios (0)  | Enviar

A veces, a los articulistas de periódicos, revistas y autores de libros, se les permite presenciar abortos. Ocurre lo mismo con los estudiantes de medicina.
Este bebé de 19 semanas murió envenenado y quemado por una solución salinaREDACCIÓN HO.- Verlyn Klinkenborg autor y periodista en varios medios, estaba preparando un artículo para de la revista Harper en 1995 que le condjujo a visitar un centro de abortos. Después de ver los restos de los abortos de un feto de diez semanas de gestación, escribió lo siguiente:

"Sentí un parentesco profundo e inconfundible con el pie y la mano que estaban en la bandeja, un parentesco tan fuerte que era como el balanceo del mar bajo mis pies. (...) Me quedé sorprendido con mi propia tristeza, por la sensación de pérdida que sentido. (...) Me pareció mucho más fácil moverse por la vista de la mano sin cuerpo del tamaño de un signo de interrogación brillando bajo las luces fluorescentes. (...) En esa mano pequeña y desnuda estaba la imputación de la inocencia".
Sue Hertz pasó un año de observación en un abortorio. Así describe su impresión tras recordar los restos de varios abortos:
"Fue fácil comprender que un embarazo abortado no es un saco de sangre y pegotes de tejido - como muchos activistas proelección aseguran- si lo dicen es porque nunca han visto los restos fetales, o Productos de la Concepción (POC, pos sus siglas en inglés) como se les conocía en círculos médicos. Pero las enfermeras, asistentes médicos, y los médicos que trabajaban dentro de estas salas ... sabían que un POC de once semanas de edad, albergaba pequeños brazos y las piernas y los pies con los dedos. A las doce semanas, esas pequeñas manos tenían las uñas diminutas. Aunque la cabeza del feto era demasiado pequeña en esta etapa para resistir la succión de la máquina evacuación de trozos de cara a la nariz y la boca o un ojo negro ... fueron las consecuencias del aborto ... y restos fetales aún más horribles ... la cabeza no salió toda durante la evacuación, pero las piernas y los brazos y la caja torácica pasaron a través de la máquina de succión intactas. La mano de un feto en el segundo trimestre, como describió un estudiante de medicina, parecía lo suficientemente grande como para temblar".


Magda Denes, autora proaborto, estaba escribiendo su libro 'En la necesidad y el dolor: La vida y la muerte dentro de un hospital de Aborto'. Magda se turbó al ver el cuerpo intacto de un bebé abortado en el segundo trimestre:
"Quito con una mano la tapa de un cubo ... Miro dentro de la cubeta delante de mí. Hay una pequeña persona desnuda allí flotando en un líquido sanguinolento, claramente la trágica víctima de un accidente de ahogamiento. Pero tal vez esto no fue un accidente, porque el cuerpo es de color púrpura con moretones y la cara tiene la tirantez de una agonía obligado a morir antes de tiempo. La muerte me alcanza en un arrebato de locura ... He visto esto antes. El rostro de un soldado ruso, tendido sobre una colina cubierta de nieve helada, rígida con la muerte y el frío. Una fábrica de ... la muerte es lo mismo en cualquier parte, y la agonía de la muerte temprana es la misma en cualquier lugar".

B. D. Colen, reportero de Newsday, fue testigo de un aborto en el segundo trimestre de embarazo por D & E (Dilatación y Evacuación). Es el procedimiento de aborto estándar en el segundo trimestre de gestación y, según publica LifeNews, se lleva a cabo más de 300 veces al día:
"Después de dilatar, o la abertura, el cuello uterino, el médico utiliza una cureta -legra uterina-, la versión ginecológica de una cuchara afilada, para cortar el feto en pedazos que luego se retira con las pinzas (…) Después de haber visto lo que yo vi, no puedo permanecer por un momento en la falta de sinceridad de aquellos que argumentan que un feto no es un ser humano, o aquellos que se convencen de que el aborto no es matar."

Estos testimonios y otros más pueden leerse en inglés en LifeNews y también en la siguientedocumentación:
1. "Certezas violentos" de la revista Harper, enero 1995 página 47. 
2. Sue Hertz Caught in the Crossfire: Un año en la línea del frente del Aborto (Nueva York: Prentice Hill Press, 1991), p. 104.
3. "Las mujeres tienen control sobre la elección nacimiento, el médico dice" Wisconsin State Journal. 4 de marzo 2001. Citado por Life Dynamics.
4. Peter Korn Lovejoy: Un año en la vida de una Clínica de Aborto (New York: Atlantic Monthly Press, 1996) págs 235-236.
5. B. D. Colen “A High, But Necessary, Toll” Newsday 12 de mayo 1992.
6. Margaret A. Woodbury, "El derecho de un médico a elegir" Salón de la revista 24 de julio 2002.
7. Don Haines "El día que me convertí ProVida" 30 de octubre 2002.


Publicado por Galsuinda @ 7:51  | S?ndrome post Aborto
Comentarios (0)  | Enviar

 ¿Eres de los que piensan que los problemas acaban con un aborto? Cuando una mujer se somete a un aborto, por las razones que ella tenga, suelen seguirle una serie de síntomas y padecimientos que nos son casuales. A esos padecimientos se les conoce como Síndrome Post Aborto (SPA). Conoce más sobre este trastorno en: "Aborté, ¿y ahora qué?". Te pueden ayuda en Proyecto Raquel


Publicado por Galsuinda @ 7:49  | S?ndrome post Aborto
Comentarios (0)  | Enviar

Proyecto Raquel en la Diócesis de Terrassa

Por Giorgo

El aborto es siempre un drama, donde destruye por lo menos dos vidas: vamos a intentar de recomponer una.
Los pasados días 1 y 2 de Febrero he asistido a la formación de voluntarios de “Proyecto Raquel”, la iniciativa de la Iglesia para ayudar las mujeres que sufren el Síndrome del Post Aborto (SPA). No obstante sea un hecho cada vez mas aceptado en la cultura dominante, esto no elimina las consecuencias físicas, psicológicas y espirituales de un aborto provocado para la mujer y, a veces, también de las otras personas que han participado directa o indirectamente en la decisión o en la eliminación de niño no nacido. El mismo hecho que se denomine legalmente “interrupción voluntaria del embarazo” demuestra que la mentira empieza en el lenguaje: se interrumpe algo que se supone que se puede reemprender, pero la vida que se siega con el aborto se pierde para siempre. Lo que quiere la Iglesia es ayudar a recuperar por lo menos la vida de la Mujer, porque “el Evangelio de la Vida es también el Evangelio de la Misericordia”.
Qué es el síndrome Post Aborto (SPA)
Aunque la cultura dominante lo censura, en cada aborto hay, por lo menos, dos víctimas: uno es claramente el niño, pero otro es la mujer. Las consecuencias de un aborto provocado, especialmente quirúrgico, son mucho más dramáticas de lo que se suele admitir, llegándose a la censura: “son solo cuatro células”, “no se da cuenta de nada”, “te lo quitas de encima y te olvidas”, “no es nada, muchas lo han hecho”… Para empezar tenemos que liberarnos de mitos y prejuicios sobre el aborto que nos han metido en la cabeza: que lo hacen sólo mujeres marginadas, que solo ocurre por problemas económicos graves, que lo hacen sólo mujeres jóvenes y/o sin pareja estable, que es una libre decisión de la mujer (muchas veces es coaccionada y engañada; y hasta chantajeada), que saben lo que hacen (no es verdad: les esconden lo que es el aborto en realidad, y ni les mencionan las consecuencias del SPA), que los católicas no abortan, falso: incluso ocurre con mujeres con compromisos eclesiales, que hay que dejar que decida ella sola; es como decir “es tu problema, apáñatelas”, que a veces es caritativo dejar que aborte. Pero el abortonunca va a mejorar la vida a nadie. Las mujeres sufren consecuencias que pueden salir años más tarde e incluso: sentimiento de culpa, ansiedad,  insomnio, depresiones, mayor riesgo de suicidios, síndrome del aniversario, angustia con las cosas o personas que asocian a su aborto, etc...
Para defenderse las mujeres a menudo usan mecanismos inadecuados: negación “no es tan grave”, racionalización “no tenía otra salida, era lo mejor”, compensación: a veces busca un hijo “substituto” del que ha perdido, sublimación a veces, se convierten en activistas pro-vida: pero antes es necesario sanarse una misma. La propuesta de “Proyecto Raquel” parte del reconocimiento de lo que se ha hecho, con realismo.
En internet se pueden encontrar testimonios impresionantes del dolor de mujeres que han abortado. También hay canciones que lo dicen muy bien, aunque al oírlas hemos pensado que se referían a la relación hombre mujer (por ejemplo: “Tenía tanto que darte, / tantas cosas que contarte, / tenía tanto amor…”)
Qué es el Proyecto Raquel
La iniciativa nació en Estados Unidos en 1975, dos años después que el aborto fuera declarado legal en el país, por iniciativa de los obispos estadounidenses que quisieron proponer un camino de sanación a las mujeres que hubiesen abortado. Luego lo hecho propio toda la Iglesia y en España ha empezado hace unos tres años de la mano de María José Mansilla. La propuesta se caracteriza por su realismo humano y espiritual: por un lado solo se puede sanar lo que se reconoce como un mal, solo se puede perdonar cuando se qué y a quién debo perdonar, o ser perdonada; por otro, es Dios quien sana, y lo hace a través de su perdón y Misericordia, que se manifiesta en Cristo y actúa a través de su Iglesia.  Ellas ni se perdonan, ni piensan que Dios puede perdonar: se sienten culpables y a menudo tienen rencor hacia aquellos que las han impulsado o causado o ayudado a abortar, incluidas ellas mismas. Tienen un trauma (una experiencia similar a sentirse violadas) les hace entrar en una espiral de autodestrucción (dolor, vacío, sufrimiento, soledad, incomprensión), piensan que no pueden compartir su dolor.
Basado en el sacramento de la reconciliación, Proyecto Raquel se propone solo a través de Centros de Orientación Diocesanos porque es y quiere ser una iniciativa de Iglesia. Y ya ha arrancado, o lo está haciendo, en 14 diócesis de España (Alcalá de Henares, Getafe, Valladolid, Palencia, Madrid, Burgos Albacete…). En cada una de ellas Proyecto Raquel es una red diocesana de personas preparadas y con una fuerte espiritualidad, que les haga capaces de acompañar en el dolor y al mismo tiempo de proponer el camino del perdón: es necesario que se apoyen y ayuden entre ellas, porque nadie puede soportar fácilmente y solo el peso del mal. Además hay una web nacional, con un teléfono para quien quiera pedir ayuda:http://www.proyecto-raquel.com/es/contact 
El Proyecto prevé tres figuras: el consejero, el sacerdote y, solo si hay complicaciones que lo hagan necesario, el psicólogo (o psiquiatra). A veces hay otras patologías o el SPA está  asociado a abusos, malos tratos, etc. a veces previos y que han influido en el aborto. Los pasos que debe dar la mujer son sobre todo tres, que luego se desarrollan en 10 etapas, desde cómo era yo antes del embarazo hasta el “enterrar” el niño y confiarlo en las manos providentes de Dios, y seguir viviendo):
1)  Comprender lo ocurrido e interpretarlo en su verdad: se trata de reconocer y superar todos los mecanismos de auto-defensa que hemos mencionado (negación, racionalización…) No es minimizando lo ocurrido como ayudamos la mujer, ya tan sola frente a su tragedia; 
2) Arrepentimiento y pedir perdón al Padre y a los demás implicados; con-vencerse y ofrecer nuestro sincero perdón a las personas que han participado en la decisión o en la acción de nuestro aborto. Se trata de sacar fuera la ira y el rencor, objetivarlo para superarlo. En esta fase se propone también el perdón sacramental 
3) Reconocer que nada está perdido: el Señor de la Misericordia que nos ha dado la vida está dispuesto a perdonarnos todo. Puede hacer las paces incluso con el bebe que no ha nacido. La mujer, que a menudo vive un sentimiento de que “mi hijo está en alguna parte”, debe confiarlo al Señor y “despedirse” de él: la vida sigue.
El Proyecto Raquel tiene un comienzo y un final: no se hace para que la consejera sea su amiga, ni su psicóloga, ni su confesora: se acompaña en un camino espiritual de reconciliación que es sobre todo con el Señor. La oración es esencial: primero “rezar por”, luego “rezar con” y finalmente enseñar a rezar. Como tal, se dirige a la persona concreta, respetando totalmente su intimidad (solo se conoce el Nombre y el teléfono móvil de la persona ayudada), confiando en ella, sin juzgarla, al contrario que se sienta comprendida, acogida, amada. Proyecto Raquel es participar en la tarea de sanación de la Iglesia misma. La relación y la atención es totalmente personal, incluso cuando el problema se detecta en terapia de pareja, el camino propuesto es personal.
Mi experiencia personal
Ha sido bonito para mí conocer a María José Mansilla y D. Jesús Chavarría y sumergirme por dos días en una experiencia de verdadera Iglesia, sabiendo que el perdón de Dios nos espera siempre y que el pecado más grande es la desesperanza de su Misericordia. Ver la delicadeza con la cual aconsejaban como acoger, escuchar, acompañar la mujer, sin esconder nunca la gravedad de lo que ha hecho, pero conscientes que el Dios de la Vida es Resurrección, es sanación
Se me ocurre que, más allá de la gravedad objetiva de cada pecado, todos tenemos cosas gordas para hacernos perdonar.. y todos necesitaríamos un “Proyecto Raquel”, un recorrido espiritual donde se nos ayude a entender el mal que hemos hecho, a reconocer la ira y el rencor que a menudo siguen en nuestro corazón, a abrirnos al amor salvador que nos abraza y nos perdona... algo que debería ocurrir con cada celebración del sacramento de la reconciliación, pero que ocurre más bien raramente, por nuestra superficialidad, falta de fe y pereza.
Otra reflexión que me ha impresionado es la desproporción entre el poder del mal (118.000 abortos registrados en España al año… más lo de las píldoras del día después y los no registrados….: aún así, hace unos 60 abortos al día en Catalunya) y nosotros que éramos 30 personas, de una Diócesis de un millón de habitantes, de los que quizás 5 o 6 lleguen a ser consejeros del Proyecto Raquel…; y que se necesitan 10 sesiones (mínimo) para acompañar una mujer en su camino de sanación… ¡Que desproporción! Justo esta semana pasada hemos conocido la escandalosa sentencia del Tribunal de Barcelona absolviendo el Dr. Morín y sus ayudantes de delitos evidentes (con una evidente manipulación de la justicia y del derecho, porque ya no hay justicia en este país), esta sociedad prefiere mirar a otro lado y admitirlo todo, (el Señor juzgará las personas que lo han hecho y los que les han juzgado; y ojala tenga la misericordia de corregirles en esta vida, para que se puedan redimir). 
¡Qué grande es el Mal, y qué pocos, qué lento y fatigoso, qué poco el bien que podemos hacer…! Cuánta fatiga, cuánto dolor, cuanto trabajo para recuperar una sola alma a la paz con Dios.  Y, sin embargo, es el método de Dios: salvarnos en persona, de uno en uno, poco a poco, sin hace ruido… Quisiéramos un Dios que se muestre poderoso, vencedor, señor de la historia, dominador de los medios y de la opinión pública… y en cambio, casi todo en el mundo está en manos del enemigo, que manipula la justicia y la verdad (¡cuánta censura en nuestros medios sobre el Proceso al Dr. Morín!). Y, sin embargo, este Dios crucificado, que acepta ceder una parte de su Poder infinito para amar al hombre, ya es el Señor de la Historia, ya es el Resucitado, ya es el Salvador del mundo. Y se esconde, se sigue escondiendo en tantas personas de bien, en tantos sagrarios, que dejamos tan a menudo tan desiertos, tan solos…. Señor, gracias pero ¡aumenta nuestra fe!
Algunas frases 
·   ”No hay ningún abismo tan profundo del cual Dios no te pueda sacar”. 
·   Cristo viene a dar la Vida. 
·   Solo Dios salva. Nosotros somos simples mediadores, como el hilo eléctrico que lleva la corriente y enciende la bombilla). 
·   Proyecto Raquel es un ministerio de misericordia en la Iglesia. 
·   “El límite del mal es la Divina Misericordia” [Juan Pablo II]. 
·   Solo el Señor sana los corazones 
·   Cuando se sienta perdonada, será capaz de perdonar a su vez. 
·   Al abrir el corazón a la misericordia, algo cambia en su vida: el Señor recrea su corazón de madre. 
·   Abortar nunca mejora la vida a nadie. 
·   Es importante haber hecho una experiencia personal de sanación de Cristo en mí para ayudar otro a hacer el mismo camino. 
·   Necesitamos una espiritualidad profunda que se alimente a diario de la liturgia y enriquecida con la espiritualidad (y el temperamento) de cada uno. 
·   Ante la muerte, dar vida. 
·   Respetar los tiempos del alma. 
·   Acompañarla en su viaje espiritual: ser como Dios con nosotros (no la juzgo, la acompaño, siempre la verdad, confío en ella, le pido su confianza, respeto su ritmo, desde la humildad, respeto su intimidad (confidencialidad absoluta). 
·   A menudo el drama más profundo es la ausencia de Dios. 
·   Vivir de dentro hacia fuera (no dejar que sean las cosas a llevarnos…) 
·   Ayudarla a acoger la acción de Dios en su vida. 
·   Cuando una persona se siente acogida y apoyada de manera incondicional, puede abrirse al amor de Dios, fuente del amor. 
·   Autoestima: no crece “mirándome al espejo”. Más bien al contrario… ”mira como soy”…, sino sabiéndose amada por Dios
·   Yo no puedo ser curado si no sé qué tengo. No se trata de “hurgar en la herida”, sino de limpiarla del pus para que pueda cerrarse bien. 
·   Transmitir esperanza, aún cuando todo humanamente parece imposible: Dios no solo perdona, cura. 
·   Nadie hace el mal por el mal, el demonio siempre nos pinta la tentación como una apariencia de bien. 
·   Vivir el presente, entregando el pasado a su Misericordia y el futuro a su Providencia. 
·   Mejor “enfadarse” con Dios que ignorarlo… 
·   Para poder perdonar, hace falta identificar qué y a quién: no se perdona “al aire”. Es difícil que una acepte que siente rencor y que considere adecuado exteriorizarlo. 
·   Entregar los hijos perdidos a Dios por medio de María: mujer, madre, y con un hijo muerto 
·   Entregarlo a la Madre del cielo para ponerlo a los pies de la Cruz. 
·   La desesperanza no viene nunca de Dios.

El Centro de Orientación Familiar de Terrassa
El COF de Terrassa es quien ha promovido esta iniciativa y esperamos en pocos meses poder ofrecer el servicio de Proyecto Raquel en la Diócesis. De momento, está activo el servicio de asistencia a personas y parejas en dificultad, de matrimonio, de educación, personales, etc..., atendiéndose a través de un servicio de voluntarios que atiende de lunes a viernes laborables de11h. a 13 h. tanto por teléfono (93-733.71.20)  como presencialmente en la sede de la Diócesis. Estos voluntarios ponen en contacto los interesados con una red de profesionales (psicólogos, pedagogos, abogados, sacerdotes, mediadores familiares, etc.) que son los que atienden luego las personas que piden ser ayudadas.
El servicio ha empezado el 7 de Enero 2013 y necesitamos aún darlo a conocer: mucha gente necesita ayuda y a lo mejor no lo sabe, o no se atreve, o no sabe dónde dirigirse. Es importante hacer llegar esta información a todas las personas y ambientes donde pueda haber gente en dificultad (matrimonios con problemas, relaciones padres-hijos. Problemas educativos, problemas relacionales, etc…
El Proyecto Raquel ha sido la primera iniciativa pública del recién estrenado COF, pero ya tenemos en cartera otro curso de fin de semana de “Relación de Ayuda”, para las personas que quieran mejorar sus habilidades de empatía, escuchar activa, asertividad, etc.. que nos hacen más capaces de entender, acoger y asistir personas en dificultad. Será los próximos días 4 y 5 de Mayo en Terrassa: los interesados pueden dejar su nombre en la sede del COF

Algunas frases del Diario de Sta. Faustina Kowalska, la Santa de la Divina Misericordia
"Aun si un alma estuviese en descomposición como un cadáver y humanamente sin ninguna posibilidad de resurrección y todo estuviera perdido, no sería así para Dios: un milagro de la Divina Misericordia resucitaría esta alma en toda su plenitud. ¡Infelices los que no aprovechan de este milagro de la Misericordia Divina! ¡Lo invocaran en vano, cuando sea demasiado tarde!." (Diario #1448, p.510)

Los más grandes pecadores podrían alcanzar una gran santidad si solamente tuvieran confianza en mi Misericordia. (Diario #1784)

Deseo que todo el mundo conozca mi Misericordia. Quiero conceder gracias inauditas a aquellos que confíen en mi Misericordia. (Diario #687, p. 290)
Para descargar en PDF


Tags: proyecto raquel

Publicado por Galsuinda @ 7:44  | S?ndrome post Aborto
Comentarios (0)  | Enviar


A continuación ponemos el testimonio de P. Juan Carlos Chávez

El Proyecto Raquel como proceso de sanación del Sínsrome Post Aborto es importante para el sacerdote, pues somos ministros de la Reconciliación de los hombres con Dios. El Papa Benedicto nos llamó apóstoles de la Divina Misericordia. Y hoy el SPA, es una herida profunda que ha dejado huella no solo en la persona que lo ha realizado, sino en un buen grupo de personas que estuvieron involucrados en este crimen y pecado. Por eso el sacerdote debe conocer estrategias de sanación para sus feligreses, para sus ovejas.
 Esta reconciliación y sanación la hace especialmente en el Sacramento de la penitencia o confesiónpero por el carácter traumático psicológico y espiritual que ha dejado un aborto, el sacerdote sabe que si quiere una sanación profunda y que llegue a la persona (s) involucrada (as), debe poner el sacramento dentro de un proceso personal "integral".

El hombre no solo es espíritu, sino que tiene dimensiones emotivas y corporales que influyen mucho en la conducta y en una respuesta positiva o negativa a Dios.
 El tomar en serio un proceso de sanación frente al SPA, es ir captando con más conciencia el sentido del pecado del aborto. Y por tanto, en sentido positivo, una valoración más cristiana del valor de cada vida humana. Ante una pérdida del sentido del pecado y de este pecado en particular de la conciencia de la gran parte de nuestra gente y a veces de personas de Iglesia, el PR colaboraría a una revalorización de la vida humana en la sociedad.
 Un proyecto de sanación profunda de las heridas del aborto hoy es ¡urgentísimo! Por dos razones de peso:
1. Contamos que son miles las personas que sufren este síndrome, pues la cantidad de abortos se han multiplicado incluso en nuestros países donde no es legal el aborto. Qué pasaría si fuese legal. Terrible. Y estas personas son nuestros feligreses. Es un desafío pastoral de primer orden. Impostergable y
Si queremos reconstruir las familias, célula  básica de la sociedad y de la iglesia (es la Iglesia doméstica), tenemos que reconstruir al matrimonio, al hombre y la mujer. El aborto ha introducido un germen de violencia y corrupción no solo de la mujer sino de toda la familia. Quien conoce algo de las consecuencias que un aborto produce en la mujer y en el hombre, se queda impactado de la herida que constituye en el alma de esta persona. Y el aborto que es la peor violencia a la mujer, engendra violencia. Qué se puede esperar de las familias. El aborto introduce un espiral de violencia muy profunda. Por tanto el sacerdote no puede quedar ajeno a esta realidad.
 Como experiencia personal puedo decir que haber dedicado parte de mi tiempo a este ministerio de sanación ha sido para mí como sacerdote de Cristo y de la Iglesia un enriquecimiento en todo sentido. En especial en el espiritual. Un sacerdote que siente este el mal profundo de las personas y por otro lado la gran misericordia de Dios, no queda el mismo. Este camino compartido con estas personas le obliga a uno a tomarse más en serio la santidad personal, la oración más consciente, la pureza de costumbres. Pues, un sacerdote sin espiritualidad profunda, sin compromiso ascético, sin vida de oración no podría afrontar este desafío pastoral. Simplemente no lo haría, no le daría su importancia necesaria. Este ministerio me "OBLIGA" a mostrar el rostro de Dios misericordia; me obliga a orar intensamente por estas personas; a no quedarme impasible e indiferente ante la tragedia del aborto. Me obliga a actuar por la defensa de la vida del bebé y de su madre y por tanto de la salvación del mundo.
 Y la experiencia nos dice que, una mujer, un hombre sanados por Dios en su espíritu, especialmente de este pecado y de este trauma, se convierten en defensores de la vida. Es que se dan cuenta de lo que significa el aborto, y éste como pecado de desprecio directo a Dios y a la imagen de Dios que es el niño en el vientre de su madre. Por tanto es una oportunidad para el sacerdote de tener un ejército de personas convencidas de esta Causa de la vida que la han hecho Causa de Dios. Y lo hacen desde un convencimiento más profundo y personal. ¿Acaso no queremos esto los sacerdotes? Creo incluso, que podría devolver la alegría y compromiso sacerdotal a algunos que la pueden estar perdiendo.
 Además, la opción de Jesús siempre fueron los pecadores, los pobres, los niños, los desamparados. ¿Quién más desamparado, pobre, indefenso que un bebé en el vientre materno? ¿Quién más desamparada, indefensa (ante los ataques del demonio y del pecado), quién más se siente pecadora que una mujer que ha abortado? Si no hacemos algo para llegar a ellos, para defenderlos, para "buscarlos", para mostrarles el Amor de Dios,  como lo hacía Jesús, estaríamos fuera de su opción.
 P. Juan Carlos Chávez

PAST-DIRECTOR REDESSVIDA

VHI/HLI


Publicado por Galsuinda @ 7:42
Comentarios (0)  | Enviar

WASHINGTON D.C., 23 Ene. 13 / 12:20 am (ACI/EWTN Noticias).- El Presidente del comité pro-vida de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos, Cardenal Seán P. O'Malley, señaló que unos corazones en constante oración y penitencia deben ser la base de los esfuerzos para recuperar el verdadero respeto por la vida en Estados Unidos.
El también Arzobispo de Boston indicó que “nuestra nación necesita considerablemente de nuestras oraciones y sacrificios personales. El mal del aborto ocasiona un dolor inimaginable, pero Jesús nos ofrece sanación y renovación".
En una declaración del 16 de enero el Obispo dijo que Cristo "no vino a condenarnos, sino a liberarnos de la carga de los errores que hemos cometido para que todos podamos salvarnos".
Con respecto al 40º aniversario del fallo Roe vs Wade, que legalizó el aborto en el país el 22 de enero de1973, el Cardenal O'Malley afirmó que la decisión no tiene justificación "en los derechos de la Constitución, en las leyes o en los derechos humanos. Esta norma ha sido legal durante 40 años en Estados Unidos para acabar con la vida de un niño por nacer".
"Desde entonces 55 millones de niños no tuvieron la oportunidad de nacer", y lamentó además que la Corte Suprema y gran parte de la sociedad acepte esta "sorprendente" pérdida de vidas humanas como "una cuestión de elección personal".
El Cardenal O'Malley animó a los estadounidenses a "construir una civilización digna de los seres humanos creados a imagen de Dios" y resaltó la necesidad del combate espiritual cotidiano para cumplir con esta misión.
También habló de la importancia del perdón porque “la misericordia Divina de Cristo no tiene límites", sólo hay que pedirla, además de animar y apoyar a las personas que sufren a causa del aborto.
El Obispo expresó su esperanza en "nuestra defensa de la vida humana y la libertad religiosa", así como el testimonio de la dignidad humana y el servicio caritativo que "provoque una renovación del amor y compromiso con el verdadero bien de los demás".
"Sólo un amor que pone al servicio de los más necesitados, sea cual sea el costo personal para nosotros mismos, es lo suficientemente fuerte como para superar la cultura de la muerte".
Finalmente, el presidente del comité pro-vida invitó a todos los católicos del país a participar en "Nueve días de oración, penitencia y peregrinación" del 19 al 27 de enero. La novena está organizada por los Obispos de Estados Unidos y busca proteger la vida, el matrimonio y la libertad religiosa tan atacada actualmente. 


 

Publicado por Galsuinda @ 7:39  | Oraci?n por la vida
Comentarios (0)  | Enviar

Estudio publicado en Cuadernos de Bioética por la Dra. Natalia López Moratalla
El cuerpo no miente.Todo lo que ocurre en él con una carga emocional fuerte es recogido en el cerebro.


REDACCIÓN HO / CíViCa.- Por Natalia López Moratalla, Catedrática de Bioquímica de la Universidad de Navarra - Presidenta de AEBI– Publicado en Cuadernos de Bioética, XXIII, 2012/2ª, págs.. 565-584.

“La supervivencia de las especies ha exigido proteger la gestación como el proceso más armónico y preciso de toda la Naturaleza”. Es una adaptación “de todo el organismo de la hembra a la simbiosis con la vida de quienes se desarrollan en ella”.

Para ello el cerebro maternal cuenta con dos mecanismos básicos: la eliminación de las consecuencias del estrés, ya que “la hormona del estrés, el cortisol, que se segrega ante estímulos estresantes, daña el desarrollo de los órganos del hijo”. Y el segundo: “la progesterona del cerebro hace que se sintetice la oxitocina, conocida como la hormona de la confianza, que predispone a la madre al cuidado de la prole”.
Con el embarazo, en la mujer esos mismos mecanismos desarrollan el cerebro social, muy sensible a la oxitocina, haciéndolo emocional y cognitivamente maternal. “Es el vínculo de apego más fuerte que se genera en un viviente hacia otro”.
¿Hay una relación causal entre aborto voluntario y problemas psiquiátricos? Tres aproximaciones científicas han podido dar una respuesta que es afirmativa. Las neurociencias empiezan a contestar a la causa del quebranto de la salud psíquica.
Contenido del Estudio de la Catedrática en Bioquímica:
1. Estudios epidemiológicos de los efectos del aborto en la salud mental.
Suicidio.
2. Trastorno de estrés postraumático (TEPT).
El TEPT, una alteración cerebral de los circuitos de la respuesta al estrés ¿Cómo procesa el cerebro el miedo que provoca un evento biológicamente negativo? Miedo condicionado.
3. Estudios de neuroimagen en el TEPT.
4. Estudios genéticos de la vulnerabilidad al estrés y la resilencia.
Mutaciones genéticas 
Vulnerabilidad de las mujeres a los eventos estresantes.


Publicado por Galsuinda @ 7:36  | Para pensar
Comentarios (0)  | Enviar

WASHINGTON D.C., 04 Oct. 12 / 06:05 am (ACI).- En una reciente conferencia en Illinois (Estados Unidos), antiguos trabajadores de la industria del aborto recordaron cómo era su trabajo, con el que pensaban estar ayudando a las mujeres, y luego cómo se convirtieron a la causa pro-vida.
"Quisimos entender mejor la mente de las personas que trabajan en la industria del aborto", dijo la organizadora de la conferencia, Ann Scheidler, vicepresidenta de la Liga de Acción Pro-vida.
En diálogo con ACI Prensa, Scheidler dijo que el propósito de la conferencia "Convertido: De proveedor de abortos a activista pro-vida" fue escuchar lo que antiguos trabajadores abortistas tenían que decir sobre por qué entraron a la industria del aborto y qué los llevó a abandonarla.
Mientras que los médicos abortistas y trabajadores de las clínicas son a veces vistos por los pro-vida como gente sin corazón, en realidad algunos son "gente extremadamente compasiva", que es mal aconsejada y cree que "están ayudando a las mujeres", explicó.
"Es muy bueno para nosotros entender de dónde vienen estas personas", dijo Scheidler.
La conferencia, realizada el 22 de septiembre, tuvo lugar en el Hotel Crowne Plaza O’Hare, y presentó a ocho antiguos trabajadores abortistas, que contaron sus historias de conversión.
Scheidler dijo que cada uno de ellos tenía una historia diferente, pero compartían la experiencia común de darse cuenta de que el aborto "no es lo que pensaron".
La decisión de dejar la industria del aborto puede ser "difícil", indicó. A menudo ellos encuentran que "todos los que conocen son pro-aborto", así que dejar su trabajo significa encontrar una comunidad enteramente nueva.
"Eso es pedir mucho", dijo. "Es algo difícil de hacer".
Mientras que la carencia de recursos ha hecho esta transición especialmente difícil en el pasado, un nuevo ministerio comenzado por la exdirectora de Planned Parenthood, Abby Johnson, está ayudando a aquellos que desean abandonar la industria abortista.
Uno de los participantes, el Dr. John Bruchalski, actualmente líder pro-vida en el norte del estado de Virginia, realizaba abortos en sus primeros dos años de residencia.
Pese a que Bruchalski creció en un hogar católico, perdió la fe entre las décadas de 1970 y 1980. Al querer ser un "gran" doctor, pensó que necesitaba hacer abortos, lo que creyó que ayudaba a las mujeres a ser "más felices" y "más saludables".
Bruchalski dijo a ACI prensa que fue una combinación de factores lo que cambió su forma de pensar. Parte de eso fue la experiencia de realizar abortos.
"Cuando haces el procedimiento, comienzas a matar a otro ser humano de cerca", dijo, describiendo la experiencia de ver "la vida desangrarse de ellos", desde sólo unos centímetros de distancia.
"La realidad va a través de tu mano y dentro de tu corazón", dijo.
Realizar abortos, señaló, "endurece cada vez más tu corazón", porque tienes que continuamente justificarte a ti mismo tus actos, explicó.
Además, dijo que cada vez hay más infrmación que muestra que los abortos y la anticoncepción no son saludables para las mujeres, sino que tenía "muchos efectos laterales significativos", tanto física como psicológicamente.
Había también un aspecto relacional a su conversión, ya que un neonatólogo que trabajaba con él lo retó a repensar sus ideas.
Finalmente, dijo que experimentó una renovación espiritual que experimentó tras participar en dos peregrinaciones.
"Todas esas piezas se juntaron en 1989", dijo, explicando que tuvo que "ajustar mi corazón y toda mi perspectiva".
Ahora él trata de compartir su testimonio con otros, ayudándoles a ver la realidad del aborto. En 1994, encontró al Centro de Familia Tepeyac, un centro pro-vida en Virginia.
"Si es tan bueno, ¿por qué tan pocos médicos realizan abortos?", pregunta Bruchalski a sus estudiantes de medicina cuando da charlas.
Bruchalski dijo que él conoce a otros antiguos médicos abortistas que se han convertido y cada uno tiene una historia diferente. Él cree que Dios le habla a cada persona a su propia manera.
"Él me habló en mi lenguaje, que intrínsecamente entendí", dijo.


 

Comentarios (0)  | Enviar

Monseñor Samuel J. Aquila, Arzobispo de Denver

22 de enero de 2013
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
 
Fui a la universidad en universidad en 1968 con la idea de convertirme en doctor como mi padre. A fines de los '60 y en los '70, los campus universitarios eran lugares de mucha agitación. En los tres primeros años en la universidad, yo no practiqué mucho mi fe, y ciertamente, nunca imaginé que el Señor me llamaría a ser obispo.
 
Pasé mis primeros tres años de universidad trabajando como auxiliar y asistente en la sala de Urgencias en el Centro de salud de la universidad y en un hospital en California, durante las vacaciones de verano.
 
Cuando comencé a trabajar, no tenía mucha idea del sufrimiento humano o de la dignidad humana.
Pero durante mi trabajo en hospitales, algo cambió. En ese momento, algunos estados habían aprobado leyes a favor del aborto, que yo no ni siquiera sabía que existían. Debido a estas leyes, cuando estuve en la universidad fui testigo del resultado de dos abortos.
 
El primero fue en una unidad quirúrgica. Entré en una de las salas y en el lavabo, totalmente abandonado estaba el cuerpo de un pequeño niño no nacido, que había sido abortado. Recuerdo que me quedé impactado. Recuerdo haber pensado que yo debía bautizar a ese niño.
 
El segundo aborto fue más traumático. Una mujer joven entró a la sala de urgencias dando  alaridos. Dijo que ya había tenido un aborto y que el doctor la envió a su casa diciendo que ella evacuaría los restos de forma natural. Pero mientras el doctor, su novio, la enfermera y yo la pusimos en la camilla, ella estaba sangrando.
 
Yo sostuve una vasija mientras el doctor retiraba un pequeño brazo, una pequeña pierna y luego el resto del cuerpo destrozado de un pequeño niño no nacido. Eso me impactó. Me sentí muy triste por la madre y el hijo, por el doctor y la enfermera. Ninguno de nosotros hubiera participado en algo así, si no hubiera sido una emergencia. Yo fui testigo de cómo un pequeño ser humano había sido destruido por la violencia.
 
El recuerdo de esto me persigue. Nunca olvidaré que fui testigo de hechos de inexplicable brutalidad. En los abortos de los que fui testigo, personas poderosas tomaron decisiones que terminaron con la vida de niños pequeños e indefensos. Mediante mentiras y manipulación, los niños fueron vistos como objetos. Mujeres y familias fueron convencidas de que acabar con una vida sería indoloro y fácil de olvidar. Algunos expertos construyeron argumentos aparentemente convincentes, diciendo que los niños no nacidos no eran personas en ningún sentido, que no sentían dolor, y que estaban mejor muertos.
 
Yo fui testigo de la muerte de dos pequeñas personas que nunca tuvieron la oportunidad de respirar. Eso no lo podré olvidar jamás. Y desde entonces nunca he sido el mismo. Mi fe era débil en aquel momento. Pero supe por la razón, y por lo que vi, que una vida humana había sido destruida. Mi consciencia despertó a la verdad de la dignidad del ser humano desde el momento de la concepción. Me convertí en provida y eventualmente regresé a mi fe.
 
Aprendí qué era la dignidad humana cuando la vi despiadadamente despreciada. Yo sé, sin duda alguna, que el aborto es un acto violento de asesinato y explotación. Y sé que nuestra responsabilidad es la de trabajar y rezar sin cesar, por su fin. 
 
 
Arrepentimiento, oración y renovación
 
En cada misa, antes de recibir la Eucaristía, la Iglesia nos indica que consideremos y confesemos nuestros pecados. Cuando rezamos el “Yo Confieso” en misa, reconocemos los pecados “de obra y omisión”. Le pedimos al Señor que tenga piedad. Y pedimos mutuas oraciones entre nosotros.
 
En el acto penitencial reconocemos los momentos en que hemos optado por el pecado, y también los momentos en que hemos elegido no hacer nada frente al mal en este mundo. Nuestros pecados de omisión permiten el mal; permiten la injusticia. En el acto penitencial,  algunas veces pienso en aquellos abortos de los que fui testigo y mi corazón todavía experimenta tristeza. Ruego el perdón para los doctores, enfermeras, políticos y otros que tan ardientemente apoyan el aborto, y rezo por su conversión.
 
Hoy recordamos el 40 aniversario de Roe vs. Wade: recordamos 40 años de asesinato legal en nuestra nación. Hoy vemos el impacto de esos 40 años. Tolerar el aborto durante 40 años nos ha encallecido. Hemos aprendido a ver a las personas como problemas y objetos. En estas 4 décadas desde Roe vs. Wade, nuestra nación ha encontrado nuevas formas de debilitar a la familia, marginar a los pobres, a los que no tienen casa, a los mentalmente enfermos; hemos encontrado nuevas formas de explotar y abusar.
 
Hoy día debemos reconocer que 40 años de asesinato legal, le han dado a la cultura de muerte una base firme y sólida en nuestra nación.
 
También tenemos que reconocer nuestros pecados. Al observar el daño que el aborto ha causado en nuestra cultura, tenemos que arrepentirnos por nuestros pecados de omisión. Nosotros cristianos, tenemos cierta responsabilidad por ésta, nuestra vergüenza nacional. Algunos entre nosotros han apoyado posturas pro-aborto. Muchos hemos fracasado en el intento de cambiar las mentes o ganar los corazones. Hemos fracasado en convencer a la cultura de que toda vida tiene dignidad. Ante la presencia de un mal inexplicable, hemos hecho muy poco, durante demasiado tiempo, con trágicas consecuencias.
 
Hoy es un día para arrepentirnos. Pero con el arrepentimiento viene el propósito de volver a comenzar. El 40 aniversario de Roe vs. Wade es un día para comprometernos con la cultura de vida. Hoy el Señor nos pide que nos pongamos de pie.
 
Cuando yo trabajaba en hospitales en la universidad, no sabía o entendía lo que la Iglesia enseñaba respecto de la vida humana. Aprendí por experiencia que una vida humana es destruida en cada aborto. Pero no estaba preparado para defender la vida, no estaba preparado ni siquiera para ver la verdadera dignidad humana, mucho menos para proclamarla. Yo ruego para que ninguno de ustedes queridos hermanos y hermanas, se encuentren alguna vez en la posición en la que yo estuve muchos años atrás. Rezo para que ustedes estén preparados para defender la verdad sobre la vida humana.
 
La vida es un don de Dios
 
La enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de la vida humana es clara. “La vida humana” dice el Catecismo de la Iglesia Católica, “debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida”[1].
 
El derecho inviolable a la vida es enseñado en las Escrituras, en la Tradición Divina, y atestiguado en la ley moral natural. La Iglesia cree que la vida es un derecho dado por Dios y es un don. Nuestra mera existencia es una expresión del amor que Dios tiene por nosotros; el Señor literalmente nos crea por amor, y su amor habla del valor de la persona humana. Nosotros tomamos el don de la vida seriamente, porque cada ser humano es una creación única de Dios Padre.
 
Al momento de la concepción recibimos el don de la vida y ponemos fundamento a la exigencia del derecho a la vida. “Antes de haberte formado yo en el vientre”, dice el Señor al profeta Jeremías, “te conocía. Antes de que nacieras te tenía consagrado”[2].
 
La dignidad humana comienza con el don divino de la vida. Pero nuestra dignidad se ve enriquecida porque Jesucristo, el Hijo de Dios, escogió vivir entre nosotros como un ser humano. A raíz de la Encarnación, todos los seres humanos podemos compartir no sólo la dignidad humana, sino también la dignidad divina. Nuestra vida humana nos permite compartir la misma vida de Dios; compartir la vida íntima de la Trinidad. “La vida es sagrada”, enseña la Iglesia,  “porque… permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin”[3].
 
La dignidad y santidad de la vida humana tiene muy claras implicaciones morales: la vida humana inocente es absolutamente inviolable. “La eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente”, enseña la Iglesia, “es siempre gravemente inmoral”[4].
 
“No hay ninguna diferencia entre ser el dueño del mundo o el último de los miserables de la tierra”, enseñaba el Beato Juan Pablo II en 1993: “ante las exigencias morales somos todos absolutamente iguales”[5]. La Iglesia, de manera inequívoca, condena el aborto, la eutanasia, la experimentación que destruye embriones y el ataque contra civiles en la guerra.
 
La Iglesia toma tan seriamente la dignidad humana, que enseña incluso que salvo en “casos de absoluta necesidad”, la pena de muerte es inmoral[6].
 
Matar injustamente es un rechazo del don de Dios. 
 
El aborto siempre es malo
 
Esta carta pastoral quiere reflexionar particularmente en las enseñanzas de la Iglesia respecto del aborto.
 
En 1974, la Congregación para la Doctrina de la Fe señaló que “a lo largo de la historia, los Padres de la Iglesia, sus pastores, sus doctores, han enseñado la misma doctrina”, dígase que el aborto es “objetivamente una falta grave” [7]. En 1972, el Papa Pablo VI declaró que “esta doctrina no ha cambiado y es inalterable”[8].
 
Hoy, muchos católicos parecen creer que si bien el aborto es lamentable, no siempre es un mal moral. Los argumentos seculares para justificar el aborto abundan. Una vida nueva frecuentemente implica dificultades. Cuando el embarazo parece amenazar la salud, la vida o la pobreza, o cuando existe la posibilidad de que un niño nazca con graves discapacidades, el aborto es frecuentemente la solución secular.
 
Pero tal como la Santa Sede explicó en 1974, “ninguna de estas razones pueden jamás objetivamente conferir el derecho para disponer de la vida de los demás, ni siquiera en sus comienzos; y, por lo que se refiere al futuro desdichado del niño, nadie, ni siquiera el padre o la madre, pueden ponerse en su lugar… para preferir en su nombre la muerte o la vida… La vida es un bien demasiado fundamental para ponerlo en balanza con otros inconvenientes, incluso más graves”[9].
 
Aunque el aborto nunca es un acto justificable, la respuesta de la Iglesia ante las mujeres que han realizado abortos, deber ser siempre de compasión, solidaridad y misericordia. El aborto es un acto pecaminoso y una tragedia. Los padres y madres de niños abortados son amados por Dios y necesitan la misericordia y la sanación de Jesucristo. Programas como el Proyecto Raquelexisten para ayudar a las mujeres que han tenido abortos, a encontrar el amor misericordioso y benévolo de Dios nuestro Padre.
 
Leyes justas protegen toda vida
 
Dado que la vida es un valor fundamental, tenemos el deber de proclamar su bondad y dignidad. También tenemos el deber de protegerla con la ley. La Congregación para la Doctrina de la Fe señaló en 1987 que ““los derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos y respetados por parte de la sociedad civil y de la autoridad política. Estos derechos del hombre no están subordinados ni a los individuos ni a los padres, y tampoco son una concesión de la sociedad o del Estado: pertenecen a la naturaleza humana y son inherentes a la persona en virtud del acto creador que la ha originado”[10].
 
Claramente, las leyes justas deberían respetar la dignidad del no nacido y su derecho a la vida. Las leyes que no logran esto, deberían ser rechazadas. Es la vocación de todo católico, especialmente de los católicos laicos, trabajar para cambiar las leyes injustas que permiten la destrucción de la vida humana. El Concilio Vaticano II decretó que dado que el laicado está estrechamente vinculado a toda forma de asuntos temporales, “a ellos (los laicos) corresponde iluminar y ordenar las realidades temporales a las que están estrechamente vinculados, de tal modo que sin cesar se realicen y progresen conforme a Cristo y sean para la gloria del Creador y del Redentor”[11].
 
A pesar de la clara enseñanza de la Iglesia, muchos católicos, y especialmente políticos católicos, sostienen que su oposición personal al aborto no debería afectar su participación en la vida pública. Estos argumentos son irracionales y mal intencionados. Nadie, especialmente una persona en el ámbito público, está eximido del deber de defender el bien común. Y la primera e indispensable condición para el bien común es el respeto y el derecho a la vida. Nuestra Declaración  de la Independencia comienza argumentando que todos los hombres deberían proteger los derechos inalienables, concedidos a ellos por Dios; entre ellos, el derecho a la vida.
 
En la base de los argumentos que reconocen la inmoralidad del aborto pero apoyan su protección legal, se encuentra el relativismo y la cobardía; una rechazo a defender una verdad básica y fundamental. No hay nada más importante en la Ley que la protección del derecho a la vida.
 
Los Padres del Concilio Vaticano II recuerdan a los católicos que “no es menos grave el error de quienes, por el contrario, piensan que pueden entregarse totalmente del todo a la vida religiosa, pensando que ésta se reduce meramente a ciertos actos de culto y al cumplimiento de determinadas obligaciones morales. El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época... No se creen, por consiguiente, oposiciones artificiales entre las ocupaciones profesionales y sociales, por una parte, y la vida religiosa por otra. El cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo; falta, sobre todo, a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación”[12].
 
Estas palabras resuenan aún más ciertas hoy, cuando muchos católicos han retirado su fe del mundo y la vida pública.
 
En 1987 el Beato Juan Pablo II dijo a los norteamericanos que “cada persona humana, sin importar cuan vulnerable o indefensa, sin importar cuan joven o vieja, sin importar cuan saludable, discapacitada o enferma, sin importar cuan útil o productiva para la sociedad sea; es un ser de un valor inestimable, creado a imagen y semejanza de Dios. Esta es la dignidad de los Estados Unidos, la razón por la que existe, la condición para su supervivencia: sí, la última prueba de su grandeza; respetar a cada persona humana, especialmente a los débiles y a los más indefensos”[13].
 
El legado de Estados Unidos es el respeto por la dignidad humana, especialmente el respeto por los inocentes, los vulnerables y los marginados.
 
Los líderes políticos católicos que dicen que pueden separar las verdades de la fe de su vida política, están escogiendo separarse ellos mismos de la verdad, de Jesucristo y de la comunión con la Iglesia Católica.
 
Por el contrario, los líderes políticos católicos que verdaderamente entienden las enseñanzas de la Iglesia y que utilizan su ingenio e iniciativa para desarrollar nuevas y creativas formas para acabar con la protección legal del aborto, merecen el reconocimiento y apoyo de la Iglesia y de todos los fieles laicos. Todos debemos poner nuestra energía y esfuerzo para terminar con la protección legal del aborto. Es y debe ser el objetivo político primordial de los católicos norteamericanos: es difícil imaginar otro asunto político con la misma significación que la legalización del asesinato de niños.
 
Construyendo un Cultura de la Vida
 
Proteger la vida es un nuestro deber como católicos, y acabar con la protección legal del aborto es imperativo. Han pasado 40 años y todavía no hemos encontrado una estrategia exitosa para acabar legalmente con la protección legal del asesinato de los no nacidos. Pero también hemos fracasado en ganar la opinión pública. Las encuestas sugieren actualmente que el 63% de los norteamericanos apoyan la protección legal del aborto[14]. Es aquí donde el cambio debe comenzar.
 
Aunque debemos seguir con los esfuerzos legales, tenemos que reconocer que la ley sigue a la cultura: cuando vivamos en una cultura que respeta la dignidad de toda vida humana, fácilmente aprobaremos leyes que hagan lo mismo.
 
Nuestra tarea, dijo el Beato Juan Pablo en 1995, es “amar y respetar la vida de cada hombre y de cada mujer y trabajar con constancia y valor, para que se instaure finalmente en nuestro tiempo, marcado por tantos signos de muerte, una cultura nueva de la vida, fruto de la cultura de la verdad y del amor”[15].
 
Una cultura de vida, simplemente, es aquella que gozosamente recibe y celebra el don divino de la vida.Una cultura de vida reconoce la dignidad humana no como un concepto académico o teológico, sino como un entusiasmante principio, como medida de la actividad de la familia y la comunidad. La cultura de vida apoya muy especialmente la vida de la familia. Apoya y celebra la dignidad de los discapacitados, no nacidos y ancianos. Una cultura de vida busca vivir en gratitud por el don de la vida que Dios nos ha dado.
 
Si queremos construir una cultura de vida, debemos comenzar con la caridad. La caridad social o solidaridad es la marca de la cultura de vida y de la civilización del amor. Permite que nos veamos mutuamente a través de los ojos de Dios y por tanto, ver el valor único y personal de cada uno. La caridad nos permite tratarnos mutuamente con justicia, no por nuestras obligaciones, sino por el deseo de amar como Dios nos ama.
 
Esta caridad debe comenzar en la familia. Nuestras familias son el primer lugar donde pueden ser apoyados aquellos que son marginados y cuya dignidad es olvidada. Para construir una cultura de vida necesitamos comprometernos a fortalecer nuestra propia familia, y a apoyar las familias en nuestra comunidad. Familias sólidas generan los fuertes vínculos que nos permiten amar a aquellos que están en mayor riesgo de perderse en la cultura de muerte.
 
La caridad de la cultura de vida también apoya obras de misericordia, apostolado y justicia social. Las familias impactadas por la cultura de muerte están generalmente destruidas. Apoyar la adopción, el matrimonio, programas responsables de atención social y salud, así como políticas responsables de inmigración, hablan de una cultura que abraza y apoya la dignidad de la vida.
 
Una verdadera cultura de la vida, es contagiosa. El gozo que brota de vivir en gratitud por el don de la vida, y de tratar la vida como un don, genera un cambio. Cuando los cristianos comencemos a vivir con verdadero respeto frente a la dignidad humana, nuestra nación despertará ante la tragedia del aborto, y ella empezará a cambiar.
 
Finalmente, queridos hermanos y hermanas, deseo recordarles el poder de la oración. Nuestra oración y sacrificio por el fin del aborto, unidos a Cristo en la Cruz, transformarán los corazones y renovarán las mentes. En oración, encomendemos nuestra nación a Jesucristo. Y haciéndolo, podremos estar seguros de la victoria.
 
Hoy les pido a todos que se unan conmigo en una nueva resolución para construir una cultura que vea con los ojos de Dios, que vea la dignidad del no nacido, de la mujer y del hombre, del pobre, del anciano, del enfermo mental, del discapacitado.
 
Nuestros padres vieron con los ojos de Dios cuando reconocieron en la Declaración de la Independencia que “sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.
 
Les pido, queridos hermanos y hermanas, que se unan a mí en la construcción de una cultura de vida que termine con el brutal asesinato de niños no nacidos, los más pequeños entre nosotros. No hay tarea más grande que podamos realizar. Rezo para que las palabras de la Escritura ardan en nuestros corazones: “Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre: te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! Tú conocías hasta el fondo de mi alma”[16].
 
Sinceramente suyo en Cristo,
Excelentísimo Monseñor Samuel J. Aquila, STL
Arzobispo de Denver
 
[1] CEC, 2270.
[2] Jer 1, 5.
[3] CEC 2258.
[4] Evangelium Vitae, 57.
[5] Veritatis Splendor, 97.
[6] Evangelium Vitae, 56.
[7] Congregación Para la Doctrina de la Fe, Declaración Sobre el Aborto, 1974.
[8] Salutiamo con paterna effusione”, 9 de Diciembre de 1972, AAS 64 (1972) p. 737.
[9] Congregación Para la Doctrina de la Fe, Declaración Sobre el Aborto, 1974.
[10] Congregación Para la Doctrina de la Fe, Instrucción Donum Vitae, sobre el respeto de la vida humana naciente y la dignidad de la procreación, 1987.
[11] Lumen Gentium, 31.
[12] Gaudium et Spes, 43.
[13] Juan Pablo II, Ceremonia de despedida en su Visita Apostólica a los Estados Unidos y Canadá, 19 de setiembre de 1987.
[14] Roe v. Wade at 40: Most Oppose Overturning Abortion Decision, Pew Research Center, 2013.
[15] Evangelium Vitae, 77.
[16] Salmo 139, 13-14.
Archidiócesis de Denver
 
En  PDF

Publicado por Galsuinda @ 7:31
Comentarios (0)  | Enviar

Habla Mons. Laffitte del Consejo Pontificio de la Familia sobre el noviazgo, San Valentín y las relaciones preatrimoniales

Por H. Sergio Mora
ROMA, 13 de febrero de 2013 (Zenit.org) - San Valentín se festeja en todo el mundo. En la ciudad italiana de Terni, tierra de este santo, durante la fiesta patronal se congregan miles de enamorados que se juran fidelidad sobre la tumba del santo, además de las personas que celebran las bodas de plata y de oro. Más allá de las promesas y la ocasión para intercambiarse regalos hay algo muy profundo.
ZENIT se lo pidió al número dos del Pontificio Consejo de la Familia, monseñor Jean Laffitte, y del Pontificio Instituto Juan Pablo II
¿Cuál es el sentido más profundo del noviazgo?
 El noviazgo tiene un sentido muy profundo, inicia cuando dos jóvenes que sienten amor el uno por el otro, que se han declarado y que experimentan el deseo de vivir juntos por toda la vida, quieren casarse.
Inicia así para ellos un cierto tiempo de preparación y la Iglesia lo prevé antes del matrimonio. Entretanto es un tiempo que tiene un particular sentido, porque es el tiempo de la promesa y no el de vivir juntos.
¿Hay diferencia entre ser novios y convivir, como sucede muchas veces en Occidente?
Hay una buena diferencia, la promesa no es aún el compromiso definitivo, por lo tanto no crea un derecho absoluto para la vida común futura. Significa caminar juntos para que el compromiso se realice en las mejores condiciones posibles. Indica un tiempo de preparación, de crecimiento, profundización y maduración. El sentimiento tiene que transformarse en una decisión libre de empeñarse por toda la vida, porque el noviazgo no es donarse si mismo, sino que prepara para el don de si mismo.
¿Hoy cuál es el problema?
--Mons. Laffitte: La falta de conciencia que existe entre la promesa y el gozar de los bienes propios del matrimonio, o sea la convivencia. Cuando dos jóvenes se quieren y conviven, ya están teniendo un bien que solamente el matrimonio podría ofrecer. El don de si mismo por el otro significa que el futuro de uno le pertenece al otro, y el otro entra en mi libertad y en mi futuro. En cambio cuando se convive, cuando aparece una dificultad uno puede decir: 'hemos pasado un lindo tiempo junto, quedémonos como amigos'.
¿Y cuáles son las consecuencias de una convivencia pre matrimonial?
--Es doble. Primero porque uno no se prepara debidamente al don de si mismo y se ha apropiado de la disponibilidad del otro de manera indebida. Y el segundo problema es una situación –y las madres de familia me entenderán bien-- que es más desfavorable para las jóvenes que para los muchachos. Porque no entregan lo mismo, mientas que en el matrimonio ambos tienen que dar. No hay igualdad de expectativas.
¿El invierno demográfico es favorecido por esta convivencia prematrimonial?
--: Seguramente, porque esto atrasa mucho el nacimiento del primer hijo y además porque se toma la costumbre de vivir la sexualidad afuera de la apertura a la vida, por lo tanto con métodos anticonceptivos, para no decir nada peor. Y usar la propia sexualidad en la modalidad contraceptiva hace que las personas no se preparen al don de acoger la vida.
Es curioso además ver que las parejas que convivieron por un cierto número de años, cuando se casan tienen una tendencia a la separación y al divorcio en los dos primeros años. Es raro...
Las relaciones prematrimoniales con efectos colaterales pesados...
- Mientas se presenta a la convivencia como una manera inocente para que se conozcan bien, en verdad no lo es. Y cuando se casan descubren que no tienen más la libertad que existía antes. En cambio
tuvieron la totalidad del gozo o de la retribución afectiva de la persona del sexo opuesto. Los estudios demuestran que hay más hipofertilidad en esos casos, quizás un fenómeno psicológico, o relaciondado con la edad o porque cuesta más.
¿Cómo vivir bien la fiesta de San Valentín?
--Más allá del lado festivo, uno se debe preguntar, ¿que me espero de la relación amorosa que tengo? ¿cuál es el verdadero deseo de mi corazón? Y los adultos y acompañadores que siguen a los jóvenes que se van a casar les tienen que ayudar a entender cuál es la expectativa más profunda.
¿Hay una dimensión del amor y de la fidelidad que está en la naturaleza humana?
-Juan Pablo II decía que el mayor de los deseos es el de amar y ser amado, y él se refería a la dimensión fundamental de la vida. No existe por ejemplo, ningún adolescente del mundo que cuando se enamora por la primera vez, digamos a los 16, 17 años, no tenga el deseo que lo que está viviendo dure toda la vida. El deseo de un amor para siempre es enteramente natural en el hombre.
Cuando se ayuda a los jóvenes a interrogarse qué quieren realmente, entonces se dan cuenta que el 'flert' en una noche en la discoteca o en la universidad pudo ser divertido pero no sació le deseo que existe en su corazón.



Zenit

 

Publicado por Galsuinda @ 7:25  | Matrimonio
Comentarios (0)  | Enviar