S?bado, 17 de septiembre de 2005



Rivanolito es el sobrenombre por el cual muchos conocen a este joven de 15 a?os en un gran hospital de Cuba. Se trata de un joven com?n y corriente, excepto por el detalle de su sobrenombre.

Ocurri? que la madre de este joven ten?a m?s de 35 a?os de edad e hijos ya mayores cuando tuvo este embarazo. Por todo esto, y por la posibilidad de que el ni?o presentara alguna malformaci?n cong?nita u otra anomal?a como el S?ndrome de Down, el m?dico aconsej? el aborto. Fue as? que la madre decidi? someterse al Rivanol, un m?todo de interrupci?n tard?a del embarazo que consiste en administrar a la embarazada, a trav?s del cuello del ?tero mediante una sonda, una sustancia de color amarillo mostaza llamada Rivanol, la cual produce fuertes contracciones y provoca la expulsi?n del ni?o fuera del claustro materno. Con frecuencia este nace vivo y llorando.

Pero sucedi? que el d?a que esta se?ora fue sometida al m?todo, la enfermera habitual de esa sala no fue a trabajar y en su lugar se encontraba otra que no ten?a experiencia en esta clase de trabajo. Fue as? que cuando la enfermera vio que la mujer expuls? "el producto de la concepci?n" (que es como en ese medio se les llama a los ni?os abortados) y escuch? su llanto, no hizo lo habitual en estos casos, que es abandonar al ni?o para que por su inmadurez pulmonar muera r?pidamente. Enternecida por su llanto, corri? con ?l en brazos al Departamento de Cuidados Intensivos de Neonatolog?a donde, casualmente, se encontraba de guardia un m?dico pro vida que dio al ni?o el tratamiento adecuado.

Rivanolito es hoy un adolescente que asiste a la escuela secundaria, s?lo padece asma en grado leve y contin?a atendi?ndose con el m?dico que le salv? de la muerte

ABORTO: Un millَn de muertos

Comentarios