S?bado, 17 de septiembre de 2005
El Papa Juan Pablo II frecuentemente y rectamente denuncia la "cultura de muerte", el suelo que nutre el odioso crimen del aborto.

El papa est? en lo cierto, pero aqu? en Estados Unidos, algunos incre?bles amantes de esta cultura fertilizan el f?tido suelo: Cat?licos cuya iglesia condena el aborto y la misma cultura que lo sostiene.

Si no fuese por los cat?licos, por el pueblo que se llama cristiano en general, el aborto ser?a ilegal.

Tal aserto suena poco razonable, pero est? de acuerdo con la demograf?a. Los cat?licos americanos cifran 62 millones, alrededor del 25% de la poblaci?n.

Casi 150 miembros del Congreso son cat?licos, incluyendo titanes tales como Edward y Patrick Kennedy, Joseph Biden, Tom Daschle y Charles Rangel.

A??dase a estos hombres y mujeres los cientos de legisladores estatales que son cat?licos, a m?s de los doctores, abogados, jueces y poderosos miembros de los medios de comunicaci?n: Tim Russert y Chris Matthews, para nombras ?nicamente dos.

Pero desde 1973 los abortistas han eliminado 40 millones de inocentes. Muchos de estos abortistas, as? como las madres que mataron a sus hijos, eran cat?licos.

Estos hechos provocan la pregunta de c?mo el aborto permanece legal en una rep?blica donde la m?s extensa confesi?n religiosa es una iglesia que condena el aborto como crimen.

?La respuesta? Demasiados cat?licos, particularmente aquellos en el poder, no son cat?licos. No hacen caso de las ense?anzas elementales de su iglesia en asuntos tales como la contracepci?n y el aborto. Si aceptan la ense?anza de la iglesia, o creen que el aborto es una atrocidad, aislan su fe y su moral de su pol?tica.

C?mo se puede llevar a cabo esta haza?a de contorsionismo intelectual es tema para otro d?a; por ahora, es suficiente decir que o?mos a los pol?ticos decir continuamente: "No permitir? que mis creencias personales afecten a mis decisiones pol?ticas", y lo dicen orgullosamente. O bien: "Personalmente pienso que el aborto es malo, pero no puedo imponer mi moral a otros".

Felizmente, no piensan de forma similar acerca de otros cr?menes, como el asesinato y la violaci?n (y desgraciadamente imponen con alborozo sus supersticiones sobre bienestar, socialismo, impuestos, ecolog?a, educaci?n sexual y cualquier otra cosa acerca de la cual mantengan prejuicios).

De cualquier manera, por cualquier raz?n, millones de cat?licos americanos o bien aceptan pasivamente la cultura de la muerte o bien la asumen por entero. De acuerdo, algunos asisten semanalmente a misa o hasta creen que el aborto es malo, pero pocos de ellos sacan a sus hijos de las escuelas p?blicas debido a que las ense?anza estatales sobre sexualidad contradicen las de sus iglesias. A?n menos asisten a las manifestaciones pro-vida. Uno se pregunta cu?ntos a?n rezan. Estas verdades se pueden aplicar a las otras tres cuartas partes de la poblaci?n, que no es cat?lica pero s? mayormente cristiana.

Cristianos americanos, cat?licos y protestantes, han abandonado a los no-nacidos a la maquinaria de la muerte.

La respuesta, supongo, es rezar.

S?lo una conversi?n religiosa o moral activar? el sentido de culpabilidad y el pesar de esta naci?n por el aborto. ?nicamente la urente pena que acompa?a a un despertar espiritual, derretir? la helada conciencia que acepta como un "derecho" lo que es tan claramente un pecado de mefistof?licas dimensiones.

Los cat?licos deber?an dar clases a la naci?n sobre el aborto y por qu? es un crimen. En vez de ello, lo cultivan. Desconcertante, s?, pero atrozmente, deslumbradoramente verdadero.

Verg?enza sobre nosotros.


R. CORT KIRWOOD (en "Agape Press") Trad.: I. S. M.


Publicado por Galsuinda @ 10:14  | Para pensar
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