S?bado, 17 de septiembre de 2005


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Ese ni?o que est? a punto de ser sacrificado gritar? al nacer, lo han repetido ayer los ginec?logos. Pero su grito, al salir al aire y a la luz de la vida, ser? a la vez un estertor de muerte. Si se perpetra el infanticidio, yo s?lo pido que el acto de su ejecuci?n sea televisado en directo, con sonido real. O, en otro caso, grabado en v?deo para ser emitido despu?s, en horario de m?xima audiencia, a trav?s del canal cultural de Televisi?n Espa?ola (la Dos, que nos ilustra de que es delito matar ciertos lagartos en Canarias), pues si la intervenci?n es conveniente tambi?n ser? ejemplar. Por lo menos, que nos ense?en fotos del peque?o cad?ver antes de ser tirado la basura.

S?, ese peque?o gritar? al nacer, si no lo matan antes, y yo deseo estremecerme con su voz de estreno. Porque ese ni?o es un ser vivo, un ser humano, con su cerebro y su coraz?n, sensible al placer y al dolor, con c?digo gen?tico y huellas digitales. Pero ese ni?o irrepetible ha sido destinado a ser cruelmente eliminado por un equipo m?dico y en un quir?fano, trasunto de los hechiceros que en la cumbre de una pir?mide sacrificaban ni?os a los dioses.

No quieren aceptar que ese ni?o que espera su sentencia, en un seno materno convertido en corredor de la muerte, supondr?a la mejor terapia para una joven madre que lo desea conservar. Si es abortado por la simple sospecha de malformaci?n, el argumento nos recuerda, inevitablemente, planteamientos nazis; si, en cambio, nace sin problemas de salud, ya m?s que superado el plazo legal, ?qu? otro argumento vale?... ?Matar a ese ni?o es una barbaridad?, lo han dicho los doctores.

No hay duda de que siempre habr? un centro ?de salud? dispuesto a cometer esa barbaridad. Una cl?nica de Barcelona acepta ?interrumpir? embarazos de m?s de 24 semanas. M?dicos catalanes han declarado (?ABC?, 12 de octubre de 2004) que en Espa?a es posible abortar hasta los nueve meses, dinero por medio. Un barco abortista holand?s que merode? cerca de nuestras aguas, y fue expulsado por los portugueses, ofrec?a sus servicios ilegales. He le?do que en este caso los peque?os abortados son arrojados al mar para ser pasto de los tiburones ?Y qu? hacen con ellos en Madrid, donde parece que ser? consumada la barbarie?
En cualquier caso, si es as?, si el fiscal no act?a a tiempo ni es aceptada una de las muchas ofertas de acoger al ni?o, nos hurtar?n la escena de un paritorio convertido en pat?bulo. Tampoco escucharemos el grito desgarrado de la criatura, primer y ?ltimo llanto de una vida incipiente.

Es igual: siempre resonar? el grito silencioso, el mismo que sirviera de alegato por la vida al doctor Nathanson, el m?dico abortista que alg?n d?a cay? en la cuenta de lo que estaba haciendo. Un grito, en fin, que ser? tanto como una denuncia contra esta sociedad indiferente, vac?a de sentimientos y de humanidad.


Greciet

ABORTO

Publicado por Galsuinda @ 16:19  | Pelayo, su historia
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