Domingo, 18 de septiembre de 2005

Un m?dico entre la vida y su propia muerteLa enfermedad tiene dos aspectos diferentes. Uno, es la enfermedad en relaci?n con los dem?s; y otro, el que se refiere a uno mismo. Como m?dico conozco muy bien... o conoc?a, la primera parte..."


LA EUTANASIA, ESA BRUTALIDAD

?Qu? piensa Ortiz de Land?zuri de la eutanasia?

-Me desgarra el alma pensar que se va a implantar la eutanasia. ?Qui?n es due?o de la vida para matar al enfermo o al no nacido?. Tampoco soy partidario de mantener vidas artificiales, como cuando el cuerpo sigue en este mundo s?lo por su conexi?n a m?quinas sofisticadas. Eso no se puede hacer: la muerte no es tan indigna como para no ser aceptada en su momento.

Tambi?n, por dignidad, Ortiz de Land?zuri entiende que, cuando no hay medios t?cnicos que los curen en los hospitales, los enfermos est?n mejor en sus casas, con su gente. Eso s?, siempre que esa vida no pueda agarrarse al mundo en un hospital.

Don Eduardo aprendi? a reconocer en sus ?ltimos meses de vida el rostro de la que ser?a su muerte. No conoce la hora ni el lugar, pero vislumbra ya el modo, todas aquellas inc?gnitas que a la mayor parte de los hombres les impide ver con claridad el fin hacia el cual, cada minuto, cada hora y cada d?a, avanzan. Aunque advierte:

E.O. -No s? tanto sobre ella, los tumores son tan distintos... Y la met?stasis quiz? me coja el cerebro, el h?gado, o no s? d?nde. Lo que preveo -y lo digo sin tristeza- es que pronto me tocar? morir.

El fue quien vio primero las placas de su cuerpo y descubri? la existencia de un tumor. Fue el primero tambi?n en saber que necesitaba pasar por un quir?fano cuando una biopsia le confirm? que el tumor que crec?a era cancerigeno. Ahora agradece que los m?dicos hayan sido, como ?l les ense??: veraces, claros tambi?n con ?l.

ACEPTAR LA VOLUNTAD DE DIOS

E.O. -La noticia de mi enfermedad irreversible la recib? tranquilo, aunque no me la sospechaba. Es tan misterioso el nacimiento y el desarrollo de un c?ncer, tan distinta su evoluci?n... En mi familia caus? dolor, pero todos acogimos el descubrimiento con paz. Un diagn?stico irreversible te ense?a muchas cosas. Te hace ver, como yo siempre he cre?do, que la ciencia y la fe est?n juntas y que unidas dan mucho m?s fruto. Y tambi?n comprendes que la muerte no tiene tanta importancia, sobre todo cuando le toca a uno. Claro es que no puede decirse que no tiene ninguna importancia, pero hay que aceptarla con serenidad. Dicen que Dios da conformidad y es cierto. Ahora me he hecho a la idea de que voy a faltar del mundo y no voy a negar que preferir?a pasar ese trance sin dolor. Acepto, sin embargo, lo que Dios quiera darme. Tengo fe en ?l y ahora, lo que m?s le pido, es que esta fe que siempre me ha acompa?ado no me abandone en mi hora final, cuando m?s la necesito. Me gustar?a que a mi familia no le faltara nada cuando yo me vaya...

Ahora habla don Eduardo a los suyos acerca del lugar a donde ir?. Primero, a la tierra:

E.O. -Me da igual una sepultura, un nicho o la fosa com?n. Ni tengo dinero ni vanidad para ocupar un pante?n.

Y despu?s, al lugar donde siempre ha querido ir:

E.O. -Eso es lo ?nico que de verdad me preocupa. Quiero ir al Cielo. S?, creo en el cielo. El lugar donde gozar? de la contemplaci?n de Dios. ?C?mo? Mi mente es demasiado limitada para entenderlo y explicarlo. Pero all? quiero ir.

Don Eduardo cree tambi?n que el Infierno "desgraciadamente existe"; y el Purgatorio. Espera, dice, que al final pesen m?s sus trabajos buenos, la santificaci?n que ha procurado de su trabajo profesional y de sus deberes de cristiano, atendiendo y curando enfermos, que los errores humanos y profesionales que ha podido tener.

E.O. -He intentado pasar por la vida haciendo el bien que he podido. Lo he intentado, pero no quiero que me digan que lo he conseguido, porque me asusta mi posible vanidad. Quiero ir al cielo y all? no hay sitio para los vanidosos.

Eduardo Ortiz de Land?zuri aprendi? a convivir con aquel monstruo interior que un d?a del a?o 1984 devorar?a su cuerpo. Uno de sus libros de cabecera era "Camino"; en sus palabras nos ha parecido escuchar el eco del punto 739: "No tengas miedo a la muerte. -Ac?ptala, desde ahora, generosamente..., cuando Dios quiera..., como Dios quiera..., donde Dios quiera. No lo dudes: vendr? en el tiempo, en el lugar y del modo que m?s convenga..., enviada por tu Padre-Dios. -?Bienvenida sea nuestra hermana la muerte!

Salva a un ni?o de la muerte

Publicado por Galsuinda @ 14:58  | Eutanasia
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