Domingo, 18 de septiembre de 2005
Interesante art?culo Recetario para una campa?a pro-eutanasia





Recetario para una campa?a pro-eutanasia

El envejecimiento de la poblaci?n es muy alarmante. De ?l se est?n derivando una serie de consecuencias muy preocupantes para la salud p?blica. Estas consecuencias irremediablemente se agravar?n en las pr?ximas d?cadas. Por ejemplo, el n?mero de jubilados va a seguir aumentando y cada vez resultar? m?s dif?cil que la poblaci?n en edad productiva sostenga a la poblaci?n jubilada. Es un desequilibrio que crea un grave problema de sostenibilidad de un sistema sanitario cuya mejor caracter?stica es la cobertura universal. A esto se suma que las prestaciones sanitarias son cada vez m?s caras, y la mayor parte del gasto sanitario ocurre en los ?ltimos a?os de la vida de una persona. En este contexto lo prioritario es buscar soluciones que abaraten los costes, aunque puedan parecer soluciones demasiado dr?sticas o radicales. Cada vez se defiende m?s que el m?dico no haga nada cuando la situaci?n cl?nica de un paciente se est? deteriorando y existan bajas probabilidades de ?xito, esto reduce mucho los costes. Incluso se ha llegado a afirmar que "una medida que ser?a m?s coste-efectiva que no hacer nada es terminar activamente la vida de un paciente". Analistas de pol?ticas sanitarias han propuesto de hecho esta conducta como un modelo de estrategia de reducci?n del gasto (Fung KK. Am J Econ Sociol 1993;52:275).

Si se consigue que la poblaci?n perciba como algo aceptable que los m?dicos puedan eliminar pacientes que van a resultar costosos para el sistema sanitario, se habr? abierto una v?a altamente eficiente para reducir los gastos. Tanto la eutanasia pasiva como la activa disminuir?an los costes tanto para los proveedores como para el sistema (Arch Intern Med 1995;155:133). Este planteamiento de abaratar costes a base de deshacerse de vidas humanas ha sido abiertamente defendido por algunos autores, argumentando sobre cu?les ser?an los ahorros que conseguir?a (N Engl J Med 1998;339:167). Incluso en este plan existir?an, por ejemplo, incentivos econ?micos para las familias del enfermo terminal que deseara la eutanasia activa (N Engl J Med 1996;335:518).


Ocho pasos

A pesar de la tremenda repulsa que producen a cualquier persona con sentido com?n, estas tendencias pro-muerte son muy antiguas. No tienen nada de progresistas. La cicuta exist?a ya en tiempos de Hip?crates y aparece proscrita en el juramento hipocr?tico que todos los m?dicos hemos hecho siglo tras siglo antes de empezar a ejercer nuestra profesi?n. La pel?cula La vita ? bella de Roberto Benigni recoge el alegato de una se?ora nazi que presume de que los alumnos de colegios del Tercer Reich saben calcular muy bien cuanto se ahorra al erario p?blico al eliminar a los enfermos cr?nicos. El error de la eugenesia y la "higiene racial" es tambi?n muy viejo.

Hace mucho tiempo que se describieron cu?les deben ser los pasos -cuidadosamente cronometrados- que hay que dar para lograr una estrategia de marketing social que consiga que muchos ingenuos se traguen la aceptabilidad de la eutanasia. Estos pasos sucesivos para enga?ar a candorosos son:

B?squese un caso lacrim?geno.
D?sele toda la publicidad posible a ese caso.
Cuando todos conozcan el caso lacrim?geno, h?gase una transgresi?n abierta de la ley.
D?sele toda la publicidad posible a esa transgresi?n.
B?squese a un enemigo para demonizarlo y ridiculizarlo de modo caricaturesco y cruel.
Dif?ndase que la eutanasia es una "realidad social" y que el legislador debe regularla.
Defi?ndase una ley que tenga -s?lo en su letra- un car?cter altamente restrictivo.
Una vez conseguida la aprobaci?n de la ley, basta con ir interpret?ndola cada vez m?s laxamente para llegar a un uso generalizado de la eutanasia.

Ancianos europeos huyen por temor a la eutanasia

El resultado est? a la vista en Holanda, donde ya se ha llegado al punto n? 8. El 40% de todas las muertes que se producen en ese pa?s est? precedido de actuaciones m?dicas para acelerar la muerte (Lancet 2003;362:395). Muchas eutanasias, al menos unas mil al a?o, se realizan en ese pa?s sin que el paciente las haya pedido nunca. All? se han dado casos como el de una paciente con c?ncer de mama a la que se le aplic? la eutanasia sin su consentimiento porque en palabras del medico podr?a haber tardado a?n una semana mas en morir. Yo simplemente necesitaba su cama (JAMA 1997;277:1720).

Muchos ancianos de los Pa?ses Bajos, temerosos de que este tipo de actuaciones les afecten, est?n viajando a otros pa?ses para vivir all? sus ?ltimos d?as. En la ciudad alemana de Bolcholt, fronteriza con Holanda, ha llamado la atenci?n la creciente llegada de adultos mayores holandeses. Una inmigraci?n poco usual que ha obligado a las autoridades germanas a construir un asilo especial para albergarlos, dado el considerable aumento de la demanda en los ?ltimos tres a?os. Lo que les hace exiliarse voluntariamente a esas alturas de su vida en un pa?s donde se habla otro idioma es el temor a la eutanasia, lo que no deja de sorprender ya que, seg?n la letra de la ley holandesa, ?sta s?lo puede practicarse a expresa y repetida petici?n del paciente.

Terrorismo psicol?gico

Se profundiza poco en la petici?n de ayuda para morir. Detr?s de esa petici?n suele haber una solicitud de afecto, apoyo psicol?gico y cuidados paliativos por parte del paciente y no una petici?n real de que le maten. El deseo de morir est? frecuentemente asociado a una depresi?n y a veces a otros trastornos psicopatol?gicos. Hay evidencias de que el 90% de los que se suicidaron ten?an alg?n trastorno mental subyacente (N Engl J Med 1991;325:1101). Tratando el trastorno psiqui?trico desaparece el deseo de morir. Aplicando la eutanasia se acaba esa posibilidad. La eutanasia es irreversible. Nuestros deseos no lo son. Ante los poqu?simos casos donde existe una petici?n repetida y dir?amos que "obsesiva" por morir, se obvia el posible componente patol?gico de esa obsesi?n. Tambi?n se pasa de puntillas por el peliagudo problema de la influencia negativa de su actitud en otros lesionados y enfermos graves.

?Hasta qu? punto no es terrorismo psicol?gico pregonarles a los tetrapl?jicos o a otros enfermos que su vida no merece la pena ser vivida? Decirles esto es muy cruel. ?No es una sutil forma de coacci?n para hundirles en la depresi?n y hacer que luego se sientan generosos si piden que se les eutanasie? ?Se puede seguir hablando de "voluntariedad" despu?s de esta orquestaci?n medi?tica? M?s dif?cil es demostrarlo cuando la v?ctima ya ha muerto y los familiares por fin cobran la herencia. En la pr?ctica no ser?a posible deslindar la voluntariedad, v?ase el caso holand?s, ya que se entra en una pendiente resbaladiza donde es imposible delimitar lo voluntario de lo involuntario, porque se ha admitido la violencia social que conlleva el afirmar que hay vidas que no merecen la pena ser vividas.

Proponer la despenalizaci?n de la eutanasia est? de moda, es lo que se lleva, porque es escandaloso y posliberal, individualista y, sobre todo, parece algo "pol?ticamente correcto" y emotivamente aceptable. Pero a poco que se piense con la cabeza sobre los hombros, la eutanasia es un medio irreversible, dr?stico y violento de solucionar el problema de la enfermedad, por lo que distorsiona la finalidad curativa de la medicina. Destruye la medicina, ya que destruye su propio objeto que es el enfermo. No hay vidas humanas sin valor. Si el m?dico no defiende esta afirmaci?n, est? destruyendo su propia profesi?n. Si la opini?n p?blica admite este aserto, est? destruyendo lo m?s noble de la humanidad. Lo que sucede es que el derecho a morir es una idea que ha sido acogida con entusiasmo sentimental pero sin racionalidad alguna por la peque?a oligarqu?a de intelectuales de moda, por quienes crean y difunden la opini?n p?blica de la pseudoprogres?a m?s retr?grada. Miren ustedes por favor lo que pasaba en tiempos de Hip?crates, 460 a?os antes de Cristo antes de contarnos que son progresistas: "A nadie dar? aunque me lo pida un remedio mortal, ni tomar? la iniciativa de proponer una cosa as?" (Juramento hipocr?tico 460 a.C.).

Miguel A. Mart?nez Gonz?lez y Jokin de Irala
Profesores de Medicina Preventiva y Salud P?blica
Universidad de Navarra

22 de septiembre Diario de Navarra
Salva a un ni?o de la muerte


Publicado por Galsuinda @ 15:52  | Eutanasia
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