Jueves, 22 de septiembre de 2005




Ante la propuesta, anunciada por el ministro de Justicia, de legalizar en Espa?a el aborto a petici?n durante los tres primeros meses de embarazo, se vuelve a decir que responde a un planteamiento "laico", mientras la postura contraria es propia de la Iglesia cat?lica. Ignacio S?nchez C?mara, catedr?tico de Derecho en la Universidad de La Coru?a, replica esa idea en ABC (2 junio 2004).

Ante la propuesta, anunciada por el ministro de Justicia, de legalizar en Espa?a el aborto a petici?n durante los tres primeros meses de embarazo, se vuelve a decir que responde a un planteamiento "laico", mientras la postura contraria es propia de la Iglesia cat?lica. Ignacio S?nchez C?mara, catedr?tico de Derecho en la Universidad de La Coru?a, replica esa idea en ABC (2 junio 2004).

"El aborto no es una cuesti?n religiosa, sino moral y jur?dica. No enfrenta a los cat?licos y a quienes no lo son, sino a posiciones divergentes en cuanto a la naturaleza y los l?mites de la protecci?n de la vida humana". Dejando al margen por esta vez la valoraci?n moral del aborto, S?nchez C?mara analiza las implicaciones jur?dicas.

"El problema jur?dico reside en determinar si se trata de un asunto de conciencia que debe ser decidido por cada cual sin intervenci?n de los poderes p?blicos (en sana doctrina liberal) o si (tambi?n en sana doctrina liberal) se trata de un asunto que afecta al orden p?blico y a los fundamentos de la convivencia. De lo que en ning?n caso se trata es de un conflicto entre el laicismo y el integrismo religioso".

Por tanto, esto se ha de decidir apelando no a la fe, sino a los principios ordenadores de las leyes. Resulta entonces, sostiene S?nchez C?mara, que "la consideraci?n del aborto como un derecho (de la mujer) o la legalizaci?n de la producci?n de embriones destinados a la destrucci?n, aunque sea con fines sanitarios, contradicen el estatuto de derecho a la vida y la protecci?n jur?dica del embri?n reconocida por el Tribunal Constitucional. Entra?an una violaci?n del derecho a la vida y una subversi?n radical de nuestro sistema jur?dico".

Se podr?a contestar que, como se dice con respecto a la prostituci?n o la pornograf?a, el aborto es una "cuesti?n moral, reservada al ?mbito de la conciencia, en el que los poderes p?blicos no deber?an intervenir". Pero no es ese el caso: "Se trata de la protecci?n de la vida humana, que es uno de los fines fundamentales del Derecho. Tampoco cabe invocar la libertad en casos como la ablaci?n de cl?toris o las pr?cticas eugen?sicas. Lo que hay que determinar es si el aborto entra?a la eliminaci?n de una vida humana. Y, sobre eso, por m?s disquisiciones que se quieran hacer, no caben dudas".

Por eso, la pol?mica sobre el aborto remite a los derechos fundamentales. "Se encuentran en conflicto quiz? dos concepciones antag?nicas acerca del valor de la vida y de su dignidad. Para unos es un valor fundamental que debe ser protegido sin excepciones (en algunos casos, no en todos, porque se trata de un don de Dios). Para otros, parece tratarse de algo as? como de una mera propiedad inmanente a ciertos seres, sin un valor especial, y sobre el que deben prevalecer la libertad y el bienestar de los adultos o la salud de otras personas".

Frente a esta discrepancia, "no se trata de imponer a todos las convicciones de algunos. Se trata de cu?l es la convicci?n mayoritaria y, sobre todo, y por encima de las eventuales mayor?as, cu?l es la soluci?n m?s justa. Por otra parte, existen los tres supuestos ya reconocidos, y la aplicaci?n de las eximentes, como el estado de necesidad, y de las atenuantes, para eliminar o paliar los eventuales efectos nocivos o duros de la aplicaci?n de las penas en muchos casos. Pero esto no puede eximir al Estado de su obligaci?n de proteger el derecho a la vida".
Aceprensa - 13/10/2004


Publicado por Galsuinda @ 11:39  | Aborto
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