S?bado, 24 de septiembre de 2005
Los maestros, ante el futuro


La profesi?n de maestro se ha destacado siempre por ser una profesi?n vocacional, en la que inevitablemente las personas se involucran m?s all? del mero aspecto laboral. No en vano los profesores sienten tener entre sus manos el futuro de muchos peque?os seres humanos que, con el tiempo, ser?n adultos y tendr?n que tomar decisiones importantes. Sin embargo, el campo de la docencia atraviesa por unos momentos dif?ciles, donde la motivaci?n se pone en entredicho cada d?a, muy a pesar de los mismos profesores. Algunos padres parecen estar ausentes, los ni?os y j?venes son rebeldes, contestan y no parecen mostrar el m?s m?nimo respeto por sus profesores, los cuales, adem?s, no se sienten respaldados por la Administraci?n


?El cronista oficial de la villa de Ohanes de las
Alpujarras, Joseph Sancho, firm? un expediente el 15 de diciembre de 1740, en el que dejaba constancia de un hecho que se produjo en relaci?n a las peticiones que el maestro del pueblo hizo al alcalde. A la vista de que una viga estaba desprendida m?s de una cuarta del techo de la escuela, el maestro solicit? por escrito que se revisase esa situaci?n que pon?a en peligro la vida de sus pupilos y la suya propia, y lo que all? se hac?a, sobre todo cuando llov?a, con lo cual, hasta el mismo maestro se ve?a afectado por dolores reum?ticos, adem?s de mojarle sus papeles. La respuesta del alcalde fue de extra?eza, porque no ten?a constancia de esa situaci?n, puesto que hac?a 60 a?os que se hab?a puesto la viga nueva. No obstante, le indic?, tambi?n en un escrito, que aunque enviar?a a alguien para que constatase la situaci?n, sospechaba que las peticiones del maestro no eran m?s que excusas y pretextos para no dar golpe. Realizada la pertinente revisi?n, no se constat? nada an?malo, salvo que la viga pod?a caerse, y, ante ello ?indic? el supervisor en su escrito?, bastaba con salir corriendo, lo cual no era para tanto. Al poco tiempo, el techo de la escuela se desplom?, y la certificaci?n del hecho justific? el accidente como un caso fortuito ante el que la autoridad se sent?a muy apesadumbrada, indicando al mismo tiempo que, peri?dicamente, se tomar?an las medidas pertinentes?. Esta an?cdota se recoge en el estudio La salud laboral docente en la ense?anza p?blica, que realiz? la Federaci?n de Ense?anza, de Comisiones Obreras, en el pasado a?o 2000.


A pesar de los casi trescientos a?os que separan este hecho de nuestros d?as, a muchos les sonar? familiar. Y es que la profesi?n de educador, en cualquiera de sus etapas, es una profesi?n vocacional, una profesi?n en la que, de modo especial, no caben medias tintas y en la que todos, cada uno a su manera, est? llamado a implicarse mucho m?s all? del mero aspecto laboral. Pero esto, que en un primer momento es el sue?o de muchos j?venes que comienzan su andadura en el campo de la educaci?n, se traduce muchas veces, y con el tiempo, en una acumulaci?n de cansancios, des?nimos y, a veces, incluso, enfermedades. Y todo esto, porque el comportamiento de los j?venes en las aulas, la situaci?n de sus familias y la de la educaci?n en general, no pasa por sus mejores momentos.


Un caso real


Este ejemplo sucedi? en un centro de ense?anza Secundaria del Principado de Asturias, una vez finalizados los ex?menes de septiembre de este mismo a?o. En este caso fue Asturias, pero la historia se repite en todas las regiones espa?olas. En 2? de Bachillerato, un 60% de los alumnos se presentaron a los ex?menes de recuperaci?n. Tras esos ex?manes, las estad?sticas dieron como resultado que cada alumno reclam? un promedio de 2 ? 3 asignaturas. Don Jos? A. Ll. , profesor de este centro, afirmaba, al narrar este caso, que ?nadie se opone al derecho de reclamaci?n que tiene el alumno, pero s? que es cierto que algunas veces puede tener consecuencias negativas para el profesor, como la p?rdida directa del prestigio y la autoridad. Hay alumnos que reclaman por el solo hecho de que ?sa es su ?nica asignatura suspensa, y aunque tengan un uno en el examen, las autoridades competentes, la inspecci?n o la conserjer?a, se la aprueban. ?De qu? le sirve, entonces, al profesor, su correcci?n? ?D?nde se queda la autoridad del profesor respecto del alumno??


Los profesores se quejan tambi?n de las sanciones que se les imponen a los alumnos. Aducen que, en las leyes actuales de educaci?n, el cap?tulo de deberes del alumno es rid?culo frente al de los derechos, y que, por tanto, las sanciones previstas, o no existen, o no tienen una utilidad pr?ctica. Para ilustrar este hecho, un profesor explica otro caso real: ?A un alumno que llega a tener 20 faltas sin justificar en un mes, por no haber ido a clase, se le sanciona con tener que acudir, todas las tardes, durante una semana, a la biblioteca del centro. Evidentemente, si no ha ido en 20 d?as, mucho menos va a acudir por las tardes. Despu?s de tres apercibimientos, por fin se le abre un expediente, que no se hace efectivo hasta pasados 2 ? 3 meses. Finalmente, se le expulsa cuatro d?as del centro, como medida ?ltima?.


Graves faltas de disciplina

Sin embargo, las causas por las cuales los profesores llegan a perder la motivaci?n con el paso de los a?os son especialmente las faltas de disciplina, de respeto, y la ausencia de apoyo por parte de los padres, fen?menos cada vez m?s frecuentes. Tambi?n el aumento del n?mero de alumnos por clase, y las distintas condiciones en las que llegan los alumnos dentro de una misma clase, tienen parte de culpa.
Don Juan Antonio Planas, Presidente de COPOE (Confederaci?n de Organizaciones de Psicopedagog?a y Orientaci?n de Espa?a), explica que, en algunos aspectos, las condiciones del profesorado han avanzado bastante, especialmente en cuestiones de remuneraci?n, horarios, etc. ?Sin embargo ?a?ade?, la mayor parte del profesorado, especialmente de Secundaria, est? desmotivado. Sufren el conocido como s?ndrome del burn-out, o s?ndrome del quemado, propio de personas a las que se les exige mucho y no ven suficiente respaldo, en este caso por parte de la Administraci?n. Las causas son m?ltiples: por un lado, los alumnos cada vez respetan menos la autoridad del adulto; adem?s, el hecho de que los alumnos est?n escolarizados hasta los 16 a?os, independientemente de su motivaci?n o su capacidad, provoca que los profesores se encuentren en clase con un 20% ? 30% de alumnos que molestan a otros, o que desprestigian a los dem?s como m?todo de defensa, porque no quieren reconocer que no tienen capacidad para cursar ese nivel? Despu?s existe una serie de problemas que hasta hace pocos a?os no se conoc?an, como la adicci?n a determinadas drogas, el uso de los m?viles, la anorexia y la bulimia, que afectan a muchos adolescentes, y frente a los cuales el profesor no sabe c?mo actuar. Otro factor importante es el alumnado inmigrante. No se puede entender como un problema, porque no lo es. La heterogeneidad es buena: de hecho, el Premio Nacional de Bachillerato es una alumna rumana, pero cuando estos chicos llegan a Espa?a desconocen el idioma, tienen muy distintos niveles curriculares, y el profesor se encuentra con alumnos en circunstancias muy distintas?.


?El profesorado de Secundaria en Espa?a ?contin?a el Presidente de COPOE? son personas que no han tenido una formaci?n espec?fica en materia de educaci?n. ?sta es una de las lagunas que con la nueva Ley de Educaci?n no se va a resolver. Son personas con una licenciatura que han hecho un curso de pocas horas para ser profesor, pero eso no es suficiente. No han recibido una formaci?n espec?fica en din?mica de grupos, en evaluaci?n?, y se encuentran con que tienen que aprender a base de ensayo y error. Esta complejidad de tareas en la sociedad actual es un trabajo muy exigente, para lo cual no estamos preparados muchos de nosotros, pero tampoco se est? facilitando suficientemente desde la Administraci?n: si aumentan los ratios, es decir, el n?mero de alumnos por aula, afecta a la calidad de la educaci?n; si se masifican los centros, especialmente de Secundaria, habr? m?s conflictos, m?s desorganizaci?n? Todas estas cosas, sumadas, explican buena parte del deterioro en la motivaci?n del profesorado?.



La familia, fundamental

Muchos de los problemas de los j?venes actuales hunden sus ra?ces en la familia. Marta Blanco y Rosa Escudero, ambas orientadoras, en Secundaria y en Primaria, respectivamente, en el colegio Nuestra Se?ora de las Delicias, de Madrid, explican que ?todos los profesores coinciden con que la falta de adaptaci?n en la escuela tiene su origen en los problemas de la familia, en todos aquellos chicos cuyos padres est?n divorciados, o no viven con ellos?? Marta, orientadora en Secundaria, opina que ?los profesores se ven poco apoyados por los padres, porque en cuanto sus hijos se resisten a responsabilizarse de alguna tarea, no pueden acudir a los padres para que les ayuden. Los chicos no est?n acostumbrados a esforzarse y nadie les exige, normalmente. Es m?s f?cil ceder a la primera para no tener quebraderos de cabeza con ellos?.


Rosa Escudero lo ve muy claramente con los m?s peque?os: ?Si alguna vez le comentas a una madre que su hijo no ha comido bien, puede que te pregunte: ?Y qu? ten?a para comer? Dependiendo de lo que le respondas, te puede contestar: ?Ah, pero es que a mi hijo eso no le gusta!, con lo que ves que en casa los ni?os no tienen l?mites, y nadie les ense?a desde que son peque?os, con lo que, cuando son mayores, ya no hay manera de controlarlos?. Rosa tambi?n observa un retroceso muy grande, de unos a?os a esta parte, en cuestiones tan cotidianas como el chupete o los pa?ales, que los ni?os tardan en quitarse, as? como una inmadurez muy fuerte en el plano del lenguaje, porque nadie les estimula en casa para que puedan ir aprendiendo.


Sin embargo, a medida que los propios profesores van conociendo los casos en particular, se dan cuenta de que los padres, en muchas ocasiones, no tienen la culpa de lo que sucede con sus hijos. Muchas veces ellos mismos tienen que hacer frente a dos trabajos y a muchos gastos, y no tienen tiempo para pasarlo con sus hijos. Por eso estas dos orientadoras afirman, preocupadas, que antes el colegio realizaba actividades y talleres para que participaran los padres, y as? hubiera una relaci?n estrecha entre el colegio y las familias, cosa que ahora ser?a impensable. ?Se ve cada vez m?s individualismo ?afirma Rosa?. Si se trata de hablar de su hijo en particular, los padres suelen acudir, pero todo lo que sea actividades en grupo, los padres no suelen responder, pues siempre est?n trabajando los dos?.



El fen?meno de la violencia




La violencia en las escuelas es otro tema que no se puede olvidar, porque es una de las causas m?s importantes de bajas laborales entre los profesores. Si bien afecta m?s a determinados centros de las zonas marginales de las ciudades, los porcentajes son preocupantes. Seg?n un estudio de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, un 15% de los trabajadores del sector educativo ha sufrido malos tratos f?sicos o psicol?gicos en el trabajo, lo que traducido en cifras significar?a que, de los 11 millones de personas empleadas en esta ?rea en Europa, 1.650.000 personas se han visto afectadas. ?Los actos violentos ?afirma el citado estudio? suponen comportamientos inc?vicos de faltas de respeto a los dem?s, agresiones f?sicas o verbales y ataques, y suelen provenir de alumnos, de padres o incluso de personas ajenas al entorno del centro?. Un estudio de ANPE entre docentes de Infantil, Primaria y Secundaria afirmaba que ?el 85% del profesorado de la Comunidad de Madrid reconoce la existencia de situaciones de violencia en los centros?, y la mitad de los encuestados, de un total de 10.000, se decantaba por los centros de Secundaria como los lugares m?s proclives a los actos de violencia.


En su libro Los hijos tiranos. El s?ndrome del emperador, don Vicente Garrido, profesor de la Universidad de Valencia, afirma que la violencia de los j?venes no siempre tiene su explicaci?n en el entorno familiar, y tambi?n pone sobre la mesa algunos ejemplos en Francia e Inglaterra: ?En Inglaterra, Tony Blair ha declarado recientemente que quiere inculcar respeto entre sus ciudadanos, y en particular entre los j?venes violentos. En Francia, la preocupaci?n con la violencia social y cotidiana de los ni?os de 7 a 15 a?os ha movido ya diversas iniciativas gubernamentales. Pero quiz?s en Espa?a esta crisis haya sucedido de modo m?s repentino y brutal. Ahora se trata muchas veces de chicos de clase media que, a diferencia de los j?venes que provienen de zonas marginales, no deber?an estar actuando de este modo, ya que en teor?a disponen de recursos y de padres adecuados. Esta participaci?n expl?cita de chicos que no deber?an ser violentos se traduce, como es l?gico, en una agresividad donde primero hallan sus v?ctimas, que es su propia casa. Pero luego tambi?n se traduce en los colegios, y, en ciertos casos, en cr?menes y agresiones en la calle?.


Consecuencias



Desde el a?o 1966, la OIT (Organizaci?n Internacional del Trabajo) y la OMS (Organizaci?n Mundial de la Salud) vienen haciendo recomendaciones a los pa?ses europeos sobre la necesidad de vigilar la salud de los trabajadores y docentes de los centros escolares. Afortunadamente, son bastantes los estudios que se tienen sobre la incidencia de los problemas de las escuelas en la salud de los profesores. Por eso se pueden conocer datos como el que ofrece el estudio del sindicato ANPE en Madrid y la Fundaci?n Jim?nez D?az: el 73% de los profesores en la Comunidad de Madrid se encuentran en riesgo de padecer ansiedad o depresi?n por causas debidas a la presi?n externa, y la franja de edad entre los 30 y los 49 a?os es la que mayor riesgo presenta de padecer este tipo de trastornos, especialmente los docentes de Secundaria, y los de la zona centro, este y sur de la ciudad.


Otro estudio realizado por FETE-UGT sac? como conclusiones que el 56,6% de la poblaci?n docente hab?a sufrido alg?n tipo de baja a lo largo de su vida laboral, con un promedio de 27,84 d?as. El 81,4% de las causas que hab?an generado esta baja eran las consideradas t?picas de la actividad docente, como las alteraciones de la voz, los contagios de enfermedades, las lesiones m?sculo-esquel?ticas, las operaciones quir?rgicas o las patolog?as psiqui?tricas (estr?s, depresi?n, ansiedad?), estas ?ltimas representaban entre el 12,2 y el 23,4% de las bajas. Tambi?n se pudo saber que el perfil personal condicionaba significativamente la incidencia de las situaciones de baja laboral, que depend?a de tres variables fundamentales: sexo, edad y familiares a su cargo. En ese sentido, se lleg? a la conclusi?n de que las mayores bajas laborales ten?an un perfil de mujer, mayor de 36 a?os, y con familia a su cargo.


Otro dato significativo es el de la incidencia de los alumnos por aula: seg?n este estudio hay una relaci?n directa de la cantidad de alumnos que tiene un profesor en clase con las enfermedades de la voz, y las patolog?as psiqui?tricas: por encima de 20 alumnos por aula, se incrementa significativamente el nivel de incidencia de estas afecciones.


?Hay soluci?n?

?Qu? soluciones puede haber para estos datos que reflejan la realidad? El Presidente de
COPOE, Juan Antonio Planas, cree que los pa?ses que nos rodean ?han invertido desde hace muchos a?os en educaci?n, y eso se recoge al cabo de los a?os. En Espa?a, ni antes ni ahora se est? dedicando el esfuerzo suficiente. Es necesario plantearse un cambio de prioridades. Con un kil?metro de AVE o de autopista se har?an escuelas y se pagar?a profesores. No puede haber tantos profesores interinos que cada a?o cambien de colegio, ni se puede atender un aula con 30 chavales, cada uno con su capacidad y su motivaci?n distinta? Siendo concretos, por ejemplo, tienen que disminuir las ratios; adem?s, hay que contar con m?s personal de ayuda al profesor tutor, como orientadores y profesores de apoyo. Son todas medidas que cuestan dinero, pero que de lo contrario se van poniendo parches y no se soluciona nada. Otra medida concreta es que los centros, tanto de Primaria como de Secundaria, se hagan m?s peque?os: centros con m?s de 500 alumnos son demasiado grandes. Y sobre todo cuando, adem?s, hay que atender a la diversidad?.
Los nuevos problemas requieren nuevas soluciones. Por eso los especialistas en el campo educativo apuestan por la mejora de la formaci?n permanente del profesor. Don Juan Jos? Planas afirma que los profesores se desmotivan ?porque tienen muchos alumnos, porque llevan muchos a?os seguidos en la docencia... Hay que incentivar much?simo la formaci?n en centros, y los a?os sab?ticos, favoreciendo que cada cierto tiempo un profesor pueda tomarse un a?o dedicado a la formaci?n. Otra medida que se podr?a formentar es que los profesores de cierta edad pudieran ver reducida su carga lectiva, que no es quitarles trabajo, sino cambiarlo un poco: reducir la docencia. Ah? entra la tarea del inspector, que debe revisar no s?lo la actitud de los alumnos, sino del profesorado. Hay profesores que, despu?s de un tiempo, est?n cansados y hay que buscar una soluci?n para ellos, pero tambi?n hay que pensar que los chicos no se merecen a veces un profesor desmotivado. Y ah? la inspecci?n tiene que actuar. Y si una persona no tiene que dejar de ser funcionario, a lo mejor tiene que cambiar de tarea. Pero una persona que trabaja con ni?os y j?venes tiene que tener mucha ilusi?n, mucha formaci?n, tiene que estar muy bien remunerada, y tiene que desear realmente ser profesor, porque de lo contrario nos encontramos con personas que no est?n bien preparadas ni acad?mica ni psicol?gicamente?.
En definitiva, parece que nos encontramos ante una situaci?n frente a la que hay soluciones, pero que no dependen ?nicamente de la voluntad de los profesores, que siempre quieren lo mejor para los alumnos. En estos tiempos en los que se debate acerca del concepto de calidad de educaci?n, habr?a que pararse a pensar qu? se entiende, no ya por calidad, sino por educaci?n, y revisar, al mismo tiempo, los conceptos de autoridad y disciplina, hoy en desuso.
?Se est? aplicando correctamente el concepto de igualdad en la educaci?n? Hay profesores que opinan que se est? llevando este concepto hasta el absurdo, admitiendo que todos los ni?os nacen igualmente dotados, y se niega algo tan obvio psicol?gicamente como la existencia de diferencias en las distintas capacidades, igual que existen las diferencias f?sicas. La igualdad aplicada a la educaci?n consiste en que todos los ni?os tienen que tener los mismos derechos y las mismas oportunidades. Por eso habr? que educarles a todos en la disciplina, en la motivaci?n, el esfuerzo y el apoyo a los m?s d?biles, pero nunca bajar los objetivos m?nimos, de manera que el resultado sea la mediocridad, en todos los niveles, y que genera tanta desmotivaci?n entre los educadores.
Cuando se hace un balance en el campo de la educaci?n, como en casi todo, resulta muy injusto generalizar. Quiz? haya colegios en los que las familias colaboren estrechamente con los profesores, y ?stos se encuentren realmente apoyados en su tarea educadora. Pero los datos no mienten: los profesores se encuentran con graves dificultades, a la hora de realizar su trabajo, y es hora de que desde la Administraci?n, y por qu? no, tambi?n desde la familia, se tenga en cuenta.

A. Llamas Palacios



Alfa y Omega
Publicado por Galsuinda @ 0:33  | Derecho a educaci?n
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