Viernes, 30 de septiembre de 2005

Me lo acaba de enviar Jorge, en referencia a manifestaci?n provida de ayer:

A los que est?n dispuestos a descubrir y a celebrar, en toda su riqueza, el don de la vida,a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Los Obispos de la Provincia de C?rdoba queremos llegar hoy con nuestro mensaje desde el Cotolengo Don Orione de la Ciudad de C?rdoba, para invitarlos a dedicar el mes de octubre pr?ximo desde la oraci?n y reflexi?n y desde diversas iniciativas a renovar la admiraci?n y la alegr?a ante el misterio de la vida y, especialmente de la vida humana.

La mentalidad materialista, que se impone en el pensamiento del hombre de hoy, considera que la vida tiene valor solo en la medida en que alcanza la fama, la eficiencia, la riqueza o el placer. No le reconoce un valor en s? misma y por s? misma. De este modo se va configurando una cultura de la muerte que se torna una verdadera "conjura contra la vida", manifestada en el desprecio y la marginaci?n de algunos, y en la eliminaci?n deliberada de otros por medio del aborto, la eutanasia, el homicidio.

Nosotros, en cambio, queremos admirar, celebrar y anunciar la vida, agradeciendo y animando a todas las madres y padres, abuelos y abuelas, a todos los agentes del mundo de la salud, a todos los educadores y educadoras, a todos aquellos que con sus gestos, ya sean peque?os o heroicos, dan testimonio de la alegr?a de vivir y de servir a la vida.

Jes?s, con su amor preferencial hacia los pecadores, los enfermos y marginados, se nos presenta como el "buen samaritano" (cfr. Lc. 10,29-37), revel?ndonos que el Padre considera importante a todos los hombres, cualquiera sea su condici?n y afirmando con sus palabras que la persona vale m?s que la comida y el vestido (cfr. Lc. 12,23). La persona vale m?s que cualquiera de sus conquistas, aunque ?stas sean grandes como el mundo entero, y que no puede ser manipulada ni sustituida con ning?n otro bien (cfr. Mt 16,26).

La Iglesia ense?a que el hombre, imagen viviente de Dios, vale por s? mismo, no por aquello que sabe, que produce o que posee. Es su dignidad personal la que confiere valor a los bienes que le sirven para expresarse y realizarse. A lo largo de toda su vida el hombre crece y se desarrolla mediante el trabajo y la vida en sociedad, llamado a realizar una experiencia de donaci?n y de comuni?n hasta la perfecci?n definitiva de la vida eterna. As? se nos revela su profunda identidad como cima de la creaci?n y epicentro del cosmos: es un sujeto espiritual irrepetible, abierto al infinito, llamado a vivir para los otros y con los otros, y que merece respeto y atenci?n en cada etapa de su existencia. La fe cristiana no es un c?mulo de prohibiciones, sino experiencia de amor y libertad. Cristo no nos quita nada, sino que nos posibilita una vida en plenitud.

A todo hombre, en cualquier situaci?n que se encuentre, la Iglesia tiene una buena noticia para darle: Dios ama tu vida, sana o enferma, feliz o infeliz, virtuosa o desfigurada por el pecado. Cristo, el Se?or, la vive junto a ti, compartiendo tus bienes y tus miserias, como si fuesen suyas. El Esp?ritu Santo la sostiene y orienta para que llegue a ser don de amor al Padre y a los hermanos. Nos lo dice la Revelaci?n por medio del profeta Isa?as: ?T? eres valioso, T? eres mi amigo, Tu vida me interesa". ??Toda vida es ?nica, irrepetible y sagrada!", DON Y TAREA PARA EL QUE LA RECIBE Y PARA TODA LA HUMANIDAD?

Por lo tanto, creer en Dios significa tambi?n tener la m?s alta consideraci?n del hombre, del valor de la vida como tal, y especialmente de la vida humana.

Si descubrir un valor nos lleva a reconocer las obligaciones que entra?a acogerlo y vivirlo plenamente, afirmamos que a un gran valor converge una gran obligaci?n ?tica: y as? sucede con la vida y con el amor.

? Proclamamos el valor absoluto de la vida de la gracia que es comuni?n con Dios, de la cual Jes?s ha dicho: ?He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia?( Jn 10,10).

? Proclamamos que la vida f?sica es un valor fundamental. Es el supuesto de todos los otros bienes y la base que posibilita su desarrollo y manifestaci?n, por ello ha de ser respetada desde su concepci?n hasta la muerte natural. La vida debe ser atendida y servida de modo que todos puedan tener alimento, vestido, vivienda, trabajo, tiempo libre, asistencia sanitaria. Debe ser defendida ante toda forma de violencia y abuso y merece ser preservada de los peligros que la amenazan.

Vivir, dejar vivir, respetar, cuidar, cultivar la vida de todo hombre, en toda circunstancia, es tarea ineludible, no s?lo por la bondad de la vida humana sino tambi?n por la vocaci?n de eternidad que tiene toda persona: La raz?n m?s alta de la dignidad humana consiste en la vocaci?n del hombre a la comuni?n con Dios (C. Vaticano II, GS 19, 1).

CARTA DE LOS OBISPOS DE LA PROVINCIA DE C?RDOBA

C?rdoba 29 de septiembre de 2005


Adopcion Espiritual

Publicado por Galsuinda @ 17:42  | defendiendo la vida
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios