S?bado, 15 de octubre de 2005





?ltimamente ha saltado la alarma de la malnutrici?n infantil. Pero esta vez es justo lo contrario de lo que se nos viene a la cabeza: malnutrici?n por exceso. Ni?os obesos, diabetes infantil? son las nuevas epidemias de los pa?ses ricos.


Varios pa?ses han ingeniado distintas soluciones especialmente para las escuelas. Por ejemplo, el gobierno de Tony Blair ha previsto dedicar m?s dinero a mejorar los men?s (ver Aceprensa 71/05). En Francia simplemente se han prohibido las comidas a deshoras por la ma?ana en las escuelas. Italia ha optado por aumentar la informaci?n en los envases: "si quiere Ud. comer este chocolate, ha de saber que su poder energ?tico equivale a dos horas de caminata". En Espa?a, los anunciantes de alimentos y bebidas han adoptado un c?digo de autorregulaci?n de la publicidad dirigida a menores, para prevenir la obesidad. ?Qu? har? Alemania? Se acaba de publicar una noticia ("Die Welt", 6-09-2005) que puede empezar el debate: en los colegios con horario de d?a entero, los chicos y chicas se encuentran estresados. En cambio, en Baviera donde comen en casa, el rendimiento y la educaci?n son claramente superiores.

Un mismo problema con diversas soluciones, pero tambi?n con una ulterior pregunta: ?ser? alguna realmente eficaz?, ?es que los ni?os comen s?lo en el colegio? A veces para afrontar un problema hay que sufrir un "shock", como el que supuso para Francia la mortalidad de ancianos en la can?cula del 2003. Este shock ha hecho pensar a los franceses, que en estos pocos a?os han mostrado su capacidad de reacci?n y han optado por promover los trabajos de servicio directo a la persona: trabajos manuales, realizados en casa; trabajos de cuidado o "care", de los que Francia ?en palabras del Ministro de Trabajo, Jean Louis Borloo?, "quiere convertirse en l?der mundial, gracias a un verdadero foco de excelencia". Y en julio pasado, la Asamblea Nacional aprob? un cheque de empleo de servicio universal, que prev? crear 500.000 puestos de trabajo en tres a?os, s?lo en este sector ("Le Monde", 2-07-2005).

Cambiar la mentalidad

Pero convencer de la importancia de estos trabajos no s?lo a esos niveles de "tercera edad", sino tambi?n a otros m?s cotidianos, es tarea ardua, porque supone aceptar un reto cultural: superar una visi?n negativa de estos trabajos como la que ofrece Hannah Arendt en su obra m?s conocida: "The Human Condition". Ciertamente, su propuesta supuso a mediados del siglo XX una renovadora vuelta a temas cl?sicos como la acci?n y la virtud c?vica, el conocimiento te?rico, etc., ausentes en un mundo excesivamente t?cnico y econ?mico. Pero su discrepancia respecto de la concepci?n marxista del trabajo presenta algunas grietas que muy pocos han criticado.

En efecto, Arendt identifica la labor ?la labor de nuestros cuerpos? con las notas marxistas de la praxis: es actividad irracional, alienante, como el comer, el cocinar, el cuidar a los enfermos, propias de la dependencia corporal esclava, "que no deja nada tras de s?" y que no "requiere especial destreza". Adem?s, "guarda poca semejanza con los actos heroicos" y es penosa por el esfuerzo de su "inexorable repetici?n". En cambio, propone superar a Marx descubriendo un sentido no alienante del trabajo ?el trabajo de nuestras manos?, que manifiesta racionalidad y libertad y que acaba en productos que duran en el tiempo. Pero ?hasta qu? punto aceptar la labor distingui?ndola del trabajo rebate a Marx? Es m?s, ?podemos admitir la valoraci?n negativa o la ausencia de cultura en actividades como la gastronom?a en cualquiera de sus formas, la higiene, el cuidado de los enfermos, etc.?

En el fondo de estas tesis ?dir?a la filosof?a? se encuentra un ideal de hombre ya presente en los griegos (es feliz quien contempla la verdad y vive seg?n la virtud) o con el racionalismo moderno (para Kant, el hombre es la raz?n aut?noma; para Nietzsche, el ideal es el superhombre). Pero esta cr?tica puede sonar a la t?pica respuesta te?rica y erudita

Por eso Alasdair MacIntyre la ha traducido del siguiente modo: hemos aceptado que toda la vida gire alrededor, y en ocasiones exclusivamente, del var?n adulto, sano, inteligente, con plenas capacidades productivas y comunicativas, ciudadano de pleno derecho y, seg?n qu? pa?ses, potencial defensor de la patria en el campo de batallla. La filosof?a pol?tica y social apenas se ha fijado en los enfermos, en los discapacitados, en los ancianos, en lo inmigrantes o en los marginados. Estos ?ltimos son ellos; en cambio nosotros somos de los primeros, con atributos positivos indiscutibles.

Reconocer la dependencia

Hoy en d?a, sin embargo, las cat?strofes provocadas por el hombre o por la naturaleza nos vuelven a recordar que todos somos o podemos ser vulnerables, fr?giles, dependientes. Los movimientos solidarios lo han descubierto y es loable su colaboraci?n en poblaciones con condiciones "infra-humanas".

Pero los pa?ses ricos sufren tambi?n de un d?ficit de humanidad, que exige ayudas solidarias quiz? menos espectaculares pero no por ello menos urgentes. Seg?n Pierpaolo Donati, soci?logo italiano, es el cuidado y sus manifestaciones aquello que distingue propiamente al hombre y a lo humano, y por eso la "humanizaci?n" se alcanza precisamente en este tipo de relaci?n. De ah? que descubrir el valor del servicio directo a la persona en lo cotidiano y en su dimensi?n fr?gil y dependiente, sea un modo de devolver a esas sociedades opulentas pero deshumanizadas, un rostro m?s personal.

Estos trabajos y servicios requieren no s?lo inclinaci?n y capacidades concretas, sino estudio y pr?ctica. Es decir, ya no basta el aprendizaje "amateur": hay que presentarlos con toda su dimensi?n profesional. Por eso, apoyar pol?ticas en favor los servicios directos a la persona puede ser tambi?n una soluci?n para la malnutrici?n infantil. Porque realizados con la preparaci?n necesaria, aseguran comida sana y bien elaborada, no en la escuela sino en la casa donde el ni?o recibe la mayor parte de la alimentaci?n.

Adem?s, comer en familia fomenta virtudes como la templanza, m?s eficaz que el ejercicio f?sico o la informaci?n cuando las calor?as son excesivas. Pero, sobre todo, una casa favorece el desarrollo de personalidades maduras, capaces de enfrentarse con el dolor; y fuertes para superar dificultades ordinarias con generosidad y sacrificio. En definitiva, el reto consiste en devolver al hogar la posibilidad de humanizar la sociedad, gracias al ejercicio del servicio y del cuidado directo y cotidiano a sus miembros.


Firmante: Mar?a P?a Chirinos

12-10-2005
113/05

Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 23:00  | Educaci?n
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