Domingo, 16 de octubre de 2005



La ?ltima vez que escrib? un art?culo sobre el aborto, me encontraba condicionado por las im?genes de la ecograf?a de mi hija Cristina, ahora una preciosa ni?a de seis meses. Por aquel entonces, cuando el ministerio de Sanidad public? su estad?stica anual, las cifras hablaban de setenta y pico mil vidas sajadas. Y nuestra hija, de la quinta de todos aquellos ni?os, daba vueltas y revueltas con un coraz?n que lat?a ganas de vivir y crecer lo necesario para asomarse al mundo.

La ecograf?a es la mejor arma disuasoria contra la interrupci?n del embarazo. La t?cnica nos permite contemplar ?ahora, incluso, en tres dimensiones- el ?mbito delicado y milagroso en el que se fragua la vida. Lamento que no se modifique la ley para obligar a los centros p?blicos y privados a mostrar a sus pacientes qu? es lo que van a quitarse de en medio, como cuando el m?dico te informa de tus males a trav?s de una radiograf?a o de las turbias im?genes de un esc?ner. ?Acaso alguien se someter?a a una operaci?n sin echar un vistazo a esas herramientas maravillosas? Entonces, que no se le prive a ninguna mujer del derecho a observar el feliz ba?o del feto en el ?tero materno.

Despu?s de ver a mi hija en aquel monitor, de reconocer sus brazos y sus esbozos de piernas, comprend? que no pod?a quedarme impasible ante el triste certificado de la muerte legal con el que cada a?o se despacha la administraci?n. Y un? mi voz, mis palabras, a la de todos esos ni?os que no nacieron, incluso a la de las madres que despu?s de la traum?tica experiencia anhelan al hijo muerto.

Ahora se habla de ochenta mil abortos en el ?ltimo a?o censado (?ochenta mil!). Y la exposici?n de datos va m?s all?: aunque las mujeres abortan cada vez m?s j?venes, se multiplican las reincidentes, es decir, aquellas que han pasado por la camilla dos y hasta tres veces. Y como guinda a esta ?ltima encuesta, el CIS asegura que el motivo m?s recurrente al que aluden para abortar es la incompatibilidad entre maternidad y trabajo.

No voy a juzgar a ninguna mujer que aborta. Comprendo que la presi?n exterior ?cuando faltan recursos, ayuda e informaci?n- pueda arrebatar el natural deseo de ser madre. El hombre, adem?s, muchas veces utiliza una coacci?n miserable para empujarla a la mesa de obstetricia y olvidarse del fruto de su imprudencia. Por no hablar de los inmigrantes que han encontrado en nuestro pa?s la negra libertad para la interrupci?n voluntaria del embarazo.

Digo que no voy a juzgar a ninguna mujer, pero s? la causa tantas veces esgrimida que revela hasta que punto nuestra sociedad del bienestar se encuentra corrompida: el aborto no puede ser considerado un seguro para el empleo, de igual forma que la maternidad no debe ser jam?s un equivalente de paro, salvo que vivamos inmersos en la cultura de la muerte. Si cualquier mujer no puede permitirse llevar adelante su gestaci?n sin verse abocada a la p?rdida de su trabajo, si la administraci?n es incapaz de responder por aquellas trabajadoras por cuenta ajena que se han quedado embarazadas, si no hay alguien en los centros de planificaci?n familiar, en las cl?nicas abortistas, dispuesto a ofrecer otra soluci?n a la que llega desesperada porque ese ni?o significa su ruina, es que el Estado no existe, es que vivimos en una jaula de lobos en la que el d?bil se ve obligado a devorar a sus hijos para sobrevivir. Y esto no s?lo no es justo; tampoco es humano

Telva, octubre 2005
Miguel Aranguren

Adopcion Espiritual

Publicado por Galsuinda @ 20:56  | Aborto
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