Mi?rcoles, 02 de noviembre de 2005


La pregunta que buscamos responder con esta trabajo es acerca de la eticidad de algunas t?cnicas de reproducci?n asistida, as? como la cuesti?n pr?ctica de c?mo obrar de acuerdo con su valencia ?tica.

1. Algunos conceptos fundamentales

La expresi?n reproducci?n asistida abarca un conjunto de t?cnicas que ayudan a la reproducci?n humana. Para el objeto de nuestra comunicaci?n nos restringiremos al caso de la fecundaci?n del ?vulo mediante espermatozoides llevada a cabo en el exterior del cuerpo humano, para una vez, obtenido el embri?n, transferirlo al ?tero. No nos vamos a referir, por tanto, ni a la inseminaci?n artificial, ni a las diversas t?cnicas de ayuda para que los gametos se encuentren en el interior del cuerpo, ni tampoco a la t?cnica de transferencia nuclear tambi?n conocida como clonaci?n.
Las t?cnicas por tanto, a las que nos referimos, son conocidas como fertilizaci?n in vitro, o fivet. El modo en que se lleva a cabo admite algunas variantes que conviene recordar:

1. Fivet hom?loga: cuando ambos gametos, proceden de la pareja que ha pedido la asistencia.
2. Fivet heter?loga: cuando al menos uno de los gametos tiene un origen exterior a la pareja.
3. Icsi: se trata de una fivet en la que s?lo se utiliza un espermatozoide para fecundar el ?vulo, ayud?ndole a que penetre en el.
4. Madre, o ?tero de alquiler, es cuando el desarrollo del embri?n se lleva a cabo en un ?tero ajeno a las personas que han pedido la ayuda.

2. La situaci?n actual

El 25 de julio de 1978 nace en Londres Louise Brown, la primera ?ni?a probeta?. Pocos meses despu?s tenemos otra ni?a en Australia. En 1985 nacen Gemma y Sergio, los dos primeros gemelos-probeta espa?oles.

Lo que fue presentado como una soluci?n extrema para casos de esterilidad producida por grave obstrucci?n de las trompas, se ha convertido en una t?cnica de uso frecuente para obtener el hijo que no viene por medios naturales. El deseo del hijo ha superado todas las barreras y ha exigido utilizar todo tipo de t?cnicas para poder arrullar un bebe. No s?lo fivet hom?loga, o heter?loga, sino diversas combinaciones entre hermanos, madres o abuelas. Se ha acudido al diagn?stico preimplantacional ?conocer algunas caracter?sticas gen?ticas del embri?n- con el fin de permitir que se desarrolle o no. Es legal destruir embriones que puedan ser portadores de enfermedades, e incluso se va a legislar para poder destruir embriones sanos pero que no sean compatibles para donaciones.

Tambi?n ha aparecido la llamada ?reducci?n embrionaria?, que consiste en la destrucci?n de algunos de los embriones cuando ya han salido adelante pero que dar?an lugar a partos m?ltiples, circunstancia que podr?a entra?ar algunos peligros y que se solventan mediante el aborto

Se ha optado por fecundar m?s embriones de los que se van a implantar, por lo que se llega a la soluci?n de seleccionar a los mejores, y destruir a los dem?s, o tambi?n de congelarlos. En Espa?a, nadie sabe en realidad cuantos embriones congelados hay, porque no se ha cumplido la legalidad prescrita. Una representante de la cl?nica Dexeus afirmaba en el Tercer Congresos Mundial de Bio?tica, que ellos ten?an 11.0001 . En el proceso de congelaci?n o descongelaci?n mueren un 70 por ciento de los embriones.

La investigaci?n ha descubierto un precioso y barato material en los embriones congelados y se est?n utilizando para investigar. Pero tambi?n se est? pidiendo que se puedan obtener directamente con el ?nico fin de investigar.

Junto a esta realidad conviene recordar que la eficacia del proceso de fecundaci?n in vitro est? en torno al 25-30 por ciento de nacimientos. Si tenemos en cuenta que la media de embriones que se implantan es de 3 nos encontramos con una supervivencia de 8-10 embriones por cada 100 que se implantan. Los que se fecundan son m?s, porque algunos son desechados o congelados. No es exagerado decir que quiz?s 2-5 de cada 100 embriones fecundados llegan a nacer2 .

La t?cnica de reproducci?n asistida tiene una continuadora en la de clonaci?n o transferencia nuclear, que ya ha empezado a utilizarse para embriones humanos y que, aunque en los foros pol?ticos s?lo se admite para dedicar esos embriones a investigaci?n, en los de cient?ficos se acepta que se puedan dedicar para reproducci?n.

3. Los principios ?ticos que est?n en juego

La situaci?n antes descrita apunta que los problemas ?ticos que se pueden plantear pueden ser muy variados atendiendo a las circunstancias concretas de que se trate. Hay problemas relacionados con el ejercicio de la sexualidad, con la muerte del inocente, con las relaciones paterno filiales, con el derecho a la educaci?n, etc. En este trabajo nos vamos a referir a las dos cuestiones ?ticas que est?n el origen de todos los problemas morales que se pueden plantear con estas t?cnicas de reproducci?n.

A. ?Qu? contenido tiene el reclamado ?derecho a tener un hijo??
B. ?C?mo afecta el modo de llegar a la existencia al propio ser humano?

A. El ?derecho a tener un hijo?
Se trata de la expresi?n de un sentimiento ligado, por una parte al afecto maternal en la mujer, pero por otra a la estabilidad de las parejas que se unen con la expectativa de formar una familia. En ambos casos se trata de sentimientos profundamente ligados a la misma realidad humana. Ahora bien, qu? significados concretos se encierran bajo esta expresi?n.

La primera acepci?n de este derecho, es el derecho a realizar los actos naturales que de suyo se ordenan a la procreaci?n. Se puede asegurar que puesto que se tiene esa capacidad se tiene tambi?n el derecho a ejercerla seg?n la realidad que es esa capacidad, por lo tanto en el ?mbito del matrimonio. Normalmente la expresi?n no se utiliza con este significado.

Una segunda acepci?n ser?a el derecho a tratar a alguien como si fuese un hijo natural. Estamos ante los temas de la adopci?n. Realmente, ?se tiene un derecho a adoptar? En la l?nea de la prevalencia de derechos, seguramente tendr?amos que referirnos en primer lugar al derecho del ni?o a crecer en el ambiente propicio para su buen desarrollo. En este sentido no cabe duda de que una pareja heterosexual y estable, tendr?a, en principio, la capacidad de llevar a cabo esta tarea. El ?derecho a tener un hijo?, bajo este aspecto, significa el derecho a ser reconocidos como capacitados para ejercer la paternidad y la maternidad.
La tercera acepci?n, es tener derecho a un hijo nuevo, o -dicho con palabras que ciertamente suenan fuertes- el derecho a exigir la fabricaci?n de un ser humano, de acuerdo con el encargo que se hace, y que por tanto me es entregado ya que lo he encargado. Se puede discutir acerca de qu? caracter?sticas se podr?n fijar o no en el ni?o que se encarga, pero sustancialmente es el derecho a acudir a la t?cnica para que se produzca un ni?o. En reproducci?n asistida, la expresi?n ?derecho a tener un hijo?, se utiliza con esta acepci?n.

Ahora bien este supuesto derecho no se puede apoyar en:
? El objeto del derecho, porque no se tiene derecho a tener un alguien.

? Tampoco en el hecho de constituir una pareja estable, porque eso puede dar derecho a llevar a cabo los actos de los que puede surgir una vida humana, y por tanto a tener expectativas de ser padres, pero la frustraci?n de una expectativa no es el fraude ning?n derecho.

? Ni tampoco en el hecho de ser mujer.

No apoy?ndose en ning?n fundamento, tan s?lo se puede relacionar con dos realidades que no son fuente de derechos absolutos, aunque s? pueden serlo de deseos:

? La tendencia femenina a la maternidad, y menos fuerte, pero tambi?n en el hombre a la paternidad.
? El hecho real de que la presencia de hijos en un matrimonio refuerza vitalmente el v?nculo de la pareja.
Evidentemente es ?tica la satisfacci?n de estos deseos que enra?zan en la naturaleza humana, por eso ser?n buenas las t?cnicas biom?dicas que ayuden a la superaci?n de la infertilidad de la pareja.

Con mayor motivo hay que afirmar la intr?nseca bondad de todo ser humano, cualquiera que sea el modo por el que ha llegado a la existencia.

Por ello podr?a parecer que aunque no se tenga ese derecho, sin embargo, al modo en que la t?cnica m?dica ayuda para suplir deficiencias de la naturaleza, tambi?n la t?cnica podr?a servir para engendrar un ser humano que es un bien, y que en principio es beneficioso para sus padres.

Para precisar este punto remarquemos que no se puede objetar que las t?cnicas biom?dicas est?n al servicio de la salud, y que por tanto no se deben plantear problemas de que se utilicen la fecundaci?n in vitro para curar la esterilidad. Hay que se?alar que, en este caso, la t?cnica no act?a terap?uticamente: no cura nada. La mujer, o la pareja no son curadas de su esterilidad, sino que se les ofrece lo que ellos por el acto sexual no pod?an conseguir. La t?cnica se dirige exclusivamente a la fecundaci?n de una nueva vida humana, como un proceso que queda fuera del ?mbito de la conyugalidad, aunque forme parte de la decisi?n de la pareja de tener un hijo. De hecho la esterilidad continuar?.
Tampoco se puede argumentar contraponiendo simplemente lo natural y lo artificial, porque la vida humana constantemente est? rodeada del apoyo de medios artificiales para su subsistencia y desarrollo. M?s bien habr? que mostrar por qu? la procreaci?n debe estar unida al acto conyugal

Llegamos, pues, al segundo punto. ?Es indiferente el modo en que el ser humano llegue a la existencia?, o con otras palabras, ?es absolutamente malo que el una vida humana comience a existir como fruto ?nicamente de la t?cnica? ?Es ?tico engendrar hijos por un camino distinto de la uni?n sexual, es decir por medios t?cnicos?

B. ?C?mo afecta el modo de llegar a la existencia al propio ser humano?

Donum vitae dice: En su origen ?nico e irrepetible el hijo habr? de ser respetado y reconocido como igual en dignidad personal a aqu?llos que le dan la vida. La persona humana ha de ser acogida en el gesto de uni?n y de amor de sus padres; la generaci?n de un hijo ha de ser por eso el fruto de la donaci?n rec?proca realizada en el acto conyugal, en el que los esposos cooperan como servidores, y no como due?os, en la obra del amor creador.
El origen de una persona humana es en realidad el resultado de una donaci?n. La persona concebida deber? ser el fruto del amor de sus padres. No puede ser querida ni concebida como el producto de una intervenci?n de t?cnicas m?dicas y biol?gicas: esto equivaldr?a a reducirlo a ser objeto de una tecnolog?a cient?fica. Nadie puede subordinar la llegada al mundo de un ni?o a las condiciones de eficiencia t?cnica mensurables seg?n par?metros de control y de dominio3 .

Subrayemos algunos t?rminos: ?los padres reciben el don del hijo en el acto de amor que realizan?. ?Los padres y el hijo tienen igual dignidad: si uno ejerce un dominio sobre la existencia del otro, se desequilibra esta igualdad?.

Intentemos explicarlo con un ejemplo.

Supongamos dos parejas distintas que desean tener un hijo. Ambas tienen relaciones conyugales, la primera tiene un hijo (1), mientras que la segunda no, y por ello acude a la fivet. Esta segunda acaba tambi?n teniendo un hijo mediante este m?todo (2). ?Es la misma relaci?n hijo-padres la que se da en los dos casos? Podr?a parecer que s? porque en ambos casos se deseaba la llegada del hijo, sin embargo, el modo por el que en la pr?ctica ese hijo llega a la existencia establece una distinci?n muy importante.
El hijo 1 ha llegado a la existencia por un deseo, en un acto que objetivamente expresa amor entre las personas, y pudiendo haber llegado o no. El hijo, que no existir?a sin sus padres, no debe su existencia solamente al deseo de sus padres, sino a un acto de amor de sus padres, y a que ese acto haya resultado procreador. Puede ser un hijo deseado o no, pero no es fruto ?nicamente del deseo.

El hijo 2 ha llegado a la existencia por un deseo, que ha motivado la utilizaci?n de la fivet. Esta t?cnica ha sido el m?todo por el que se ha conseguido la satisfacci?n del deseo. La utilizaci?n de este m?todo como medio para la satisfacci?n de aquel deseo hace que se pueda decir que la llegada a la existencia de ese hijo tiene como finalidad ?nica la satisfacci?n del deseo. Lo cual es un comportamiento il?cito respecto a un ser humano, porque se ve afectada su dignidad al ser querido para otro.

El hijo 1 es un don para sus padres, aunque lo hubiesen deseado; si no lo hubiesen deseado tambi?n continuar?a siendo un don. El hijo 2, en cambio, tiene una relaci?n de dependencia con respecto a sus padres: existe porque as? lo han querido sus padres, de lo contrario no existir?a.

La diferencia no est? por tanto en el simple uso de las t?cnicas artificiales frente a unos medios naturales, sino en lo que estas dicen objetivamente respecto a la consideraci?n de la nueva vida. En el primer caso se podr? hablar de la nueva vida humana como un don, por tanto gratuito. Los padres y los hijos son iguales. La existencia de estos no ha dependido de la voluntad de los primeros, sino de la expresi?n conyugal de su amor mutuo
En el segundo caso tendremos que hablar de una situaci?n de dominio sobre la vida humana que la hace depender del deseo de otros seres humanos. El hijo que conozca que ha llegado a la existencia de este modo, siempre sabr? que ha nacido porque lo han querido tener. Pero igualmente, si no lo hubiesen querido tener, no existir?a. Su existencia se debe a la voluntad de sus padres. La vida engendrada es tratada como el objeto de satisfacci?n de un deseo, y, por ello, tambi?n puede ser negada si no satisface ese deseo. El nuevo ser engendrado aparece no visto en su dignidad sino como objeto deseado. No hay igualdad en la consideraci?n de la realidad padres y de la realidad hijo.

Por tanto, aunque en ambos casos podamos encontrar aspectos comunes, e incluso ?ticamente buenos, como lo puede ser el simple deseo, o procurar la estabilidad, sin embargo, para que el acto humano sea bueno lo debe ser en su totalidad. La fecundaci?n in vitro como objeto moral de fabricaci?n de un ser humano para el cumplimiento de un deseo, pervierte todo el acto haci?ndolo il?cito.

No es este el lugar para abordarlo, pero s? queremos se?alar que buena parte de la elaboraci?n de teor?as que niegan la dignidad humana al embri?n, tienen su origen no en un planteamiento te?rico, sino en la justificaci?n de la pr?ctica que se estaba llevando a cabo de embriones fabricados para la reproducci?n asistida.

4. ?Qu? hacer en la pr?ctica?

Si se considera que la Fecundaci?n in Vitro es una pr?ctica que atentamente ?ticamente contra la dignidad del modo de llegar a la existencia de un ser humano, deber?a ser considerado reprobable. Esta afirmaci?n se enfrenta con la realidad de nuestra sociedad que ha aceptado, en la pr?ctica, la utilizaci?n de estas t?cnicas reproductivas. Por ello el camino de recuperaci?n de un comportamiento ?tico en este punto, no se presenta f?cil. Podemos se?alar dos niveles de actuaci?n en la l?nea pastoral:

a. El nivel del pensamiento.
En nuestra opini?n, entre los agentes que conforman el pensamiento cristiano se da una gran carencia de reflexi?n ?tica sobre este tema. Sin embargo nos encontramos ante un aspecto del entramado que sustenta la concepci?n natural sobre la familia.
Hay una interrelaci?n entre mentalidad anticonceptiva, reproducci?n asistida, y aborto, como ha puesto de relieve Evangelium vitae4 en su n. 11. Esta relaci?n sin embargo ha sido todav?a poco evidenciada. Se trata de acciones cuyo objeto es distinto, pero que sin embargo parten de una ra?z com?n: la actitud de que la voluntad humana es la ?nica determinante de la vida de otra persona. Mientras que sobre el aborto, en cuanto occisi?n evidente de una vida humana, se han generado numerosos trabajos y tomas de postura, e igualmente, aunque bajo otro prisma, sobre la anticoncepci?n. Sobre el valor ?tico de las diversas t?cnicas de reproducci?n asistida, la reflexi?n ?tica es escasa.

Por eso se siente especialmente la necesidad de un desarrollo mayor de esta reflexi?n sobre lo que dice el Magisterio de la Iglesia en esta cuesti?n5 . Los agentes de pastoral est?n tardando en participar de esta reflexi?n, y con frecuencia se muestran incapaces de dar una respuesta coherente con la fe cristiana en estos temas. Por ello se hace imprescindible no s?lo que se acepte con fidelidad lo que ense?a el Magisterio, sino sobre todo encontrar los razonamientos v?lidos para transmitir estos principios.

Mientras tanto cabe tambi?n una respuesta a estos temas, atendiendo a las consecuencias que en la pr?ctica est?n suponiendo la utilizaci?n de estas t?cnicas
b. A nivel de actuaciones pr?cticas.

A las personas que ya est?n inmersas en el camino de la fivet y, en general, en el ambiente social actual, se les hace muy dif?cil entender el razonamiento ?tico arriba expuesto. No tanto porque sea dif?cil en s?, sino porque es necesaria un sensibilidad ?tica y una fidelidad a la verdad, que cuando se est? inmerso en la pr?ctica contraria resulta muy dif?cil de captar.

En esta situaci?n me parece m?s f?cil razonar desde la ilicitud, m?s evidente, de las consecuencias que en la pr?ctica se est?n produciendo. Es cierto que la sensibilidad puede atrofiarse y acabar pareciendo que todo es lo mismo. Pero, me parece, que es f?cil hacer evidentes los numerosos da?os colaterales que van produciendo las t?cnicas de reproducci?n asistida. Los embriones que permanecen congelados sin posibilidad de futuro, los que son desechados y destruidos, la utilizaci?n de embriones como material de laboratorio. Todo esto pueden ser argumentos para mostrar que algo est? fallando en el origen de esas situaciones.
Pero adem?s tenemos otra l?nea de argumentaci?n: ponernos en la situaci?n del que ha sido concebido de esta manera. La vida siempre es de agradecer, pero qu? pensar? un joven que sepa que embriones hermanos suyos permanecen todav?a en c?maras congeladoras, o que simplemente fueron destruidos porque no se divid?an tan r?pidamente como ?l. ?C?mo mirar? a sus padres?



(1) S. Dexeus ? B. Aran, ?C?lulas madre y clonaci?n terap?utica?, Ponencia en III Congreso Mundial de Bio?tica. Sibi. Cuenca, Septiembre 2004
(2) A. Nyboe Andersen, L. Gianaroli y K.G. Nygren, ?Assisted reproductive technology in Europe, 2000. Results generated from European registers by ESHRE?, Human Reproduction (2004; 19(3): 490-503).
(3) Sagrada Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, ?Instrucci?n sobre el respeto de la vida humana naciente y la dignidad de la procreaci?n (Donum vitae, 22-feb-1987)?, II, B, 4 c.
(4) Juan Pablo II, ?Sobre el valor y el car?cter inviolable de la Vida Humana (Evangelium vitae, 25/3/1995)?
(5) Ver el importante estudio que lleva a cabo Martin Rhonheimer, ??tica de la Procreaci?n? Rialp (2004), especialmente su cap?tulo 2



Adopci?n espiritual

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