Domingo, 13 de noviembre de 2005



Emiliano Qu?lez Roche


Uno de los avances decisivos de nuestra ?poca ha sido la apertura a la iniciativa social de sectores antes considerados como 'servicio p?blico', prestado generalmente en r?gimen de monopolio estatal. La telefon?a, la televisi?n, las aerol?neas, y tantos otros sectores han ganado en dinamismo y se han adaptado a la demanda cuando la gente ha podido elegir.

La ense?anza, en cambio, sigue siendo para algunas mentalidades estatalistas un terreno en que la demanda tiene que someterse a la oferta, administrada por el Estado. El proyecto de la nueva Ley Org?nica de Educaci?n (LOE) refleja esta rancia mentalidad. Hay actividades que por su trascendencia y porque deben estar al alcance de todos pueden ser consideradas de 'inter?s general'. Pero al calificar a la educaci?n como 'servicio p?blico', la LOE parece erigir al Estado en titular originario del derecho a impartir educaci?n, mientras que las familias y la ense?anza no estatal quedan reducidos a meros concesionarios de tal derecho. Y no es una sospecha, sino algo que a veces es patente en el contenido de la ley.

Un rasgo b?sico de la LOE es que presenta un sistema educativo donde lo importante es la programaci?n del Estado, no la demanda familiar. Pero lo importante es que esa programaci?n tenga en cuenta la demanda de las familias, a quienes corresponde el derecho a escoger el tipo de educaci?n que prefieren para sus hijos.
Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 11:52  | Educaci?n
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