Martes, 15 de noviembre de 2005



Han pasado los tiempos en que la gente recib?a agradecida atenciones m?dicas y ense?anza del Estado, fueran como fueran. Hoy los ciudadanos tienen mayor conciencia del valor de sus impuestos que sufragan los servicios p?blicos. Es l?gico que demanden no solo buena calidad, sino tambi?n un m?nimo de autonom?a para decidir sobre las prestaciones. El m?nimo es poder elegir, entre las opciones disponibles, el hospital o el colegio al que acudir, sin tener que conformarse con el adjudicado por la burocracia. Algunos pol?ticos, sin embargo, creen que esa libertad es solo para quienes pagan servicios privados, y racionalizan su postura alegando que los ciudadanos desde luego quieren calidad en los p?blicos, pero no tienen realmente inter?s en escoger. Eso puede ser verdad o una interpretaci?n err?nea de los deseos ajenos; habr?a que preguntar a los implicados.


As? se ha hecho en Gran Breta?a, donde el funcionamiento de los servicios p?blicos es una de las principales preocupaciones del electorado. La opini?n popular se ha obtenido mediante un sondeo a una muestra de 2.200 personas encargado por The Economist, que ha publicado un resumen de los resultados en su n?mero del 10 de abril y los datos completos en Internet (www.economist.com/world/europe).

El sondeo indica que la gente no reh?sa la posibilidad de optar. Poder elegir es muy o bastante importante para dos tercios de la muestra, si se trata de los hospitales, y lo mismo dicen, con respecto a las escuelas p?blicas, tres de cada cuatro personas con hijos en colegios estatales. Pero esta era la pregunta f?cil; otras est?n pensadas para contrastar la aspiraci?n general a la libertad de escoger con la preocupaci?n por la calidad de los servicios p?blicos.

Esto es relevante, porque contra la elecci?n de hospital y, sobre todo, de escuela, se aduce que satisfar?a a una minor?a de interesados en perjuicio de la generalidad. En concreto, se dice que si se pudiera escoger entre los colegios estatales, los m?s demandados se llevar?an una parte desproporcionada de los mejores alumnos y del presupuesto para educaci?n, y los menos favorecidos se quedar?an con "los restos". Lo cual ir?a contra el principio de igualdad en el servicio p?blico.

Es un argumento parad?jico, pues implica reconocer que la asignaci?n burocr?tica de escuela no proporciona igualdad, sino que las escuelas p?blicas son de distintas calidades y los padres escoger?an, si les dejaran, la mejor que pudieran encontrar. Por otro lado, la concentraci?n de chicos dif?ciles o menos afortunados en algunos colegios responde ante todo a la que se da en los correspondientes barrios. De modo que abandonar el criterio de cercan?a del domicilio en la asignaci?n de escuela no agravar?a el problema y m?s bien lo aliviar?a. En fin, la elecci?n de escuela solo se puede ejercer individualmente, por lo que no es f?cil convencer a quien la quiere de que ser?a mejor no tenerla. Cada familia es responsable de la educaci?n de sus propios hijos, mientras que no puede hacer mucho por la de todos los ni?os del pa?s.

Aun as?, la encuesta brit?nica no da pie a pensar que la mayor?a a favor de la libertad de elecci?n sea indiferente al inter?s com?n. Cuando se pregunta qu? deber?a hacer el gobierno si dispusiera de dinero extra para educaci?n o sanidad, tres de cada cuatro personas responden que, primero, dar m?s fondos a todas las escuelas u hospitales, no gastarlo en facilitar la opci?n a los usuarios.

Candidatos al cheque escolar

El sondeo pregunta adem?s sobre la repercusi?n que la libertad de elegir tendr?a en la calidad general del servicio. En el caso de la sanidad, el 44% cree que la calidad mejorar?a; el 37%, que no cambiar?a mucho, y solo el 13% piensa que bajar?a. Para las escuelas p?blicas, las opiniones presentan una distribuci?n similar: 38%, 42% y 15%, respectivamente. La encuesta vuelve a preguntar lo mismo en relaci?n no ya con la calidad del servicio en general, sino con la del servicio que recibir?a el propio encuestado y su familia, y obtiene resultados muy parecidos. Por ejemplo, de los que tienen hijos en escuelas p?blicas, el 43% opinan que tendr?an mejor educaci?n, el 40% no esperan cambio y el 11% creen que la calidad ser?a peor. Se puede concluir, entonces, que ni la libertad de elecci?n es una postura elitista ni sus partidarios piensan solo en su propio beneficio.

El sondeo brit?nico abona unas hip?tesis que han sido objeto de verificaci?n emp?rica en Estados Unidos. Los cr?ticos del cheque escolar para Washington, aprobado en enero (ver servicio 16/04), alegaban que los supuestos beneficiarios no apoyaban la idea. En realidad, una vez dada la posibilidad de elegir escuela, los padres se han apresurado a usarla. A mediados de abril se dio a conocer la primera lista de familias que aspiran al cheque, para as? acudir el curso pr?ximo al colegio privado que cada una prefiera. Son m?s de 1.400, que entre todas tienen unos 3.000 chicos en las escuelas p?blicas de la capital (cfr. The Washington Post, 21-IV-2004). No es seguro que el presupuesto del plan alcance para tantos cheques: depende del costo total que tengan las matr?culas en los centros elegidos. Pero la popularidad de la f?rmula era previsible: ya se hab?a visto la buena aceptaci?n que tiene en los dem?s lugares de Estados Unidos donde se ha implantado.

El caso de Washington prueba tambi?n que las escuelas p?blicas no son todas iguales, que la gente lo sabe y que por eso quiere escoger. Ya antes del cheque las familias de Washington ten?an un procedimiento para escapar del colegio p?blico que les hubiera tocado: acudir a alguna de las 37 charter schools, que son tambi?n p?blicas y gratuitas, pero aut?nomas y de mejor calidad. Hasta hoy, m?s de 13.000 alumnos se han pasado de los centros p?blicos convencionales a las charter schools

Rafael Serrano

Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 10:02  | Dignidad humana
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