Mi?rcoles, 23 de noviembre de 2005



Gracias Baldini por la traducci?n:

?En el caso de una ley intr?nsecamente injusta, como aquella que admite el aborto o la eutanasia, nunca es l?cito conformarse con ella, ni participar en una campa?a de opini?n a favor de una ley de tal naturaleza, ni darle la aprobaci?n con el propio voto.? (JUAN PABLO II , Evangelium Vitae, n? 73).

?Los preceptos morales negativos, es decir, aquellos que declaran moralmente inaceptable la elecci?n de una determinada acci?n, tienen un valor absoluto para la libertad humana: valen siempre y en todas las circunstancias, sin excepci?n. Indican que la elecci?n de determinado comportamiento es radicalmente incompatible con el amor a Dios y con la dignidad de la persona, creada a la su imagen: por eso, tal elecci?n no puede ser rescatada por la bondad de cualquier intenci?n o consecuencia, est? en contraste insanable con la comuni?n entre las personas, contradice la decisi?n fundamental de orientar la propia vida para Dios.? (JUAN PABLO II , Evangelium Vitae, n? 75).

Nuno Sierras Pereira

24. 01. 2004

1 - El chantaje emocional

El pueblo portugu?s ha sido, los ?ltimos meses, sometido sistem?ticamente a un chantaje emocional cuyo objetivo consiste en crear un complejo de culpa que lo paralice e imposibilite de proteger adecuadamente la vida y dignidad de los beb?s a?n no nacidos. De hecho, la repetici?n constante del estribillo ?quieren mandar las mujeres para la prisi?n?, no tiene otra finalidad sino la de suscitar un tumulto emotivo que ocupe todo el imaginario de modo de impedir una reflexi?n serena y la formulaci?n racional de un juicio verdadero. Esta perturbaci?n tiene fundamentalmente dos efectos. El primero, crea la falsa imagen de que aquellos/las que justamente defienden las madres y los respectivos hijos/las a?n no nacidos, son unos villanos impiadosos (la finalidad consiste no s?lo en diabolizarlos ante los otros, pero tambi?n ante s? mismos); el segundo oculta la realidad, es decir, por un lado, ignora las vidas humanas inocentes e indefensas, amenazadas de muerte, y por otro, camufla el prop?sito de liberalizar el aborto provocado.

El sentimiento doliente de culpa hace que los protectores de la vida y dignidad de cada ser humano jueguen a la defensiva, que casi pidan disculpa por que tengan la posici?n que tienen, que no llamen las cosas por su nombre, que censuren escritos de sus correligionarios, que se acusen y degraden mutuamente, que den continuamente voz a los necr?filos (amantes y fiscales de la muerte), que sean subsirvientes en relaci?n a ellos, que los aplaudan, que se desanimen y desistan de la lucha, que se victimicem los verdugos, haciendo de ellos/las los protagonistas, etc.



2 - Las v?ctimas intercambiadas

Cualquier persona que mate, consciente y deliberadamente a otra persona inocente, a?n m?s se a eso si dedica, sufrir?, tarde o pronto, de aquello que se denomina de sindrome de Macbeth (aunque los motivos porque lo hace difieran de los de este rey). Este trauma, que tambi?n se podr?a llamar de Ca?n necesita de una larga terapia, que no dispensando la justicia tiene que recurrir mucho a la misericordia Y, sin embargo, cuando se discute y debate el homicidio, la matanza o el genocidio no se habla principalmente de quien mata, pero s? de quien es asesinado. La compasi?n y la decisi?n determinada de socorrer para proteger no se dirigen a los verdugos, sino a las v?ctimas. De hecho, que dir?amos de alguien que ante los cr?menes de los nazis los socorriera en su defensa, haciendo tabla rasa de los jud?os? - A veces, como dijo S. Bernardo de Claraval (Serm?n 13 sobre el C?ntico de los C?nticos), citando la Sagrada Escritura, es preciso partir las mand?bulas del malvado para arrancar la v?ctima de sus dientes (esto no significa que despu?s no se busque tambi?n tratar de las barbillas del algoz predador. Fue lo que aconteci?, por p.ej., con Alemania, despu?s de la segunda Gran Guerra) -. Ora, en la cuesti?n del aborto provocado es precisamente eso que la gran mayor?a de la Comunicaci?n Social hace: da voz e imagen a los abortistas, abort?filos y abortadores , y desconoce sobradamente no s?lo a los defensores de los ni?os a?n no nacidas, sino tambi?n las principales v?ctimas, los peque?inos beb?s asesinados y lanzados a la basura, o quemados en incineradoras.



3 -La importancia de mostrar la verdad

Cuando despunt? la lucha contra la esclavitud en USA, muchos pensaron que inmediatamente ir?a a movilizar multitudes. Sin embargo, se mantuvo mucho tiempo en una dificultad hasta que se comenz? a mostrar fotograf?as de los esclavos, de la miseria en que viv?an, de las torturas la que eran sometidos, etc. Fue entonces, y s?lo entonces, que se dio el punto de viraje. La guerra del Vietnam s?lo acab? cuando las im?genes de las v?ctimas que la Comunicaci?n Social difundi? denunciaron las consecuencias crueles de la guerra. Quien se recuerda de la independencia de Timor sabe bien el papel imprescindible que en ella tuvieron los sonidos y las im?genes. Los medios de Comunicaci?n Social est?n perfectamente conscientes del poder que tienen y como debe ser usado cuando se trata de defender los d?biles contra los poderosos y los violentos, y, sin embargo, no hay memoria de que hayan exhibido, siquiera una s?lo vez, fotograf?as o pel?culas de beb?s descabezados, mutilados, espotejados (?? sin traducir) y degollados por aborto. Nunca revelaron como los arrojan para los alcantarillados, para los vertederos o como los queman en hornos (la semejanza entre los hornos crematorios para incinerar beb?s y los que eran usados en los campos de concentraci?n nazis es horripilante) ? cf. Brian Clowes, PhD, Facts of Life, pp. 14-15, Human Life International, 1997, pp. 404). No espanta, pues, que el Papa haya denunciado: ?... la verdad es que estamos ante una objetiva conjura contra la vida en la cual est?n tambi?n implicadas Instituciones Internacionales, empe?adas en animar y programar verdaderas y propias campa?as para difundir ... el aborto. No se puede negar, finalmente, que los mass-med?a son frecuentemente c?mplices de esa conjura, a que abonen en la opini?n p?blica aquella cultura que presenta el recurso ... al aborto y a la propia eutanasia como se?al del adelanto y conquista de la libertad, mientras describen como enemigas de la libertad y del adelanto las posiciones incondicionalmente a favor de la vida.? (JUAN PABLO II, Evangelium Vitae, n? 17). Se trata, de hecho, ?... de una guerra de los poderosos contra los d?biles?. (JUAN PABLO II , Evangelium Vitae, n? 12).



3 - El sentido de la ley
Suponiendo que s?lo los hombres roban autom?viles ser?a un absurdo pedir la descriminaliza??o del hurto, ululando: quieren mandar los hombres para la prisi?n. Y esto no s?lo por tratarse una generalizaci?n indebida (la mayor?a de los hombres no roba autom?viles), sino porque la finalidad de la ley consiste en evitar que se sustraiga el medio de transporte ajeno. La hipot?tica ida para la prisi?n podr? ser un efecto, una consecuencia de la injusticia practicada, pero quien quiera la ley, no la desea, como es obvio, para ?mandar los hombres para la prisi?n? (cosa id?ntica se podr?a decir en relaci?n al crimen nefando de pederastia). Lo mismo acontecer?a si qui?nes hurtaran fueran solamente mujeres. Que toda y cualquier mujer no es, necesariamente, el ser inmaculado que nos quieren hacer creer se verifica f?cilmente, por p.ej., visitando la prisi?n de Quites. Y que todo y cualquier hombre no es, necesariamente, un innoble infame y perverso se verifica mirando hacia la vida de tantos santos. Mucho me asombra, los d?as de hoy, que aquellos que no creen, de modo ninguno, en el Dogma de la Inmaculada Concepci?n crean devotamente que todas las mujeres, con excepci?n de la Virgen Maria, son inmaculadas, sin mancha, impecables. Esos son los mismos que niegan la existencia de Satan?s, pero creen firmemente que todos los hombres son demonios, malvados impuros e inmundos.

Si hasta el insulto y la bofetada son cr?menes, con la consecuente penalizaci?n, como es que la muerte b?rbara y cruel de un beb? pequeni?o puede no serlo? Es indispensable que en relaci?n al homicidio/aborto haya ?una legislaci?n preventiva, disuasiva y a?n represiva: preventiva, porque es preciso prevenir una agresi?n irreparable contra una vida humana expuesta a la eliminaci?n por parte de los m?s fuertes; disuasiva, porque importa disuadir la madre de decidir abortar y ofrecerle soluciones alternativas, eficaces y cordiales; represiva, porque en una sociedad democr?tica cualquier atentado a la libertad de los otros, y por mayor?a de raz?n a sus vidas, debe ser punido, teniendo en cuenta las eventuales circunstancias atenuantes o agravantes.? (M. Schooyans). Las dimensiones dissuaivas y preventivas de la ley eran reconocidas por M. Luther King, en los siguientes t?rminos: ?La ley no puede obligar un blanco a amarme pero puede evitar que ?l me linche?. ?Los decretos ... no pueden cambiar el coraz?n, pero pueden limitar la crueldad?. Mutatis mutandi lomismo se aplica a la cuesti?n del aborto.



4 - El uso y abuso de las mujeres
Que aquellos que reivindican la liberalizaci?n del aborto tienen solamente una preocupaci?n ret?rica por las mujeres se verifica, entre otras cosas, por el g?nero de iniciativas que toman: si quieres abortar te pagamos una ida Espa?a; si quieres tener el hijo/la no cuentes con nosotros, no te damos un c?ntimo. Por el contrario, aquellos que defienden la vida y dignidad de cada ser humano se han desdoblado al largo de los a?os, con una generosidad insuperable, en iniciativas de apoyo a las madres en dificultades, a los ni?os desamparados, a las mujeres que abortaron. Los primeros ofrecen la muerte de los hijos/las, los segundos la posibilidad de abrazarlos, amamantarlos, amarlos y cuando eso ya no es posible son ellos que curan las heridas y laceraciones provocadas por el acto de abortamento en los que estuvieron envueltos, en especial en las mujeres (?Un pensamiento especial querr?a reservarlo para vosotras, mujeres, que recurristeis al aborto. La Iglesia est? al corriente de los numerosos condicionalismos que podr?an haber influido sobre vuestra decisi?n, y no duda que, en muchos casos, se trat? de una decisi?n dif?cil, tal vez dram?tica. Probablemente la herida en vuestro esp?ritu a?n no est? sanada. En la realidad, aquello que aconteci?, fue y permanece profundamente injusto. Pero no os dej?is caer en el des?nimo, ni perd?is la esperanza Sabed, antes,comprender lo que se verific? e interpretadlo en toda su verdad. Si no lo hicisteis a?n, abr?os con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda la misericordia os espera para ofreceros su perd?n y su paz en el sacramento de la Reconciliaci?n. Daros cuenta de que nada est? perdido, y podr?is pedir perd?n tambi?n a vuestro hijo que ahora vive en el Se?or. Ayudadas por el consejo y por la solidaridad de personas amigas y competentes podr?is contaros, con vuestro doloroso testimonio, entre los m?s elocuentes defensores del derecho de todos a la vida.? JUAN PABLO II, Evangelium Vitae, n? 99).

Para los primeros, la mujer es una bandera a ser usada; para los segundos, una persona a ser amada. Las ideolog?as necr?filas hacen lo que L?cifer siempre hizo: presentan una ilusi?n, un espejismo, una apariencia de excelencia y liberaci?n para inmediatamente enmara?ar y desgraciar. El Maligno transfigurase en ?ngel de Luz. En nombre del proletariado se hicieron revoluciones que lo oprimieron yestafaron. En nombre de las mujeres se quiere una descriminaliza?i?n del aborto que s?lo puede terminar en una tragedia inmensa para elloas mismas.



5 ? El peligro sutil
Este uso y abuso de la mujer como bandera concluye en otro peligro tanto m?s nefasto cuanto sutil. De hecho, acontece algo de semejante a lo que sucedi? con algunas campa?as irresponsables sobre la droga. Los toxicodependentes, por todos mimados, victimizados por un discurso lamechas (?? sin traducir) se sintieron unos h?roes/v?ctimas, unos sobreprotegidos, centro de todas las atenciones, sin culpa ni responsabilidad alguna, incapaces de cualquier grandeza, de la m?nima libertad, con derecho a todo exigir. As? deshumanizados se hundieron a?n m?s en sus problemas. Hoy la mujer que quiera aparecer en reportajes en los peri?dicos, hablar en la radio, mostrarse en la TELE, tener la compasi?n de las multitudes, ser por todos lamentada, mimada y aclamada s?lo tiene que provocar un aborto ? cuanto mayor la cantidad de los que haga sin arrepentimiento alguno, mayores son las hip?tesis de ser vedette ? para ser finalmente considerada una hero?na. En nuestros tiempos una embarazada con grandes dificultades la ?ltima cosa en que pensaba, si llegaba a pensar, era en la posibilidad de abortar. En los d?as de hoy despu?s de tanta enxurrada (??sin traducir) de propaganda, al m?nimo obst?culo, la primera cosa en que cavila para resolver su problema real o imaginario es en la posibilidad de eliminar el ni?o. Un n?mero muy significativo de mujeres ?tiene la cabeza hecha?, estando, por eso, de alg?n modo despojadas de defensas El instinto maternal est? siendo anestesiado por la hipnosis colectiva. Contrariamente a lo que se pregona la mayor?a de abortos no son debidos a casos dram?ticos (sin negar que estos tambi?n existen), sino a liviandades como ?quita de aqu? aquella paja?.



6 - Contra el aborto y a favor de la descriminalizaci?n?
La desfachatez de los propugnadores de la liberalizaci?n del homicidio/aborto va al punto de que digan que est?n contra el mismo, a?adiendo que nadie hace un aborto de ?nimo leve. Estos son los mismos que contra toda la evidencia humana y cient?fica niegan, cuando les conviene (a veces se confiesan), que el ser humano comience en la concepci?n, en la fase unicelular. No se entiende, por eso, porque es que, por un lado, est?n contra el aborto y, por otro, porque es que ninguna mujer lo hace de ?nimo leve. Si no hay vida humana, cual es el problema? Y si hay, como es posible aceptar que se mate a prop?sito una persona inocente para defenderse? Por qu? no asesinar entonces a los padres para anticipar la herencia, o el compa?ero de trabajo para subir en el empleo, o al hijo/a de 16 a?os para tener una vida m?s holgada? Es que esencial y cualitativamente no existe diferencia alguna entre un beb? no nacido, o ya nacido, y un ni?o o un adolescente o un adulto o un anciano. Se trata siempre de la misma persona en diversas fases o etapas de su existencia. Cuidense los padres!, porque si se da a estos el derecho de matar los propios hijos por el homicidio/aborto, tarde o pronto tendr? que concederse a los hijos el derecho de asesinar sus padres por el homicidio/eutanasia.



7 - La muerte de la libertad y el fin de la democracia
Si la persona humana comienza en la concepci?n - ?La distinci?n que por veces es sugerida en algunos documentos internacionales entre ser humano y persona humana, para despu?s reconocer el derecho a la vida y a la integridad f?sica solamente a la persona ya nacida, es una distinci?n artificial sin fundamento cient?fico ni filos?fico ... ? - (JUAN PABLO II, Discorso ay participanti ella ottava Assemblea Generale della Pontificia Accademia Per La Vita, L?Osservatore Romano, 1 Marzo 2002, p. 5) como es posible que el Estado no s?lo legalice el homicidio/aborto, renunciando a tutelar el m?s d?bil, sino colabore en la ejecuci?n a la muerte de los pobres ni?os inocentes e indefensos? Porque de lo que se trata en estas campa?as abortistas no es, como se quiere hacer creer, de la hipot?tica prisi?n de algunas mujeres, pero s? la de transformar un crimen en un derecho: ?... amplios sectores de la opini?n p?blica justifican algunos cr?menes contra la vida en nombre de los derechos de la libertad individual y, sobre tal presuposici?n, pretenden no s?lo su impunidad pero a?n la propia autorizaci?n de la parte del Estado para practicarlos con absoluta libertad y, m?s, con la colaboraci?n gratuita de los Servicios de Salud.? (JUAN PABLO II , Evangelium Vitae, n? 4). El aspecto m?s subversivo y perturbador de esta tendencia consiste en reivindicar que esos cr?menes contra la vida sean reconocidos y protegidos como verdaderos y propios derechos (cf. JUAN PABLO II, Evangelium Vitae, n? 18).

Sin embargo esa pretensi?n de libertad absoluta es una mentira totalitaria - ?Reivindicar el derecho al aborto y reconocerlo legalmente, equivale a atribuir a la libertad humana un significado perverso y inicuo: el significado de un poder absoluto sobre los otros y contra los otros. Pero es decir la muerte de la verdadera libertad. (JUAN PABLO II, Evangelium Vitae, n? 20) ? que tiene como consecuencia ineludible el fin de la democracia: Cuando la ley, votada seg?n las llamadas reglas democr?ticas, permite el aborto, el ideal democr?tico, que s?lo es verdaderamente tal cuando reconoce y tutela la dignidad de toda la persona humana, es traicionado en sus propias bases: Como es posible hablar a?n de dignidad de toda la persona humana, cuando se permite matar de m?s d?bil y de m?s inocente? En nombre de que justicia se realiza de m?s injusta de las discriminaciones entre las personas, declarando algunas dignas de ser defendidas, mientras la otras esta dignidad es negada? De este modo y para descr?dito de sus reglas, la democracia camina por la carretera de un substancial totalitarismo. El Estado deja de ser la ?casa com?n?, donde todos pueden vivir seg?n principios de substancial igualdad, y se transforma en un Estado tirano, que presume poder disponer de la vida de los m?s d?biles e indefensos, como el ni?o a?n no nacido, en nombre de una utilidad p?blica que, en la realidad, no es sino el inter?s de algunos. (cf. JUAN PABLO II, Evangelium Vitae, n? 20).



8 - El terror de la imposici?n
Algunos se quedan espantados y pasmados con el argumento de que no podemos imponer nuestro punto de vista a los otros y que, por eso, a pesar de que est? el aborto no lo prohib?s pues nadie es obligado a provocarlo. Qui?n que no quisiera no lo har? y quien que quiera que lo haga y viviremos todos tolerantemente respet?ndonos unos a los otros. Todos... menos los beb?s que son muertos por el camino. Para ellos no hay ninguna tolerancia. Son chacinados. Este raciocinio de los abortistas ya era usado por Stephen Douglas, uno de los mayores defensores de la sociedad esclavista, en USA. En un discurso en 1858, dice: ?El principio supremo es el derecho que cada uno tiene que juzgar y decidir por s? sobre la rectitud o el error, sobre los beneficios o malef?cios de un acto. Y el derecho de actuar libremente, el derecho a la libertad de pensamiento, de libre an?lisis de las cuestiones, es nuestro derecho m?s querido ... . Es preciso dejar que las personas decidan por s? mismas.?. S. Douglas no ten?a esclavos y estaba ?contra la esclavitud . No obstante, en sus discursos abogaba que qui?n no quisiera esclavos, no los tuviera; pero que no impusiera su moral a los otros. Hallaba intolerable la existencia de leyes que prohibieran los esclavos: la decisi?n de tenerlos o no, era, como hoy se dice, ?una cuesti?n de la conciencia de cada uno?. La conciencia y la dignidad del esclavo no contaban. ?l no era siquiera considerado persona. A. Lincoln derrot? Douglas mostrando que los derechos naturales y universales de cada ser humano tienen que ser siempre respetados y que la sociedad nunca puede aceptar los actos que contra ellos atentan, debiendo protegerse con leyes que los proh?ban; mostrando que qui?n, ?en conciencia?, esclaviza otro ser humano, comete un crimen. Como ense?a el Santo Padre: ?La tolerancia legal del aborto o de la eutanasia no puede, de modo alguno, hacer llamamiento al respeto por la conciencia de los otros, precisamente porque la sociedad tiene el derecho y el deber de defenderse contra los abusos que se puedan verificar en nombre de la conciencia y con el pretexto de la libertad.? (JUAN PABLO II, Evangelium Vitae, n? 71).

Aquellos que luchan por la vida y dignidad de cada ser humano no imponen nada a los otros, quieren s? impedir que algunos impongan una muerte inhumana y brutal a las peque?os ni?os a?n no nacidas.



9 ? La mudez sepulcral de algunos cat?licos
Inmediatamente en el inicio de esta legislatura el BE anunci? todo lo que ahora est? a suceder, inclusive la complicidad de cat?licos en la embestida abortista. En la altura, hubo el cuidado de llamar la atenci?n para el derecho. La Iglesia, considerada como Pueblo de Dios, tuvo pues mucho tiempo para prepararse. Pero andaba ocupada con otras cosas y dej? correr. Y, sin embargo, hay mucho que el Papa advirti?: ?Es totalmente falsa e ilusoria la com?n defensa, que de hecho justamente se hace, de los derechos humanos ? como por ejemplo el derecho a la salud, a la casa, al trabajo, a la familia y a la cultura, ? si no se defiende con la m?xima energ?a el derecho a la vida, como primero y fontal derecho, condici?n de todos los otros derechos de la persona.? (JUAN PABLO II, Christifideles Laci, n? 38).

Desde hace dos meses y medio, cuando la borrasca se hizo m?s violenta, algunos han hecho mucha cosa, pero muchos, en una apat?a preocupante, no han hecho nada, sino bostezar o mismo dejarse convencer por los abort?filos. Ora, importa tener presente que la cuesti?n no es solamente si el d?a 3 de Marzo los partidos votan o no mayoritariamente la descriminaliza?i?ndel homicidio/aborto, o se consiguen avanzar o no para referendo. La cuesti?n es que debido a la propaganda sistem?tica estamos perdiendo la batalla cultural a favor de la vida y cada vez m?s personas se dejan seducir por la ?cultura? necr?fila.

No se entiende, por lo tanto, con raras excepciones, el silencio de grandes nombres de la cultura y de la pol?tica cat?licos, su ausencia en los medios de Comunicaci?n Social. Tantos de ellos tienen el m?s f?cil acceso a esos f?rums y no aparecen, o si aparecen no hablan, o se se manifiestan hablan apenas, es decir, usan argumentaciones relativistas que acaban por hacer m?s apenas que bien.

La Comisi?n Nacional Justicia y Paz otrora tan interventora y corajuda en estas cuestiones, parece ahora complicarse por el silencio, con la embestida abortista. Parece ignorar que no ?puede tener bases s?lidas una sociedad que se contradice radicalmente, ya que por un lado afirma valores como la dignidad de la persona, la justicia y la paz, pero por otro acepta o tolera las m?s diversas formas de desprecio y violaci?n de la vida humana, sobre todo se d?bil y marginalizada . S?lo el respeto de la vida puede fundar y garantizar bienes tan preciosos y necesarios a la sociedad como ... la paz.? (JUAN PABLO II, Evangelium Vitae, n? 101). De hecho ?no puede haber paz verdadera sin respeto por la vida, especialmente se es inocente e indefensa como a del ni?o no nacido.? (JUAN PABLO II, Discurso al Movimiento Defensa de la Vida, Italiano, 2002).



10 ? Perros mudos
En la comunidad en que vivo, se acept? la d?diva de un perro. M?s precisamente, de un ?pastor alem?n?. La aceptaci?n se debi?, por un lado, a la cantidad de gatos que dorm?an, ?enamoraban? y hac?an sus necesidades encima de los autom?viles estacionados bajo el tejado y, por otro, a los ladrones que durante la noche se paseaban, sosegadamente, por la casa despoj?ndonos alegremente de lo poco que hay. Ora el don de un perro, animal de respeto, intr?pido, vigilante, parec?a la soluci?n indicada para mantener felinos y salteadores a la distancia o, por lo menos, para que los despertarse , si hubiera amenaza de invasi?n, de modo que podamos tomar las medidas adecuadas a la circunstancia. Ser?amos el reba?o confiado a la su guardia. Pero qu?! Enorme ilusi?n! Los gatos van a la comida, a?n dentro de la casa!, y ?l, quedo, contemplativo, en ayuno, en un embobamiento. Los gatos, esos, ciertamente, pasaron sobre la comida gratis y abundante porque ahora son una banda.

En cuanto a los delincuentes, al topar su llegada, el ?pastor? ensancha las narices, arrebola las orejas, despierta la mirada, comienza inmediatamente en unos festejos, saltando, abanicando la cola, en unos corcovos de contento, haci?ndose todo a las caricias... en un gran silencio mudo. S?lo m?s tarde, en la despedida, despu?s del asalto consumado, es que entona unos breves y ligeros ladridos que, de tan corteses y gentiles se queda en la duda si se trata de una despedida cordial o si de un escr?pulo en el cumplimiento del deber. Otras veces suelta un ululo corto, casi inaud?ble, como una tristeza por ver la casa robada o, posiblemente, un dolor, una a?oranza, de los malhechores que huyeron.

Este perro es vastamente elogiado y loado por todos los gatos de la ciudad y a?n del distrito. De tierras lejanas vienen a visitarlo, acariciarlo, festejarlo... Y la casa desvalijada, el ?reba?o? en la penuria, las vidas en peligro.

Extra?amente las propiedades vecinas que tienen perros que ladran no son asaltadas y los animales no gozan de buen nombre entre los ladrones. Persisten aunque los denigran mucho. Nuestro perro, ese, se siente muy babeado y vanidoso con la ancha publicidad de que goza su buena reputaci?n

Adopcion Espiritual

Publicado por Galsuinda @ 8:59  | Aborto
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