Lunes, 26 de diciembre de 2005

?Los padres debieran aportar a las campa?as solidarias el mismo dinero que emplean en comprar juguetes?

Obispo auxiliar de Asturias, reivindica la solidaridad como medicina frente al consumismo enfermizo de la Navidad. Est? convencido de un renacimiento cristiano en la sociedad y razona por qu? la religi?n es un derecho fundamental que los estados no laicos deben amparar.

Por Elena Pita. Fotograf?a de Luis de las Alas

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El secretario del arzobispado de Asturias anda este a?o de cabeza porque el obispo auxiliar no quiere enviar postales de Navidad: "Me parece una costumbre consumista". Promete el obispo como nuevo propagandista de la Iglesia espa?ola: lo entender?n en cuanto lean, por ejemplo, sus razonamientos socio/filos?ficos: de los hippies y Jesucristo Superstar a la new age y las m?sticas importadas tipo yoga, meditaci?n, pseudobudismos, etc?tera. Y reconoce en este extra?amiento cat?lico la culpa de la Iglesia. El obispo m?s joven de Espa?a (categor?a que comparte ex aequo con un colega de Valencia), nacido en Aranda de Duero (Burgos) en 1957, el ?ltimo obispo espa?ol ordenado por el papa Juan Pablo II arrastra a fieles y convence a imp?os; est? seguro de que atendemos a una vuelta al cristianismo por la v?a de la m?stica y como reacci?n al nihilismo. Habla de conventos y monasterios como "laboratorios de crecimiento de la personalidad", e ilustra su teor?a con el caso de alguna maestra de taich? o yoga abducida por los sacramentos. Si no fuera por la penumbra de la tarde y mi memoria, esta sala de estar tan g?lida y conocida, y ese olor a recuerdos de colegio... Yo misma me quedar?a.

p.?Qu? sentido tiene, qu? significa hoy la Navidad?

r.Conmemoramos que hace 2.000 a?os Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios.

P. Lo que quer?a preguntar es ?c?mo se compatibiliza ?ticamente el consumo desenfrenado con el esp?ritu cristiano de igualdad y justicia?

R. No son compatibles. Frente y pese al consumismo, la Navidad cristiana es solidaridad.

P. ?Qu? saben hoy de la Navidad, qu? esperan de estas fiestas los ni?os educados en colegios cat?licos?

R. Pues recorriendo colegios confesionales e incluso p?blicos, observo que los maestros educan a los ni?os en valores, y les ense?an que la Navidad es el encuentro con Jesucristo y el hermano necesitado. Las paredes est?n llenas de mensajes de solidaridad profunda.

P. O sea, que la solidaridad es el arma educativa para luchar contra el consumismo dom?stico.

R. Totalmente. Es la medicina para sanar una Navidad que est? enferma.

P. ?C?mo se siente usted paseando por la calle Serrano de Madrid, pongamos: luces por doquier, comercios abarrotados, gente exhausta de gastar?

R. Siento una paradoja. El ser humano necesita cari?o y algo que pueda hacerle feliz, y el consumismo es precisamente el fruto de una carencia de afecto y felicidad profunda. Como hoy se vive m?s una dimensi?n externa que interna, creemos que lo exterior puede llenarnos, queremos poseer cosas que aparentemente van a hacernos felices. Pero una persona afectivamente equilibrada y que sabe d?nde est? la felicidad, no necesita el consumismo; podr? hacer realidad lo que dec?a S?crates a su paso por el mercadillo: "Me admiro cada d?a de la cantidad de cosas que no necesito".

P. ?Se puede luchar contra esta potent?sima maquinaria comercial?

R. Cuando se pierde la dimensi?n de la fe y aparecen el ?rbol y Pap? Noel, la Navidad se reduce a mero comercio. Queremos que en los pa?ses cat?licos se recupere la figura de los Reyes Magos, que ofrecen sus regalos no a los ni?os sino al ni?o Dios, quien los comparte.

P. O sea, ?que no tengo que ponerle regalos a mi hijo sino a Dios?

R. S?, los Reyes Magos dan sus regalos al ni?o, y la Virgen y otras figuras del Bel?n los comparten con quienes llegan: ?se es el misterio de la solidaridad.

P. Es decir, ?que los ni?os debieran aprender a regalar lo que reciben en Reyes?

R. El ni?o debe regalar sus dones internos y los padres debieran aportar a las campa?as solidarias con otros ni?os la misma cantidad de dinero justo que emplean en comprar juguetes a sus hijos. ?sta es la din?mica, as? los ni?os cristianos no se atiborran, sino que llegan a saber lo que necesitan ellos y los dem?s.

P. Monse?or, sostiene que el mayor enemigo hoy de la religi?n no es el ate?smo sino el humanismo agn?stico, la nueva espiritualidad o new age...

R. S?, porque la nueva espiritualidad nunca se enfrenta a las religiones, es como una bomba lapa, que se incrusta y las hace estallar desde dentro: por eso son capaces de hablar tu propio lenguaje, pero detr?s no hay nada de la matriz cristiana.

P. ?Acaso no se nutre del desencanto cristiano?, ?no cree que, especialmente los j?venes, est?n desencantados de cierta hipocres?a cat?lica?

R. S?, claro. No hay que olvidar que el papa Juan Pablo II, en el a?o 2000, pidi? p?blicamente perd?n por los pecados de los cristianos a lo largo de la Historia. Hay un hast?o hacia las grandes religiones, porque se volvieron muy fr?as, masivas y dogm?ticas, y la gente busca una religiosidad afectiva y personalizada: a la carta, yo escojo lo que tengo que creer y las normas. Hist?ricamente sucedi? as?: en los 60, los hippies dijeron: "Jes?s s?/la Iglesia no"; en los 70, con el descubrimiento de Oriente, se dec?a: "Dios s?/Jesucristo no"; en los 80, cuando se descubren las religiones ancestrales, empieza a decirse: "Dios s?/religi?n no"; y ya en los a?os 90, la new age dice: "Espiritualidad s?/religi?n no". Y qu? espiritualidad, la del potencial humano que predican Juan Salvador Gaviota o El alquimista: alcanzar la positividad y la energ?a siempre dentro de uno mismo, mientras que la religi?n dice que Dios existe fuera de ti. Y as?, hasta llegar al ser posmoderno y ultramoderno, que no cree ni en el m?s all? ni en las utop?as: el cielo est? en m?, es lo que yo viva y experimente, el cielo soy yo.

P. ?Qu? separa, o mejor a?n, qu? conserva el catolicismo del humanismo cristiano?

R. El gran fallo de las comunidades cristianas es que se han centrado m?s en la ?tica que en la m?stica. Es decir, cuando unos padres cat?licos llevan a sus hijos al colegio confesional no lo hacen para que tengan una experiencia de Dios, sino para que sean hombres y mujeres de provecho, para que sean buenas personas. Cuando uno s?lo descubre la ?tica, la moral, se crea una conciencia heter?noma: lo que tiene que hacer le viene de fuera, y esto llega a desencantar. Sin embargo, cuando uno se encuentra con Jesucristo, no lo cambia por nada, y esto es la m?stica, y es lo que est? ocurriendo en los nuevos movimientos eclesiales.

P. Usted es partidario de una reforma que transforme la educaci?n de la verdad (dogma) en una educaci?n abierta y flexible, ?y esto c?mo se materializa?

R. Haciendo crecer a la persona integralmente. La persona no es un rascacielos estratificado en lo biol?gico, lo racional, lo afectivo, lo ?tico, lo religioso... Somos como una cebolla: todas las capas est?n unidas a un mismo tronco, que soy yo, y son todas importantes. Si uno va quitando capas, termina sin cebolla y llorando, y esto es lo que ha pasado en la educaci?n: hemos quitado capas creyendo que sobraban y nos hemos quedado sin valores, sumidos en el materialismo.

P. Monse?or, ?por qu? todos los espa?oles tienen que pagar con sus impuestos la formaci?n religiosa de nuestros hijos si el Estado es aconfesional?

R. Aconfesional, pero no laico. Nuestra Constituci?n reconoce el derecho fundamental a la libertad de conciencia y, dentro de ello, el derecho a que las personas desarrollen la dimensi?n religiosa. Esto es: que cada uno pueda practicar la religi?n que crea [religi?n, no secta] y manifestar p?blicamente signos de su fe sin ser por ello ridiculizado ni maltratado.

P. Insisto, ?por qu? hemos de pagar la formaci?n cat?lica?

R. No se paga la formaci?n cat?lica, sino la religi?n, que es un bien social en cualquier Estado no laicista. De la misma manera que pagamos para que se desarrolle el aspecto f?sico, o el cultural, debemos colaborar con nuestros impuestos a una dimensi?n espiritual plural: yo pido lo mismo para el catolicismo que para las dem?s confesiones e iglesias.

P. La Iglesia espa?ola exige una revisi?n de los acuerdos que le reportan 3.000 millones de euros anuales del Estado. ?Quiere usted decir que est?n dispuestos a compartir esto, que ahora consideran insuficiente, con musulmanes, evangelistas, budistas...?

R. Lo que una religi?n reciba debe ser proporcional al n?mero de adeptos que tenga en la sociedad. En este momento, el 80% de los espa?oles se dice cat?lico, bueno, pues eso puede corresponder a un 0,8% del IRPF, en lugar del actual 0,5%, que resulta insuficiente.

P. ?Cree que la Iglesia debe tener tanto protagonismo pol?tico como est? teniendo en nuestra vida nacional?

R. Se le est? dando un protagonismo excesivo que no le corresponde, pero es este Gobierno quien nos saca a la arena, nos incita, a la fuerza, a prop?sito de asuntos sociales que cre?amos ya solucionados, como la recuperaci?n de la memoria hist?rica, los homosexuales, la ense?anza...

P. ?Por qu? adoptan una postura de fuerza para negociar?

R. De fuerza no, de justicia, que es dar a cada uno lo suyo; y sin complejos, porque estamos convencidos de que lo religioso es un bien social.

P. Monse?or, ?qu? es la Europa del esp?ritu frente a la Europa de los Estados?

R. Nosotros, y cuando digo nosotros me refiero al papa Juan Pablo II y al cardenal Martini, enfrentamos la Europa del esp?ritu a la Europa de los mercaderes. El dinero no puede unir a los pueblos, tiene que haber lazos m?s profundos y espirituales: fraternidad, igualdad, solidaridad; es decir, la Europa profunda de Adenauer, donde el cristianismo tiene un papel important?simo: todos los movimientos culturales han nacido de la matriz cristiana, hasta el marxismo. Y esto no tiene ning?n matiz fundamentalista, como en los pa?ses isl?micos, que no distinguen entre iglesia y Estado.

P. ?Y por qu? enfrenta fe y ciencia?, ?acaso la ciencia puede ser capaz de echar por tierra la fe?

R. Al rev?s, digo que no deben enfrentarse y ser compa?eras de viaje. En otros tiempos fue la religi?n la que se enfrentaba a la ciencia, y hoy parece que la ciencia quiere re?ir con la religi?n y se vuelve dogm?tica. Si la fe cristiana no tiene base cient?fica no es fe, pero si la ciencia no se abre a problemas trascendentes ser? una ciencia miope y chata.

P. ?Los misterios tienen base cient?fica?

R. Hombre, claro, tienen que tratar de explicarse desde la ciencia: la creaci?n, Jesucristo, qui?nes somos...

P. ?Qu? base cient?fica puede tener la Sant?sima Trinidad?

R. Conocemos muy poco de Dios: s?lo lo que ?l nos ha ido revelando, desnud?ndose. Yo s? que es comunidad de tres personas porque Jesucristo lo ha revelado: nadie podr?a haber llegado a ello, la ciencia no podr?a descubrirlo.

P. ?Qu? rebate su ?ltimo libro a las interpretaciones antropol?gicas que se est?n haciendo sobre los descubrimientos de Atapuerca?

R. Respeto su labor como paleontol?gica, pero, seg?n ellos, la evoluci?n no tiene direcci?n, es puro azar. Para m?, Dios controla la evoluci?n del mundo que ?l mismo cre?.

P. ?Y nuestros destinos, qui?n los controla?

R. Nadie, porque el creador nos dio libertad incluso para ir contra ?l.

P. Es usted el obispo m?s joven de Espa?a, ?qu? significa esto?, ?a d?nde le gustar?a llegar?

R. Lo nuestro no es hacer carrera, es servir: ser obispo es una llamada, yo no he elegido nada. Y el ser m?s joven no supone m?s posibilidades de ascenso.

P. No es la primera vez que le preguntan sobre su parecido con el Papa Woytila, ?ser ambicioso es pecado?

R. S?, est? fuera de nuestro vocabulario y nuestra vida cristiana, porque te obliga a ser insolidario. S?lo entendemos la ambici?n de santidad.

Yo no quiero brillar, no soy una starsystem, s?lo una mediaci?n.

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Salva a un ni?o de la muerte


Publicado por Galsuinda @ 12:34  | Para pensar
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