Mi?rcoles, 11 de enero de 2006


Una reflexi?n especial quisiera tener para vosotras, mujeres que hab?is recurrido al aborto. La Iglesia sabe cu?ntos condicionamientos pueden haber influido en vuestra decisi?n, y no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisi?n dolorosa e incluso dram?tica. Probablemente la herida no ha cicatrizado en vuestro interior. Es verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto [es decir, que el aborto es un acto grave por cuanto destruye a un ser humano no nacido]. Sin embargo, no os dej?is vencer por el des?nimo y no abandon?is la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad. Si a?n no lo hab?is hecho, abr?os con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perd?n y su paz en el sacramento de la Reconciliaci?n [la Confesi?n]. Os dar?is cuenta de que nada est? perdido y podr?is pedir perd?n tambi?n a vuestro hijo que ahora vive en el Se?or. Ayudados por el consejo y la cercan?a de personas amigas y competentes, podr?is estar con vuestro doloroso testimonio entre los defensores m?s elocuentes del derecho de todos a la vida. Por medio de vuestro compromiso por la vida, coronado eventualmente con el nacimiento de nuevas criaturas y expresado con la acogida y la atenci?n hacia quien est? m?s necesitado de cercan?a, ser?is art?fices de un nuevo modo de mirar la vida del hombre.

Juan Pablo II, Carta Enc?clica "El Evangelio de la Vida", 25 de marzo de 1995, n?mero 99.

No hay ninguna falta por grave que sea que la Iglesia no pueda perdonar. No hay nadie, tan perverso y tan culpable, que no deba esperar con confianza su perd?n, siempre que su arrepentimiento sea sincero. Cristo, que ha muerto por todos los hombres, quiere que, en su iglesia Iglesia, est?n siempre abiertas las puertas del perd?n a cualquiera que vuelva del pecado.

Catecismo de la Iglesia Cat?lica, 11 de octubre de 1992, n?mero 982.

"Al condenar el aborto como la matanza de una vida humana, la Iglesia no pretende condenar a la mujer que piensa abortar o que ya lo ha hecho...la Iglesia, como madre sol?cita, es capaz de comprender la tragedia interna que sufre el coraz?n de una madre que ha decidido matar a su propio hijo; y tiene hacia ella una actitud de compasi?n y la llama a una amorosa reconciliaci?n."

S.E. Monse?or Rino Passigato, Arzobispo y Nuncio Apost?lico en Bolivia, declaraci?n publicada en The Catholic World Report, diciembre de 1997, p. 21.



Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 18:47  | S?ndrome post Aborto
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