Martes, 31 de enero de 2006


La historia de Beverly McMillan es la historia del regreso a la fe desde una visi?n de la vida y la ciencia absolutamente agn?sticas. Naci? en el seno de una familia cat?lica tradicional pero, cuando comenz? a estudiar Medicina, abandon? la Iglesia: ?Pensaba que Dios era irrelevante para la Ciencia?. Durante a?os, a Beverly le iba ?muy bien? sin la fe. Cuando se licenci?, acudi? a la Cl?nica Mayo para especializarse en Obstetricia y Ginecolog?a: ?No s?lo me sent?a ?til?, reconoce McMillan, ?sino que me consideraba una persona buena. As? que, ?qui?n necesitaba a Dios o a esa arcaica Iglesia??. Como m?dico residente, le enviaron seis semanas al ala de Obstetricia del Hospital de Cook County en Chicago. Sorprendida, Beverly se encontraba cada noche con m?s de veinte mujeres que acud?an all?: eran ?clientes? de los centros de abortos clandestinos de Chicago. ?Llegaban sangrando, con fiebre alta y presentaban ?teros ensanchados?, recuerda. McMillan y el m?dico interno ten?an que llevar a cabo otra operaci?n de dilataci?n y curetaje para poder extraer los restos infectados del feto que la cl?nica ilegal hab?a dejado en el interior del ?tero.

Despu?s de cientos de casos similares, la ginec?loga, desde su agnosticismo ferviente, concluy? que la legalizaci?n del aborto era la soluci?n: ?Yo quer?a que la profesi?n m?dica empezara a ofrecer procedimientos seguros a las mujeres que los necesitaran?. As? que, cuando en 1973 el Tribunal Supremo legaliz? el aborto en EE UU, McMillan se hizo con una m?quina de succi?n y se ofreci? a practicar supresiones del embarazo en el primer trimestre. Dos a?os despu?s, casada y con tres hijos, puso en marcha una cl?nica abortista en Jackson, la primera adem?s en todo el estado de Mississippi.

Su vida privada iba bien, y el trabajo en la cl?nica era abundante. Pero, a pesar de sus ?xitos, Beverly se vio sorprendida cuando se plante? el suicidio: ?No sab?a qu? era lo que no funcionaba en mi vida. Ten?a un buen coche, una gran casa, tres hijos saludables, toda la ropa que pod?a desear. Hab?a conseguido todo lo que quer?a?, explica Beverly. Pero una parte de s? misma le dec?a que algo no iba bien. ?Basura? religiosa. Acudi? a una librer?a ?secular?, donde compr? un libro titulado ?El poder del pensamiento positivo?. Al final del primer cap?tulo, el autor presentaba un dec?logo de diez puntos para conseguir una actitud positiva. El s?ptimo punto revolvi? sus esquemas: ?Yo lo puedo todo en Cristo porque ?l me conforta?. Fue entonces cuando Beverly cerr? el libro: ?No me gustaba esa ?basura? religiosa?, reconoce.

Pero d?as despu?s, de camino al trabajo, se sorprendi? recit?ndo el s?ptimo punto. Y de repente, Beverly comprendi? que no estaba sola. Repiti? aquella frase cientos de veces aquel d?a. Y por fin, todo comenz? a cambiar. Su trabajo en la cl?nica, tiempo antes sencillo y gratificante, comenz? a ser dif?cil y doloroso: ?No entend?a por qu?. ?No hab?a le?do nada en la Biblia referente a no practicar abortos! Lo que pasaba es que el Esp?ritu Santo estaba comenzando a trabajar en m??, reconoce Sally. Se le hac?a cada vez m?s duro tener que reconocer en los restos de abortos las extremidades, el cr?neo o la columna vertebral. ?Me dec?a a m? misma: ??Qu? est?s haciendo? ?Esto es un cuerpo humano!??.

Beverly empez? a asistir a misa y, en 1978, se bautiz? y abandon? la cl?nica abortista. En 1989, la ginec?loga fue invitada al II Encuentro de Ex Abortistas celebrado en el hotel Marriot O"Hare de Chicago, donde relat? este testimonio. A partir de ese momento, su conocimiento m?dico sobre fetolog?a comenz? a ser esclarecido con las Escrituras: ?Fue entonces cuando comenc? a compartir mi historia, mi paso del negocio del aborto a la defensa de la vida?.

Tomado de La Raz?n 12/01/06
Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 9:38  | Testimonios provida
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