Martes, 31 de enero de 2006

por la Hermana Paula Vandegaer, LCSW

Cristina tiene 23 a?os. Termin? la universidad el a?o pasado y encontr? el trabajo de sus sue?os en las artes gr?ficas con un puesto creativo y lleno de desaf?os. Como Cristina es bonita y tiene muchos amigos, no le faltan en el trabajo las invitaciones a fiestas. Deb?a estar feliz y entusiasmada. Despu?s de todo, su vida va tomando el rumbo que ella plane? con cuidado. Pero muy al contrario, se siente muerta y deca?da por dentro. Mantiene su trabajo al d?a, pero no le trae la alegr?a que pens? le traer?a. Se siente distante de las esperadas satisfacciones. No se considera tan creativa como era antes, y no comprende la tristeza tenue y lejana que siente a pesar de sus ?xitos.

Cristina tuvo un aborto en la universidad. Ella cre?a tener una relaci?n seria y comprometida con su novio, pero al decirle que estaba embarazada, ?l no demostr? la m?s m?nima alegr?a por ello. ?l le dijo que la decisi?n era de ella, pero que si quer?a hacerse un aborto, ?l lo pagar?a. Reconociendo en ?l una falta de compromiso hacia su beb? y hacia ella, Cristina decidi? abortar. Dos de sus compa?eras de cuarto hab?an tenido abortos, y parec?an sentirse bien despu?s. ?Por qu? es que ella, por el contrario, se sent?a tan deprimida?

La historia de Cristina se repite a diario en las universidades y escuelas secundarias a lo largo del pa?s. Desde 1973, cuando el aborto fue legalizado por la ley Roe contra Wade, se calcula que veintiocho millones de mujeres en los Estados Unidos han recurrido al aborto una o m?s veces. Estas son mujeres que se sent?an confrontadas y sufriendo ansiedad por las circunstancias de su embarazo, y las personas en quien normalmente confiaban como fuente de apoyo en situaciones dif?ciles, no pudieron, o no quisieron, o no estaban presentes para ayudar con esta crisis del embarazo. Novios, y hasta esposos, dijeron que "no estaban listos para la paternidad". Una mujer a quien le falta el apoyo positivo y el ?nimo alentador del padre para ayudar a criar el ni?o, es m?s probable que llegue a escoger el aborto.

La sociedad le insin?a a j?venes como Cristina que el aborto podr? resolver su problema. No dice nada de los problemas creados por el mismo aborto. Los partidarios del aborto pretenden que es un procedimiento sencillo sin impacto permanente. Y las mujeres que ya saben lo contrario no explican, ciertamente no en p?blico, c?mo el aborto les empeor? la vida. Se sienten avergonzadas por el aborto, y avergonzadas por no poder simplemente "lidiar con esto" como creen que otras mujeres han hecho. Y as? contin?a el enga?o.

Sin embargo, si la sociedad niega que la madre sienta una p?rdida, no as? su cuerpo. Dios prepara a una mujer f?sica y psicol?gicamente para la maternidad. Cuando una mujer est? encinta, se siente distinta. A los pocos d?as de la concepci?n, aun antes de que el peque?o embri?n se haya anidado en la pared del ?tero, la hormona llamada "factor inicial de embarazo" ya se encuentra en la sangre, avisando a las c?lulas del cuerpo del embarazo. Puede ser que a su cuerpo ahora se le antoje distintas comidas, o necesite m?s descanso. Nuevas c?lulas empiezan a crecer en sus senos, c?lulas que habr?n de madurar y producir leche preparada especialmente para las necesidades del reci?n nacido. Ella comienza a pensar "beb?". Empieza a fijarse en los beb?s en la calle, en la tienda, en la televisi?n. Puede ser que sue?e con su beb? por la noche, y se imagine fantas?as sobre su beb? durante el d?a. ?Qu? nombre le ponemos? ?A qui?n se va a parecer ?l o ella?

Pero si quiere tener un aborto, tiene que tratar de parar este proceso. Debe rechazar los sentimientos maternales que brotan en su conciencia. Debe creer que lo que est? dentro de ella no es plenamente una criatura. Debe frenar el proceso de pensar sobre el beb? como "su beb?".

Pero aunque su mente diga una cosa, su vida emocional y las c?lulas de su cuerpo dicen otra cosa. Si ella lleva a cabo el aborto, las propias c?lulas de su cuerpo recuerdan el embarazo y reconocen que el proceso de cambio que estaba ocurriendo ha sido terminado de un modo antinatural. Su cuerpo y sus sentimientos le dejan saber que ella es una madre que ha perdido un hijo. No sorprende, por lo tanto, que despu?s del aborto surja un dolor desde lo m?s profundo de su ser. Tiene una p?rdida que llorar, sin embargo no puede permitirse ese lamento. Afligirse ser?a reconocer que una criatura ha muerto en el aborto, y que ella es en parte culpable por la muerte de su hijo o hija. Esta es una carga demasiado pesada de llevar, y por tanto recurre a la negativa para hacerle frente: niega la humanidad del beb? "no era en realidad un beb? as? que no tengo nada de qu? lamentarme o sentirme culpable" y niega su sufrimiento emocional. "Debo sentirme bien sobre esto", razona ella. "Todo el mundo lo hace. No debo sentirme as? o pensar m?s en el aborto".

El aborto es una experiencia sumamente antinatural para el cuerpo femenino y para sus instintos maternales. Las reacciones negativas han de esperarse, y no dependen de las creencias religiosas de la persona ni de su salud mental en general. Es verdad que mujeres y hombres con problemas mentales previos o con fuertes creencias religiosas son m?s susceptibles a los problemas que el postaborto conlleva, pero todas las mujeres que recurren al aborto sufren repercusiones. En un estudio dirigido por Anne Speckhard, Ph.D., el 85% de las mujeres reportaron sorpresa ante la intensidad de sus reacciones emocionales por el aborto. Estas reacciones inclu?an cierta incomodidad hacia otros ni?os, sentimientos de culpa, ira, baja auto-estima, depresi?n, tristeza, uso excesivo de alcohol, llanto, incapacidad de comunicarse, y deseos de suicidarse. Sin embargo, el 72% de los sujetos del estudio report? no identificarse con ninguna creencia religiosa cuando ocurri? el aborto.

Las reacciones postaborto son espec?ficas y f?ciles de identificar. Se originan principalmente por el problema de la negativa y por suprimir los sentimientos. Cuando suprimimos una emoci?n, esto afecta a todas las dem?s. Esta es la base del trauma postaborto: la negaci?n de la criatura y la negaci?n de los sentimientos. Esto causa s?ntomas de experiencia repetida, evasi?n y tristeza reprimida.

Experiencia repetida: El trauma del aborto puede experimentarse repetidamente de varias maneras. Algunas mujeres tienen recuerdos y visiones del aborto, y tienen sue?os del beb? a?n no nacido. Algunas sufren intensa angustia ps?quica cuando personas o cosas le hacen recordar el aborto, como puede ser ver una mujer encinta o pasar cerca de una cl?nica de abortos. Puede ocurrir una intensa aflicci?n y depresi?n en el aniversario de la fecha del aborto o la fecha marcada para dar a luz a la criatura.

Se pueden dar muchos ejemplos de esta experiencia repetida. Varias mujeres con las que he trabajado tienen dificultad con el examen cervical o al entrar en un hospital. Estas situaciones les causan tal ansiedad que les es imposible tolerarlas. Muchas mujeres que conozco sufren pesadillas sobre el aborto o el beb?. Un estudio de Finlandia que examin? todos los suicidios de mujeres durante un periodo de ocho a?os, encontr? que mujeres que hab?an tenido abortos se suicidaban a una tasa tres veces m?s alta que la poblaci?n general, y casi seis veces m?s que la tasa de mujeres que hab?an dado a luz.

Los centros pro-vida de ayuda para embarazos en los Estados Unidos reportan que muchas mujeres llegan al centro de nuevo encintas en el aniversario de la fecha del aborto o de la fecha anticipada para dar a luz a la criatura abortada. Esto puede ser un intento de lidiar con la tristeza de esos d?as. Un estudio de 83 mujeres postaborto, por Kathleen Franco, M.D. del Medical College de Ohio, muestra lo extendido que est? el problema de reacciones en el aniversario. Treinta de las que respondieron hab?an sufrido reacciones f?sicas o emocionales en el aniversario del aborto o de la fecha para dar a luz. Se especificaron tales problemas como pensamientos de suicidio, dolores de cabeza, s?ntomas card?acos, angustia, abuso de alcohol y drogas, o creciente abuso verbal hacia sus hijos.

Las mujeres tambi?n experimentan s?ntomas de evasi?n. Se trata aqu? de evadir todo lo asociado con el trauma del aborto o de paralizar toda la sensibilidad que exist?a antes del aborto. Incluye esfuerzos por evadir o negar pensamientos o emociones asociadas con el aborto; esfuerzos por evadir actividades, situaciones o informaci?n que pueda causar recuerdos del aborto; incapacidad de recordar la experiencia del aborto o alg?n aspecto importante de tal. Otros s?ntomas significativos incluyen un decimado inter?s por actividades importantes, sentimiento de indiferencia o distanciamiento de personas, separaci?n de las relaciones o reducida comunicaci?n. Para algunas mujeres el alcance de su afectividad se ha reducido tal que son incapaces de tener sentimientos de amor o de ternura.

Cristina, a quien conocimos al comienzo de este art?culo, es un ejemplo de las que sufren problemas creados por la evasi?n. Aunque tiene un buen trabajo y un estilo de vida feliz, precisamente porque no permite que broten los sentimientos de tristeza y de culpa a flor de piel, no puede experimentar la gama completa de sus emociones. Necesita estar siempre en guardia para no recordar el aborto. Como ocurre con frecuencia, la relaci?n con su novio termin? poco despu?s del aborto. No pod?a continuar relacion?ndose con ?l. Las mujeres que han recurrido al aborto se pueden agrupar de esta manera: l) las que sufren reacciones postaborto a un nivel agudo o cr?nico; y 2) las que no confrontan ning?n problema en el presente pero corren el riesgo en un futuro "momento de estr?s" (como son un embarazo, una crisis de vida, la muerte de un ser querido). Las reacciones pueden ser severas o leves y pueden variar en el transcurso de la vida.

Es triste que muchas mujeres no buscan ayuda para los problemas relacionados con el aborto hasta alrededor de diez a doce a?os despu?s del aborto. Durante esos a?os puede que est?n sufriendo profundamente, ya que algunos de los s?ntomas recurren peri?dicamente. Puede que traten varios m?todos para controlar el consecuente dolor: alcohol, drogas recetadas e ilegales, promiscuidad, hiper-activismo (adicci?n al trabajo), auto-castigo entablando una relaci?n abusiva o desarrollando enfermedades alimenticias, por ejemplo. Otras pueden tratar de reemplazar el beb? perdido con un nuevo embarazo, y otras repiten tanto el embarazo como el aborto, tratando de que la experiencia se torne rutinaria y sin trauma (o para castigarse). Por desgracia, cada una de estas estrategias produce sufrimiento y problemas adicionales.

Algunas veces la reacci?n al aborto se demora bastante tiempo. Al madurar y tener oportunidad de reflexionar sobre la vida, llegamos a arrepentirnos de nuestras decisiones pasadas. Los consejeros a veces se encuentran con mujeres de edad avanzada sobrecogidas de tristeza por la p?rdida de un hijo en un aborto que ocurri? varias d?cadas atr?s, un dolor que ha estado enterrado, m?s o menos con ?xito, hasta ese momento. Una amiga me cont? hace poco de una mujer de setenta y cinco a?os que ella conoc?a, que lloraba desconsolada por un aborto que hab?a ocurrido hac?a m?s de cincuenta a?os. La mujer nunca hab?a podido tener otros hijos y se enfrentaba a la perspectiva de vivir el resto de sus a?os en soledad.

Poco m?s de una cuarta parte de las mujeres (de 15 a?os o m?s) en Estados Unidos ha tenido un aborto. Las mujeres, y todos los que participan en la decisi?n de abortar, deben creer, o tratan de creer, que no hab?a vida humana presente en el seno materno. Porque admitir que s?, es admitir ser c?mplice en la eliminaci?n de un ser humano inocente. Condenar el aborto implica condenarse a s? mismo o a la esposa, hija, hermana o amiga amada. Y as? es que la sociedad se niega a reconocer los hechos incontrovertibles sobre la vida humana antes de nacer.

Muchas personas cercanas a la mujer con crisis en el embarazo se sienten perturbadas ante la decisi?n de abortar, pero no saben qu? decir. Quieren apoyar y no juzgar, y entonces dicen algo as?: "Est?s en una situaci?n dif?cil y yo te apoyar? sea cual fuere tu decisi?n". La respuesta que ayuda, la respuesta acertada deber?a ser: "No recurras al aborto. Yo no te abandonar?. Juntos encontraremos la v?a para que puedas tener tu beb?".

La siguiente historia ver?dica ilustra c?mo el aborto hiere a otros adem?s de la criatura y la madre. Juana y Roberto (nombres ficticios) se casaron y tuvieron hijos. Beto perdi? su trabajo, y cuando ya casi se les acababan sus ahorros, ella qued? embarazada. Juana cre?a que deb?a hacerse un aborto. Pero Beto le rog? repetidamente que no lo hiciera. Juana estaba muy dudosa y decidi? buscar el consejo de su madre, a quien consideraba buena cat?lica y alguien que ella admiraba.

La madre de Juana la escuch? detenidamente y con tono compasivo le dijo: "Entiendo lo que est?s sintiendo, y por qu? quieres recurrir al aborto. Yo tambi?n pens? en el aborto durante algunos de mis embarazos, y comprendo por qu? consideras que tiene sentido en esta situaci?n. Yo apoyar? cualquier decisi?n que tomes". Juana pens? que su madre le hab?a dado permiso para el aborto, as? que lo llev? a cabo. Poco despu?s, Beto consigui? un nuevo trabajo, su situaci?n financiera mejor?, y Juana experiment? una profunda reacci?n de tristeza, angustia y culpa cuyo cuidado requer?a intervenci?n psiqui?trica activa. Ella sent?a una gran ira no hacia su esposo quien se opuso al aborto sino hacia la madre que hab?a esperado que la detuviera. El aborto afect? a la familia entera a la relaci?n matrimonial, a los otros ni?os que supieron que un hermanito o hermanita hab?a sido abortado, a la relaci?n con su madre, y con otros parientes que supieron o adivinaron la situaci?n. Beto se hab?a sentido frustrado, incapaz de proteger la vida de su hijo, y cre?a que Juana hab?a perdido la confianza en la capacidad de ?l de sostener a su familia. El aborto le ense?? a todos que en esta familia no hab?a tanta seguridad y cercan?a como hab?an cre?do. Ellos hab?an permitido sacrificar un miembro de la familia antes que ayudarse unos a otros con un pr?stamo u otra asistencia. El aborto deshizo la seguridad de la familia de un modo m?s permanente que los problemas financieros hubieran podido causar.

La Iglesia cat?lica por largo tiempo ha reconocido el impacto funesto que tiene el aborto en las mujeres y sus familias. Mientras que la ley y la sociedad plantean los intereses de la madre en oposici?n a los de la criatura a?n no nacida, la Iglesia reconoce que los mejores intereses de ambos siempre van unidos. Lo que es mejor para el ni?o es tambi?n lo mejor para la madre.

El Proyecto Raquel comenz? hace quince a?os como un medio de la Iglesia cat?lica de alcance a las mujeres, hombres y familias afectadas por el aborto. La Iglesia es lugar para sanar. Habla la verdad sobre el aborto a los hombres y mujeres que contemplan esta acci?n: "?No lo hagas! Es un mal grave y te herir? a ti y a tu beb?". Pero tambi?n proclama la verdad completa: "Si has tenido un aborto, la misericordia de Dios es tan grande que te perdona aun eso". Jes?s ofrece perd?n y sanaci?n. ?l ofrece la esperanza y la promesa de la resurrecci?n, y la reuni?n con el ni?o que espera a sus padres en el cielo.

A las personas que acuden al Proyecto Raquel se les refiere a consejeros profesionales o a sacerdotes especialmente preparados para la direcci?n espiritual y para el sacramento de la Reconciliaci?n. Pero pr?cticamente todos en la Iglesia somos parte del Proyecto Raquel. Todos somos parte del ministerio de sanaci?n de Cristo. Puede ser que t? conozcas a alguien que crees que ha tenido un aborto. Nunca debes acusar o interrogar. Una palabra sencilla puede llegarle al coraz?n y liberarla del temor y del aislamiento para comenzar el proceso de sanaci?n.

Puedes decir algo as? como, "T? sabes, acabo de leer un art?culo sobre el trauma postaborto. Dec?a que las mujeres y hombres que han recurrido al aborto pueden sufrir, durante muchos a?os, remordimiento, depresi?n, angustia, pesadillas y preocupaci?n a causa de su decisi?n. Muchas veces se creen que algo malo les est? pasando, pero en realidad est?n sufriendo dolor por la p?rdida de su ni?o". Luego puedes explicarles que la Iglesia tiene un ministerio llamado Proyecto Raquel, como una v?a de sanaci?n. Sencillamente dar informaci?n a la gente puede ser de gran ayuda. Reza para que eventualmente ellos lleguen a hablar con alguien. En una reflexi?n especial a "mujeres que han recurrido al aborto", en Evangelium Vitae (El Evangelio de la Vida), el Papa Juan Pablo II explica c?mo sus vidas pueden transformarse por el ministerio de sanaci?n en la Iglesia:

Se dar?n cuenta de que nada est? perdido y podr?n pedir perd?n tambi?n a su hijo que ahora vive en el Se?or. Ayudadas por el consejo y la cercan?a de personas amigas y competentes, podr?n estar con su doloroso testimonio entre los defensores m?s elocuentes del derecho de todos a la vida. Por medio de su compromiso por la vida, coronado eventualmente con el nacimiento de nuevas criaturas y expresado con la acogida y la atenci?n hacia quien est? m?s necesitado de cercan?a, ser?n art?fices de un nuevo modo de mirar la vida humana.

Evangelium Vitae, 99

La Hna. Paula Vandegaer es una trabajadora social con licencia cl?nica, directora ejecutiva de International Life Services, y editora de la revista Living World. Traducci?n: Marina A. Herrera, Ph.D., Bethesda, Maryland.

Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 21:31  | S?ndrome post Aborto
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