Jueves, 02 de febrero de 2006


Art?culo de Juan Manuel de Prada en ABC

Lunes 23 de enero de 2006

Hasta hace poco, las parejas sin descendencia eran miradas con una suerte de caridad compungida; presum?amos que, si no hab?an procreado, se deb?a a que alguna deficiencia org?nica se lo imped?a. Trat?bamos a estas parejas sin hijos con esa especie de funesta obsequiosidad que empleamos con los familiares de un difunto, cuando acudimos al velatorio a confortarlos.

Ahora empieza a suceder lo contrario: a las parejas con hijos se las empieza a mirar con una mezcla de aprensi?n y desconfianza, como si fueran pringados a quienes el farmac?utico del barrio endosa las cajas de condones averiados; las parejas sin hijos, en cambio, son contempladas con una fascinada curiosidad, incluso con envidia. Se han convertido en un modelo social digno de emulaci?n, en ?creadores de tendencias; incluso se les ha adjudicado una designaci?n que suena risue?a y megacool, "dinkis" (derivada del acr?nimo DINK: "Double Income, No Kids").

Son parejas que han dimitido voluntariamente de la procreaci?n, encerradas en la c?psula de un amor sin prolongaciones, como Narcisos atrapados en su fuente. Ya ni siquiera necesitan justificar las razones de su elecci?n; pero, en caso de que alguien se las pregunte, responden con una munici?n orgullosa y archisabida: desean prolongar su juventud (pero en el fondo saben que son j?venes fiambres, y que no hay modo m?s infalible de acelerar el advenimiento de la vejez que la compulsiva man?a de disimularlo con afeites juveniles), desean alcanzar la estabilidad laboral (pero una vez alcanzado este objetivo, la ambici?n les dictar? seguir ascendiendo), desean disfrutar de sus ratos de asueto, de sus vacaciones, y, sobre todo, de su dinero con una intensidad que no les permitir?a la fundaci?n de una familia.

No negaremos que haya razones sociales, econ?micas, psicol?gicas e incluso ideol?gicas por las que entre los europeos se ha extendido un modelo de convivencia tan narcisista y ensimismado en el disfrute de un bienestar puramente material. Pero, m?s all? de estas razones coyunturales (que no son sino lastimosas coartadas), existe una raz?n mucho m?s honda, que es el hast?o vital.

El amor que no se prolonga en otro ser acaba sucumbiendo a la n?usea de su propia esterilidad; esos "dinkies" que se juntan para inventar una forma de entrega postiza que en realidad es una forma de ego?smo rec?proco encarnan, acaso sin saberlo, el emblema de un fin de ?poca. Algo muy grave est? ocurriendo, cuando un continente que atraviesa la etapa m?s pr?spera de su historia, que dispone de medios para combatir la enfermedad y prolongar la vida, que parece haberse sacudido la amenaza de las guerras, plagas y cat?strofes naturales que en otras ?pocas diezmaron su poblaci?n, presenta una tasa de nacimientos (s?lo rectificada por el flujo de inmigrantes) que ha ca?do por debajo del nivel de sustituci?n. Algo muy grave est? ocurriendo, cuando cada vez m?s europeos se niegan a crear una nueva generaci?n.

Los pueblos que dimiten de la procreaci?n son pueblos que han perdido la fe en el futuro. El suicidio demogr?fico, ese "arrebato de automutilaci?n" (Solzhenitsyn) que est? minando la vitalidad europea, delata la crisis de una forma de civilizaci?n. Falta una esperanza que d? sentido a nuestra vida y a nuestra historia. La debilitaci?n del concepto de familia, el ombliguismo existencial, el ego?smo parasitario de las nuevas generaciones que postergan o declinan la oportunidad de reproducirse no son sino s?ntomas de esa crisis. Europa no s?lo carece de recursos para mantener su civilizaci?n, sino que ni siquiera posee argumentos para prolongar su existencia. A este hast?o vital que mata la imaginaci?n, entorpece el deseo y niega el futuro humano se le considera, sin embargo, una "tendencia" digna de ser emulada. Ha llegado el momento de cerrar el quiosco y esperar la llegada de los b?rbaros.

Adopcion Espiritual

Publicado por Galsuinda @ 13:20  | Dignidad humana
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