S?bado, 04 de febrero de 2006

Carta pastoral:"Un hecho que clama al cielo" del Arzobispo de Burgos

- 04/02/2006


Hace unos d?as se hizo p?blico el n?mero de abortos ?legales? cometido en Espa?a durante el a?o 2004: ochenta y cinco mil (de 2005 no hay datos oficiales). Todo el desglose de este dato es espeluznante: ha sido un 6,5 por ciento m?s que el a?o anterior; ha crecido en todas las comunidades; el 27,69 por cierto de las mujeres ha abortado m?s de una vez; el 23 por ciento de los ni?os abortados ten?a m?s de doce semanas; la edad de las que cometen un aborto es cada vez m?s baja y cada d?a aumenta el n?mero de las adolescentes. Al cabo de veinte a?os de aprobarse la ley que lo despenalizaba, en Espa?a se han cometido casi un mill?n de abortos. Es decir, se ha quitado la vida a casi un mill?n de seres inocentes e indefensos. M?s n?mero de personas que las que tiene la ciudad de Valencia y tantas como tienen juntas las provincias de Burgos, ?lava, La Rioja y Soria.

Los horrores del nazismo y del estalinismo no est?n lejos de una civilizaci?n que se autocalifica y presume de progresista y democr?tica. Sin miedo a exagerar, se puede afirmar que estamos ante una situaci?n totalitaria, donde el m?s fuerte impone su ley sobre el m?s d?bil. Todo esto se hace, adem?s, con el consentimiento, al menos t?cito, de los pol?ticos y de los medios de comunicaci?n de masas. Uno se pregunta c?mo puede haber tanta hipocres?a a la hora de valorar, por ejemplo, la guerra de Iraq y el aborto. ?Qu? habr?a ocurrido si en Espa?a se hubieran ejecutado ochenta y cinco mil penas de muerte en un a?o? Es impensable.

No hace mucho, la prensa nacional e internacional se escandalizaba, con raz?n, de la vejaci?n a que algunos soldados norteamericanos hab?an sometido a algunas v?ctimas en Iraq. El clamor de la protesta se oy? en todo el mundo. Pues bien, este suceso es un cuento de blanca nieves si lo comparamos con lo que ocurre con los abortados: la mayor?a son despedazados, otros son envenenados, otros, troceados mediante una legra o cuchillo de acero. Cuando superan las 21 semanas, se practica a la madre una ces?rea, se extrae el feto vivo y se le deja morir.

Mientras ocurre lo que el fil?sofo y escritor, recientemente fallecido, Juli?n Mar?as, calificaba como el m?ximo desprecio de la vida humana en toda la historia de la humanidad, toda una sociedad permanece adormecida y permite un genocidio sin precedentes. Es verdad que ya comienza a decirse que el aborto es malo. Pero esto no basta. Un clamor inextinguible se levanta desde todas las partes de nuestra geograf?a ?y desde el mundo entero- hasta el Cielo pidiendo justicia y misericordia.

?C?mo es posible que no lo oigamos? ?C?mo es posible que se ataque a la Iglesia por denunciar esta barbarie y sensibilizar tantas conciencias narcotizadas ?C?mo es posible permitir que tantas mujeres sigan engrosando el n?mero de madres destrozadas al mirar los ojos de un ni?o, porque ven en ellos el retrato del que pudo ser suyo?



La Iglesia no tiene vocaci?n de agorera de desventuras. Pero no puede dejar de clamar como los profetas de Israel, guste o disguste a la gente. Entre otras cosas, porque no puede dejar que tantas adolescentes arrastren de por vida el peso de su conciencia. Y porque tiene que defender la dignidad del hombre, aunque la dejen sola en el intento. M?s a?n, aunque la llamen retr?grada y antiprogresista. Es consciente, adem?s, de que la mentira tiene los d?as contados ?muchos o pocos, pero contados- y que la verdad termina abri?ndose paso. Como prueba, ah? est?n los hornos crematorios de Hitler y las purgas de Stalin.




Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 8:12  | Aborto
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