Domingo, 19 de febrero de 2006


Lo que sigue es una parte del "script" (versi?n al espa?ol) del video "Abortion: The Inside Story". El tema de este video es un encuentro organizado en 1995 por el Chicago Pro-Life Action League (Liga de Acci?n pro vida de Chicago), con ex-abortistas. Las espeluznantes historias que cuentan estos ex-proveedores de abortos legales en EE.UU. muestran la realidad: que el aborto da?a tanto a la criatura por nacer como a su madre. Tambi?n demuestran que legalizar el aborto no lo hace un procedimiento "seguro" e "Inocuo".


Narrador : Joe Scheidler y la Liga de Acci?n en Favor de la Vida contin?an proporcionando un foro para individuos de todo el pa?s, que han estado asociados con la industria del aborto. Algunas de estas mujeres han estado involucradas activamente con la organizaci?n abortista Paternidad Planificada y con la Organizaci?n Nacional de Mujeres, y algunas administraron cl?nicas de abortos. Las condiciones en las que se hacen los abortos, seg?n ellas, no ser?an toleradas en ninguna otra pr?ctica m?dica. Como ver?n en este programa, es f?cil encontrar negligencia criminal que resulta en da?o f?sico y en la muerte de las pacientes en las llamadas "cl?nicas seguras de aborto legal".

Judith Fetrow : El aborto supuestamente libera a las mujeres. Esta es una de las mentiras m?s grandes del movimiento feminista: que para ser mujeres libres, debemos ser copias de los hombres y no debemos tener ?tero. Que matar ni?os significa salvarlos y que las mujeres est?n m?s seguras y son m?s aut?nomas y m?s capaces de cuidarse y protegerse, si no tienen ni?os.

Joy Davis : Hace catorce a?os me ofrecieron empleo en una cl?nica de abortos en Birmingham, Alabama. Consider? que la oferta era muy buena y que adem?s de ayudar a las mujeres, luchar?a por una buena causa, as? que acept? el puesto. Al poco tiempo de empezar a trabajar, me di cuenta que no est?bamos all? para ayudar a las mujeres. Era un negocio para ganar dinero.

Hellen Pendley : Empec? a trabajar para una de las compa??as m?s grandes del pa?s; hoy en d?a todav?a opera doce cl?nicas de aborto en los Estados Unidos. En la entrevista inicial me preguntaron: ?Est? usted a favor del derecho de decidir? ?Claro que s?! respond?, aunque no hab?a pensado mucho en ello. La segunda fue ?le molesta el hecho de que esto sea un negocio? Dije que no porque tengo experiencia tanto en los negocios como en el campo m?dico. No hab?a ninguna duda de que yo estaba all? para hacerles ganar dinero. Nadie me dijo: "Espero que usted est? a favor del aborto porque queremos que ayude a estas mujeres".

Joy Davis : Las condiciones de la cl?nica donde yo trabajaba eran muy malas. No hab?a unidad de cuidados intensivos y la mayor parte del personal no estaba bien entrenado y no ten?a experiencia m?dica. Nunca ten?amos el mismo m?dico, porque rotaban continuamente. Uno de los m?dicos, Tommy Tucker, me dijo un d?a que quer?a abrir su propia cl?nica, para hacer bien las cosas y tener el mejor equipo posible y empleados muy bien preparados y entrenados. Quer?a emplear anestesistas para poder usar anestesia general y que las mujeres no sufrieran -porque en la cl?nica donde trabaj?bamos las mujeres sufr?an mucho.

Hellen Pendley : Yo pensaba que como hab?a trabajado en el campo de la medicina y estaba acostumbrada al ambiente est?ril, podr?a aportar ese conocimiento a la industria del aborto, y hacer que la cl?nica proporcionara atenci?n m?dica de calidad a las mujeres.

Joy Davis : Pens? que era una idea maravillosa, acept? su oferta y llegu? a ser directora regional de seis cl?nicas de Aborto en Mississipp? y Alabama. Ten?amos el mejor equipo, y personal eficiente y bien entrenado, pero les ment?amos a las mujeres para poder ganar dinero. No ve?amos muchas mujeres por d?a, para no tratarlas como ganado. Quer?amos dedicarles tiempo y darles la clase de atenci?n m?dica que necesitaban.

Hellen Pendley : Eso sonaba muy bien, pero en vez de cambiar yo a la industria del aborto, la industria me cambi? a m?.

Joan Appleton : En cinco a?os que estuve ah?, no conoc? ni un solo m?dico que practicara abortos por creer que era un derecho de la mujer. Eso no era lo m?s importante para ellos. No digo que no existan, pero yo en mi cl?nica no lo pude comprobar.

Joy Davis : A los pocos meses, su avaricia se impuso. Le parec?a que no ganaba suficiente dinero, as? que despidi? a los anestesistas porque ganaban mucho. Despu?s de unos pocos meses observando c?mo anestesiaban a las pacientes, empezamos nosotras mismas a hacerlo. Sin tener ni idea de lo que hac?amos. Solo repitiendo lo que hab?amos visto hacer. M?s adelante despidieron a las enfermeras de la sala de recuperaci?n; despu?s al t?cnico de laboratorio y as? sucesivamente.

Hellen Pendley : Lo primero que hice fue limpiar la cl?nica por fuera. Pero pronto me di cuenta de que no ten?amos ning?n equipo para revivir a una paciente en caso de emergencia. En el estado de Georgia, de donde soy, y donde dirig?a esta cl?nica, est?bamos regulados por el estado, pero ?ste no requer?a que tuvi?ramos equipos de resucitaci?n m?dica, ni sala de recuperaci?n equipada, a pesar de que practic?bamos abortos con anestesia general.

Luhra Tivis : Es como una planta de ensamblaje. No requiere mucho capital. Probablemente el equipo m?s costoso que tiene es el de sonogramas.

Hellen Pendley : Pronto empec? a ver las cosas como las ven los abortistas, es decir, cuantos m?s abortos practiquemos, m?s dinero ganaremos..

Joy Davis : Comenc? a entrevistar a personas que no ten?an conocimientos m?dicos en absoluto para que hicieran trabajo de anestesistas, t?cnicos de laboratorio, enfermeras y hasta de m?dicos.

Dina Madsen : No se requer?a ning?n tipo de conocimiento m?dico para el puesto, solo se necesitaba aceptar el aborto.

Joan Appleton : He detectado grandes diferencias entre las cl?nicas de aborto en cada estado. En la cl?nica de Falls Church, Virginia, donde yo era enfermera jefe, trabaj?bamos principalmente enfermeras y t?cnicas de laboratorio y no hab?a otras empleadas, aparte de las secretarias. Despu?s de mudarme a Minesota, encontr? que en las cl?nicas independientes no hab?a personal m?dico, aparte del m?dico que practica el aborto.

Joy Davis : Yo contrat? y entren? gente de la calle sin conocimientos m?dicos. Ve?amos aproximadamente 10 mujeres por d?a, pero eso no era suficiente. Empezamos a ver tantas como pod?amos admitir en cada cl?nica. Pero como el m?dico no pod?a estar en todas partes, me entren? a m?. Yo no estuve ni un d?a en una escuela de medicina, era solo una t?cnica de ultrasonido. Ten?a experiencia de negocios, pero no sab?a nada de medicina, excepto lo que durante a?os hab?a visto hacer a los m?dicos. Entonces comenc? a practicar abortos, cirug?a, poner Norplants, criocirug?a, Papanicolau y ex?menes p?lvicos. Hac?a todo lo que ?l hac?a y estaba orgullosa porque ve?a que lo hac?a mejor que ?l. Todos los empleados dec?an: "Necesita ver a la Dra. Davis", porque pensaban que yo era mejor m?dico que ?l. Nunca tuve problemas con las pacientes. No tuve que hospitalizar a ninguna mujer; las de ?l, por el contrario, hab?a que hospitalizarlas en condiciones muy cr?ticas casi todos los meses, con histerectom?as o tejidos retenidos. A sus pacientes les pasaban todo tipo de desgracias.

Judith Fetrow : Es dif?cil estar involucrada en la industria del aborto por un tiempo y seguir creyendo que es un procedimiento seguro. A?n con los mejores m?dicos, hay muchas complicaciones menores y a veces, mayores. Vi como el Dr. William Pierd le perfor? el ?tero a una mujer y despu?s le minti? acerca de la gravedad de la perforaci?n.

Dina Madsen : Yo dir?a que m?s de la mitad las mujeres con las cuales trabaj? se hab?an practicado varios abortos, y no dejaban que ninguno de los m?dicos las tocaran jam?s; sin embargo, todos los d?as les dec?an a otras mujeres que eran unos m?dicos maravillosos, que no les iban a hacer ning?n da?o y que eran los mejores. A veces las mujeres les preguntaban: ?Ustedes se han hecho alg?n aborto? Y ellas ten?an que responder que s?, pero no con ?l.

Joy Davis : Me enorgullec?a porque yo no ten?a esos problemas. Mis pacientes me quer?an porque me tomaba mi tiempo y les daba mucho amor pero en realidad estaba arriesgando irresponsablemente sus vidas. De las miles de pacientes que vimos, no recuerdo ni un nombre, ni un cara. Me refer?a a ellas seg?n lo que pagaban. Ese es un caso de cuatrocientos d?lares, ese es un caso de cinco mil d?lares. No las ve?a como personas, s?lo como n?meros.

Hellen Pedley : Si quiere saber la verdad nunca las vi como mujeres. Para m?, si eran tan est?pidas como para creer nuestras mentiras, se merec?an exactamente lo que ?bamos a hacerles; esa era la forma en que yo las trataba.

Dina Madsen : Debo admitir que no les ten?a mucha l?stima. Yo pensaba: -bueno, si se meti? en ?ste problema, ahora agu?ntese.

Joy Davis : Un d?a una jovencita vino para un aborto tard?o en el segundo trimestre. Nosotros pon?amos fin a embarazos a?n en su fase terminal. El doctor vino, le practic? el aborto mientras yo asist?a con la sonograf?a y dej? la sala apenas termin?. Ella estaba todav?a bajo anestesia general suministrada por una persona no profesional.

Hellen Pendley : A los m?dicos de nuestras cl?nicas no les importaban los pacientes, lo cual es com?n en todo el pa?s. Los ginec?logos que trabajan en su pr?ctica privada y ven?an a nuestra cl?nica cuando alguna de sus pacientes ten?a complicaciones, me llamaban a m?. Pero yo no soy m?dico, ni estoy entrenada para evaluar problemas como hemorragias postquir?rgicas. No estoy capacitada para poder diagnosticar y recetar un tratamiento pero lo hice durante tres a?os porque me lo exig?an . Cuando me llamaban despu?s de cerrar la cl?nica y me dec?an: "tengo hemorragia; ?qu? hago?" ese era mi problema, no el del m?dico. Yo era la persona de guardia, quien recetaba las medicinas.

Joy Davis : La llev? al cuarto de recuperaci?n, me qued? con ella e hice todo lo posible para estabilizarla, pero comenz? a sangrar mucho y no pude contener la hemorragia. Corr? a donde estaba el m?dico y le dije: "tiene que ayudarme, se est? desangrando y no s? que hacer." El dijo: "exam?nela, averig?e porqu? est? sangrando y pare la hemorragia. As? de simple; estoy ocupado."

Judy Fetrow : La complicaci?n m?s horrorosa que presenci? fue la de una mujer que dej? de respirar durante el aborto. El Dr. Michael Sussman simplemente sali? de la sala al terminar; a pesar de que le dije que la paciente no respiraba y me dej? sola con ella. Cuando el m?dico tuvo que regresar, ni siquiera sigui? el procedimiento indicado para esa emergencia. Fue un milagro que la mujer no muriera.

Joy Davis : Yo hice todo lo que sab?a, pero ella segu?a sangrando. Llam? un ambulancia para llevarla al hospital, y cuando ?l lo supo se enfad? mucho, cancel? la ambulancia y me dijo:"Yo soy el m?dico aqu? y soy el que tomo las decisiones. No podemos enviar esta paciente al hospital en esa condici?n, nos linchar?an. Trate de estabilizarla."
Pero ya hab?a sangre por todas partes. Sal?a a chorros y no pod?a pararla. Corr? a pedirle al doctor que me ayudara. Le dije:"si no me ayuda, se va a morir." El me contest?:"Bueno, llame a la ambulancia; yo tengo que tomar un avi?n", y se fue. Entonces llam? a la ambulancia, que tard? veinte minutos en llegar. Durante ese tiempo me d? cuenta que yo no era m?dico, y me asust? mucho de haber permitido que me pusieran en esa situaci?n de tratar de salvar una vida, sin saber c?mo hacerlo.

Lo otro que pasaba por mi mente era que el doctor ya no era mi h?roe. El hizo que yo llegara a ganar 100.000 d?lares al a?o, pero en ese momento me di cuenta de que realmente era un cobarde: se hab?a ido cuando la paciente m?s lo necesitaba. Se la llevaron y me alegr?, por haberme quitado esa responsabilidad y porque estar?a en el hospital, con m?dicos que podr?an encargarse de ella. Hasta que me llamaron del hospital para decirme que hab?a muerto. Entonces empec? a tener pesadillas en las que ve?a su cara cada vez que cerraba los ojos. Me sent? tan culpable y ten?a tanta rabia de que el hombre que yo hab?a admirado fuera tan negligente que todo esto casi me destruy?. Despu?s, el Consejo M?dico pidi? los informes de la paciente y ?l se atrevi? a cambiarlos, para dar la impresi?n de que no hab?a sido tan negligente. Me dio los informes originales del historial cl?nico de la paciente y me dijo que fuera al s?tano a quemarlos inmediatamente, que no pod?amos ir al juzgado as? porque nos iban a linchar; que ten?amos que ocultar lo que pasado. Pero no pude: met? los informes en mi malet?n, porque sab?a que no podr?a mentir para favorecerle en ?ste caso. No pod?a ocultar m?s lo que ?l hab?a hecho.

Hellen Pendley : Ten?amos un desmenuzador de papeles en mi oficina para que si ven?a un fiscal al d?a siguiente, no encontrara ning?n informe m?dico.

Joy Davis : De modo que fu? al Consejo M?dico y al Fiscal del Distrito y entregu? toda la informaci?n acerca de la negligencia que hab?amos cometido. Confes? haber practicado medicina sin licencia y suministr? la evidencia. Me dijeron que quer?an que continuara siendo empleada de ?l, para seguir recopilando informaci?n y que este era un caso claro de homicidio por negligencia, pero quer?an saber m?s. As? que continu? trabajando con el mismo m?dico y entreg?ndoles informaci?n, pero pasaba el tiempo y no hac?an nada al respecto. Un d?a, el Dr. Tucker regres? a Alabama, donde yo estaba en ese momento y me dijo que hab?a tenido muchas dificultades en Mississippi. Me dijo que yo tendr?a que ir all?, para intentar calmar a los empleados, porque hab?a problemas. Le pregunt? qu? hab?a pasado Y me dijo: "Bueno, una joven vino por un aborto. Yo pens? que ten?a 18 semanas de embarazo; pero result? que estaba m?s cerca del t?rmino. Cuando le insert? la laminaria entr? en parto y dio a luz un beb? vivo y saludable". ?Y usted qu? hizo? Y ?l me contest?: "qu? pod?a yo hacer? Mat? al beb? y todos los empleados est?n muy exaltados, de modo que usted debe ir a resolver eso."

Luhra Tivis : Una mujer llam? y dijo: "Estoy llamando por mi hija; quiero saber c?mo se hace el procedimiento? y a?adi?: "?Han tenido alguna vez alg?n beb? vivo?" Esa pregunta me sorprendi?, porque nunca hab?a pensado en esa posibilidad. De modo que pregunt? a mi supervisora Elena lo que deb?a contestar. Elena me dijo: "Resp?ndale que aqu? no hemos tenido ning?n nacimiento vivo." Luego averig?? que era mentira.

Hellen Pendley : La vida o la muerte no significan nada en una cl?nica de abortos. Si no se respeta la vida del no nacido, ?como y por qu? se va a respetar la vida de la madre? Eso no sucede.

Cortes?a de Vida Humana Internacional



Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 8:20
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