Jueves, 23 de febrero de 2006


Romper tab?es en torno a modelos familiares


Firmante: Maria Pia Chirinos
22-02-2006
019/06

?Modelos familiares? En teor?a, se pueden defender muchos. Pero la realidad revela los costes sociales de unos y las ventajas de otros. Por eso, no sorprende que, ante el d?ficit de humanidad en sociedades altamente tecnificadas, se redescubran valores olvidados de la familia: una fecundidad que asegure el futuro, una crianza de los hijos que no los sobreproteja y una revalorizaci?n del trabajo de quienes cuidan a los m?s fr?giles.


?No se han probado ya todo tipo de soluciones sociol?gicas, pedag?gicas y psicol?gicas para el "buen funcionamiento" familiar? Efectivamente, y quiz? por eso la nueva propuesta llame poderosamente la atenci?n: atreverse a echar mano de algunas soluciones que hasta hace muy poco se consideraban "tab?es" y hoy aparecen como extraordinariamente eficaces para devolver a la sociedad su rostro m?s humano: su rostro familiar.

?El futuro? M?s ni?os


"Aseguremos el futuro de nuestro pa?s. M?s ni?os. Mejor educaci?n. Familias fuertes": probablemente quien lea este "slogan" no dude en colocarlo en un ?poca hace tiempo superada. A?adamos unas cuantas frases m?s para reforzar esta sospecha: "Fundar una familia, tener hijos y m?s adelante, nietos: ?sta es y seguir? siendo para la mayor?a de las personas el fundamento decisivo para una vida feliz. S?lo familias con hijos pueden asegurar la continuidad de nuestra sociedad. Un pa?s sin ni?os es en todo sentido un pa?s sin futuro, desde el punto de vista social, econ?mico y cultural. S?lo una sociedad amiga de los ni?os puede ser din?mica y crecer con fuerza"? Descubramos el enigma. Se trata del borrador del nuevo programa del Partido Socialdem?crata Alem?n (SPD), presentado en su primera reuni?n en Mainz despu?s de las recientes elecciones generales. Sustituir? al de 1989, y se espera disponer del texto definitivo en febrero de 2007 y aprobarlo en la asamblea del partido en oto?o siguiente.

Ser?a ingenuo pensar que el SPD modifica su programa a la ligera. Aunque los motivos puedan ser variopintos y no del todo convincentes, la decisi?n parece bien madurada despu?s de rendirse ante la evidencia. En primer lugar, una poblaci?n alemana que envejece y no asegura el recambio generacional. Los hogares unipersonales son mayor?a, seguidos por los de dos y tres personas; y, aunque muchos quieren tener hijos, no se atreven o no consiguen realizar sus deseos. A esta poblaci?n pretende dirigirse el SPD, ayudando a crear condiciones sociales, laborales y educativas que faciliten la paternidad. ?C?mo lo lograr?n? Un primer paso positivo nada despreciable ya se ha adoptado: la coalici?n gobernante ?democristiana y socialdem?crata? acaba de aprobar medidas fiscales de apoyo a la familia con hijos.

La herencia de los Gates

Otro axioma arraigado nos dice que si queremos a nuestros hijos, hay que evitarles todos los obst?culos innecesarios, que tanto han dificultado nuestros ?xitos. Lo mejor que les podemos ofrecer es una existencia sin problemas?

Tras cuarenta a?os de la as? llamada "paternidad responsable", quiz? haya llegado el momento de hacer cuentas con el reparto de la tarta. Hoy empieza a comprenderse que un trozo demasiado grande puede sentar mal. La revista "Time" en su ?ltimo n?mero de 2005, al designar a los "Personajes del a?o" se?ala acerca de los elegidos: "Lo peor que har?an en favor de sus hijos ser?a dejarles en herencia todo el dinero que tienen"? ?Qui?nes son estos padres? Los archimillonarios Bill Gates y su esposa Melinda, que llegaron a esta convicci?n despu?s de leer en "Fortune" los peligros de la riqueza cuando se accede a ella por herencia; tesis que confirm? lo que ya hab?an visto en su escuela de ?lite en Seattle: "realmente, los chicos m?s ricos no eran los m?s motivados".

Por si quedasen sombras de duda para los Gates, pueden leer "Businessweek" (9-01-2006), dedicada a los mejores resultados econ?micos del a?o: las mejores empresas, los mejores "businessmen"? En el art?culo sobre las "Best ideas", la primera y, por tanto, la m?s novedosa es ?sta: "Trata a tus hijos bien, pero pon l?mites a su herencia". Y a?ade: "dinero y juventud pueden ser una combinaci?n poco saludable. De hecho, seg?n la sabidur?a popular, hoy en d?a recibir en mano un cheque 'suculento', por el simple hecho de ser parte de una familia que puede hacerlo, no hace bien a nadie".

Volvemos a lo de siempre: el crecimiento en las virtudes humanas es inseparable del riesgo, de los obst?culos, tambi?n de los errores que nos ayudan a rectificar, e incluso depende de situaciones en apariencia negativas como la escasez de dinero. Una vida protegida de todo riesgo produce personalidades inmaduras, ps?quicamente d?biles, con escasos recursos para superar situaciones dif?ciles que hoy en d?a invaden la vida profesional, familiar, etc., sin pedir permiso.

Los Gates no est?n dispuestos a que sus hijos caigan en esto y hay ejemplos recientes: baste se?alar el caso de un heredero de la FIAT en Italia, envuelto en problemas de drogas. Luego, no siempre la tarta entera es lo mejor para los hijos. M?s bien parece lo contrario.

Liderazgo aprendido en la familia

A la reci?n estrenada ministra de la Familia alemana, Ursula von der Leyen, m?dico y madre de siete hijos, el "Frankfurter Allgemeine Zeitung" (27-12-2005) le preguntaba: ?acaso no es verdad que la veneraci?n por el "soltero independiente" que hay en Alemania se basa justo en la renuncia a los hijos? La respuesta va al grano: "Las aptitudes de liderazgo ?capacidad de trabajo, de organizaci?n, sentido de responsabilidad? se adquieren fundamentalmente, no en la profesi?n, sino en la familia y en cargos no remunerados. Una empresa que quiera hacer surgir personalidades directivas que a la vez sean humanamente ricas, deber?a preocuparse de que esas personas tengan tiempo y lugar para ser tambi?n padre o madre".

Es lo que Alasdair MacIntyre llama la dependencia del animal racional: s?lo llegaremos a ser agentes racionales independientes que trabajan eficazmente en servicio de la sociedad y del bien com?n, si reconocemos nuestra condici?n vulnerable, que tambi?n puede llamarse relacional y dependiente (1).

La verdad, por tanto, parece m?s bien ?sta: las aut?nticas personalidades, fuertes y llenas de iniciativa y liderazgo, se forjan antes, mucho antes: en el seno de una familia, y mejor a?n si ?sta consta de varias generaciones con necesidades y exigencias diversas. El aprendizaje que supone un trabajo en servicio de los dem?s, sin remuneraci?n, sin poner condiciones, sin previsi?n y en contra de planes personales, hace de la familia la mejor escuela para preparar ciudadanos de cara a un mercado laboral competitivo. Ante la abundancia de personas incapaces de asumir compromisos, de trabajar en equipo?, no hay m?s remedio que admitir el fallo de una educaci?n que ha olvidado virtudes tan b?sicas como la generosidad, el esp?ritu de sacrificio, la paciencia, la templanza, tan facilitadas en el ?mbito de una familia en la que no todo se encuentra dado.

Una realidad olvidada: el cuidado

La familia es algo mucho m?s serio que ese fr?gil conglomerado de sentimentalismo que se nos ofrece en las telenovelas. La familia hace posible una felicidad que poco tiene que ver con el individualismo reinante y menos a?n con una libertad absoluta, donde no hay lugar ni para v?nculos ni para el verdadero amor. Todos dependemos de todos. No somos invulnerables ni perfectos, sino dependientes, y esto se advierte de modo dram?tico en tantas situaciones de extrema pobreza, de desastres naturales, en los que ?como explica tambi?n MacIntyre? la virtud cristiana de la misericordia nos ayuda a comprender que todos somos iguales en esa fragilidad y en esa dependencia.

Pero no basta actuar en momentos extraordinarios. El Consejo de Bio?tica del Presidente de los Estados Unidos (Aceprensa 125/05) pone el dedo en la llaga a prop?sito de poblaciones con m?s ancianos que nunca: "El modo como cuidemos a los mayores en situaci?n de dependencia ser? lo que pruebe si la vida moderna ha producido no s?lo lo mejor para nosotros sino si, adem?s, nos ha hecho mejores seres humanos: m?s deseosos de aceptar nuestras obligaciones para cuidar a los dem?s y para estar m?s dispuestos a llevar el peso del cuidado". Por eso, "una sociedad que aprecia la autonom?a, la libertad personal, el ?xito profesional, ?ser? capaz de reconciliarlas con la dependencia, la autonom?a disminuida y la responsabilidad por los dem?s?" (2).

?sta es tambi?n la denuncia del soci?logo italiano Pierpaolo Donati quien, ante la deshumanizaci?n de la sociedad tecnificada, sugiere poner en pr?ctica la relaci?n humana del cuidado, del "care", que una m?quina es incapaz de brindar (3). C?mo haya que entender este cuidado: ?sa es la cuesti?n.

Una primera respuesta negativa ser?a ?sta: no se reduce ni a un sentimiento, ni a una acci?n estrictamente intuitiva, de "amateur". El cuidado es un trabajo que exige preparaci?n, inteligencia pr?ctica, iniciativa, ejercicio, conocimiento. De nuevo son los asesores de Bush los que lo explican: "ser?a una iron?a tr?gica que, habiendo forjado grandes oportunidades para el ?xito individualista, hubi?semos producido un mundo que necesita m?s que nunca de" caregivers", pero, a la vez, que ha perdido el camino para generarlos" (4). Por eso, "si queremos buenos "caregivers", entonces hemos de honrar y apreciar este trabajo, en vez de verlo como una labor poco profesional o indigna" (5).

Es decir, habr? que reconocer en aquellos trabajos que procuran un bienestar, incluso corporal, su dimensi?n profesional y su especial trascendencia; y actuar coherentemente: buena remuneraci?n, formaci?n en escuelas profesionales de nivel, velar por su aprecio en los medios de comunicaci?n, etc.

Pero ser?a err?neo identificar la necesidad de "caregivers" (en castellano es dif?cil la traducci?n: ser?a algo as? como "cuidadores") con situaciones extremas. Su presencia es indispensable en todas las circunstancias de la vida, tambi?n en las cotidianas, cuyo descuido puede deshumanizar m?s de lo que parece al hombre moderno. Haberlo olvidado ha hecho que se pierdan grandes oportunidades educativas.

No s?lo para lo excepcional

Por eso hay que llegar antes y revalorizar los trabajos en la casa, que afrontan, desde el cuidado, esa fragilidad ordinaria pero vital y decisiva para el desarrollo de la persona. No parece exagerado afirmar que el aprecio hacia estas labores en servicio de la persona y el reconocimiento de su influencia en el bienestar corporal y espiritual, constituyen una buena piedra de toque para comprobar si una sociedad ha comprendido a fondo la importancia del cuidado como clave ?tica.

Mostrar familias que funcionen siguiendo consejos de la sabidur?a secular, ayer devaluados, hoy en alza, puede ser un buen modo de favorecer esta instituci?n. Todo parece indicar que aquellas familias con menos recursos o numerosas, o las que dan importancia al hogar y privilegian el cuidado, son las que forjar?n personas responsables, maduras, con virtudes humanas y c?vicas.

Por tanto, no hay que despreciar esta batalla pr?ctica por la familia, que se vencer? cuando la familia demuestre ser lo que es: ese tejido vivo y originario de la realidad social, que sana y humaniza ?mbitos laborales, pol?ticos, econ?micos, desgastados por la exaltaci?n del bienestar material o del progreso tecnol?gico.

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Maria Pia Chirinos es investigadora en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Roma).

(1) Alasdair MacIntyre, "Animales racionales y dependientes", Paid?s, Barcelona (2001).

(2) The President's Council on Bioethics, "Taking Care: Ethical Caregiving in Our Aging Society", Washington DC (2005), p?gs. 4-5.

(3) Pierpaolo Donati, "Il problema della umanizazione nell'era della globalizzazione tecnologica", en "Prendersi cura dell'uomo nella societ? tecnologica", Universit? Campus Bio-Medico, Roma (2000), p?gs. 42-70.

(4) "Taking Care", p?g. 19.

(5) "Taking Care", p?g. 97.


Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 16:28
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