Viernes, 03 de marzo de 2006



Vittorio MESSORI

?Por ejemplo, desmentir rotundamente el aburrid?simo caso Galileo, que ni fue torturado, ni encarcelado, ni se le prohibi? trabajar?


En septiembre de 2002 se?alaba en el ?Corriere della Sera? los errores hist?ricos y las mentiras de una pel?cula inglesa, ?Las hermanas de la Magdalena?, proyectada aposta para dar una imagen odiosa de la educacion cat?lica (quien quiera leerlo o releerlo, puede encontrarlo en el sitio de internet www.vittoriomessori.it

Viendo al p?blico aplaudir al t?rmino de la proyecci?n de aquel c?mulo de calumnias me di cuenta de que la culpa no era suya, sino de la falta de informaci?n, una informaci?n que nadie se hab?a preocupado de darles. No sab?an c?mo ocurrieron de verdad las cosas en aquellas c?rceles femeninas de la Irlanda de los a?os cincuenta, dependientes del Estado y gestionadas por monjas; tomaron por verdadera la tendenciosidad del director y por ?valiente denuncia? la t?pica perspectiva del t?pico ex seminarista que decide vengarse de su pasado. Por tanto, su aplauso era justificado, cre?an que hab?an visto una historia verdadera. Confirm? entonces -as? lo escrib? en el peri?dico- que el catolicismo necesita hoy m?s que nunca de una ?Antidefamation League? (Liga de Antidifamaci?n) a imagen y semejanza de la (a menudo implacable) ?League? que tienen los jud?os desde hace tanto tiempo.

No tengo la tentaci?n, faltar?a m?s, de coartar o intimidar la libertad de expresi?n de nadie, pero s? una ?tolerancia cero? ante las mentiras, las imprecisiones interesadas, los errores de hecho. Debemos contrastar, por tanto, no las opiniones, sino las falsedades hist?ricas sobre las cuales se basan demasiado a menudo esas opiniones. Por poner un ejemplo, entre los muchos posibles: a prop?sito del eterno, aburridisimo ?caso Galileo?, no podemos dejar de desmentir precisa y rotundamente a quien afirma que Galileo Galilei fue torturado, que fue encarcelado, que se le prohibi? trabajar. Y(por citar otro lugar com?n) quien afirma que las v?ctimas de la Inquisici?n fueron millones y otras tantas las que fueron quemadas en la hoguera por brujer?a, o los homosexuales quemados por orden eclesi?stica, debe ser puesto de inmediato ante la realidad de los hechos.

R?plica a la mentira. Es lo que yo, y otros muchos que escriben en ?ste y otros peri?dicos, hemos hecho y seguimos haciendo: pero como algo privado, aislado, sin posibilidad de replicar a todo. Lo que necesitar?amos es una estructura. Pero, por favor, no otra burocracia eclesial m?s, sino algo peque?o, ?gil, motivado, informado, en condiciones de replicar (o de hacer replicar) punto por punto a todas las noticias falsas que cada d?a nos llegan desde los medios de comunicaci?n. ?Por qu? s?lo a la Iglesia y su historia pueden ser difamadas sin que nadie intervenga para desmentirlo? La Iglesia cat?lica (a pesar de todo) no carece de historiadores informados, de personas de indudable valor cultural, en condiciones de aclarar, de precisar y de desmentir.

La deseada ?Liga? deber?a servir como instrumento de acuerdo para intervenir en primera persona o, m?s a menudo, para hacer intervenir oportunamente a la persona adecuada. El ?staff? deber?a estar flanqueado por un equipo de buenos abogados. Porque muchos creen que los desmentidos sobre datos importantes son confiados al buen coraz?n o a la honestidad de la direcci?n de los peri?dicos cuando, en realidad, existen leyes precisas que dan derecho de r?plica y establecen la visibilidad con la que los desmentidos deben ser publicados: no es necesario pedir nuevas leyes, se trata de conocer bien y aplicar las que ya existen.

La mentira, cuando es demostrable como tal, no tiene derecho de ciudadan?a ni aunque lo pida el legislador estatal. Est? claro que, si la estructura tuviera que comenzar en Italia, podr?a actuar solo a nivel nacional, pero podr?a servir de ejemplo y de est?mulo para la creaci?n de organizaciones parecidas en todos los pa?ses. La ganancia no ser?a solo para los creyentes y para la honorabilidad de la Iglesia, sino para la verdad ?tout court?, la verdad que es condici?n indispensable para hacernos libres a todos, tambi?n a los no creyentes y a los no cristianos. Y la ganancia ser?a tambi?n para los muchos que siempre escriben y hablan por hablar: saber que alguien vigila e interviene -como nos ense?a la ?Antidefamation League? jud?a- inspira prudencia y lleva a informarse mejor.

Iniciativa propia. La Iglesia no ha sido nunca -y no lo ser?, gracias a Dios- como los reg?menes comunistas o fascistas de infausta memoria, donde todo ven?a de lo Alto -el Estado, el partido el Gobierno- y los s?bditos obedec?an pasivamente. En la Iglesia cat?lica ha estado siempre activo aquel ?principio de subsidiariedad? que ahora Europa ha descubierto y que lleva a los individuos a hacer todo lo que puedan hacer solos y que sea ?til al bien de la comunidad. ?Acaso los santos, empezando por aquellos llamados ?sociales?, han esperado a que se moviese ?el Vaticano? para proyectar, fundar, gestionar sus obras extraordinarias? De la jerarqu?a esperaban s?lo la aprobaci?n, o en el peor de los casos, esperaban que no les pusieran trabas (cuando no persecuciones).


Apoyo econ?mico. Por tanto, tambi?n la Liga de la que hablo puede -quiz? debe- nacer por iniciativa ?privada?, como obra de un grupo de creyentes. Pero la intervenci?n de la Iglesia puede ser decisiva, al menos en los primeros momentos, para exhortar, aconsejar, y quiz? tambi?n ayudar econ?micamente. El voluntariado no basta para una obra de semejante calibre y delicadeza. Desde hace a?os se oye hablar mucho de un ?proyecto cultural? cuyos contenidos concretos escapan a muchos, quiz? por su culpa, o quiz? por una informaci?n demasiado difusa. De ese ?proyecto?, que me dicen que ser? costoso, ?no podr?a formar parte tambi?n la atenci?n a una Roman Catholic Antidefamation League?


Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 20:30  | Dulce Roma
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