S?bado, 18 de marzo de 2006




Aprender a educar los sentimientos sigue siendo hoy una de las grandes tareas pendientes. Muchas veces se olvida que los sentimientos son una poderosa realidad humana; y que ?para bien o para mal? son habitualmente lo que con m?s fuerza nos impulsa o nos retrae en nuestro actuar.

??Y por qu? crees que se ha descuidado tanto esa educaci?n?

Unas veces, por la confusa impresi?n de que los sentimientos son algo oscuro y misterioso, poco racional, y casi ajeno a nuestro control. Otras, porque se confunde sentimiento con sentimentalismo o sensibler?a. Y siempre, porque la educaci?n afectiva es una tarea dif?cil, que requiere mucho discernimiento y mucha constancia (aunque esto no deber?a sorprendernos, pues nada valioso ha solido ser f?cil de alcanzar).

En cualquier caso, rehuir esa tarea significar?a renunciar a mucho, pues los sentimientos aportan a la vida una gran parte de su riqueza.

Todos contamos con la posibilidad de conducir en bastante grado nuestros sentimientos. Sin embargo, con frecuencia actuamos como si apenas pudieran educarse, y consideramos a las personas ?o a nosotros mismos? como t?midas o extrovertidas, generosas o envidiosas, tristes o alegres, cari?osas o fr?as, optimistas o pesimistas, como si eso fuera algo que responde a una inexorable naturaleza casi imposible de modificar.

Es cierto que las disposiciones sentimentales tienen una componente innata, cuyo alcance resulta dif?cil precisar. Pero est? tambi?n el poderoso influjo de la familia, de la escuela, de la cultura en que se vive. Y est?, sobre todo, el propio esfuerzo personal por mejorar.

Pero algo o bastante s? se puede

??Y los sentimientos influyen en las virtudes?

Cada estilo sentimental favorece unas acciones y entorpece otras. Por tanto, cada estilo sentimental favorece o entorpece una vida psicol?gicamente sana, y favorece o entorpece la pr?ctica de las virtudes o valores que deseamos alcanzar. No puede olvidarse que la envidia, el ego?smo, la agresividad, o la pereza, son ciertamente carencias de virtud, pero tambi?n son carencias de la adecuada educaci?n de los sentimientos que favorecen o entorpecen esa virtud. La pr?ctica de las virtudes favorece la educaci?n del coraz?n, y viceversa.

Est? claro que, como sucede con todo empe?o humano, la tarea de educar tiene sus l?mites, y nunca cumple m?s que una parte de sus prop?sitos. Pero eso no quita su inter?s. Educar los sentimientos es algo importante, seguramente m?s que ense?ar matem?ticas o ingl?s, pero... ?qui?n se ocupa de hacerlo? Si se desentienden la familia y la escuela, y luego uno mismo tampoco sabe bien c?mo avanzar en ese camino, la formaci?n del propio estilo emocional acabar? en gran parte en manos de las circunstancias, la moda o el azar.

Es la nuestra una ?poca en la que la familia se ve sometida a una serie de problemas nuevos, sobre los que quiz? hemos tenido poco tiempo de reflexionar con calma.

Es triste ver tantas vidas arruinadas
por la carcoma silenciosa e implacable
de la mezquindad afectiva
.

La pregunta es: ?a qu? modelo sentimental debemos aspirar?, ?c?mo encontrarlo, comprenderlo, y despu?s educar y educarse en ?l? Es un asunto importante, cercano, atractivo y complejo.

Alfonso Aguil?


Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 14:49
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