Martes, 28 de marzo de 2006


Como todas las ma?anas, las puertas del vag?n de metro se abrieron ante m?. Las mismas caras inexpresivas, mismas estaciones, y por supuesto la misma indiferencia colectiva. Pero esta vez aquel viejo borracho y renqueante se sent? frente a mi, mientras balbuceaba una historia que desprend?a olor a alcohol. Intent? ignorarle al principio, pero su leyenda me cautivaba cada vez m?s a medida que avanzaba.

Con una voz ronca y dificultosa respiraci?n, contaba al aire como en una ocasi?n conoci? a un joven que reci?n hab?a cumplido la veintena dej? embarazada a su novia. El chico quer?a tener ese beb?, pero su compa?era, asustada, escuchando los malos consejos de quienes no iban a perder nada y quiz?s buscando las soluci?n m?s sencilla, pidi? cita en un centro donde practicaban abortos sin tener en cuenta la opini?n del padre.

No pude escuchar el final de la historia, porque al llegar a su destino, Tetu?n, el mendigo se march? en cuanto las puertas se tornaron abiertas y su voz se atenuaba a la vez que avanzaba hacia la salida...

Quiz?s quiera recordarlo as?, como una historia que una vez escuch? de boca de un desconocido, pero la realidad es que hoy, 19 de Marzo y D?a del padre, soy yo el que tiene como destino la misma parada de metro en la que baj? aquel trotamundos ebrio, tengo como destino dar un paseo en los aleda?os de la "cl?nica" abortista donde por ?ltima vez estuve con mi hijo, para quiz?s as? encontrarme m?s cerca de ?l.

Porque me entristece realmente, que en un d?a tan se?alado como este, la palabra del hombre a la hora de decidir sobre la vida de un hijo, sea una palabra muda, vac?a, una palabra que nadie escucha, y que deber?a tenerse en cuenta, para que esa igualdad por la que aboga la humanidad sea una realidad y no una pantomima.

Porque de haber sido as?, hoy, no ser?a tan solo el d?a de aquellos padres a los que miro con recelo y envidia, sino que probablemente, tambi?n ser?a el d?a en el que lejos de esa "cl?nica" de abortos, estar?a celebrando mi paternidad junto a mi chica y mi beb?.



Adopci?n espiritual

Tags: padre, aborto

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