Mi?rcoles, 29 de marzo de 2006

La ?Ley sobre t?cnicas de reproducci?n humana asistida? recientemente aprobada en el Congreso, y que podr?a entrar en vigor alrededor del verano, est? despertando las m?s graves reservas ?ticas en muchos ciudadanos. Y ha vuelto a poner sobre el tapete la falta de protecci?n jur?dica de la vida humana incipiente.


Siempre que se va a hacer mella en la conciencia ?tica y en el sentido com?n, la primera tarea se le conf?a al lenguaje. Hay que encontrar formulaciones que halaguen la sensibilidad dominante en cada ?poca. La nuestra es muy adicta a todo lo que se enuncie en t?rminos de derechos individuales y de salud, y a todo lo que contribuya a su logro, cueste lo que cueste. Como ha dicho Woody Allen, las dos palabras m?s hermosas que se pueden o?r hoy ya no son ?Te quiero?, sino ?Es benigno?. Y puestos a encontrar vocablos bien sonantes, el adjetivo terap?utico, en particular, tiene la rara virtud de convertir en buena cualquier realidad a la que se aplique. Los intereses comerciales de las empresas biotecnol?gicas, en connivencia a veces con cient?ficos dispuestos a tragar lo que haga falta, no son ajenos a todo esto. Y son ya moneda corriente acu?aciones como ?derechos reproductivos?, ?derecho a un hijo?, ?reproducci?n humana asistida?, FIVET, ?diagn?stico preimplantacional?, ?clonaci?n terap?utica?, ?pre-embri?n?? Por lo que se refiere al invento de esta ?ltima palabra, el especialista en bio?tica Gonzalo Herranz ha demostrado que se trata de una acu?aci?n de Penelope Leach, ?psic?loga y autora de deliciosos cuentos infantiles?, en 1985. Nos encontramos, pues, ante una expresi?n ?con pies cient?ficos de barro? pero que, sorprendentemente, se pretende refugiar en la legislaci?n.


Por supuesto que nada tengo que objetar a los aut?nticos derechos individuales ni a la salud: todo lo contrario. El problema reside en qu? precio estamos dispuestos a pagar por ello. Y cuando el precio se mide en vidas humanas, por incipientes que sean, habr? que andarse con sumo cuidado. ?Debe prevalecer el ?derecho a tener un hijo?, sobre la vida humana embrionaria? Porque, como se sabe, independientemente de otras razones antropol?gicas, las t?cnicas que suplantan la relaci?n personal de los padres en la procreaci?n arrastran consigo atentados contra vidas humanas incipientes, es decir, contra los hijos. ?Tiene una persona derecho a fabricar seres humanos para utilizarlos como medio para restablecer la salud propia o ajena? Esta ley permite producir seres humanos a los que no se les dejar? nacer, sino que se les utilizar? como material de ensayo ?cient?fico? ?otro adjetivo que hace buena a cualquier realidad a que se aplique? en busca de presuntas terapias futuras. La ley hace posible tambi?n producir embriones humanos ?llamados ?sobrantes?, de las pr?cticas de reproducci?n? como mero material de investigaci?n, posibilitando su comercializaci?n, tr?fico y uso industrial. Y, en la medida en que se limita a prohibir la clonaci?n reproductiva (que es tanto como prohibir casarse con un habitante de J?piter), est? permitiendo la clonaci?n terap?utica.


Cuando parec?a que la eugenesia hab?a quedado por fin arrumbada junto con la ideolog?a nazi, nos encontramos con que esta ley posibilita la selecci?n eugen?sica (?diagn?stico preimplantacional?) con vistas a producir beb?s-medicamento, o sea, ni?os que nacer?n con perfiles terap?uticos precisos, para curar a otros hermanos suyos, que no cumplen esos perfiles, y que, de haber sido descubiertos a tiempo, habr?an sido considerados no aptos para vivir.


Si todo sale como el gobierno tiene previsto, en poco tiempo habr? un gran stock de nuevos embriones sanos y frescos, sin da?os por la congelaci?n, al servicio de los investigadores, tambi?n de los que todav?a creen en los usos terap?uticos de las c?lulas madre embrionarias, a pesar del fraude de los cient?ficos coreanos dirigidos por Hwang Woo-suk.


La vida humana embrionaria deber?a merecer m?s respeto. Todos los seres humanos hemos pasado por esa fase de vida embrionaria. Ning?n embri?n humano, hasta ahora, que se sepa, ha dado lugar, pasado el tiempo, a un gato o a una oveja. Nunca ha estado la Humanidad mejor pertrechada t?cnicamente para poder averiguar qu? es y qu? no es una vida humana. Da igual si se trata del comienzo como del final de la vida.


La historia del siglo XX, al comp?s de progresos t?cnicos que nos enorgullecen, ha sido tambi?n un muestrario variopinto y cruel de atentados contra la humanidad que todav?a nos averg?enzan. Al cancelar el axioma moral de que el fin no justifica los medios, los ide?logos y ?cient?ficos? visionarios fijan un fin bueno; y en nombre de ese fin, vale todo: ?A nosotros todo nos est? permitido, dec?a Lenin, porque tenemos un programa para optimizar el mundo, y todo lo que sirva a ese programa puede ser considerado bueno?.


Por lo dem?s, los defensores de la inhumanidad siempre acertaron a dar con la expresi?n pol?ticamente correcta ?la ?soluci?n final? de los nazis, el ?para?so? de los comunistas, la ?reeducaci?n social?, los ?da?os colaterales?? (?Siempre queda el pudor de la palabra?, que dec?a Jorge Guill?n) que anestesiara las conciencias y adormeciera la sensibilidad moral. Por un tiempo, al menos.

Autor: Manuel Casado Velarde
Catedr?tico de Lengua espa?ola
Universidad de Navarra

Fecha: 17 de marzo de 2006

Publicado en: Diario de Navarra



Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 19:35  | Embriones
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