Lunes, 24 de abril de 2006



Enrique Monasterio



El aspecto

Los llaman "metrosexuales" m?s que nada porque los anglicismos de origen americano deslumhran al personal. Lo de "metro" viene de metr?poli, ya que hablamos de urbanitas, de gentes de ciudad que se emperifollan como animalitos en celo, para estar sexualmente disponibles las 24 horas. Kloster y yo sin embargo preferimos llamarlos "sexopolitas" o "sexopolitanos" por dos razones: la primera, para llevar la contraria; la segunda, porque este vocablo est? compuesto con los mismos elementos que el anterior, pero los coloca en su orden l?gico: primero el sexo, por supuesto.

La semana pasada me tropec? con uno al salir de casa. Podr?a tener sesenta o setenta a?os. No puedo ser muy preciso, ya que me dio verg?enza lanzarle m?s que una breve mirada de reojo. Por otra parte sus patas de gallo y dem?s intersticios cut?neos aparec?an sepultados bajo la cascarilla cobriza de un maquillaje reseco, que imped?a calcular su edad sin recurrir a la prueba del carbono 14. M?s llamativa a?n era su camisa, o, mejor dicho, su generoso despechugue tipo pecho-lobo, a pesar de que est?bamos a cinco o seis grados de temperatura, y, a determinadas edades, no sea prudente, por razones higi?nicas y est?ticas, descubrir demasiado pellejo. Tal vez llevaba peluca o tal vez no; pero entre tintes, implantes y pr?tesis hab?a logrado una cabellera de ali?o con reflejos acervezados. Portaba, como casi todo el mundo, un m?vil pegado a la oreja, y mientras charlaba con alguien del sexo femenino a quien llamaba repetidamente "cari?o", caminaba como una grulla dando peque?os saltitos. Por eso me fij? en sus zapatos: eran blancos y negros y se apoyaban en unas plataformas de quince cent?metros de altura, malamente disimuladas bajo el vuelo de unos pantalones ocres que llegaban casi hasta el suelo.
Son de toda la vida

Siempre han existido personajes atildados, y me temo que la cursiler?a y el amaneramiento son una plaga. Pero no es ?ste el caso: los sexopolitas no buscan la belleza con mejor o peor gusto. A ellos les interesa exclusivamente la atracci?n f?sica y una inequ?voca provocaci?n sexual en dos direcciones.

Muchos de ellos son viejos grotescos, ancianos, que bien podr?an llamarse "necrosexuales", como el que he descrito en el p?rrafo anterior. Pero el virus est? contagiando tambi?n a lo m?s j?venes.

Se quedan s?lo en eso

Lo que ocurre es que los chavales nunca hacen el rid?culo como los viejos. Una carita adolescente, con o sin granos, y una piel de albaricoque resiste cualquier indumentaria o adorno por muy hortera que sea. A los dieciocho a?os uno puede dejarse una melena molona (qui?n pudiera) o afeitarse al cero la calavera sin perder la dignidad. Incluso es capaz de despechugarse coram populo como mi amigo Luis, mientras echa un pitillito en la calle, entre clase y clase, rodeado por tres o cuatro ni?as del curso.

Lo que no entiendo, querido Luis, es qu? necesidad tienes de dejar que caiga el pantal?n a media ladera para exhibir veinte cent?metros de un calzoncillo floreado, que ni siquiera es de marca. ?Tampoco es para tanto ?me dice?. Yo pienso que s? lo es. Los sexopolitas, j?venes o viejos, coinciden en una cosa: en que lo son a jornada completa. Viven (perdonadme) en celo sexual permanente. Y ?ste es un grave problema.
Los animales

Ahora que se acerca la primavera volver? a salir al campo para ver p?jaros. Y comprobar? que los machos ya han afinado sus trinos y han mudado el color de la pluma para atraer a las hembras una vez al a?o. Los seres humanos no estamos sujetos a estas leyes: somos esp?ritu y carne, y nuestro modo de amar, con alma y con cuerpo, es infinitamente m?s rico y m?s libre. Pero la libertad puede corromperse. Y hay que estar ciego para no ver la epidemia que nos ha ca?do encima.

No hablo s?lo de castidad o del sexto mandamiento. Hablo de la esclavitud del sexo hortera, y de recuperar la libertad, de aprender a ser hombres o mujeres capaces de mirarnos a los ojos.

Seguir? con este tema no s? cu?ndo. S?lo tengo una duda: ?ser? capaz de mantener la sonrisa y el tono desenfadado de este pensar por libre?

Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 22:08  | Para pensar
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