Domingo, 30 de abril de 2006



"Las nuevas pr?cticas biom?dicas nos est?n dando cosas que queremos, pero a un precio del que no somos conscientes". Leon R. Kass es uno de los bio?ticos de talla mundial que no se dejan obnubilar por la investigaci?n con c?lulas madre embrionarias o por la clonaci?n. Doctor en Biolog?a y en Medicina, profesor de la Universidad de Chicago, es tambi?n miembro del Consejo asesor del presidente de EE.UU. sobre Bio?tica. Es autor de numerosos libros cient?ficos, as? como de otros de tema antropol?gico y filos?fico.


? Ud. parece haber adoptado una actitud cr?tica hacia algunos logros recientes de la tecnolog?a biom?dica, pero ?podr?a precisar sus t?rminos?

? La medicina moderna se est? haciendo m?s poderosa en su combate contra la enfermedad, la vejez y la muerte, en un progreso por el que debemos estar muy agradecidos. Pero si observamos los avances ?o los proyectos? en tecnolog?a gen?tica y reproductiva, en neurociencia y en psicofarmacolog?a, en el desarrollo de ?rganos artificiales e implantes de chips, etc., vemos que algunas de estas nuevas pr?cticas sobrepasan los objetivos tradicionales de la medicina, a saber, curar la enfermedad y aliviar el dolor. Algunos las celebran sin objeciones: unos pocos cient?ficos y biotecn?logos, quienes los financian, los futur?logos y los "partidarios de la inmortalidad".



Hay en juego prestigio, poder y mucho dinero, pero creo que ha llegado el momento de estar alerta. Y el problema es que nuestra cultura no est? acostumbrada a permanecer alerta en estos terrenos. Primero, porque creemos en una suerte de "automatismo tecnol?gico": cuando no creemos que toda innovaci?n implica progreso, pensamos sencillamente que es inevitable. Segundo, porque creemos supersticiosamente en la libertad, sin advertir que su uso debe ser adecuado. Tercero, porque el proyecto biom?dico est? ?ntimamente relacionado con la preocupaci?n humanitaria. Y cuarto, porque nuestro pluralismo y relativismo dificultan el consenso sobre lo que es aceptable.

Lo que podemos perder

? Pero ?qu? podemos perder si nos embarcamos en ese nuevo proyecto biom?dico?

? Podemos iniciar una deshumanizaci?n del hombre, de cuyas consecuencias a?n no somos conscientes. Por ejemplo, la investigaci?n con c?lulas madre embrionarias: no es s?lo que se destruyan los embriones, es que adem?s nosotros ?quienes los empleamos? nos insensibilizamos, corrompemos y desnaturalizamos. O la clonaci?n: la Comisi?n Asesora de Bio?tica de Clinton, en su informe de 1997 "Cloning Human Beings", s?lo se puso de acuerdo en una cosa: que clonar seres humanos es, "de momento", inmoral porque no es seguro. Pero no logr? ponerse de acuerdo sobre ninguna objeci?n a la clonaci?n en s? misma. O el tr?fico de ?rganos, una pr?ctica prohibida durante dos d?cadas en Estados Unidos que vuelve ahora, con renovada fuerza.

O la diagnosis previa obtenida del conocimiento del genoma humano, que abre las puertas a un panorama de planificaci?n e ingenier?a gen?ticas. ?C?mo no afectar?a a la protecci?n social o al empleo de una persona ?o, sencillamente, a la intimidad? el que se conozca su genoma? O el uso de drogas para optimizar rendimientos: muchos se preocupan por el dopaje deportivo, la seducci?n con "?xtasis" o el apaciguamiento de los escolares en un colegio por medio de la administraci?n de Ritalin, pero pocos recapacitan sobre lo que significa empezar a cambiar el car?cter y la estructura de la actividad humana, separando la capacidad del esfuerzo.

? Tal vez ese principio de los fundadores de la naci?n norteamericana, enunciado en su Constituci?n, el derecho a "la b?squeda de la felicidad" tenga algo que ver con todo esto. Si se entiende ese derecho de forma unilateral e irrestricta, algunos arguyen que en el modelo europeo del Estado de bienestar el Estado no s?lo no debe interponerse sino que ha de proporcionar al ciudadano algunos elementos de su proyecto de b?squeda de la felicidad, como las operaciones de cambio de sexo, que pasar?an a considerarse un derecho.

? La libertad es necesaria, pero no suficiente. Junto con los valores de libertad, vida y b?squeda de la felicidad, es preciso advertir la exigencia humana de "dignidad". El problema es que la dignidad es una abstracci?n, no despierta consensos f?ciles sobre su naturaleza, es poco democr?tica (es m?s bien una idea aristocr?tica) y tal vez carezca de una fundamentaci?n suficiente en la tradici?n filos?fica occidental. Por ejemplo, en el mundo hom?rico los griegos la hicieron descansar sobre el valor, o sobre la sabidur?a en la pedagog?a socr?tica. Aspectos irrenunciables del ser humano, pero que excluyen muchas cosas necesarias para que una vida humana sea realmente tal. O Kant, que identific? esa dignidad con la racionalidad ps?quica, igualmente caracter?stica del ser humano, pero que soslaya algo esencial y concreto de nuestra vida, que debe ser reivindicado: nuestra corporalidad.

Reivindicar la corporalidad ? Pero ?qu? es lo que hay de digno e importante en nuestra corporalidad y en su transmisi?n en la procreaci?n humana? ?No parece m?s seguro y m?s limpio realizar esa transmisi?n en un laboratorio?

? La cuesti?n es que la reproducci?n humana es sexual no por consenso, cultura ni tradici?n, sino por naturaleza. En ella, un hijo es resultado de la combinaci?n de la naturaleza y el azar. Es m?s: s?lo encontramos reproducci?n asexual en formas poco desarrolladas de vida: bacterias, algas, hongos y algunos invertebrados. La sexualidad trae consigo una nueva y m?s rica relaci?n con el mundo: para el animal sexuado, el mundo no es ya una otredad homog?nea, en parte peligrosa y en parte comestible; es adem?s el lugar que contiene otros seres especialmente relacionados con ?l. Por eso, entre otras razones, el ser humano es el m?s sexual ?las hembras no atraviesan momentos puntuales de celo sino que son receptivas durante todo el ciclo reproductivo? y el m?s social, el m?s lleno de aspiraciones, el m?s abierto y el m?s inteligente.

? Si en efecto es tan peligrosa la disociaci?n entre sexo y reproducci?n, entre otros cambios que plantea esas nuevas pr?cticas biom?dicas, ?qu? cabe hacer al respecto?

? Espero que a?n podamos hacer algo pero no ser? f?cil, porque los inconvenientes ?ticos de este nuevo panorama est?n relacionados con cosas que deseamos intensamente. No se trata de "1984", la novela de George Orwell, cuya imagen es la de una bota pisoteando el rostro del ser humano para siempre. El caso aqu? es distinto: las nuevas pr?cticas biom?dicas nos est?n dando cosas que queremos, pero a un precio del que no somos conscientes. Creo que al menos se podr?a hacer dos cosas. La primera, "decir que existe ese precio" y ser claros acerca de lo que debe ser protegido y defendido; la tarea primordial, as?, ser?a intelectual: hacer p?blico que existen efectivamente estos males "suaves", que no se manifiestan como los males que podr?amos llamar "fuertes", como el asesinato o el terrorismo.

? ?Y la segunda?

? Esta ser?a de ?ndole pol?tica. ?Es posible establecer gu?as, normas, limitaciones legales para estas pr?cticas? En los Estados Unidos somos muy buenos para legislar sobre la seguridad, la efectividad o los atentados m?s obvios contra la libertad, pero no tenemos una tradici?n que se haga cargo de estos problemas. Otros pa?ses hacen esto mejor: Alemania, Canad?, Francia, Gran Breta?a... El problema es que estas nuevas pr?cticas no est?n previstas en muchos sistemas legales vigentes y suscitan cuestiones ?ticas in?ditas; as?, parece que en muchos casos se llega en realidad a darles carta de naturaleza desde la l?gica de los hechos consumados. Pero si no somos cuidadosos, creo que en diez o veinte a?os el panorama puede ser peligroso.

Hay alternativas ?ticas


? ?No ser?a posible impulsar aspectos de estas investigaciones biom?dicas que no susciten tantos reparos ?ticos?

? Claro. Deber?amos esperar a aclarar las cuestiones antropol?gicas y ?ticas primero. Ser?a estupendo que se pudieran emplear c?lulas madre adultas para producir tejidos y ?rganos v?lidos para el trasplante. Pero cient?ficamente no podemos afirmar a?n nada sobre esta posibilidad. Desde hace seis o siete a?os, sabemos producir c?lulas musculares, ?seas y de otros tejidos, pero el estado de la investigaci?n a?n no ofrece razones para un optimismo incondicional, y precisamente por eso lamento que no se impulse m?s una investigaci?n de este tipo. La gran novedad es que en este momento se est?n investigando al menos cuatro m?todos distintos para producir c?lulas madre sin destruir embriones, a base de invertir el proceso de diferenciaci?n de las c?lulas.

? Ud. ha argumentado que utilizar la "semilla" de la generaci?n futura para asegurar o mejorar la vida de la generaci?n presente es ?ticamente objetable porque nos hace indignos. Ahora bien, ?cree Ud. que se puede llevar esa objeci?n m?s all? del sujeto que realiza ese proceso? Al margen de la indignidad social, ?hay razones para creer que un embri?n es una vida humana?

? Creo que hay buenas razones para pensarlo y que al menos deber?amos estudiarlas y debatirlas antes de legislar sobre estas pr?cticas y abrir la puertas a procesos dif?cilmente reversibles. A m? me parece que el embri?n humano es un misterio: claro, yo no lo considero un equivalente de mis nietos, que tienen entre tres y ocho a?os, pero tal vez eso se deba a que mi capacidad de percepci?n es limitada. Creo que en ese estadio de la vida es ya un ser humano, como lo fuimos Ud. y yo un d?a, y si alguien hubiese interrumpido nuestro desarrollo no estar?amos manteniendo esta conversaci?n.

Uno deber?a contemplar una vida naciente ?la de un embri?n o un feto, tambi?n el producido "in vitro"? con admiraci?n y respeto. Incluso aunque no posea el mismo estatuto que un ni?o ?cosa que no creo que se pueda demostrar, pero tampoco refutar?, me parece que nunca se le deber?a tratar peor que a un ni?o: no se le deber?a poner la mano encima. Tal vez existan circunstancias en las que sea preciso ejercer violencia sobre ?l, pero entonces no se debe fingir que se le est? haciendo otra cosa que violencia.

Un embri?n necesita hospitalidad

? Aunque trata otro tema, como lo es la antropolog?a de la alimentaci?n, creo que su libro "El alma hambrienta" [ver Aceprensa 85/05] contiene dos argumentos a favor de ese respeto al embri?n humano. Uno, la ?tica de la hospitalidad que aparece en su comentario a la historia de Abraham: antes incluso de haber visto el rostro de los tres peregrinos, sale de su tienda para darles la bienvenida, los acoge en su hogar y los agasaja; creo que hacerse cargo de un hijo no dista mucho de esto.

Otro, su idea de la primac?a de la forma en un organismo: desde esa perspectiva, si bien tal vez no puede decirse que constituye un organismo, s? es cierto que un embri?n posee ya en acto toda su dotaci?n gen?tica y para desarrollarse necesita lo mismo que cualquier organismo, calor y alimento. No puede decirse que ese desarrollo sea puramente cuantitativo, como una mera acumulaci?n de c?lulas indiferenciadas que dan lugar a un quiste: hay ya una unidad org?nica, ?no le parece?

? En efecto. Adem?s, como Ud. se?ala, un embri?n necesita hospitalidad. Cuando, desde la incertidumbre, uno se abre y ofrece un lugar, es porque de alg?n modo uno es interpelado por el propio ser que le llega, que pide seamos generosos y hospitalarios con ?l. Esa es la par?bola de la vida humana, que protagoniza el embri?n: hasta la llegada de la fecundaci?n "in vitro", todo embri?n llegaba en el lugar que se le hab?a concedido, en el vientre de su madre, semanas antes de que el an?lisis m?s preciso pudiera mostrar que exist?a. Llegaba misteriosa, secretamente, en la oscuridad, como un extra?o, pero era acogido, protegido y alimentado antes de que nadie tuviese noticia de su presencia.

Es una anticipaci?n biol?gica de una verdad profunda: lo que significa acoger a un hijo en la existencia como un don que debe ser apreciado, un forastero al que dar cobijo. No se trata de "nuestro proyecto", de un producto de nuestra voluntad, y s?lo cuando colocas al embri?n humano fuera de su lugar natural, en un laboratorio, se hace posible olvidar esta verdad. Es entonces cuando se empieza a pensar en ?l en t?rminos de producci?n, cuando se le considera una "cosa" y se piensa que nos toca a nosotros decidir c?mo debemos tratarlo. Creo que esto es un grave malentendido sobre la naturaleza de un embri?n y sobre lo que le debemos.

? La menci?n a Abraham me conduce a otra cuesti?n: la controversia generada en Estados Unidos acerca de la teor?a del llamado "dise?o inteligente". Ud. es un cient?fico, un bi?logo preocupado por cuestiones antropol?gicas, y no duda en acudir a textos literarios, incluidos algunos de la Biblia, para ilustrar muchas de sus ideas. ?Cree Ud. que la idea de un autor inteligente de la creaci?n es anticient?fica? ?Es real ese conflicto entre evolucionismo y creacionismo o se trata de hip?tesis compatibles?

? Creo que si leemos el texto b?blico, en particular el inicio del G?nesis, cuidadosa, incluso literalmente, descubriremos que la historia que se cuenta ah? no es cient?fica, ni siquiera hist?rica, de modo primordial. Su contenido es una especie de "verdad permanente" sobre el cosmos y sobre nuestro lugar en ?l. Es una historia que la ciencia no puede demostrar ni desmentir. Pienso que el debate en Estados Unidos sobre el "dise?o inteligente" es, en muchos aspectos, desafortunado. Hay importantes cuestiones filos?ficas sobre los inicios m?s radicales que la teor?a del evolucionismo ni siquiera intenta tratar; y hay m?s temas en juego si los evolucionistas llegan a afirmar que el hecho de la evoluci?n hace insostenible el relato de la Biblia y, por ende, la religi?n. En este sentido los cr?ticos del evolucionismo tienen algo importante que decir. Pero de la observaci?n de esos temas filos?ficos implicados en la pregunta por los or?genes no se deduce necesariamente, me parece, la presencia de un Creador inteligente que la ciencia requiera para sostener sus hip?tesis. Esos cr?ticos hacen un cierto servicio al devolver al tema el car?cter misterioso de esos or?genes y recordarnos que existen esas cuestiones filos?ficas, a las que la ciencia no ha podido responder a?n. Pero no creo que el juda?smo y el cristianismo tengan nada que temer del desarrollo cient?fico ni del evolucionismo.


Firmante: Gabriel Insausti
26-04-2006
ACEPRENSA

Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 9:06  | Embriones
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