Martes, 02 de mayo de 2006




por Juan Moya

Una ley gravemente perniciosa


La Ley de Reproducci?n Asistida aprobada por el Congreso y que ahora habr? de estudiar el Senado no est? teniendo, en mi opini?n, la necesaria atenci?n en los medios de opini?n p?blica, y existe el riesgo de que la mayor parte de los ciudadanos no sean suficientemente conscientes de la gravedad de lo que est? en juego. Con mayor motivo porque los ecos que a algunos menos informados les llega son los ?propagand?sticos?, con los que se pretende presentar esta Ley como la avanzadilla de la ciencia y la panacea para curar enfermedades cong?nitas. Al margen de los graves reparos ?ticos que comentaremos, ese ?ropaje? con el que se reviste no responde a la realidad: la ciencia no necesita recurrir a estos procedimientos para investigar, ni hoy por hoy la terapia g?nica o gen?tica es posible. Los que s? saldr?n ganando son determinadas cl?nicas privadas y laboratorios, que incrementar?n sus ?bancos? de embriones y ver?n abierta la puerta para comercializar con ellos, es decir, con vidas humanas aunque sea en fase embrionaria.

Los dos principios de la Ley.-

La Ley en cuesti?n se apoya en dos principios fundamentales. Si esos principios fueran correctos, poco o nada habr?a que objetar a este proyecto de Ley. Pero si esos principios son falsos, la ley cae por su base. Y en mi opini?n, parece claro que son falsos.

El primer principio es de tipo moral: no se formula como tal, pero se deduce directamente de su contenido. El segundo se presenta como ?cient?fico?, pero en realidad es ideol?gico, y sin base cient?fica.

El primer principio es que el fin justifica los medios. El segundo, que el llamado por algunos ?preembri?n? (embri?n de 14 d?as o menos) no ser?a otra cosa que un conjunto de c?lulas, pero no propiamente un embri?n humano.

El fin no justifica los medios.

Si fuera cierto que el fin justifica los medios no existir?a ninguna otra norma moral que regulara el comportamiento humano. Bastar?a con escoger un ?buen fin? y cualquier medio para conseguirlo ser?a v?lido. As?, se justificar?a el aborto para ?solucionar? los embarazos no deseados; y la eutanasia para ?remedio? de enfermedades incurables, o ?como en China- el infanticidio de ni?as para evitar la superpoblaci?n. Y es que no basta que el fin sea bueno; ha de serlo tambi?n el ?medio? o acto moral que llevemos a cabo para conseguirlo.

El preembri?n.

En cuanto al concepto de preembri?n, Mac Laren, la genetista brit?nica que lo introdujo en 1994 presionada por intereses econ?micos e ideol?gicos ajenos al ?mbito cient?fico, se ha arrepentido de ello, porque se ha utilizado no para designar una fase m?s del desarrollo embrionario ?la que abarca desde la concepci?n hasta el d?a 14 de su ciclo vital-, sino para, arbritariamente, decir que en este periodo a?n no podr?a considerarse que hay vida humana, sino un simple conjunto celular del que se podr?a disponerse para la investigaci?n. Basta un m?nimo de conocimientos biol?gicos para saber que desde el primer instante en que el ?vulo es fecundado por el espermatozoide ?en la especie humana y en cualquier otra en la que la reproducci?n se hace por apareamiento del macho y la hembra- comienza una nueva vida, distinta a la de sus progenitores, con todas los requisitos gen?ticos necesarios para que, si no se interrumpe voluntariamente el desarrollo, llegue a nacer un nuevo ser al t?rmino previsto del embarazo.

El desarrollo del ?vulo fecundado.

El ?vulo una vez fecundado por el espermatozoide se desarrolla de modo org?nico, sistem?tico, uniforme, sin saltos cualitativos, sin que, despu?s de la fecundaci?n, pueda hablarse de un momento en el que no hay vida y otro en el que ya la hay: si en cualquier ?vulo fecundado, desde el primer instante de la fecundaci?n, no hay un nuevo ser de la misma especie que sus progenitores ?prescindamos de los hipot?ticos cruces de razas en animales-, nunca llegar? a nacer un ser vivo. Pero si nace, tanto en los animales como en la especie humana, es porque empez? siendo un cigoto (?vulo fecundado) de 2, 4, 8, 16, 32 c?lulas, y luego ?sin soluci?n de continuidad- pas? por la fase de m?rula y luego la de bl?stula, y luego se implant? en la cavidad uterina, y sigui? dividi?ndose, y a los 14 d?as comenz? el rudimento de lo que ser? el Sistema Nervioso Central (la notocorda), y a las 8 semanas de vida tendr? ya las huellas dactilares, y a las 12 semanas estar? completamente formados todos sus ?rganos..., pero en todos y cada uno de esos d?as de desarrollo es el mismo SER HUMANO, y por tanto PERSONA HUMANA (prescindamos ahora del concepto jur?dico de persona que algunas legislaciones positivistas establecen, no conformes a la realidad biol?gica y metaf?sica que comienza a existir desde la fecundaci?n). Para la biolog?a, la antropolog?a, la metaf?sica y desde luego la religi?n, es persona. Y desde luego tampoco importa si el embri?n se ha implantado ya o no en el ?tero: tan independiente es de la madre en su estructura cromos?mica antes como despu?s; y tan dependiente es en la alimentaci?n necesaria para su subsistencia antes como despu?s. Si no es persona humana antes tampoco lo ser? despu?s. Y si lo es despu?s igualmente lo es antes. En todo caso, ?es que ni siquiera se le puede aplicar el beneficio de la duda?

El embri?n humano es un hijo.

Insistamos en que ese ?conjunto celular? incipiente no es un mero conglomerado de c?lulas yuxtapuestas, como realidades independientes, sino un organismo pluricelular arm?nicamente unido, es un ?nico ser, coordinado y dirigido por una ?inteligencia? que lo encamina hacia un fin ?escrito? en los genes: llegar al final de un proceso que comenz? con la fecundaci?n, seguir? con el periodo embrionario y fetal, despu?s con el parto y nacimiento, y todo el desarrollo posterior hasta su muerte..

Ante este asombroso ?misterio? podemos preguntarnos qui?n ha organizado esas precisas leyes bioqu?micas que rigen el origen y el desarrollo de ese vida humana. Sinceramente pienso que es m?s dif?cil no ver ah? la mano de Dios que reconocerle con admiraci?n. Como es sabido, a finales de febrero ha tenido lugar en Roma un Congreso sobre ?El embri?n humano antes de la implantaci?n?, con la participaci?n de 350 expertos (cient?ficos, m?dicos, te?logos, etc). En su intervenci?n el Papa ha dicho que ?quien ama la verdad deber?a percibir que la investigaci?n sobre temas tan profundos nos pone en condici?n de ver y casi de tocar la mano de Dios?. Y Elio Sgreccia, Presidente de la Academia Pontificia para la Vida, resum?a de modo elocuente que ?el embri?n humano es un hijo?.

Qu? permite la Ley de R . A

Si la realidad del preembri?n o embri?n ?que lo mismo da- es como hemos dicho, causa pavor todo lo que la Ley en proceso de aprobaci?n permite y facilita: la selecci?n eugen?sica de embriones como ?beb?s medicamento? que permitir? desechar a los no ?servibles? aunque est?n perfectamente sanos; la producci?n de embriones en n?mero superior a los que se implanten en los procesos de fecundaci?n ?in vitro?, lo que llevar? a un gran incremento del n?mero de embriones ?sobrantes?, que podr?n conservarse o tirarse indistintamente (no existir? la obligaci?n de crioconservarlos); la posibilidad de donarlos para investigaci?n; y queda la puerta abierta a la comercializaci?n de embriones, como si de simples ?animales de laboratorio? se tratara; se autorizan el diagn?stico gen?tico preimplantatorio que permitir? elegir ?beb? a la carta? (selecci?n de sexo, beb?s de determinadas caracter?sticas f?sicas, etc); se permite la clonaci?n llamada ?terap?utica? que, de hecho, requiere la misma t?cnica que la clonaci?n reproductiva; se permite la donaci?n de gametos, que podr?a dar lugar a ?bioadulterios? e ?incestos gen?ticos?; incluso se permite fecundar ovocitos animales con esperma humano para crear ?monstruos? o ?quimeras? para investigar, etc. Adem?s, esta Ley no establece mecanismos eficaces de control de la legalidad, por lo que, en la pr?ctica, las cl?nicas har?n lo que quieran. Las sanciones te?ricamente previstas ser?n en la pr?ctica inexistentes.

La mayor parte de los pa?ses del mundo, el Parlamento Europeo y la ONU no permiten la producci?n arbitraria de embriones, ni la investigaci?n con embriones vivos, ni la clonaci?n terap?utica. Esta permisividad va tambi?n contra el C?digo Penal vigente en nuestro pa?s y contra el Convenio de Derechos Humanos y Biomedicina del Congreso de Europa (Convenio de Oviedo) suscrito por Espa?a. Y la desprotecci?n del embri?n ?que quedar? menos protegido que determinadas especies animales y otros animales que se usan para la experimentaci?n- va contra la Jurisprudencia del Tribunal Supremo. Pero nada de esto parece importar a nuestro legisladores con tal de estar a la ?cabeza? de la ?modernidad?, es decir, a la cola de los pa?ses avanzados y sensatos que saben respetar la vida humana, no necesariamente por motivos religiosos, pues la protecci?n de la vida es patrimonio de todos los hombres de buena voluntad, y que tienen el sentido com?n de saber que no se puede poner el hombre ?aunque sea a?n en fase embrionaria- al servicio de la t?cnica y la ciencia, sino al rev?s. ?Todos hemos sido embriones!, como han recordado los Obispos. A?n estamos a tiempo de no seguir dando pasos para la ?deconstrucci?n? de la sociedad.


Adopci?n espiritual

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