Lunes, 08 de mayo de 2006




por J. I. Munilla

Lo ?nico que no es capaz de conseguir la ideolog?a del deseo es la meta de la felicidad. ?Eso no lo conseguir?n, ni con todas las leyes que pudieran seguir ideando! Quienes profesan la ideolog?a del deseo, pretenden ser felices fabricando la realidad a su medida. Por el contrario, y aqu? est? la paradoja, solo alcanzan la felicidad aquellos que aceptan la realidad y se adecuan a ella



Si queremos entender muchas de las cosas que est?n ocurriendo en Espa?a, es necesario hacer una lectura de la realidad que trascienda el nivel pol?tico. El Gobierno del Estado, en tan solo dos a?os, ha puesto en marcha una amplia bater?a de iniciativas que se sustentan en una ?tica antropol?gica contraria a la naturaleza humana: Matrimonio homosexual, adopciones de ni?os por homosexuales, cambio legal del registro de ?padre? y ?madre? por el de ?progenitor A? y ?progenitor B?, calificaci?n del matrimonio como ?convencionalismo cultural que tiene los d?as contados frente a otras formas de convivencia? (declaraciones de Rodriguez Zapatero a un medio de comunicaci?n italiano), protecci?n m?nima de las familias numerosas en medio de la crisis de natalidad, operaciones de cambio de sexo a cargo de la Seguridad Social, Ley de Reproducci?n Asistida con la posibilidad de clonaci?n, concepci?n in Vitro del llamado ni?o medicamento, experimentaci?n con embriones, posibilidad de cruce de gametos humanos y animales? Todo este tipo de iniciativas tienen un com?n denominador: una ideolog?a del deseo, que ignora la objetividad de la naturaleza humana, pretendiendo moldearla, cual si de chicle o plastilina se tratase.

La Ley de Reproducci?n Asistida est? basada en el principio de que cualquier mujer, aunque no tenga pareja, tiene derecho a ser madre a la carta. Un hijo es un objeto de deseo. Los derechos del concebido no se contemplan. Para justificar el sacrificio de los embriones humanos, se invoca el mal llamado fin terap?utico. En realidad, la medicina ha dimitido de su fin terap?utico, cuando en vez de centrarse en la sanaci?n de las causas de la infertilidad, produce la vida humana por encargo en un laboratorio. ?Qu? gran paradoja que mientras miles de personas recurran a la ?fabricaci?n artificial? de la vida, el a?o pasado 85.000 ni?os fuesen sacrificados en el seno de sus madres, simplemente por el hecho de que no eran deseados!

La cultura imperante, parece mostrar una gran atenci?n hacia los discapacitados, los ancianos, los ni?os? ?Mera hipocres?a! Por poner un ejemplo, el Presidente de Gobierno Espa?ol anunciaba nada menos que toda una reforma constitucional para cambiar de nuestra Carta Magna la palabra ?minusv?lidos? por ?discapacitados?, dado que la primera (minusv?lidos) podr?a ser considerada humillante. Sin embargo, todos sabemos que el hecho de que se prevea la m?s m?nima minusval?a o discapacidad ?nos es igual el t?rmino- en un embarazo, es motivo suficiente para que el Estado ampare la eliminaci?n de esa vida. ?Pretendemos compensar acaso con una delicadeza de lenguaje la falta de tutela del derecho a la vida?

Es cierto que si el ni?o concebido es ?deseado?, ser? el centro del hogar; pero, sin embargo, si el ni?o no es fruto del deseo, o si no resulta ser conforme con los planes personales, ?se le devolver?, de forma similar a como se permite hacer en los grandes almacenes con los objetos defectuosos o los que no son del agrado del comprador. No nos enga?emos, nuestra cultura no est? centrada en los ni?os o en la solidaridad hacia los minusv?lidos. El centro de nuestra cultura es el endiosamiento de la propia voluntad. M?s exactamente, habr?amos de decir, del ?deseo? (que no es lo mismo que la voluntad, a decir verdad).

Otro ejemplo aplastante lo tenemos en la Ley de Identidad Sexual, en la que se contempla que cualquier persona pueda cambiar en Espa?a su nombre y registro de sexo, simplemente aportando un informe m?dico donde se acredite que lleva viviendo al menos dos a?os ?en el sexo que siente?. El proyecto que se nos anuncia, por el que la sanidad p?blica llegar?a a cubrir las operaciones de cambio de sexo, es suficientemente ilustrativo: ?el hecho de que ser var?n o hembra nos venga impuesto por la naturaleza, se percibe como un recorte de la libertad! A partir de ahora seremos nosotros mismos los que ?fabriquemos la realidad?, cuando ?sta no responda a nuestro deseo.

Y, por ?ltimo, el cenit de la ideolog?a del deseo, es la reivindicaci?n de la mal llamada eutanasia, que tal y como se nos plante? crudamente en la pel?cula de Ram?n San Pedro, no es otra cosa que un suicidio asistido. ?La vida es un derecho, pero no una obligaci?n! Otra vez lo mismo: la vida no es un proyecto ante el que tenemos que responder, sino la realizaci?n de un deseo del que podemos dimitir.

Parad?jicamente, lo ?nico que no es capaz de conseguir la ideolog?a del deseo es la meta de la felicidad. ?Eso no lo conseguir?n, ni con todas las leyes que pudieran seguir ideando! Quienes profesan la ideolog?a del deseo, pretenden ser felices fabricando la realidad a su medida. Por el contrario, y aqu? est? la paradoja, solo alcanzan la felicidad aquellos que aceptan la realidad y se adecuan a ella. ?La Verdad es la que nos hace libres? (Jn 8, 32), no nuestro capricho


Adopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 11:15  | Para pensar
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