Martes, 16 de mayo de 2006


Estoy leyendo al Monse?or Francois-Xavier Nguyen van Thuan, francamente impresionante:


En la prisi?n mis compa?eros que no son cat?licos, quieren comprender ?las razones de mi esperanza?. Me preguntan amistosamente y con buena intenci?n: ??Por qu? lo ha abandonado usted todo: familia, poder, riquezas, para seguir a Jes?s? ?Debe de haber un motivo muy especial! ?. Por su parte, mis carceleros me preguntan: ??Existe Dios verdaderamente? ?Jes?s? ?Es una superstici?n? ?Es una invenci?n de la clase opresora? ?.

As? pues, hay que dar explicaciones de manera comprensible, no con la terminolog?a escol?stica, sino con las palabras sencillas del Evangelio.

Primer defecto: Jes?s no tiene buena memoria

En la cruz, durante su agon?a, Jes?s oy? la voz del ladr?n a su derecha: ?Jes?s, acu?rdate de m? cuando vengas con tu Reino? (Lc 23, 42). Si hubiera sido yo, le habr?a contestado: ?No te olvidar?, pero tus cr?menes tienen que ser expiados, al menos, con 20 a?os de purgatorio?. Sin embargo Jes?s le responde: ?Te aseguro que hoy estar?s conmigo en el para?so? (Lc 23, 43). ?l olvida todos los pecados de aquel hombre.

Algo an?logo sucede con la pecadora que derram? perfume en sus pies: Jes?s no le pregunta nada sobre su pasado escandaloso, sino que dice simplemente: ?Quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor? (Lc 7, 47).

La par?bola del hijo pr?digo nos cuenta que ?ste, de vuelta a la casa paterna, prepara en su coraz?n lo que dir?: ?Padre, pequ? contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, tr?tame como a uno de tus jornaleros? (Lc 15, 1819). Pero cuando el padre lo ve llegar de lejos, ya lo ha olvidado todo; corre a su encuentro, lo abraza, no le deja tiempo para pronunciar su discurso, y dice a los siervos, que est?n desconcertados: ?Traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo m?o hab?a muerto y ha vuelto a la vida; se hab?a perdido y ha sido hallado? (Lc 15, 22-24).

Jes?s no tiene una memoria como la m?a; no s?lo perdona, y perdona a todos, sino que incluso olvida que ha perdonado.


Segundo defecto: Jes?s no sabe matem?ticas

Si Jes?s hubiera hecho un examen de matem?ticas, quiz? lo hubieran suspendido. Lo demuestra la par?bola de la oveja perdida. Un pastor ten?a cien ovejas. Una de ellas se descarr?a, y ?l, inmediatamente, va a buscarla dejando las otras noventa y nueve en el redil. Cuando la encuentra, carga a la pobre criatura sobre sus hombros (cf. Lc 15, 47).

Para Jes?s, uno equivale a noventa y nueve, ?y quiz? incluso m?s! ?Qui?n aceptar?a esto? Pero su misericordia se extiende de generaci?n en generaci?n...

Cuando se trata de salvar una oveja descarriada, Jes?s no se deja desanimar por ning?n riesgo, por ning?n esfuerzo. ?Contemplemos sus acciones llenas de compasi?n cuando se sienta junto al pozo de Jacob y dialoga con la samaritana, o bien cuando quiere detenerse en casa de Zaqueo! ?Qu? sencillez sin c?lculo, qu? amor por los pecadores!


Tercer defecto: Jes?s no sabe de l?gica

Una mujer que tiene diez dracmas pierde una. Entonces enciende la l?mpara para buscarla. Cuando la encuentra, llama a sus vecinas y les dice: ?Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que hab?a perdido? (cf. Lc 15, 89).

?Es realmente il?gico molestar a sus amigas s?lo por una dracma! ?Y luego hacer una fiesta para celebrar el hallazgo! Y adem?s, al invitar a sus amigas ?gasta m?s de una dracma! Ni diez dracmas ser?an suficientes para cubrir los gastos...

Aqu? podemos decir de verdad, con las palabras de Pascal, que ?el coraz?n tiene sus razones, que la raz?n no conoce?

Jes?s, como conclusi?n de aquella par?bola, desvela la extra?a l?gica de su coraz?n: ?Os digo que, del mismo modo, hay alegr?a entre los ?ngeles de Dios por un solo pecador que se convierta? (Lc 15, 10).


Cuarto defecto: Jes?s es un aventurero

El responsable de publicidad de una compa??a o el que se presenta como candidato a las elecciones prepara un programa detallado, con muchas promesas.

Nada semejante en Jes?s. Su propaganda, si se juzga con ojos humanos, est? destinada al fracaso.

?l promete a quien lo sigue procesos y persecuciones. A sus disc?pulos, que lo han dejado todo por ?l, no les asegura ni la comida ni el alojamiento, sino s?lo compartir su mismo modo de vida.

A un escriba deseoso de unirse a los suyos, le responde: ?Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza? (Mt 8, 20).

El pasaje evang?lico de las bienaventuranzas, verdadero ?autorretrato? de Jes?s, aventurero del amor del Padre y de los hermanos, es de principio a fin una paradoja, aunque estemos acostumbrados a escucharlo:

?Bienaventurados los pobres de esp?ritu..., bienaventurados los que lloran..., bienaventurados los perseguidos por... la justicia..., bienaventurados ser?is cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa ser? grande en los cielos? (Mt 5, 312).

Pero los disc?pulos confiaban en aquel aventurero. Desde hace dos mil a?os y hasta el fin del mundo no se agota el grupo de los que han seguido a Jes?s. Basta mirar a los santos de todos los tiempos. Muchos de ellos forman parte de aquella bendita asociaci?n de aventureros. ?Sin direcci?n, sin tel?fono, sin fax...!


Quinto defecto: Jes?s no entiende ni de finanzas ni de econom?a

Recordemos la par?bola de los obreros de la vi?a: ?El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que sali? a primera hora de la ma?ana a contratar obreros para su vi?a. Sali? luego hacia las nueve y hacia mediod?a y hacia las tres y hacia las cinco.., y los envi? a sus vi?a?. Al atardecer, empezando por los ?ltimos y acabando por los primeros, pag? un denario a cada uno (cf. Mt 20, 116).

Si Jes?s fuera nombrado administrador de una comunidad o director de empresa, esas instituciones quebrar?an e ir?an a la bancarrota: ?c?mo es posible pagar a quien empieza a trabajar a las cinco de la tarde un salario igual al de quien trabaja desde el alba? ?Se trata de un despiste, o Jes?s ha hecho mal las cuentas? ?No! Lo hace a prop?sito, porque -explica-: ??Es que no puedo hacer con lo m?o lo que quiero? ?O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno??.

Testigos de esperanza de F.X. Nguyen van Thuan
Ed. Ciudad Nueva


ImagenAdopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 11:03  | Dulce Roma
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