Martes, 27 de junio de 2006


La reciente sentencia de un juez de Pensilvania en la que prohib?a ense?ar a los alumnos de biolog?a de un determinado instituto la teor?a del Dise?o Inteligente como una alternativa a la teor?a de la evoluci?n de Darwin, es ocasi?n para que muchos se hayan asomado a un debate que desconoc?an. ?Qu? es eso del Dise?o Inteligente?

No entro a valorar en este art?culo la citada sentencia; entre otras cosas, porque desde la distancia desconocemos muchos detalles importantes, tales como los argumentos concretos con los que se ha presentado al juez la teor?a del Dise?o Inteligente. De hecho, no pocas veces el Dise?o Inteligente ha sido manipulado en EE UU por determinadas sectas fundamentalistas, quienes pretenden encontrar en ?l apoyo a su lectura literalista de los pasajes b?blicos de la creaci?n del mundo. Todo ello es motivo de que la teor?a del Dise?o Inteligente haya sido presentada en muchos medios con unos tintes ?religioso-creacionistas-fundamentalistas? abiertamente impopulares, que no hacen justicia a la verdad.

Centrando el debate en sus justos t?rminos, el Dise?o Inteligente no opone la evoluci?n a la creaci?n, ni mucho menos la religi?n a la ciencia; sino que en todo caso enfrenta la casualidad (el azar) a la causalidad (la finalidad). Me explicar? brevemente: la visi?n creacionista religiosa es perfectamente compatible con la evoluci?n del cosmos. Por una parte, es claro que la nada no puede evolucionar. Para que exista evoluci?n se ha de partir de la existencia de un algo previo al punto cero del Bing-bang. Por lo tanto, el acto creador de Dios es compatible con la posterior evoluci?n de la materia. De hecho, en el lenguaje simb?lico del libro del G?nesis, llama la atenci?n que la creaci?n no sea descrita como un hecho acabado en un solo acto de Dios; sino que, m?s bien, se describe como un proceso creacional descrito aleg?ricamente en el marco de una semana, y cuya culminaci?n es la creaci?n del ser humano.

?Cabe tomar como cient?fica la explicaci?n darwinista de la evoluci?n de las especies? Recordemos que esta teor?a explicaba la evoluci?n como mero fruto de mutaciones gen?ticas fortuitas, consolidadas por la selecci?n natural que elige aquellos cambios beneficiosos para la supervivencia del organismo. Los defensores del Dise?o Inteligente se atreven a afirmar que ese principio darwinista tiene mucho m?s de postulado ideol?gico que de teor?a cient?fica. ?Cabe recurrir a la casualidad cuando nos enfrentamos a una extraordinaria complejidad en los distintos organismos de la naturaleza? Michael Denton, conocido bi?logo molecular, se?ala que la complejidad de la ordenaci?n de los amino?cidos en una macro prote?na es tan abrumadora, que la probabilidad de su formaci?n por puro azar es pr?cticamente nula. Ser?a tanto como pensar que la voluminosa novela de El Quijote de Cervantes haya sido escrita, con puntos y comas, por una combinaci?n casual de letras, sin necesidad de que una inteligencia humana haya intervenido para redactarla. ?Habr?a alguien capaz de creer tal cosa? Sin embargo, el c?lculo de probabilidades de que una casualidad as? llegara a producirse, es m?nimo en comparaci?n con el que se necesitar?a para que este mundo hubiese sido producto de una evoluci?n ciega. Tengamos en cuenta que se calcula que el Bing-Bang pudo tener lugar hace 15.000 millones de a?os; y que, por lo tanto, el n?mero de oportunidades de alcanzar el orden actual no puede ser infinito.

Uno de los principales difusores del Dise?o Inteligente ha sido el bioqu?mico y profesor de la Universidad de Lehigh, Michael Behe, quien a mediados de los noventa escribi? un libro de divulgaci?n cient?fica, con gran ?xito editorial, titulado La caja negra de Darwin. En su libro pone el ejemplo de una tradicional ratonera para explicar lo que ?l califica como ?complejidad irreductible?, que no es otra cosa que una unidad funcional que depende de la acci?n integrada de todos sus componentes, y que por lo tanto, no es explicable por la mera evoluci?n gradual. Todas las piezas de la ratonera est?n perfectamente conjuntadas para su funci?n: el muelle, el resorte, etc?tera. Si falta algo o no tiene el tama?o requerido, la trampa no funciona; mejor dicho, la trampa no es tal. Pues bien, Behe da un paso m?s: la bioqu?mica actual nos ha permitido llegar hasta los ladrillos con los que est?n formados todos los seres vivos. Conocemos los mecanismos mediante los cuales dichas piezas se relacionan entre s? sosteniendo las distintas funciones que nos presenta nuestra experiencia ordinaria. Se trata de los amino?cidos, con los cuales se forman las prote?nas, que pueden alcanzar un grado de complejidad asombroso. Behe pone ejemplos: es imposible que la coagulaci?n de la sangre, el sistema de transporte de prote?nas, etc?tera, hayan llegado a alcanzar esas funciones tan precisas por mutaciones casuales graduales, ya que cualquier estadio previo en la evoluci?n de esos organismos, no hubiese tenido esa funcionalidad, y por lo tanto, la selecci?n natural lo hubiese eliminado antes de alcanzar esa complejidad. Esos complej?simos organismos, al igual que la simple ratonera, responden a un dise?o inteligente. Y es aqu? cuando Behe nos recuerda una afirmaci?n de Darwin que muchos ten?amos olvidada: ?Si se pudiera demostrar la existencia de cualquier ?rgano complejo que no se pudo haber formado mediante numerosas y leves modificaciones sucesivas, mi teor?a se desmoronar?a por completo?.

Los defensores del Dise?o Inteligente no presuponen qui?n es el actor, ni cu?ndo, ni c?mo ejerci? su actividad creativa. Como cient?ficos no pueden ni deben salirse de su terreno. Su posici?n es muy matizada, ya que el hecho de afirmar la existencia del dise?o tampoco les impide aceptar la evoluci?n e incluso, en una cierta medida, la posibilidad de que haya una selecci?n natural de las especies seg?n las reglas de Darwin, que pudiera explicar los cambios dentro del mismo genotipo (ser?a una micro evoluci?n). Pero, rechazan la explicaci?n darwiniana para dar raz?n de la evoluci?n de especie a especie (llamada macro evoluci?n). Cabe a?adir que la Teor?a del Dise?o Inteligente est? m?s madurada a la hora de desmontar los puntos d?biles del darwinismo que a la hora de explicar en positivo c?mo act?a ese proyecto inteligente en la naturaleza. Posiblemente, aqu? la filosof?a y la teolog?a tienen mucho que decir en la explicaci?n de la causa primera, que act?a a trav?s de y por encima de las causas segundas, sin anularlas...Pero no es momento de extendernos en este art?culo sobre esta cuesti?n.

En cualquier caso, el gran logro del Dise?o Inteligente ha sido el de resistirse ante uno de los mitos de nuestro tiempo: la teor?a darwinista. La casualidad no existe. La casualidad es el nombre que damos a nuestra ignorancia. M?s que casualidad, lo que existe es causalidad. El revuelo en torno a la sentencia judicial de Pensilvania no es m?s que un intento de sofocar la rebeli?n iniciada contra uno de los mitos contempor?neos. Cay? el mito de la profec?a marxista, est? herido de muerte el de la psicolog?a freudiana, la crisis actual de natalidad reduce a mero alarmismo el mito malthusiano, ahora le toca el turno a Darwin... ?Es esto irracional? ?O no ser? irracional, m?s bien, el llamar azar a nuestra ignorancia?

Monse?or Munilla

ImagenAdopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 22:55  | Para pensar
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios